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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

Categoría: Ensayo

03/03/2009 GMT 1

La explosión del desempleo

consejerodelobo@hotmail.com @ 21:11


Por Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique
 Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.

Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy's, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.

En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%...

En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones... Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados...
En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.

Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser "un mal necesario en tiempos de crisis". El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a "consumir productos españoles". Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la  consigna " UK jobs for British workers! " ("Empleos británicos para trabajadores británicos"), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran "invitados" a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (léase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania... también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?

Notas:
(1) Sami Nair, "¿Xenofobia o Europa social?", El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.

http://www.monde-diplomatique.es

26/02/2009 GMT 1

Neocolonialismo agrario

consejerodelobo@hotmail.com @ 00:38

Por Ignacio Ramonet

Una de las grandes batallas del siglo XXI será la de la alimentación. Muchos países, importadores de comida, se ven afectados por el aumento de los precios. Los Estados ricos lo venían soportando; hasta que, en la primavera de 2008, se asustaron por la actitud proteccionista de naciones productoras que limitaron sus exportaciones. A partir de ahí, varios Estados con crecimiento económico y demográfico -pero desprovistos de grandes recursos agrícolas y de agua- decidieron asegurarse reservas de comestibles comprando tierras en el extranjero.
Al mismo tiempo, muchos especuladores se pusieron igualmente a comprar terrenos para hacer negocios. Convencidos de que la alimentación será el oro negro del futuro. Según ellos, de aquí a 2050, la producción de alimentos se duplicará para satisfacer la demanda mundial. "¡Invertid en granjas! ¡Comprad tierras!" repite Jim Rogers, gurú de las materias primas. George Soros apuesta asimismo por los agrocarburantes y ha adquirido parcelas en Argentina. Un grupo sueco ha comprado medio millón de hectáreas en Rusia; el hedge fund ruso Renaissance Capital, 300.000 ha . en Ucrania; el británico Landkom, 100.000 ha . también en Ucrania; el banco estadounidense Morgan Stanley y el grupo agro-industrial francés Louis Dreyfus, decenas de miles de hectáreas en Brasil, etc.


