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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

Categoría: Art

08/07/2008 GMT 1

Primer dia de Paro ¡EXITO! ¡Viva el pueblo de pie y nunca rodillas!

consejerodelobo@hotmail.com @ 23:03

Bloquean vías por paro agrario y cientos de vehículos quedan varados

Martes, 08 de Julio del 2008 - 13:18:13
          

 Los agricultores protestan en contra del decreto legislativo que facilita la venta de tierras campesinas y nativas. (Foto:EFE)

El paro agrario acatado en diferentes regiones del país comenzó a hacer estragos en las principales vías de transporte, donde cientos de vehículos quedaron varados tras el bloqueo de carreteras con piedras y palos por parte de los manifestantes.

La huelga de 48 horas convocada por la Federación Agraria ha tomado por asalto carreteras en Cusco, Puno y otras regiones del país.

En la ciudad imperial se suspendió la salida de trenes hacia Machu Picchu desde esta mañana, así se obstruyó el pase en la vía férrea en el kilómetro 83.

Además, los huelguistas cavaron zanjas en la carretera Valle del Ares para impedir el tráfico de automóviles y camiones, lo que ocasionó el enfrentamiento con los pasajeros de ómnibus que intentaban proseguir su camino.

En Azángaro, Cusco , el paro se efectuó de manera masiva con la suspensión de clases y el cierre de todos los establecimientos públicos y privados.

Asimismo, cerraron las pistas en Limatambo, provincia de Anta en la ruta hacia Apurímac. Lo mismo ocurre en la zona de San Pedro, provincia de Canchis, vía que conduce hacia Arequipa y Puno.

A la vez, los pasajeros denunciaron que los manifestantes apedrearon un bus interprovincial de la empresa Cruz del Sur.

Los agricultores protestan en contra del decreto legislativo que facilita la venta de tierras campesinas y nativas, el incremento del costo de vida y la criminilización de la protesta social, entre otras demandas.

Puntos para el paro

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:21
César Hildebrandt
La encuesta de la Universidad Católica difundida ayer es un respaldo tácito al paro convocado por la CGTP. No digo que La Católica le quiera hacer un favor al paro. Lo que digo es que el paisaje social que nos pinta el sondeo que mensualmente hace La Católica coincide con lo que podrían ser las motivaciones más profundas de los que van a parar.

En efecto, sólo el 25 por ciento de los consultados –se trata de más de 1,200 entrevistas hechas durante la última semana de junio en 70 distritos urbanos de 13 regiones en todo el país– considera que “estamos mejor” en relación al tema de la creación de empleos. Esa cifra desciende al 7 por ciento en el centro del Perú. ¡Y 34 por ciento cree que estamos peor que antes del segundo debut del doctor García! En la sensación de que todo está igual y nada se ha movido respecto del crecimiento de las plazas de trabajo está el 39%. Por lo tanto, si sumamos a los que piensan que estamos peor (34) los que piensan que estamos igual que antes (39), tendremos el fornido 73 por ciento que puede mirar el paro como una protesta legítima y no como el comienzo del apocalipsis.

El asunto se agrava en el rubro de sueldos y salarios. Los que piensan que estamos mejor apenas llegan al 10 por ciento mientras que 47% considera que estamos igualitos y 40% afirma que estamos peor. Con lo que tenemos un 87% de ese estamento que en Cuba llamarían “desafectos”. Punto para el paro.

Sobre el control de la inflación –es decir la sensación popular frente al alza del costo de vida– la cosa es peliaguda. El 54% piensa que estamos peor frente a un 11%, basado fundamentalmente en Lima, que dice que estamos mejor. Punto de Nadal para el paro.

Prescindiendo de quienes responden “igual” –lo que implica, dadas las circunstancias, un punto de vista desalentado y negativo– la relación “Mejor-Peor” es abrumadoramente triste para el gobierno que apela a Montesinos con tal de desacreditar al paro (sí, el Montesinos que le ponía 30,000 dólares en el bolsillo a Agustín Mantilla, el secretario bilingüe del doctor García).

En el tema acceso a los servicios de salud, “Mejor” es 18 y “Peor” 31 (patatús con soroche para Hernancito). En el de violencia e inseguridad, “Mejor” llega a 11 y “Peor” a 55%. En el de la reforma del poder judicial, un anhelo de multitudes, “Mejor” es 7 y “Peor” es 36 por ciento.

Pero si no prescindimos de quienes dicen “Igual” queriendo decir que nada ha cambiado, el gobierno pierde hasta donde gana. Ese es el caso del tema acceso al agua y desagüe, donde “Mejor” es 29 pero la suma de “Peor” (21) e “Igual” (47) asciende al más o menos constante 76% de alejados del régimen.

