La actual administración de la Dirección Regional de Educación, mejor dicho, todas las últimas que comprenden tanto a las gestiones de David Jiménez como Hernán Fuentes se precian en demasía de proponerse como los cultores de un Proyecto Educativo Regional que, una vez en aplicación, cambiará positivamente los destinos de la deficiente educación puneña. Por flojera académica o desconocimiento la mayoría de la población ha optado por pensar que tal vez será así. Los políticos de turno lo presentan como suyo, los académicos como un avance y sus llamados autores, sin rubor alguno que sean los mismos que han manejado los destinos de la educación puneña durante los últimos veinte años, sino más, colocan sus nombres en las primeras páginas.
En este primer texto solamente nos atendremos a la presentación del mencionado documento que muchísimas veces suele ser lo único que leen los que acceden a él. Escriben en un párrafo de la presentación: “Es propósito del PROYECTO EDUCATIVO REGIONAL, comprometer e involucrar a todos los agentes educativos para emprender juntos grandes cambios en nuestra educación regional, que edifique desde las aulas una formación holística, teniendo en cuenta el vertiginoso avance de la ciencia y la tecnología, que nos enfrenta cada día a escenarios distintos y nuevos, en medio de los cuales la educación tendrá que interactuar de manera dinámica.” Los principios fundamentales que sirven de base a documentos como el de la referencia suelen encontrarse precisamente en esa página harto leída, sin embargo no existe nada de eso.
Dejando para más adelante la demostración de la falsedad de la segunda afirmación del trascrito párrafo nos referiremos a la prosa de alto coturno con que pretenden sorprendernos: edificar desde las aulas una formación holística u otras como esta: “Las orientaciones teleológicas, epistemológicas, axiológicas, ontológicas, filosóficas y praxiológicas están plasmadas en el plan concertado, que constituye el norte, la brújula que orienta el desarrollo educativo en un contexto como el nuestro.” Esas “orientaciones” harto confusas y abigarradas han despistado a más de uno y es pertinente ubicarlas en su preciso contexto.
Para regodeo de los “posmodernos” eso de formación holística debe sonarles a concierto pero, ¿qué se pretende significar? Holismo es aquella teoría general que afirma que el todo es más que la suma de sus partes. El holismo existe desde la Antigüedad más remota, penetrando en todos los campos del pensamiento universal, desde la ciencia hasta la filosofía, pasando por la medicina, la mística o la sicología. El estructuralismo ha sido una de la corrientes influidas por el holismo. No hay una sola ciencia que no haya estado sometida a las ideas holísticas, pero también ha conducido a tesis reaccionarias, místicas, demostrando en cualesquiera de los casos una concepción antidialéctica de las relaciones entre lo universal y lo particular, entre lo finito y lo infinito. Para la dialéctica, si bien es cierto que una parte no se entiende más que integrándola en el todo, también es cierto que el todo se manifiesta en la parte. Así con el muestreo de una parte de la población es posible conocer a toda ella.
El holismo defiende que un texto no se puede separar en párrafos, luego en frases y luego en palabras, porque muchas veces no se entiende el texto sin el contexto, sin una referencia a un continente más amplio. Tampoco puede reducirse una enfermedad a una serie de síntomas. Pero toda totalidad puede ser contenida en otra mayor, hasta llegar a las más amplias: el cosmos o el universo. Entonces resultaría que sin conocer los más grandes espacios no se podrían comprender tampoco los espacios microscópicos, lo cual es absurdo.
Históricamente el holismo supuso una reacción frente a los excesos del atomismo, el mecanicismo y el reduccionismo. Pero por las más grandes dimensiones algunos autores holistas llegan a dios, o aluden a un gran plan de predestinación, o a intuiciones supremas, esto es, al misticismo. El filósofo sudafricano Jan Christian Smuts (1870-1950) dio un enfoque reaccionario al holismo, afín a lo que se llama totalitarismo, es decir, al desprecio del individuo frente a la sociedad.