Pero quienes se han lanzado a comprar tierras por todo el mundo, son principalmente los Estados con petrodólares y divisas. Corea del Sur, primer comprador mundial, ha adquirido 2.306.000 hectáreas; le sigue China (2,09 millones), Arabia Saudí (1,61 millones), los Emiratos Árabes Unidos (1,28 millones) y Japón (324.000 ha .). Total: cerca de 8 millones de hectáreas de tierras fértiles compradas o alquiladas en el exterior. Regiones enteras han pasado a estar bajo control extranjero en países con escasa densidad demográfica y cuyos gobernantes están dispuestos a ceder partes de la soberanía nacional. Un fenómeno que preocupa. En un informe alarmante, la ONG Grain denuncia "un acaparamiento de tierras a nivel mundial" (1).
Sin campos fértiles ni agua, los países del Golfo son los que más pronto se han lanzado. Kuwait, Qatar y Arabia Saudí buscan parcelas disponibles donde sea. "Ellos poseen tierras, nosotros dinero", explican los inversores del Golfo. Los Emiratos Árabes Unidos controlan 900.000 ha en Pakistán; y están considerando proyectos agrícolas en Kazajistán. Libia adquirió 250.000 ha . en Ucrania a cambio de petróleo y gas. El grupo saudí Binladen ha conseguido terrenos en Indonesia para cultivar arroz. Inversionistas de Abu Dhabi compraron decenas de miles de hectáreas en Pakistán. Jordania producirá comestibles en Sudán. Egipto obtuvo 850.000 ha . en Uganda para sembrar trigo y maíz...
China es el comprador más compulsivo, pues debe alimentar a 1.400 millones de bocas cuando sólo dispone del 7% de las tierras fértiles del planeta. Además, la industrialización y la urbanización le han destruido unos 8 millones de hectáreas. Y algunas regiones se están desertificando. "Tenemos menos espacio para la producción agrícola, y es cada vez más difícil elevar el rendimiento", explicó Nie Zhenbang, jefe de la Administración Estatal de Granos (2).
China detenta tierras en Australia, Kazajistán, Laos, México, Brasil, Surinam, y sobre todo en África. Pekín ha firmado unos treinta acuerdos de cooperación con Gobiernos que le dan acceso a tierras. A veces, las autoridades de Pekín envían desde China la mano de obra; pagada a menos de cuarenta euros al mes, sin contrato de trabajo y sin cobertura social.
Por su parte, Corea del Sur ya controla en el extranjero una superficie superior a la totalidad de sus propias tierras fértiles... En noviembre de 2008, el grupo Daewoo Logistics, estableció un acuerdo con el Gobierno de Marc Ravalomanana, presidente de Madagascar, para alquilar 1,3 millones de hectáreas, o sea la mitad de las tierras cultivables de esa gran isla...
El Gobierno surcoreano también ha comprado 21.000 hectáreas para cría de ganado en Argentina, país en el cual el 10% del territorio (unos 270.000 kilómetros cuadrados) se encuentra en manos de inversores extranjeros, quienes "se han beneficiado de la actitud de los diferentes Gobiernos para adquirir millones de hectáreas y recursos no renovables, sin restricciones y a precios módicos" (3). El mayor terrateniente es Benetton, industrial italiano de la moda, que posee unas 900.000 ha. y se ha convertido en el principal productor de lana. También el millonario estadounidense Douglas Tompkins tiene unas 200.000 ha . situadas próximas a importantes reservas de agua.
En general, la cesión de tierras a Estados extranjeros se traduce en expropiaciones de pequeños productores y aumento de la especulación. Sin olvidar la deforestación. Una hectárea de bosque procura un beneficio de cuatro a cinco mil dólares si se plantan en ella palmas de aceite; o sea de 10 a 15 veces más que si se dedica a producir madera (4). Ello explica por qué los bosques de la Amazonia, de la cuenca del Congo y de Borneo están siendo sustituidos por plantaciones.
Es un retorno a odiosas prácticas coloniales, y una bomba con efecto retardado. Porque la tentación de los Estados extranjeros es la de saquear los recursos, como lo hace China, con mano de obra importada y poco beneficio local... Pero la resistencia se organiza. En Pakistán, los campesinos ya se están movilizando contra el desplazamiento de aldeas si Qatar compra terrenos en la región de Penyab. Paraguay ha aprobado una ley que prohíbe vender parcelas a extranjeros. Uruguay se lo está planteando; y Brasil estudia cambiar su legislación.
El neocolonialismo agrario le arrebata el trabajo al campesinado y crea un "riesgo de pauperización, tensiones sociales extremas y violencias civiles" (5). La tierra es un asunto muy sensible. Siempre ha provocado pasiones. Representa una parte de la identidad de los pueblos. Tocar ese símbolo podría terminar mal.

Notas:
(1) www.grain.org/m/?id=213
(2) China Daily , Pekín, 9 de mayo de 2008.
(3) Daniel Enz y Andrés Klipphan, Tierras SA. Crónicas de un país rematado , Alfaguara, Buenos Aires, 2006.
(4) Le Nouvel Observateur , París, 23 de diciembre de 2008.
(5) Le Monde , París, 23 de noviembre de 2008.

14/09/2008 GMT 1

Biografía completa de José Stalin

consejerodelobo@hotmail.com @ 04:21

stalin1.jpgJosé Vissarionovich Dzhugashvili
‘Stalin’

(1879-1953)

 Sumario:

— En la ciudad de las cavernas
— A la clandestinidad con 21 años
— La revolución de 1905
— Plenos poderes del Comité Central
— Al frente de la revolución proletaria
— La salida de la guerra imperialista
— De la guerrilla al Ejército Rojo
— Ministro de las Nacionalidades
— Burocracia y depuraciones
— Secretario General del Partido bolchevique
— El socialismo en un sólo país
— El gran viraje
— Los procesos de Moscú
— El pacto Molotov-Von Ribbentrop
— La gran guerra contra el fascismo
— La Conferencia de Yalta
— La guerra fría
— El último Congreso
— El informe secreto de Jruschov
— Stalin según Barbusse

En la ciudad de las cavernas

El 21 de diciembre de 1879, en Gori, una ciudad que entonces habitaban unas 5.000 personas cerca de Tiflis, Georgia, a sólo cuarenta kilómetros de la capital de Osetia del sur, con un costado en el Mar Negro y otro en las montañas del Cáucaso, Vissarion Dzhugashvili y Ekaterina Geladze tuvieron un hijo al que llamaron José.