Caso semejante se da en el asunto de la educación, en el que “Mejor” es 26% y “Peor” es 25%, frente a un rotundo 46% que afirma que no ha habido ningún cambio.

Y ya no hablemos del tema “lucha contra la corrupción”. Allí el “Mejor” es 16, el “Peor” 37 y el “Igual” 45, con lo que tenemos que un 82 por ciento del país tiene la sensación de que esta vez (también) la corrupción saldrá ilesa y ganadora y más “madame” que nunca.

Y claro, cuando a la gente se le pregunta cuáles son los principales problemas del Perú las primeras respuestas son: Desempleo (18%), Corrupción de funcionarios del gobierno (17%) y “Crisis de valores morales” (15%). ¿Y el terrorismo, a pesar de la campaña oficial-fujimorista para hacernos creer que el rebrote ya viene, que el segundo del subjefe de “Artemio” también viene y que hasta el sepulto MRTA pena en el Vrae y duerme junto a los gringos en Ayacucho? Pues el terrorismo es juzgado como un problema sólo por el 0,3 por ciento de los encuestados. Y esto a pesar de que Alva Castro, con su cara de asesino en serie, es uno de los favoritos de los noticieros de la medianoche.

El paro tiene que ser una lección de ira pacífica y protesta en orden. Y el paro tiene que ser político a secas, aparte de laboral y reivindicativo. Tan político como lo fue el del 2004, la tarde aquella en la que el Apra desfiló juntó a la CGTP para decirle a Toledo “basta de incumplir promesas y basta de engañar al pueblo, pidamos la vacancia presidencial de una vez por todas”.

¿O es que en esa oportunidad el Apra ocultó a sus líderes para que nadie dijera que el paro era político? No, hombre. Tan no ocultaron a sus líderes que cuando el doctor García resultó fugazmente eclipsado por un zampón de clínico talante, un correctivo tipo escuela militar enmendó la situación. Y el paro fue político y nadie se quejó por ello y no hubo más lamentos que el del culo del señor Lora, pobrecito.

Así que el paro viene, así no les guste a los hermanos Agois y a la cocinera del Canal 2, que será amarilla pero hace los mejores rocotos rellenos de la CAN, para qué vamos a ser mezquinos.

Armas sin discreción

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:19
César Lévano
La Resolución Suprema que autoriza la intervención de las Fuerzas Armadas en el paro general de mañana miércoles tiene estos rasgos:

1. Implica una acción inconstitucional, violatoria del parágrafo primero del artículo 137 de la Constitución.

2. Confirma el carácter autoritario y represivo del régimen, y busca enfrentar, peligrosamente, una vez más, a los institutos castrenses con el pueblo.

La resolución se ampara en la Ley 28222, referida a la intervención de las Fuerzas Armadas en zonas no declaradas en emergencia. Los juristas oponen a esto un argumento decisivo: ninguna Ley prima sobre la Constitución.

La Carta establece, en el artículo y el parágrafo arriba mencionados, que el Presidente de la República puede decretar, con acuerdo del Consejo de Ministros, el estado de emergencia.

El estado de emergencia, dice la norma constitucional, se decreta “en caso de perturbación de la paz o del orden interno, de catástrofe o de graves circunstancias que afecten la vida de la Nación”. Ninguna de esas situaciones existe ahora.

El gobierno ha venido proclamando que el paro va a ser un fracaso, que no tiene apoyo de los trabajadores. ¿Para qué se requiere, entonces, la intervención militar?

La finalidad primordial de las Fuerzas Armadas es, reza el artículo 165 de la Constitución, “garantizar la independencia, la soberanía y la integridad territorial de la República”. Su papel no es actuar en apoyo de la policía. O del gobierno.

La verdad que emerge de este cuadro y de la arremetida propagandística del régimen es ésta: Alan García y su entorno le tienen miedo al paro, le tienen miedo al país.

El paro puede ser la confirmación de lo que dicen todas las consultas de opinión: que Alan García y sus ministros tienen el voto en contra de la aplastante mayoría. El paro puede resultar una encuesta en vivo y en directo.

Para el régimen ha de ser muy penoso comprobar que sus bravatas y amenazas, sus prebendas de 15 soles, y la furia de sus servidores mediáticos no evitan la paralización.

La intervención de las Fuerzas Armadas en los conflictos sociales no es novedad. En 1919, después del paro victorioso por la jornada de ocho horas -15 al 17 de enero-, se produjo, en mayo, el paro por el abaratamiento de las subsistencias. Esta paralización, caudalosa y enérgica, fue enfrentada con el estado de emergencia y la acción del Ejército. El resultado fue trágico. Hubo muchos muertos.

Parecido es el caso del paro general del 19 de julio de 1977: el general EP Francisco Morales Bermúdez lanzó a las Fuerzas Armadas contra el pueblo. Hubo muertos y heridos.

