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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

Archivo: Septiembre 2009

30/09/2009 GMT 1

La democracia de EEUU sólo vale para la Derecha

consejerodelobo@hotmail.com @ 00:08
“Irresponsable e idiota”
Por César Hildebrandt

“Irresponsable e idiota” ha llamado Estados Unidos, a través de su embajador en la OEA, al retorno del presidente Manuel Zelaya a Honduras.

No me extraña para nada que el régimen de Barack Obama haya empleado guantes de seda en contra de los golpistas y puño de hierro, ahora, para intentar descalificar la legítima audacia del presidente depuesto.

¡Qué estupendo resulta lo que hizo Zelaya!

¡Cómo gratifica que un latinoamericano de valor nos recuerde que en este continente también nacieron, junto a millones de gaznápiros y revendidos, hombres corajudos como Bosch, Allende o el monseñor Romero!

Mientras el régimen de facto establece un estado de sitio de 45 días y clausura los dos últimos medios de comunicación que quedaban en Honduras, el Departamento de Estado justifica implícitamente la brutalidad de Micheletti insultando su gesto.

De nada vale que, simultáneamente, Estados Unidos deporte a una hija de Micheletti. Habría sido esa una actitud valiosa si hubiese estado acompañada de un aumento de la presión sobre este ensayo de gorila derechista. Por ahora resulta, sencillamente, una anécdota migratoria.

Micheletti se burla de la OEA, impide el ingreso de una misión mediadora, acosa hasta la provocación al gobierno del Brasil, en cuya embajada está (todavía) protegido el presidente Zelaya, clausura Radio Globo y Canal 36 y suspende hasta la libertad de pensamiento en una Honduras que ahora controlan, ya sin hipocresías, las chusmas uniformadas.

¿De dónde le sale tanta terquedad a un pobre diablo como Micheletti?

Quizá de la convicción de que los Estados Unidos no llevarán la presión hasta extremos. También de la idea de que las elecciones próximas juegan a su favor y de que la agenda derivará a nuevos titulares inexorablemente.

El granuja hondureño también debe recordar, para su alivio, la naturaleza histriónica de la OEA, una institución que jamás ha corregido algún entuerto.

Pero lo que más estimula a Micheletti es, sin lugar a dudas, el saberse hijo predilecto de la tradición latinoamericana.

Si Estados Unidos hizo lo que quiso en Centroamérica –desde la separación de Panamá hasta el golpe mugriento en contra de Arbenz, pasando por los Batistas y Trujillos-, ¿qué autoridad moral tiene para enfrentarse a uno de sus tardovástagos?

¿No fue en Honduras en donde la CIA entrenó a las tropas de la Contra nicaragüense, del mismo modo que fue en Guatemala donde hicieron ensayos los fracasados invasores de Bahía de Cochinos?

Desde su perspectiva de pandillero derechista, Micheletti tiene razón. ¿Quién es Obama para decirle lo que es democracia? ¿Y qué es la OEA, ese conversatorio crónico en donde se aprueba lo que no se cumple y se desaprueba lo que ya no tiene remedio?

Los barros del ayer son el lodo actual de Micheletti.

Y los que dan penita son los comentaristas de la derecha: no saben cómo disimular su beneplácito por “la solución Micheletti”; no pueden ocultar su carencia de principios; no pueden dejar de ser lo que siempre han sido: pancistas que llamarán a los cuarteles cada vez que alguien se salga del libreto.

Porque en esta obra en muchísimos actos que es Latinoamérica lo único que está prohibido es la improvisación y la morcilla.

29/09/2009 GMT 1

PPK si puede hablar cojudeces Ollanta NO

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:43

Todos cabrones y al carajo

otro-gran-cabronCuando trabajaba en la tele, nos divertíamos haciendo ediciones con un divertidísimo “te puedes ir al carajo” de José Barba a un Althaus más colorado que nunca y un escalofriante “te vas a la concha tu madre” telefónico de Mufarech al gran Jerónimo Centurión. Ahora Barba es embajador y Mufarech es, bueno, Mufarech. Hace poquito nomás PPK le espetó a un grupo de periodistas que estaban diciendo cojudeces y nadie se ofendió con el gringo ni sacó el diccionario de la RAE (o uno inglés/español) a ver qué quiso decir el señor. Mucho antes, en su mejor época, Cipriani se mandó en el SIN con un speech bravo de cómico ambulante que amedrentaría a cualquier vecino de los Barracones y, ahora, el pata sigue soñando con el Vaticano y la PUCP. En 1993, Hernando de Soto ensayó harto antes de declarar, en televisión nacional, que Vargas Llosa era un hijo de puta. ¡Y ahora es uno de los intelectuales con más poder del Perú! Todos lo respetan (bueno, casi todos).