Mientras en Moscú Alejandro II ejercía de zar sobre toda la inmensa geografía de Rusia, en la esquina georgiana aquel invierno fue muy duro: la nieve descendió de las cumbres de la montañas y en la primavera el deshielo inundó de barro los caminos, que quedaron impracticables. El rio Aragva que recorría la aldea se desbordó, anegando los campos, arruinando las cosechas y ahogando el ganado. No hubo feria y, en un pueblo tan aislado, el desabastecimiento vació las despensas. No hacía mucho que una epidemia de peste había sembrado el luto entre los vecinos de Gori y el año anterior le correspondió el turno a la disentería.

El padre era un artesano zapatero muy pobre que curtía el cuero y las pieles, analfabeto e hijo de esclavos que labraban los campos en la aldea de Didi-Lilo. Antes de José el matrimonio había perdido ya a dos hijos a causa de la miseria en que el zarismo había sumido a todas las inmensas poblaciones de su imperio.

Aquí aparece una de esas falsificaciones que se ha convertido en una constante en las múltiples biografías del bolchevique georgiano: su padre sería un alcohólico que golpeaba con frecuencia a su hijo, lo que explicaba la especial sicología bárbara de Stalin y sus brutales métodos de gobierno. En efecto, el padre de Stalin era alcohólico y murió de una puñalada en una pelea de borrachos, pero la leyenda de las palizas no tiene un ápice de verdad. En una entrevista Stalin desmintió este extremo de forma expresa, pero sus palabras nunca tuvieron demasiado eco. En su vida privada Stalin solía contar con admiración que su madre era una mujer severa y enérgica y que, cuando era pequeño, era ella quien le zurraba y zurraba también al padre por sus borracheras. Nada fuera de lo común.

Su madre, sirvienta, también hija de siervos, aportaba los escasos recursos económicos con la esperanza de que el joven José se instruyera. Stalin comentaba de ella que era una mujer inteligente. Se refería a las cualidades de su espíritu, no a su instrucción, pues apenas sabía estampar su firma y nunca aprendió a hablar el ruso. Quedó viuda pronto, y se hizo más severa aún. Había tenido muchos , pero todos los demás hijos murieron de pequeños. Únicamente sobrevívió José. Se trataba de una mujer mUy devota y soñaba con que su hijo se hiciera sacerdote. Mantuvo su fe hasta el final de sus días. Poco antes de morir, cuando Stalin la visitó, aún insistía en que era una pena que no se hubiera ordenado sacerdote. Siempre demostró desdén por el cargo político que su hijo había alcanzado y eso a Stalin le gustaba. Nunca abandonó Georgia para trasladarse a Moscú, aunque Stalin se lo pidió expresamente. Siguió llevando su vida apacible, modesta, de sencilla y devota viejecita. Murió en 1936, cerca de los ochenta años de edad; su hijo quedó muy afectado por su muerte y, desde entonces, hablaba con frecuencia sobre ella con sus más allegados (1).

Por el contrario, el padre se opuso a que su hijo estudiara, ya que ello le privaba de unos ingresos que hubieran mejorado la precaria situación económica de la familia. La infancia del georgiano se desenvolvió en medio del hambre y las privaciones. La casa familiar era de madera y, frente a la puerta de entrada, podía verse la de una cueva que ampliaba aquella reducida estancia. En un libro de viajes, Gorki había descrito a Gori como una ciudad de cavernas, por la abundancia de este tipo de construcciones. Delante de la casa, una calle empedrada atravesaba la aldea, la mayor parte del tiempo como cauce de una corriente de agua. En el pueblo no había médico y, con cinco años de edad, José perdió a su tío y la familia abandonó la aldea para desplazarse a Tiflis, una capital de apenas 150.000 habitantes, donde Vissarion trabajó como obrero en un taller de calzado. No era la primera vez que fracasaba en su intento de establecerse por su cuenta como artesano independiente.

En 1888 comenzó a estudiar en la escuela parroquial de Gori, donde obtuvo un premio por su aplicación y, además, el Ayuntamiento le proporcionó una beca para que continuara su formación.