Los dirigentes del paro próximo han prometido que éste será pacífico. A ellos y a la multitud les corresponde montar guardia contra provocadores. Les asisten la justicia y el derecho.

Apra con el fijimontesinismo

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:17
Gobierno apela a Montesinos como su vocero para enlodar al Paro Nacional. Sutep responde: “Fuimos una de las columnas vertebrales en la lucha contra la dictadura”.
Apra con el ‘Doc’
Malas mañas para enlodar el Paro Nacional.
DETALLE

A su vez, el congresista Víctor Andrés García Belaúnde dijo que esa propaganda es inútil, pues está basada en un personaje siniestro. “Lo más grave es que, de alguna manera, el gobierno legitima a Montesinos y la forma del gobierno dictatorial de Fujimori. Qué poca imaginación”, sentenció.

El secretario general del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP), Luis Muñoz, acusó ayer al gobierno de usar al ex asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, como su vocero oficial, con el fin de desacreditar al Paro Nacional de mañana mediante una campaña de “spots” televisivos.

Muñoz comentó en tales términos la difusión de un “spot” en el que Montesinos acusa al SUTEP de no haber liderado protestas durante el régimen de Fujimori, mensaje que difunden el Canal 7 y diversos canales privados.

Muñoz, agregó que la campaña utiliza al ex asesor de Fujimori como vocero oficial porque “el gobierno sintoniza con la mafia que operó en la dictadura”.

Asimismo, desmintió la frase “ocultos con la dictadura. 'Valientes' con la democracia” que, en boca de Montesinos, muestra el spot. El dirigente lamentó también que se dé validez a las palabras de Montesinos para difamar e insultar a los maestros.

A decir de Muñoz, el “spot” se basa en falsedades, puesto que el SUTEP realizó durante la década de 1990 a 2000 numerosos paros y marchas, como el de 1991, que duró más de 100 días y que se cumplió en todo el país, contra el intento de privatizar la educación pública mediante el DL Nº 691.

También están las marchas de 1992 y 1993, contra el autogolpe de Estado y el fraudulento Congreso Constituyente Democrático (CCD), añadió. Después, en 1995, los maestros participaron en las marchas contra la reelección de Fujimori. Además, en 1999 y 2000 las marchas fueron en rechazo al régimen fujimorista. “Los maestros fuimos una de las columnas vertebrales de la lucha contra Fujimori”, apuntó.

07/07/2008 GMT 1

Realidad actual de las FARC, ahora

consejerodelobo@hotmail.com @ 17:10
Guillermo Almeyra
La Jornada


El asesinato en 1948 de Jorge Eliécer Gaitán, de la izquierda del Partido Liberal y casi seguro vencedor en las elecciones presidenciales anunciadas, desencadenó el Bogotazo y, en toda Colombia, el periodo conocido como “La Violencia”, que causó decenas de miles de muertes y cientos de miles de refugiados.

Los campesinos liberales tomaron las armas contra los “pájaros” (delincuentes y asesinos organizados por los conservadores) y el ejército y formaron milicias de autodefensa campesina; el Partido Comunista se unió a ellos. Cuando el general Rojas Pinilla, una especie de Perón colombiano, dio un golpe nacionalista en 1953 que desplazó a los partidos tradicionales (Liberal y Conservador), ofreció una amnistía a la cual se acogieron miles de guerrilleros liberales. Un puñado, sin embargo, apoyado por los comunistas, se negó a entregar las armas y resistió en un territorio, la “República de Marquetalia”, bajo la dirección de Pedro Antonio Marín (conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo) cuya familia era militante activa del liberalismo. Las guerrillas liberales combatían a los terratenientes conservadores en una Colombia en poder de la oligarquía que desde la Colonia estaba dividida entre los conservadores, apoyados por la Iglesia, y los liberales, respaldados por la intelectualidad y sectores medios urbanos y en la que el aparato estatal carecía de consenso pues mantenía a raya a los sectores populares mediante una represión feroz (como el asesinato de Gaitán) mientras en el campo imperaba la justicia de los patrones-caudillos.

Con la guerra fría y la intervención estadunidense en Colombia, un país estratégico para combatir la revolución cubana, la guerrilla liberal de izquierda de Marulanda evolucionó y se declaró comunista y, a partir de 1964 constituyó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con la línea “marxista-leninista” inventada por el estalinismo (que, por supuesto, no era la de los cubanos ni la del sector no comunista –MIR y Douglas Bravo– de los guerrilleros venezolanos de esos años). Las FARC siguieron apoyándose en la rebelión rural y reclutaban campesinos en un periodo (el de los años 60-70) en que las guerrillas rurales estaban en el orden del día y tenían también la ambición de desarrollar movimientos revolucionarios urbanos.