Pero, claro, si Humala le dice cabrones a Alan y al Chino, eso sí es titular. Oh sí. Inaudito. Y entonces mis coleguitas de pronto recuerdan que la Hildebrandt todavía está viva y la buscan para preguntarle qué significa cabrón (y de paso, caca, pichi, poto) y al día siguiente todos los noticieros nos despiertan con una sarta de lisuras que uno se pregunta si está escuchando RPP o South Park, mientras los analistas, opinólogos y blogueros lamentan “cómo ha descendido el nivel de la política peruana” (sick). Puta madre.

Lo único bueno de toda esta mierda es que ha provocado muy buenos posts de Eduardo Villanueva, Heduardo, La Nuez<%2

28/09/2009 GMT 1

Homenaje al Padre LUCHO ZAMBRANO

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:54

La poesía como una razón humana

 


En estos tiempos de “poetas puristas” casi no quedan los “intelectuales” que consideren que las continuas huelgas de los obreros y campesinos tienen una justificación y un fin meritorio. Que consideren imposible, que el gobierno que se halla depositado en las manos de veinte o treinta individuos, se metiera a saco las acciones de todos los ciudadanos, cercenara sus iniciativas, aniquilara sus industrias.

Poetas que asuman que los gobernantes tienen miedo de que el pueblo, de pronto, se dé cuenta de que lo están engañando. Que por eso preparan grandes desfiles militares, así como en los tiempos de Nerón se ofrecían espectáculos llamativos en el Circo para que los romanos rumiaran resignadamente su miseria.

Ahora no hay cristianos para sacrificar, y los leones han sido prácticamente borrados en los continuos safaris que los gringos organizan dentro del territorio de los negros. Pero los gobernantes cuentan con nuevos elementos: aviones a propulsión, vistosos uniformes, dólares, medallas. El pueblo, embelesado, aplaude, y por un momento se olvida de que está descalzo, de que sus hijos se mueren en la ignorancia, casi en los prolegómenos del crimen, de que sus mujeres no tienen otro remedio que prostituirse, y de que ellos mismos están colocados entre dos muros tenebrosos: el hambre o el delito.

Por todo eso Lucho Zambrano hace poesía. No es la suya una cruzada política; no es tampoco una tarea social. Es, simplemente, una razón humana. Se trepa sobre una mesa, sobre los restos de un muro derruido, sobre el silencio. Y hace poesía.

Asume que es necesario terminar con la injusticia. ¿Cómo puede hablarse de paz, de fraternidad, cuando unos hermanos, los altos, roban a los que están colocados en un nivel inferior? ¿Cómo pueden los gobernantes dirigirse al pueblo diciéndole “compatriotas”, si no los reconocen como tales o si apenas así los consideran cuando necesitan su voto ciego y sordo?

Lucho Zambrano se hizo muy conocido. Y empiezan a disputárselo. Los pobres lo quieren para ellos, porque ven en él a un nuevo apóstol, un moderno Cristo que en lugar de la paz trae la bandera de la revuelta, que en vez del conformismo predica la necesidad de batallar y de superarse, que no pide perdón sino justicia, que no implore caridad sino igualdad. Los de la siempre crucificada clase media lo califican como una esperanza, porque los que están colocados en la mitad de la balanza sienten la tentación de confiar en algo bueno, en algo nuevo. Los ricos quieren atraerlo a sus círculos para callarlo con un trozo de carne, para aquietarle las manos con monedas, para limarle el inconformismo con vituallas.

Los políticos lo señalan como un rebelde y quisieran desparecerlo, porque ven que está destruyendo sus patrañas. Y los que se hallan sentados en los sillones de poder, los que meriendan con la ira del pueblo y con la sangre del pueblo le quisieran tender una emboscada.