En aquella escuela comenzó a conocer la represión zarista. El primer curso fue en georgiano, pero en el segundo llegaron funcionarios rusos que prohibieron la enseñanza en el idioma vernáculo, imponiendo duros castigos y humillaciones a los niños que lo hablaban. Empezó a cundir entre ellos el espíritu de rebeldía, a través de la difusión de libros patrióticos de relatos. Aunque materialmente pobre, Georgia era un pueblo más formado que el ruso y tenía una rica tradición cultural que el zarismo transformó en rebeldía nacional.

Tras terminar sus estudios básicos, cuando cumplió los catorce años, su madre pudo matricularle en el seminario de Tiflis, que era la única institución de enseñanza superior que había en Georgia. La gestión del seminario de Tiflis estaba encomendada a la Orden de San Andrés, fundada por Pedro I. Allí estudiaban 260 alumnos en régimen de internado, la mayoría de ellos hijos de terratenientes y de altos oficiales del Ejército zarista. Pero en aquella época aquel seminario de Tiflis era también la única posibilidad de estudiar para los hijos de los pobres que acudían allí con más conciencia de clase que vocación religiosa. Ya antes de la llegada de José Dzhugashvili, el seminario era un hervidero de propaganda marxista que circulaba clandestinamente con más profusión que la cristiana. La enseñanza religiosa era ritual y limitada, e inferior en mucho a la enseñanza revolucionaria que corría de boca en boca, por elemental que fuese ésta. Cuando Stalin ingresó en el Seminario, hacía 20 años que los estudiantes promovían motines y revueltas. Por sus galerías habían desfilado varios hombres llamados a desempeñar un papel relevante en la historia de Georgia. Quince años antes había pasado por allí el menchevique Nicolás Chjeidze, aquel viejo zorro hipócrita, como lo llamaba Lenin. También Noé Jordania, el fundador de la socialdemocracia caucásica e impulsor de su corriente reformista, estudió allí diez años antes de llegar José Dzhugashvili. En sus aulas se sentaron los hermanos Lado y Vano Ketshoveli que están también entre los primeros organizadores bolcheviques de Georgia. En 1893, antes de la llegada de Stalin al seminario, Lado Ketshoveli ya había organizado un plante de los estudiantes contra algunos profesores exigiendo la enseñanza en georgiano. Pero fue expulsado con otros 86 alumnos, y no era la primera vez que eso sucedía. En 1885 Silvester Dzibladze abofeteó a un arzobispo, un ruso que había calificado al georgiano como un idioma para perros y, para desesperación de los clérigos, la mayoría de los estudiantes habían aplaudido el gesto de su compañero; dos años después otro estudiante ejecutaría al rector.

Junto con Armenia y Azerbaián, Georgia integra la Transcaucasia, entonces en la periferia del Imperio zarista, un rompecabezas de naciones y religiones donde habitaban en conflictiva convivencia, además de los tres pueblos citados, abjasios, turcos, judíos, kurdos, osetinos, chechenos y otros del más variado origen, todos ellos brutalmente enfrentados entre sí por el zarismo como forma de preservar su dominación. En su propia capital, Tiflis, los georgianos eran una minoría.