Pero a partir de fines de los años 70 la mundialización dirigida por el capital financiero internacional provocó grandes cambios en cada país y en escala regional y mundial. La gran ofensiva contra las conquistas sociales y el nivel de vida de los trabajadores urbanos y contra todas las formas de organziación y solidariedad (partidos, sindicatos) se desarrolló simultáneamente a la restructuración del territorio, subordinando los cultivos a las necesidades del capital, cuyas trasnacionales pasaban a dominar el sector rural, destruyendo las comunidades campesinas e indígenas. La masiva siembra de drogas para el mercado estadunidense fue una de las manifestaciones de esta transformación productiva y social. Otra fue la migración masiva hacia las ciudades y el exterior de los campesinos reprimidos, oprimidos, crecientemente empobrecidos. El aparato estatal pasó también a basarse sobre el ejército, ligado a la droga y a la delincuencia de los paramilitares, asesinos, saqueadores, violadores. A eso se unió la destrucción por la violencia de los gérmenes de vida sindical democrática y de todo intento de crear una izquierda urbana pacífica, y el aumento gigantesco de la corrupción de las instituciones (desde la electoral hasta el Parlamento y la justicia), cuyo resultado es el actual gobierno de Uribe.

El fin de las guerras de guerrillas en Centroamérica, el asesinato del Che y la evolución de la revolución cubana en los años 70-80, el derrumbe de la Unión Soviética y del llamado “socialismo real” burocrático en los países de Europa oriental, aislaron a las FARC, que nunca brillaron por una elaboración teórica propia y que eran una organización guerrillera que actuaba como partido sin serlo, lo cual fomentaba el militarismo, el pragmatismo, el verticalismo entre sus cuadros y mandos.

Pero el problema es aún más grande y lo han planteado incluso Chávez y Correa: Uribe encuentra en la existencia de las FARC la justificación para un régimen basado en el asesinato de sindicalistas y opositores, en los paramilitares, en el ejército ligado a Estados Unidos, y las FARC no tienen apoyo en la sociedad, sobre todo en los centros urbanos, donde la oposición democrática tiene sobre ella la hipoteca de la lucha guerrillera, que puede explicar pero no apoyar política y moralmente.

Hace rato que las armas tenían que ser remplazadas por una acción política de masas, pero las experiencias del pasado –el asesinato masivo de los que se desarmaron y escogieron la lucha legal– y la acción del imperialismo y de Uribe quieren encerrar a las FARC en la disyuntiva de quedar aisladas y hacerse matar en la selva, perdiendo cada vez más militantes por desmoralización, deserción, corrupción por el gobierno o de rendirse sin garantías. La propuesta de Chávez de formar un grupo de países garantes de la seguridad de los miembros de las FARC que opten por la vida política legal y la oferta de Sarkozy de asilo político a quienes prefieran exiliarse por un tiempo podrían servir para dificultar mucho la represión gubernamental que, como lo demuestran los continuos asesinatos de sindicalistas, seguirá ejerciéndose con o sin guerrillas como pretexto, porque forman parte del plan estadunidense para la región. Pero si las FARC iniciasen una discusión nacional e internacional sobre las condiciones políticas, económicas y militares para dejar las armas y las garantías necesarias, quien se encontraría en dificultades sería Uribe.

Alva Castro y el paro

consejerodelobo@hotmail.com @ 17:00
César Hildebrandt
El antiaprismo feroz quiere que el doctor Luis Alva Castro se quede en la cima del ministerio del Interior.

Y es que nadie mejor que Alva Castro para que el antiaprismo cunda, se derrame como la lisura.

Alva Castro es la imagen del aprismo entendido como sebo de culebra y discurso de Melquíades presentándote el hielo como una novedad de los sabios de Memphis.

-La policía no llevó armas –miente Alva como marrano al referirse a los disparos que mataron a dos campesinos durante el último paro regional de Ayacucho.

Y claro que las llevó y por supuesto que las disparó, como lo sostienen un fiscal al que han silenciado en el ministerio público, el examen forense de la morgue donde llevaron a las dos víctimas, y hasta la Novena Dirección Territorial –con sede en Ayacucho- de la mismísima Policía Nacional.

-La licitación ha sido un proceso limpio –babea Alva Castro. Y por supuesto que ha sido inmunda, arreglada con una firma de traferos que querían vender 687 patrulleros chinos marca “Joy Way” (o algo así) a precios de carros japoneses, y abortada sólo porque la prensa independiente descubrió el miriñaque a tiempo.

-La policía tiene ahora los recursos para hacer sentir su presencia en todo el país –ventosea Alva Castro mientras descubren la enésima banda de ladrones y asesinos dirigida por un oficial de la policía en actividad y en el mismo momento en que el general Jordán tiene que rendirse ante una muchedumbre enardecida porque alguien, cumpliendo órdenes de Alva Castro, arrojó bombas lacrimógenas sobre la gente y desató el enfrentamiento: 700 policías versus 15,000 manifestantes.