Pero Lucho Zambrano no los ve. Sólo ve: Las calles negras, cruzadas en distintas direcciones por diferentes angustias bípedas, que se acercan y se repelen como en una continua mascarada, las grandes barriadas de viviendas hacinadas donde el hombre queda reducido a una especie de gusano que trajina ciegamente, locamente por un panal inmenso, las minifabricas a punto de quebrarse indefinidamente inactivas ante la imposibilidad de competir con la mercadería extranjera, los policías que con su fusil comprado por el pueblo vigilan al pueblo y disparan contra el corazón del pueblo, los revolucionarios que obedecen una oscura consigna que ni siquiera son capaces de comprender, los pequeños burgueses acorazados detrás de su imbecilidad y de su abulia, los obreros con un pan y una maldición entre un talego, los dueños de los centros industriales con un automóvil lujoso y una inevitable bomba de tiempo, las iglesias en donde Dios es pesado en libras para calmar el hambre de los fieles, los hogares que a duras penas sostienen la mentirosa estabilidad del orden social, cada vez más carcomido y más próximo a desmoronarse, los ladrones que se juegan la vida como en una partida de cartas contra la posibilidad de la muerte, las prostitutas que deshojan su cuerpo todas las noches como una mentirosa margarita de amor cada vez más ajada, los alcaldes y los concejales que de tanto fingir acaban hablando como el pueblo, los políticos que siembran palabras de odio para lograr después una buena cosecha de votos, los congresistas que duermen reclinando su ociosidad sobre la espalda de los menesterosos, los gobernantes que piensan en llenar sus bolsillos a expensas del pan de cada “compatriota”, los economistas que con los recortes hechos al mercado de cada propietario estrenan un traje de colores, los dueños del país que en sus autos lujosos vigilan porque los colonos no se levanten contra la disciplina, los extranjeros que llenan de su propia semilla la parcela en donde el hombre de la patria está cultivando su esperanza, los cenáculos literarios donde las plumas de la vanidad coronan la frente de los imbéciles y de los fariseos.

24/09/2009 GMT 1

Así se vende al Perú

consejerodelobo@hotmail.com @ 19:17

Paita. Con aroma de faenón


 

(1) Ministro Cornejo, el gran contratador fallido. (2) Carreteras y aeropuertos están en el paquete de las privatizaciones.
Está funcionando un esquema de la concesión orientado a convertir lo que formalmente es una adjudicación por concurso, en una asignación a un postor previamente escogido con el que existe algún tipo de acuerdo previo

Terminales Portuarios Euroandinos, ganador de la concesión del puerto de Paita, ha resultado un grupo insolvente que no puede cubrir las garantías exigidas y que es protegido por Proinversión y el Ministerio de Tansportes y Comunicaciones.

Al ministro Cornejo están a punto de bautizarlo como el gran suscriptor de contratos fallidos, muy a tono con el gobierno al que pertenece. Contratos perversos, tan mal hechos que revientan por todas partes, como Collique, Taboada y ahora el del puerto de Paita. Pero parece que la ineficiencia y la corrupción grosera son problemas menores en esta época, lo que explica que todo el staff de los privatizadores haya sacado la cara por el aprista, empezando por Kuczynski, Blume, Aljovín, Prialé y otros, que normalmente lo hubieran mirado por encima del hombro.

El caso Paita es un hito porque a partir de él se viene la entrega de otros puertos, incluidos el Callao, Pisco y Marcona. Y hay demasiados apetitos detrás de estas joyas de alto valor de la cadena portuaria del Pacífico sur. Pero hay algo más. La manera como se ha procedido con el terminal del norte, evidencia que está funcionando un esquema de la concesión orientado a convertir lo que formalmente es una adjudicación por concurso, en una asignación a un postor previamente escogido con el que existe algún tipo de acuerdo previo. Y tal parece que hay interés en que esta capacidad discrecional, que tanto huele a corrupción, no sea afectada.

Cuando Gonzalo Prialé, ahora convertido en representante de los inversionistas privados en proyectos de infraestructura pública, trata de explicar por qué el consorcio ganador ha resultado tan precario que es incapaz de reunir las fianzas bancarias por un monto de 116 millones de dólares a que estaba obligado por las bases del concurso, no tiene mejor respuesta que indicar que debido al tamaño y el movimiento del puerto, no se podía esperar sino participantes de menor envergadura, lo que obviamente desmiente lo dicho cuando se anunció la concesión. Pero el tema es más grave aún, porque entre los postores que estaban clasificados había empresas mucho más solventes, entre ellas APM Terminals de los Países Bajos (la segunda del mundo), la que reclamó un plazo adicional para discutir precisamente el tema de las fianzas, lo que le fue negado, ante lo cual se vio obligado a retirarse.

Asignada finalmente la concesión con un solo postor en carrera y descalificados los mejores porque sus demandas no fueron aceptadas, lo que pasó de inmediato fue que empezó la negociación de las bases. La postergación, que era el imposible previo, se repitió hasta en tres oportunidades. Y las contemplaciones ante el incumplimiento de la fianza, ha hecho pensar finalmente que se trataba más bien de una maniobra para que Terminales Portuarios Euroandinos pasase a la siguiente etapa. No debería llamar tanto la atención porque el caso repite lo ocurrido durante la concesión del aeropuerto Jorge Chávez y más adelante con la del primer paquete de terminales aéreos de provincias, que se resolvieron en definitiva con un solo participante a la hora de la apertura de los sobres, tan sólo para empezar desde ahí un proceso de cambio de los compromisos.