En su peculiar biografía de Stalin afirma Trotski -al más puro estilo racista- un supuesto origen oriental o, lo que es aún peor, asiático, e incluso mongol, del niño, para justificar sus posteriores crímenes y su despótica dictadura personal: El difunto Leónidas Krasin -comienza escribiendo Trotski- fue el primero que llamó a Stalin ‘asiático’. Al decir esto no pensaba en atributos raciales problemáticos, sino más bien en esa aleación de entereza, sagacidad, astucia, crueldad, que se ha considerado característica de los hombres de Estado de Asia. Las imputaciones racistas de Trotski no se acaban aquí: Los emigrados de Georgia en París aseguraron a Suvarin [...] que la madre de José Dzhugashvili no era georgiana sino osetina y que hay mezcla de sangre mongola en sus venas (2). La falacia de Trotski consistía en poner siempre en boca de terceros las afirmaciones propias que quería deslizar como un rumor notorio y compartido por todo el mundo, como cuando apunta que se ha considerado que los asiáticos son personas crueles, o cuando se ampara en unas supuestas afirmaciones de Krasin, o en las de los emigrados georgianos en París. En efecto, en la versión biográfica que Suvarin nos hizo llegar, no descuidó poner de manifiesto la fuerte dosis de sangre mongola transmitida por un turco o un tártaro (3). Esa misma preocupación por el origen étnico de Stalin manifiesta el biógrafo Emil Ludwig (4) y, naturalmente, los primeros biógrafos contrarrevolucionarios, que encuentran la sangre osetina en el padre y, por tanto, se trataría de una familia de genes persas, gente belicosa que luchó contra los turcos al lado de Pedro el Grande (5).Las referencias a una circunstancia étnica irrelevante, son propias de la época de entreguerras y de la guerra fría, desde el discurso de Churchill sobre el telón de cero, el mundo quedó dividido entre oriente y occidente, blancos y amarillos. Hoy día nadie reprocha el origen asiático de Sun Yat-Sen, Mao Zedong, Ho Chi-Minh o Kim Il-Sung. En todo caso, se trata de un tipo de afirmaciones por completo ajenas la marxismo y, por tanto, sirven para destacar el tipo de argumentos con los que se manipula sistemáticamente los acontecimientos vividos en la URSS en la época de Stalin. Evidencia también cómo se viene tomando por fuente historiográfica lo que no constituye más que una de tantas mixtificaciones de Trotski, que ha sido, junto con el Informe Secreto de Jruschov, el venero inspirador de todas esa colección de infundios. Por lo demás, la etnia blanca y europea se califica antropológicamente como caucásica precisamente, y Georgia fue considerada siempre por los colonialistas como el último baluarte de la cristiandad frente al otomano musulmán. No obstante, la manipulación de las coordenadas históricas es una constante que permite a las clases explotadoras justificar cualesquiera de sus mezquinos propósitos, por cambiantes que sean en cada momento.

Georgia es un país de altas montañas y valles estrechos que sólo se podía atravesar en trineo en invierno y en caballo en verano. Apenas tenía entonces dos millones y medio de habitantes; era un país pobre que se había incorporado el Imperio zarista en 1801. Sufría varios yugos sobrepuestos. La servidumbre no se había abolido hasta 1865 pero los campesinos aún era tratados como ganado. La administración rusa trataba a los georgianos como un pueblo conquistado. Entre privaciones materiales y sumido en una opresión feroz, el pueblo georgiano se alzaba con revueltas periódicas que alimentaban el alma colectiva con relatos de la resistencia al invasor ruso del norte. Además del hambre y las epidemias, los georgianos tenían una tercera plaga: los recaudadores de impuestos enviados por el zar. Circulaban octavilas y explotaban bombas; como en todo el gran Imperio, Georgia también comenzaba a alzarse contra la autocracia; se formaban círculos de lectura, se discutían los acontecimientos y se conspiraba.

En 1867 había comenzado la construcción del ferrocarril entre Bakú y Tiflis, con 2.000 obreros trabajando a lo largo de las vías férreas; en torno a las primeras industrias mecanizadas nacía un proletariado miserable al que los estudiantes del seminario, fuertemente influidos por los escritos de Marx y Engels, aportaban con ardor un objetivo socialista. Los obreros y estudiantes georgianos vieron pronto en el Manifiesto Comunista un reflejo exacto de su propia situación.

José Dzhugashvili, conocido por Sosso entre sus compañeros del seminario, sin ninguna clase de ingresos, llevará allí una vida austera, dedicada por entero al estudio, revelándose como un alumno brillante. Ya era ateo antes de ingresar en sus aulas, pero allí tuvo ocasión de reforzar sus convicciones al estudiar a Darwin y leer el Manifiesto Comunista. Su afición a la lectura era realmente sorprendente, hasta el punto de que su expediente académico está lleno de referencias a actos de indisciplina consistentes en leer libros o en disponer de ellos, que eran sancionados con el encierro en celdas de castigo.

La rebeldía natural que incubaba su generación tomó en él una forma consciente. Con ser muy importante, no bastaba con leer y saber. Sosso comprendió que había que organizarse y luchar por los de su clase pero, Georgia era un hervidero de grupos revolucionarios, a cada cuál más confuso, lo que no favorecía la elección. El problema era cómo luchar, cuáles eran los objetivos.