La dialéctica materialista pone en relación al todo con la partes como una unidad de contrarios. Sostiene que la reducción de los cambios a puros cambios cuantitativos es una forma de mecanicismo que olvida la continuidad y la discontinuidad de la materia, que descuida que la relación entre la cantidad y la calidad es recíproca, de manera que una se convierte en la otra, y a la inversa. La relación entre el todo y las partes es insuficiente porque cuando se divide en partes el todo deja de serlo, lo cual no quiere decir que no exista ese tipo de relación. Las partes lo son en tanto forman parte de un todo, mientras que por sí mismas son algo distinto. El todo tampoco es la suma mecánica de sus partes. ¿Cuál es “praxiología” holística que implementará el Proyecto Educativo Regional? En ningún sitio lo precisan.Otra “brújula” que orientará la educación puneña será la teleología. Ésta es la doctrina filosófica sobre la adecuación a fines, sobre la orientación de todos los fenómenos de la naturaleza.
Según la teleología, no sólo el hombre, sino todos los fenómenos de la naturaleza tienen principios que presuponen un fin, almas de género especial. Mientras que el hombre se asigna conscientemente un determinado fin, en la naturaleza el fin se persigue inconscientemente. La teleología está vinculada de manera indisoluble al hilozoísmo, al pansiquimo, al panteísmo, etc.Según la teleología, el principio de la vida y del pensamiento se encuentra en el fundamento mismo de la materia, la cual no está compuesta de átomos muertos, sino de mónadas vivas, que poseen una confusa facultad de representación. La teleología intenta explicar la interconexión universal y la regularidad de todos los fenómenos de la naturaleza.
El primer sistema teleológico consecuente se debe a Aristóteles, quien consideraba que cada cosa tiene su predestinación, lleva en sí un principio activo que presupone un fin, porta consigo un alma, una entelequroa, y, al mismo tiempo, todos los fines de la naturaleza se hallan subordinados a un fin superior. Esta idea fundamental de la teleología aristotélica se conserva en las teorías de Tomás de Aquino, de Leibniz, de Hegel, de Heidegger y otras. La idea de que existe un principio teleológico de la naturaleza fuera del mundo, base suprema y fin último del proceso universal, ha servido de base para la prueba físico-teleológica de la existencia de dios. Kant demostró la inconsistencia lógica de dicha idea, llevada hasta sus extremos por la doctrina acerca de la armonía preestablecida. La concepción teleológica de la naturaleza viva encontró amplia difusión en las teorías biológicas de los siglos XVII-XIX.
La teoría de la evolución de Darwin dio una interpretación racional a la finalidad relativa de los seres vivos y, con ello, socavó el dominio en las ciencias biológicas. Después de Darwin, las concepciones teleológicas en biología fueron propugnadas por el neovitalismo, por el neolamarckismo, etc. La cibernética moderna muestra que la finalidad constituye un proceso de adaptación máxima del objeto al medio circundante.
El materialismo dialéctico, al que desconocen los funcionarios de la DREP, los políticos “de izquierda” de Jiménez y Fuentes, aunque rechaza las especulaciones teleológicas idealistas, proporciona una base para la explicación racional de la finalidad en la naturaleza viva.
El otro norte sobre el cual divagará el Proyecto Educativo Regional será la epistemología, ciencia que estudia la adquisición y desarrollo del conocimiento científico. Sólo que la epistemología se divide en dos corrientes enfrentadas y en ello no se toma ninguna opción. Efectivamente, los idealistas subjetivos conceden prioridad a las sensaciones subjetivas, mientras que los materialistas consideramos que esas percepciones provienen de un mundo exterior preexistente e independiente de nuestro conocimiento.
Al mismo tiempo el materialismo, que se basa en la teoría del reflejo de la realidad en el intelecto, no considera que el proceso de conocimiento sea puramente pasivo. El proceso de conocimiento es pasivo y activo al mismo tiempo, la unión dialéctica de lo objetivo y lo subjetivo. El conocimiento humano no es automático sino que está condicionado, e incluso distorsionado, por los aparatos fisiológicos de la percepción, por el lenguaje y por condicionamientos ideológicos y sociales preestablecidos y adquiridos. Por eso, aunque nuestro conocimiento deriva de la realidad, las cosas no son nunca como se presentan, como parecen ser. Nuestro saber tiene siempre un componente subjetivo que, en su progresión constante, va desapareciendo.