Y así sucesivamente, sin remedio, inexorable como el herpes, Alva Castro va mintiendo y “haciendo política”, describiendo lo que no se hizo, reclamando los éxitos de ultratumba que no se lograron, profetizando lo que no se hará. Es decir, entendiendo la política –y casi la vida- como el arte del hueveo y la gracia de la impostura zarzuelera.

Este director que fuera de “La antorcha leonciopradina”, doctor honoris causa por las universidades apristas Federico Villarreal, Garcilaso de la Vega y Antenor Orrego, fue el que puso la primera piedra en el monumento a la ruina que empezó a levantarse en 1985 y fue autor específico del asalto a los certificados en dólares que el Estado perpetró cuando él era primer ministro, segundo de a bordo, tercero en discordia y cuarto del rescate a la hora de Alí Babá y los 40 principales.

Fue en esa época en que salió publicado su libro “El futuro comienza hoy”. Bueno, la verdad es que comenzó ese día y terminó a la semana siguiente (un viernes) porque lo demás fue pesadilla de intis que desaparecían, pollos que levitaban y una corrupción tan hedionda que, comparada, convirtió a Sodoma y Gomorra en parte del tour de los lugares santos y a Sin City en un parque temático de la cadena Disney.

Y después, cuando Fujimori quería matar a García, Alva Castro no es que se jugara la vida ni mucho menos. Por allí anduvo, dedicado “al estudio de Haya de la Torre” –pobre Haya- y al cultivo de diversas amistades. Una de esas camaraderías tuvo que ver con Humberto Abanto Verástegui, que llegó a ser gerente general de la empresa Algamarca (de los Sánchez Paredes) mientras asesoraba congresal y personalmente a Alva Castro. ¿Cuál es en este momento la naturaleza de ese vínculo, jamás negado por ninguna de las partes? La pregunta es pertinente si se recuerda que los Sánchez Paredes, dueños de varias minas y denuncios, tienen conflictos por lo menos con una comunidad campesina y con una empresa minera que reclama los mismos derechos que hoy hace prevalecer, judicialmente, esta familia diezmada por los ajustes de cuenta a plomo limpio.

El mejor retrato de Alva Castro lo pintó él mismo, cuando dijo que la plata que metió como publicidad estatal en RBC (280,000 soles) se justificaba “por la sintonía del Canal”. ¿Cómo podía saber Alva Castro qué sintonía tiene el canal del ex fujimorista Morey si hace años que nadie mide la temperatura de su antena polar? ¿O no sabe que Canal 11 no está en las encuestas de Ibope dado que no quiere pagar la cuota que pagan los otros?

Y ahora anuncia Alva Castro que para el paro de pasado mañana saldrá la Fuerza Armada “a resguardar el orden”. ¿Este señor pretende que los tanques intimiden a la CGTP, que los soldados de la II División patrullen las calles y que el general Edwin Donayre se haga cargo de la papa que a él le quema las manitas? ¿Qué quiere este padre exuberante de todas las incompetencias? ¿Que la policía sea sustituida de una vez por las Fuerzas Armadas?

Lo que quiere Alva Castro es un misterio. Lo que quiere la mayoría de la población en relación a tan distinguido funcionario sí está claro según todas las encuestas: que se largue. ¿No es que el Apra ha cambiado y ha dejado de ser sectaria, excluyente y mitómana? ¡Que lo demuestre!

Con tanques quieren frenar paro nacional

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:57
Analistas y políticos califican de inconstitucional y peligroso que gobierno encargue a Fuerzas Armadas apoyar tareas de la Policía los días del paro.
Con tanques quieren frenar paro nacional
(1) A partir de las 00:00 del miércoles las tanquetas del Ejército patrullarán las calles de Lima. (2) La medida revela desesperación. ¿No, que el paro no tenía fuerza? (3) Analista Carlos Reyna.
POR LA FUERZA
La Resolución Suprema 242-2008-DE, publicada ayer en el diario oficial "El Peruano", dispone que el Ejército, Marina y Fuerza Aérea también participen en brindar seguridad del 8 al 10 de julio, a fin de evitar protestas violentas y el bloqueo de carreteras en el país. La medida, sin embargo, ha sido dispuesta sin declarar previamente en suspenso algunas garantías individuales de la Constitución, como las que garantizan que ninguna persona puede ser detenida sin previo mandato judicial, salvo casos de flagrante delito.

El gobierno del presidente Alan García evidencia su desesperación por contener el paro nacional y desconfianza en la actuación de la Policía Nacional. Con esta medida los tanques y soldados saldrán a las calles, lo que constituye una postura dictatorial que tiene como fin atemorizar a los que tienen intenciones de acatar la medida de fuerza.