En 1895, con apenas 16 años, entró en contacto con los grupos de militantes desterrados en el Cáucaso, que le acercan al marxismo. Posiblemente entre ellos estuvieran Miguel Kalinin y Sergio Aliluiev, un obrero de Petersburgo -de origen gitano por cierto- que luego sería su suegro. Noé Jordania había fundado en 1892 Messamé-Dassi (La Tercera Vía), el partido socialdemócrata georgiano, llamadado de esa forma para diferenciarse tanto de la burguesía liberal como de los populistas. Con sólo 19 años de edad, en agosto de 1898 Sosso Dzhugashvili y una decena de alumnos del seminario entran en Messamé-Dassi.

Messamé-Dassi estaba dirigido por Jordania, que había impuesto en la organización el estilo de los marxistas legales, es decir, más bien un círculo de estudio que un partido combatiente. No había un línea estratégica definida ni vínculos sólidos con los demás grupos socialdemócratas de Rusia. Al ingresar en Messamé-Dassi, Dzhugashvili se entrevista con Jordania y le manifiesta su deseo de abandonar el el Seminario para dedicarse por entero a la lucha política. Jordania le aconsejó seguir preparándose dentro del Seminario. Tres meses después Jordania se entera por terceros que Dzhugashvili está actuando por su cuenta entre los trabajadores ferroviarios de Tiflis y que distribuye propaganda contra el zarismo y contra ellos: Dzhugashvili ya estaba enfrentado a la tendencia conciliadora y reformista de la organización socialdemócrata georgiana. Dentro de ella se encarga de la redacción del programa de estudios de los círculos obreros, poniendo de manifiesto una buena preparación teórica e intelectual, un dominio muy amplio de las obras de los clásicos marxistas y, sobre todo, una claridad expositiva capaz de hacer comprensible el materialismo dialéctico a los obreros que pocos revolucionarios han sido capaces de desarrollar. Comienza a impartir cursos de marxismo a los obreros avanzados, explicándoles El Capital, el Manifiesto Comunista y demás obras básicas de Marx y Engels que él había estudiado a escondidas en el seminario.

A la clandestinidad con 21 años

El 29 de mayo de 1899 por la tarde fue sorprendido por los clérigos cuando saltó los muros del seminario para apoyar a los obreros en huelga. Es expulsado del seminario antes de finalizar sus estudios y se gana la vida dando clases particulares. Pero su verdadera atención la tiene puesta en el círculo de obreros ferroviarios de Tiflis, al que pretende sacar del estrecho campo de la lectura y la discusión. Esto le aleja definitivamente de Jordania y el reformismo. En torno a los hermanos Ketshoveli, Miguel Tshakaja y otros, se va formando un núcleo que va bastante más allá de la literatura. Kvali el periódico que editaba legalmente Messamé-Dassi, no les parece suficiente. La censura impedía tratar los asuntos políticos más candentes, lastrando la evolución del movimiento obrero.

Pero Ketshoveli y Dzhugashvili, por más que lo intentan, no logran editar un periódico propio clandestino. Sólo alcanzan a distribuir octavilas en las fábricas con un contenido abiertamente político, algo inusual hasta entonces. El Primero de Mayo de 1900 obtienen un clamoroso éxito cuando organizan la primera manifestación de masas, consistente en unos 500 obreros que se reúnen en los alrededores de Tiflis con baderas rojas y retratos de Marx y Engels. Ante ellos Sosso pronuncia su primer discurso público. Algo empieza entonces a cambiar: el estudiante georgiano no se dirige ya a un pequeño círculo de intelectuales sino a las masas de obreros, y eso exige aprender algo que los libros no pueden enseñar. Dzhugashvili tiene que fundirse con los trabajadores, conocer sus problemas, hablar su mismo lenguaje.

A causa de la extensa actividad política desplegada, Dzhugashvili comienza también a ser muy conocido por la reacción; la policía ya le vigila y hasta sus oidos llega el nombre de guerra de un agitador que llegará a ser temible: Koba. Es aún muy joven pero empiezan entonces a forjarse algunas cualidades que le destacarán como revolucionario profesional. Sabe moverse en la clandestinidad; tiene constancia y manifiesta una voluntad inquebranbtable; reúne a los luchadores más avanzados de cada fábrica; es un organizador concienzudo y su sencillez le acerca a los obreros, que le consideran uno de los suyos.