Esto es lo que diferencia al materialismo dialéctico de las corrientes materialistas anteriores, el componente práctico y el componente subjetivo del conocimiento. Cualquier clase de conocimiento se basa fundamentalmente en la práctica, que es la interacción recíproca del hombre sobre la realidad a través de la cual el hombre modifica lo que le rodea. Esa interacción es, además, social: comprende la relación de los hombres entre sí y al hombre como producto social. Esto tampoco ha sido jamás entendido por ninguna filosofía burguesa, imbuidas todas ellas de individualismo y subjetivismo, que creen que sus imágenes, sus percepciones y sus pensamientos sólo son propios de ellos mismos, que son originales, atemporales y, naturalmente, fruto de su ingenio, no de todo lo que les rodea.
El materialismo dialéctico considera también que no existen fenómenos incognoscibles, que no podamos llegar a conocer, como afirmaba Kant. Hay fenómenos temporalmente desconocidos pero no los hay incognoscibles. No podemos agotar de una vez por todas la comprensión de todos los fenómenos del universo, porque son infinitos, pero el saber avanza progresivamente en la línea de mejorar y aproximarnos a ese conocimiento. Por eso el saber es esencialmente histórico, progresivo. Hay cosas que no conocemos pero no hay nada que no podamos llegar a conocer en el futuro.
El conocimiento es relativo en el sentido de que refleja aproximadamente las procesos reales. Pero lo relativo contiene una parte de lo absoluto, y esta parte se hace cada vez más vigente, dentro del desarrollo histórico del conocimiento. Lo absoluto y lo relativo, lo finito y lo infinito son grados de un solo y mismo universo. Esto es verdad no solamente para los fenómenos de la realidad exterior, sino también para el saber: Todo verdadero conocimiento de la naturaleza es conocimiento de lo eterno, lo infinito y, por lo tanto, de lo esencialmente absoluto, escribió Engels, quien apuntó finalmente: Lo infinito es tan cognoscible como lo incognoscible.
Al mismo tiempo el conocimiento tampoco se divide en etapas, empezando por el conocimiento sensorial, por las percepciones puras, luego el conocimiento abstracto y, finalmente, de nuevo a la práctica. El conocimiento empieza, principalmente, por la práctica y, al mismo tiempo, desde su mismo origen aparece vinculado al pensamiento abstracto. La percepción surge ligada al pensamiento abstracto, por ejemplo a través del lenguaje, e incluso puede estar dirigida por el pensamiento, por el conocimiento abstracto ya adquirido. Nada de esto se define en el dichoso proyecto.
Se abunda sobre la axiología, que es la teoría de los valores y normas morales, pero no se toma en cuenta que éstos son producto de determinadas clases sociales, pero de ello nos ocuparemos más adelante . Cuando no, se hace alarde también de la ontología. La ontología es aquella parte de la filosofía burguesa que afirma estudiar el ser en sí. El materialismo dialéctico no reconoce a la ontología ningún carácter científico pues, como afirmó Engels, la unidad del mundo no reside en el ser, que sólo es una premisa. Por el contrario, la unidad del mundo consiste en su materialidad, en que todo lo que existe es, en una forma u otra, materia en movimiento.
Resumiendo, la presentación del Proyecto Educativo Regional Concertado delata y evidencia que éste de ningún modo desarrollará “una educación integral de calidad, humanista, científica, inclusiva, democrática, descentralizada e innovadora, identificada con las culturas andinas” como se plantea en sus objetivos estratégicos y su visión y, más aún, nos lleva al convencimiento de que sus propulsores ni son de izquierda, ni revolucionarios, nacionalistas, progresistas y menos comunistas como suelen presentarse los patriarojas que reinan en la DREP y las Ugels de Puno .