Según la presidenta de la Confederación General de Trabajadores del Perú, Carmela Sifuentes, el paro nacional, cívico y popular convocado por la Coordinadora Político Social, de la que es parte la CGTP, es totalmente legal y enmarcado dentro de la Constitución y no pretende desestabilizar el gobierno, como dijo el Mandatario y otras autoridades del gobierno, sino expresar el descontento de la población.

“Si hay violencia el día del paro, nosotros responsabilizamos directamente al gobierno”, enfatizó la dirigente, en respuesta al premier Jorge del Castillo.

El congresista Daniel Abugattás ratificó que “el ejército no puede actuar en el control del orden interno, eso está reservado para las fuerzas policiales”. “Es una irresponsabilidad sin límites (del gobierno). Es una incitación a la guerra civil, a la muerte, y a la destrucción de los bienes. Crea mucho malestar que el gobierno actúe de esa manera”, argumentó.

Abugattás afirmó que “sobre los responsables” de esta medida “tendrán que recaer las acusaciones constitucionales. Contra el primer ministro, definitivamente”.

Diversos dirigentes gremiales responsabilizaron al gobierno aprista de cualquier acción violentista durante la medida de lucha convocada. Manifestaron que sacar las Fuerzas Armadas a las calles “es una provocación” y “es una respuesta sumamente desproporcionada”.

Víctor García Belaunde (AP) opinó que la posibilidad de que las Fuerzas Armadas intervengan junto con la Policía Nacional durante el paro nacional es un “mal presagio”. Explicó que la presencia de los militares es innecesaria, pues sólo la Policía debe desplazarse a los “puntos neurálgicos” de las protestas para resguardar el orden público. “Las Fuerzas Armadas están preparadas para resguardar el orden externo. La Constitución reserva a la PNP el control del orden interno”, dijo.

Medida es inconstitucional
Como “inconstitucional” y “peligrosa para la democracia” calificaron analistas políticos la disposición del gobierno, que encarga a las Fuerzas Armadas intervenir en apoyo de la Policía Nacional para brindar seguridad en todo el territorio, del 8 al 10 de julio.

El analista político Carlos Reyna consideró que la Resolución Suprema 242-2008-DE, rubricada por el presidente Alan García, es una medida incompatible con un régimen democrático. “Es muy peligroso que una democracia se asiente sobre las bayonetas, porque éstas después pueden pincharle la parte de atrás al mismo gobierno”, advirtió.

Opinó, además, que dar solución al alto nivel de protesta social, evidenciado hace poco con el “Moqueguazo”, no pasa por sacar las Fuerzas Armadas a las calles, sino por corregir las políticas del gobierno que provocan esas protestas.

“El presidente Alan García se está mostrando como un gobernante proclive a un autoritarismo muy marcado”, advirtió.

Por su parte, el abogado constitucionalista César Valega aclaró que para que las Fuerzas Armadas puedan encargarse del orden interno tiene necesariamente que declararse en emergencia el territorio nacional, pues, de otra manera, no se puede suspender las garantías individuales amparadas por la Constitución. Si se tratara sólo de resguardar puentes o edificios públicos, para eso está la Policía, añadió.

06/07/2008 GMT 1

Uribe el pacificador

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:39
Raúl Wiener
Eso de que Uribe respeta la vida y no disparó desde los helicópteros a los que quedaban en tierra, ya es demasiado. Equivale a olvidarse que hace muy poco el ejército colombiano bombardeó territorio ecuatoriano y asesinó mientras dormían a Raúl Reyes y miembros de las FARC que levantaron un campamento al otro lado de la frontera. Entonces a Uribe no le interesaba mandar mensajes de paz, sino subrayar su capacidad de interferir el proceso de mediación que encabezaba el gobierno de Caracas y del que participaba el de París.

¿Qué cambió en cuatro meses? Nada. Porque Uribe se aferró a la supuesta computadora de Reyes y desde allí continuó el bombardeo. De pronto, milagro, la operación limpia de inteligencia de un gobierno y un ejército particularmente sucio. ¿Qué pasó? ¿Será que las razones de propaganda exigían evitar ensangrentar la jornada? Tengo la impresión que es más que eso.

La facilidad con la que combatientes experimentados y, como se dice, crueles, caen en una trampa escolar y entregan los rehenes más valiosos que tenía la organización, sin desconfianzas y resistencias, advierte una parte de la trama que no conocemos: (1) ¿sobornaron a los responsables del cuidado de los prisioneros?; (2) ¿interfirieron otra operación internacional (se habla de una delegación suizo-francesa, que estaba en tratos con la FARC, bajo conocimiento del gobierno colombiano), y sustituyeron a los negociadores por militares disfrazados?