Lo que aún le falta no tarda mucho en llegar. En agosto de 1900, al tiempo que Lenin salía para Suiza, entra en contacto con Víctor Kurnativski, uno de los iskristas que envía a Tiflis para impulsar la difusión del periódico que debía conducir a la reorganización del Partido y a la lucha contra las tendencias economicistas y conciliadoras. Kurnativski llegaba a Tiflis para exponer el proyecto de Iskra y se encontró con aquellos jóvenes que no habían logrado sacar adelante un periódico ilegal. Las charlas de Kurnativski encajaron en un marco más general todo aquel descontento que los hermanos Ketshoveli, Dzhugashvili y otros experimentaban de una manera confusa. Koba descubre entonces que no era un problema personal con Jordania, ni un problema georgiano exclusivamente, sino toda una tendencia dentro de la socialdemocracia internacional con la que había que romper de forma resuelta. Era la concepción misma del partido la que estaba en juego; había que acabar con los reducidos círculos de discusión y pasar a la acción de masas, a la agitación y a las manifestaciones en las calles.

A Koba se le abre entonces una nueva perspectiva, mucho más amplia. Lo que hasta entonces no era más que una intuición confusa, adquiere todo el peso de la concepción marxista del partido, de la vanguardia dirigente, de la estrategia, de la lucha de clases. Había que reagrupar a los círculos dispersos, salir del localismo, encarar la lucha política contra la autocracia.

Kurnativski les enseñó a aquellos jóvenes georgianos cómo montar una imprenta clandestina y les propuso que lo hicieran en Bakú, un fuerte centro proletario, mejor que en Tiflis. Allí podían contar, además, con el apoyo de Leónidas Krasin, el ingeniero de la central térmica, hermano de un militante bolchevique muy próximo a Lenin. Acordaron que Lado Ketshoveli partiera para Bakú para encargarse de esa tarea y que Koba se quedara en Tiflis para aportar los fondos económicos necesarios para instalar la imprenta.

El objetivo era claro: había que ganarse a las masas con el periódico y convocar manifestaciones contra la autocracia, rompiendo el estrecho marco de las reivindicaciones sindicales. Había que desfilar por el centro de la ciudad, ante todo el mundo, no por la periferia, como habían hecho en el Primero de Mayo anterior. En base a los núcleos obreros existentes, había que sentar las bases del movimiento socialdemócrata georgiano y tejer lazos entre la teoría revolucionaria de vanguardia y el movimiento obrero. Lo mismo que Lenin en Rusia, los jóvenes del Cáucaso comienzan a salir del reducido marco de los intelectuales y teóricos, por un lado, y de los economistas y practicistas estrechos por el otro, fundiendo la teoría con la práctica.

En marzo de 1901 Kurnativski es detenido junto con otros militantes, pero Koba Dzhugashvili se libra de la redada, aunque su vivienda y su lugar de trabajo en el Observatorio Metereológico fue registrada por la Ojrana, la sección especial de la policía zarista dedicada a la represión política. Tiene que pasar a la clandestinidad, de la que ya no saldrá hasta la Revolución de 1917. No había cumplido aún los 22 años y, al igual que él, todos los revolucionarios se habían lanzado a la lucha contra la autocracia muy jóvenes, como jóvenes han sido siempre todos los comunistas. Sin embargo, ya sabían de la clandestinidad, de burlar las pesquisas policiacas, de reunirse, organizarse y salir a la calle a enfrentarse con las tropas. Revolucionario profesional, la juventud de Dzhugashvili no conoce domicilio fijo; transcurre bajo nombre supuesto y documentación falsa, eludiendo siempre las persecuciones policiales y a expensas de los recursos de las organizaciones revolucionarias locales, primero en Georgia, luego en el Cáucaso y finalmente en toda Rusia.

Ni la clandestinidad ni la detención de Kurnativski paralizan el trabajo político emprendido. Otros militantes como Dzhugashvili transmiten las consignas leninistas y se ponen inmediatamente a la tarea. En agosto una huelga masiva en los talleres ferroviarios de Tiflis señala otra vez el tránsito desde los círculos de estudio hacia la agitación y el trabajo político de masas.