Potencial
Lo que estaba en juego en Paita era el control de instalaciones portuarias que se encuentran plenamente operativas y que han estado rindiendo una utilidad regular a Enapu de alrededor de 11 millones de dólares anuales. La expectativa es que el inversionista pueda duplicar estos rendimientos. Pero, de acuerdo al contrato, la concesionaria abonará a la Empresa Nacional de Puertos un 2% sobre su utilidad. Esto significa cambiar 11 millones por 220 mil dólares y, en caso que se cumpliera la duplicación de ingresos, el ingreso para Enapu sería de apenas 440 mil dólares. Un pésimo negocio.

Pero hay más. El modelo aplicado al puerto establece una utilidad mínima para las operaciones por un monto de 16 millones de dólares anuales. Esto quiere decir que si, por déficit de gestión o desinterés en llevar adelante la prometida modernización, el consorcio produce resultados deficientes, de todos modos será compensado por el Estado. A esto, Gonzalo Prialé contesta que le parece lo más normal que se pongan estos límites, porque nadie vendría al país con riesgo de obtener ingresos no atractivos. La ley del embudo.

Finalmente, las bases de la concesión no establecen planes de inversión, ni plazos en que deben producirse desembolsos de la concesionaria. Toda la experiencia de gestión de carreteras y aeropuertos privatizados muestra que el procedimiento utilizado para estos casos consiste en “hacer caja” con los fondos generados por la propia infraestructura concesionada, es decir con plata del mismo país. Eso explica que a estas alturas la vía Chilca-Ica haya podido cobrar alucinantes montos de peaje a los vehículos que se movilizan por la zona, mientras posterga una y otra vez las inversiones para extender la autopista hasta Ica.

Concesionario
Lo que parece desprenderse del caso Paita es que ha habido una clara intención de llegar a una subasta con un solo postor en carrera y en arreglar las exigencias más duras de las bases luego de definido el ganador. Es el modelo Canaán en acción, que significa que las cosas van conversadas, para luego montar el escenario del concurso aparente donde el vencedor ya se sabe cuál será.

Hasta qué punto esto es una cadencia conocida, se puede ver en las addendas que han empezado a aplicarse al contrato aún antes de la transferencia efectiva del puerto. Entre otras cosas, se han modificado los requisitos de movimiento de carga del socio estratégico (los portugueses) rebajando las exigencias originales. ¿Por qué? Algunos piensan que es el comienzo del alejamiento de la supuesta principal componente del Consorcio que sólo habría prestado su nombre para la postulación. Es el mecanismo utilizado en el caso LAP, que ha llegado a modificar prácticamente toda la nómina de sus integrantes iniciales (los que ganaron el concurso) y ha terminado dirigido por socios inciertos. Esto, además, sin mayor sorpresa de las autoridades.

Intereses en juego
El consorcio Terminales Portuarios Euroandinos fue formado seis meses antes de la concesión. De acuerdo a declaraciones oficiales se trataba de una asociación peruano-portuguesa que eliminaba la preocupante posibilidad de intervención de intereses chilenos que había sido mencionada constantemente en la fase previa al proceso.

El socio “peruano”: Cosmos Agencia Marítima S.A. tenía, hasta antes de la constitución del consorcio, dos socios principales: la empresa chilena Von Appen (operadora de los proyectos para hacer los megapuertos de Valparaíso y Mejillones) y el peruano Carlos Vargas Núñez. De pronto, sin embargo, vendieron sus acciones y desaparecieron de los libros. Los nuevos socios eran tres hijos de Vargas Núñez: Enrique Vargas Loret de Mola, que tiene la gerencia de Cosmos; Carlos Vargas Loret de Mola que maneja la empresa Neptunia S.A. que además tiene como socia a Von Appen; y Luis Vargas Loret de Mola que maneja Tritón S.A.

El directorio de la empresa Cosmos se realiza cada cierto tiempo en Chile, los directores viajan regularmente a Santiago, lo que les da una característica cercana a la de testaferros. En el proceso de ocultamiento de la presencia chilena en el consorcio ganador de Paita tiene responsabilidad el presidente de la Autoridad Portuaria, Frank Boyle, que ejerce el cargo ilegalmente (un decreto del gobierno extendió su gestión por cinco años, pese a que estaba prohibido por estatutos). Por denunciar estos hechos, nuestro diario ha sido denunciado por supuesta difamación, acción judicial que constituye un intento de ocultar la verdad.