Cualquiera de las dos hipótesis, explicaría por qué no descargaron sus armas sobre los engañados. Existe una alta probabilidad que la misión extranjera haya exigido como condición que no haya muertos. En cualquier caso, las FARC han sido invitadas oficialmente a discutir la paz. Y le darían una victoria al gobierno si no responden a la iniciativa. Es verdad que han tenido demasiados errores respecto de las propuestas de Chávez, y abrieron evidentes flancos de debilidad por donde han sido duramente golpeados.

Una ausencia completa de criterio político puede ser muy funcional al autoritarismo. Eso ocurrió en el Perú y Montesinos acaba de hacérnoslo recordar. Con Uribe es igual: un gobierno con sangre en las manos; marcado por escándalos de corrupción, bate récords de popularidad por sus éxitos de guerra. Y las FARC han colaborado para que sea así.

Carta contra mí mismo

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:38
César Hildebrandt
Recibo una carta del caricaturista CABE (Carlos Bernales). Considero un deber moral publicar ese texto por lo que tiene de testimonial y por algunas revelaciones involuntarias agazapadas detrás de unos cuantos conceptos y hasta de su sintaxis. Y lo hago a pesar de la distancia que me separa de la estética del señor Bernales.

Lo que debe quedar claro es que jamás le pedí a nadie que el señor Bernales saliera de La Primera. Décadas de ejercicio profesional y un nutrido puñado de reporteros podrán dar fe de que no está en mi naturaleza pedir que echen a alguien porque lo que hace me pueda parecer, en algún momento, sublevante o indigno. En esta vida pública uno está expuesto a todo (inclusive a ser hermanoseado por Eloy Jáuregui, discípulo de Bryce no precisamente por sus novelas) y lo que hago ante episodios como el de la caricatura de Bernales –esa de los apellidos europeos “de tal calaña”– es responder en el estilo de mi amiga Carmen González: de frente y sin máscaras, que estamos hartos de tanto carnaval dizque veneciano.

No hablé sobre el señor Bernales ni con César Lévano, director de este periódico, ni con sus propietarios, ni con el editor general. No hablé ni pedí nada a nadie. Por teléfono, el señor Arturo Belaunde me comunicó, tras la publicación de mi columna, que había tomado la decisión de retirar del periódico al señor Bernales. No hice comentario alguno porque la noticia del señor Belaunde la rescaté de un mensaje guardado en mi teléfono móvil. Y tuve la distraída descortesía de no devolver la llamada. De modo que al acusarme arbitrariamente de haber exigido su salida, el señor Bernales vuelve a ser mezquino y odioso. No importa. Lo que más importa es que el señor Bernales vea publicado su texto.

Y que sepa que si los señores Belaunde me preguntaran ahora cuál sería mi opinión respecto del posible retorno del señor Bernales, expresaría mi total acuerdo. Pero es que no me van a preguntar nada. Como que nunca me han preguntado nada en relación a sus soberanas decisiones. Y eso es lógico: soy un colaborador con algunas prerrogativas, nada más. Y ese estatuto no me da poder alguno, diría que felizmente, en las decisiones empresariales de este periódico donde escribo a gusto y con absoluta libertad. Aquí va la carta, casi sin editar.

Señor César Hildebrandt:

Ha logrado usted que La Primera me considere ilegal y me deporte del periódico. Todo, como dice la ranchera, “por un mal entendimiento” o por varios malos entendimientos.

El primero, suponer que mi caricatura era respuesta a su nota sobre los sudacas, lo que no es cierto. Mi caricatura y su nota aparecieron el mismo día.

Segundo, suponer que yo propongo la deportación de todos los europeos. Eso lo dijo Heduardo en una caricatura que también salió publicada el mismo día en “Perú 21”. En realidad no estoy por la deportación de nadie, tal como explica mi respuesta a usted...

Tercero, suponer que yo he insultado su apellido. Por principio, estoy en contra de cualquier insulto, aunque muchas veces las caricaturas se acercan peligrosamente a esos bordes. El mensaje de mi caricatura era señalar lo que pasaría si en el Perú se expulsara a los “indeseables”. Le recuerdo que en Estados Unidos y Europa ilegal o indeseable es lo mismo.

En ese momento pensé en apellidos que provengan de la oligarquía financiera, luego a los políticos, Lauer apareció en mi mente asociado a los apellidos “cambas” de Bolivia más que por su alanismo, y luego al repasar fujimoristas, lo siento mucho pero apareció el apellido más distinguible de entre ellos.

Habiendo leido lo que usted ha escrito sobre su media hermana, no tuve reparos en incluirla y pensé que mi caricatura dejaba en claro que no estaba dirigida contra usted. Lamentablemente, usted no entendio la distinción.