A confesión de parte
Entrevistada con guantes de seda por su casi asociado Jaime de Althaus, la directora ejecutiva de Proinversión, Cayetana Aljovín, insistió en el sonsonete de que la de Paita como todas las privatizaciones, son técnicas y que las críticas son ideológicas y políticas, como si privatizar no fuera, sobre todo, una decisión ideológica y política.

También trató de convencer a los televidentes de que es absolutamente normal que se haya hecho nada menos que 40 cambios a las condiciones de la concesión y, con cara de inocencia, juró que ninguna fue hecha a pedido del consorcio ganador y que todas eran de conocimiento público.

Otra respuesta de antología, fue la que Aljovín dio sobre por qué le fue rechazada a APM Terminals de los Países Bajos la solicitud de ampliación de plazo para presentar la carta fianza requerida y sí le fue concedida la extensión al consorcio ganador, Terminales Portuarios Euroandinos.

Según la funcionaria vinculada a intereses lobistas, lo que pasa es que APM hizo el pedido cuando estaban compitiendo varios postores y, de haberse aceptado el mismo, los holandeses hubieran quedado en ventaja sobre los demás. Como si ello no hubiera sido posible subsanarlo dando la ampliación a todos.

Aljovín agregó que a Terminales Portuarios Euroandinos sí se le aceptó la prórroga porque, al haber ganado TPE el concurso, ya no había competidores y, por tanto, no se estaba dando ventaja a nadie.

Así trató de ocultar el hecho que TPE siguió en competencia sin contar con la fianza exigida, como APM, pero confiando (o sabiendo) que al final le darían la ampliación. Y hasta ahora no la presenta y está a punto de ser exonerada de tan importante exigencia.

Raúl Wiener
Unidad de Investigación

06/09/2009 GMT 1

El otro cáncer

consejerodelobo@hotmail.com @ 01:20
Por César Hildebrandt
Hay varios tipos de cáncer. Del que no se habla es del cáncer al alma.

Se trata de un tumor abstracto que te impide elaborar valores, que bloquea la llamada enzima del prójimo, que envenena la memoria, que te suprime todo pulso de gratitud y que te ciega para mirarte tal como eres.

Es un cangrejo de luz, pero de luz neón. Es un bicho pálido de tiza que te hace acatar la voz del animal que llevas dentro. Al final de su diseminación, el cáncer del alma logrará que el intestino grueso se llene de neuronas, que el lóbulo frontal del cerebro se sumerja en jugo gástrico y que el superyó sea expulsado con la orina.

Las almas con cáncer son como el salón de “Un lugar sin límites”, aquel famoso relato de José Donoso. O sea que hay una luz viciosa, unos hombres que beben sin destino y unas putas que bailan sin gracia.

El cáncer del alma no tiene que ver con la muerte física, que es una verificación que hacen los notarios y, en algunos casos, los médicos forenses. Tiene que ver con el hecho de que el paciente haya extraviado el norte magnético y se haya dejado devorar por lo oscuro.

Un caso de alma cancerada hasta hacer inútil al cobalto es, ejemplarmente, el de Alberto Fujimori.

En efecto, en 1990 Fujimori era la multitudinaria promesa de un gran cambio. Venía de los partidos pero se enfrentaría a ellos, venía de la tradición populista pero afrontaría los desafíos con nuevas miras.

¿Y en qué terminó la epopeya oriental de este nuevo salvador de la patria?

El hombre que clamaba contra la insuficiencia de la democracia de los 80 terminó masacrando la democracia a secas.

El hombre que hablaba de la corrupción como una lacra terminó defendiendo a un corrupto y ocultando, detrás del Estado, su propia corrupción.

El hombre que prometió trabajo produjo el ciclo de destrucción de empleo más largo de los últimos años.

El hombre que se enfrentó a la derecha banquera, que había rodeado a nuestro pesar a Mario Vargas Llosa, terminó perdonando a los Picasso y entregándole 210 millones de dólares al quebrado Banco Latino.

El hombre que denunciaba la conspiración de los medios de comunicación en contra de la verdad, terminó instaurando la imbecilidad moral en la televisión secuestrada y la sífilis de la inteligencia en la prensa escrita que manejó a través del gordo Bressani.

El hombre que se irguió como el mayor enemigo del terrorismo terminó rodeado por los autores intelectuales del peor terrorismo de Estado.

Eso es cáncer. Del alma. En fase terminal.

El hipotético retorno del fujimorismo al poder querría decir que el Perú sigue siendo lo que su extensa hoja clínica insinúa: un país que disfruta del malestar, un mártir insaciable.

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