No es fácil hacer caricaturas a la distancia. Se extraña la sala de redacción, la consulta al editor, estar al día con los chistes del momento. Mi antiguo amigo Carlín señala que acude a los puestos de periódicos para escuchar lo que dice la gente y por allí asoman sus ideas.

Cuarto, ¿por qué se suma usted a Aldo M. al acusarme de actuar digitado por ¿el castrismo terminal? No soy castrista, nunca lo fui, aunque no niego mi admiración por lo que fue la revolución cubana y la rusa de 1917. Nadie dicta mis caricaturas, quienes me conocen saben de mi independencia.

Tengo casi 25 años ganándome la vida en EE.UU. haciendo caricaturas y escribiendo notas políticas, además de entrevistas y reportajes, con absoluta libertad.

No me financia ninguna potencia enemiga o los petrodólares sino el humilde deseo de contribuir con lo que puedo a la causa de la justicia social en el Perú, que creí encontrar en La Primera, sacando tiempo de donde no tengo, comenzando el día muy temprano para leer, mínimo dos horas, los periódicos peruanos. Luego, escuchando Radio San Borja, que muchas veces grabo por no tener tiempo para seguirla en simultáneo, también viendo el espantoso noticiero de Canal 4.

Además, me toma dos o tres horas hacer el dibujo y pensar casi todo el día en el tema a tratar y buscando el humor, una tarea que es más difícil que cualquier drama.

Como dijo alguna vez Chumi Chumez, a quien tuve la suerte de conocer, “no es fácil hacer reir, fácil es hacer llorar, para comenzar podría contarles mis problemas personales...”

Todo eso ha sido tirado por la borda del mal entendimiento y lo que es peor se me expulsa sin derecho a pataleo, sin explicarle al público mi retiro y las causas de ello. Es decir, además de ilegal-indeseable y deportado, paso a la condición de desaparecido.

Esta nota salió más larga de lo que pensé. Le ruego me disculpe por ello. Para terminar, le pido que, como se decía en las solicitudes de papel sello quinto, interponga usted sus buenos oficios para que se publique esta carta de respuesta y concluir así mi paso por La Primera”.

Carlos Bernales.

El peso político del paro

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:31
César Lévano
Una de las acusaciones que se repiten contra el paro convocado para el miércoles próximo es que se trata de una medida política.

Es un hecho reconocido por la práctica y la teoría social que una medida sindical que exige reivindicaciones generales, y no sólo de un sector o sindicato, tiene un alcance político.

Esto es así porque los paros se acuerdan, en general, para enfrentar medidas no de un patrono, sino del conjunto de patronos, encarnados en el Estado.

Los dos paros más importantes de nuestra historia fueron nítidamente políticos. El de la lucha por la jornada de ocho horas, iniciado el 15 de enero de 1919, fue expresión elocuente de ese carácter. Los textiles de Vitarte o de la fábrica El Inca no adoptaron la medida sólo para un beneficio parcial, sino para que la conquista, propugnada por la dirección sindical anarquista de la época, fuera para todos los trabajadores del país.

Igual sentido general tuvo el paro del 19 de julio de 1977. Se dirigió contra el régimen del general Francisco Morales Bermúdez, cuyo carácter reaccionario se precisó cuando decretó el despido de más de cinco mil dirigentes sindicales. Como recuerda una entrevista grabada por el periodista chileno José Rodríguez Elizondo, el general Morales Bermúdez había ejecutado un golpe militar contra el régimen del general Juan Velasco, no sin antes dar cuenta de su intención a los militares chilenos.

El paro de 1977 expresó el descontento frente a un régimen que no sólo recortaba las libertades democráticas, sino que imponía también una política económica neoliberal y antisocial.

El paro de 1977 fue, en ese sentido, político. Por eso recibió tan amplio y combativo apoyo.

También su resultado principal fue político. El gobierno de Morales Bermúdez se vio obligado a convocar a elecciones de una Asamblea Constituyente, en 1978.

En cuanto al paro próximo, hemos asistido a episodios jocoserios. Por ejemplo, cuando, en RPP, el premier Jorge del Castillo reprochó a Mario Huamán sus continuos viajes a Bolivia y Venezuela. Resulta que el dirigente sindical sólo ha ido una vez a Venezuela, a un congreso obrero, y no conoce Bolivia. Del Castillo está, pues… en Bolivia.

Huamán hubiera debido aprovechar para preguntar a qué se deben los continuos viajes de Del Castillo a Estados Unidos. ¿Va a recibir órdenes contra Bolivia, contra Venezuela y contra el paro?

El paro tiene, por lo demás, una plataforma económica justa, que por serlo se abre al horizonte político: aumento de sueldos, salarios y pensiones; atención a las propuestas del sector agrario para enfrentar la crisis alimentaria; no a la privatización de empresas estratégicas, como los puertos, y derogación de las leyes represivas que Alan García ha impuesto.

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