A mediados de año Lado Ketshoveli ya tiene dispuesta la imprenta en Bakú, a la que se le dió el nombre clandestino de Nina; por su parte, Lado Ketshoveli, que tenía correspondencia directa y secreta con Lenin, fue conocido como el padre de Nina. Después de la revolución de 1917, un anciano musulmán llamado Jachim contó cómo funcionaban en aquella época las imprentas bolcheviques. Había conocido a Dzhugashvili después de que éste desmantelara la imprenta del cementerio en el que la tenía instalada y se la llevara consigo. La tarea no era nada sencilla; en aquella época una imprenta era el tesoro más preciado para una organización revolucionaria, pero se trataba de una máquina grande y pesada que había que desmontar para traladarla por piezas. La vigilancia de la policía hacía ese transporte aún más complicado para los revolucionarios. Por si no fuera suficiente, junto con la rotativa había que desplazar a los obreros tipógrafos que conocían su funcionamiento. La sede de la imprenta debía ser completamente segura y a la mínima sospecha había que desmontarla deprisa; los tipógrafos eran militantes bolcheviques a toda prueba: disciplinados, discretos y capaces de trabajar día y noche, semanas enteras sin descanso. La rotativa y el tipógrafo bolcheviques eran las arterias por las que corría el huracán revolucionario hasta la conciencia de los más explotados y oprimidos. Nada podía fallar pero había que encontrar a militantes seguros y capaces. Normalmente la imprenta se albergaba en las viviendas de personas que, como el viejo Jachim, no estaban fichadas por la policía. Este humilde campesino se dirigió a Koba después de escucharle en un discurso y le llamó afirjatza, que significa dirigente y héroe popular en abjás: Pareces nacido del trueno y el relámpago. Eres ágil y posees un gran espíritu y un corazón inmenso, le dijo. Y es que Stalin hablaba directamente al corazón de las masas obreras y campesinas con un lenguaje extremadamente sencillo que desentrañaba sus problemas y les ofrecía soluciones precisas. El viejo se prestó a albergar a Koba Dzhugashvili y a instalar la imprenta en su misma casa. Un numeroso grupo de obreros tipógrafos acudía allí todos los días disfrazados de mujeres, cubiertos por el fulard musulmán. Pero los vecinos no tardaron en alarmarse por el ruido espantoso de la rotativa y no dejaban tampoco de resultar sospechosas esas idas y venidas de Jachim a las puertas de la fábrica con una pesada cesta por los caminos, en la que bajo las hortalizas se escondía el papel tintado de las octavillas, folletos, periódicos y libros convocando a la lucha contra el opresor. Pensaron que el anciano Jachim, su misterioso amigo Koba y aquellos tipógrafos disfrazados de mujer fabricaban moneda falsa. Se fueron a hablar con ellos porque comprendían que la miseria empujara al anciano hacia el delito. Fue Koba quien les explicó que efectivamente era la miseria la que había empujado a Jachim hacia una actividad distinta del arado, pero que no se trataba de moneda falsa sino de propaganda contra la autocracia. La charla del georgiano se prolongó varias horas y su persuación logró que aquellos humildes campesinos colaboraran en la elaboración y la distribución de la propaganda. Muchos años después, el anciano Jachim fue descubierto y tuvo que huir de su pueblo. Cuando tras la Revolución pudo regresar a su hogar, la pesada rotativa y todas sus piezas estaban dispersas entre las zarzas que habían invadido su huerto. Reunió las piezas y le dijo a su hijo: Mira, con esto hemos hecho la Revolución (6).

Una vez instalada, la imprenta de Bakú no descansó. La tirada de algunas octavillas alcanzó los cien mil ejemplares y desde ella se surtía de proclamas, folletos, libros y periódicos a los comités revolucionarios de otras regiones fuera del Cáucaso. La importancia de aquella primera imprenta de Bakú fue tan grande que fue allí donde se imprimieron algunos números de Iskra que luego se distribuían por todo el extenso territorio de Rusia. Al detectar la instalación de la imprenta, la Ojrana la situó en Petersburgo y eso permitió que pudiera seguir funcionando durante mucho tiempo, por más que las detenciones y asesinatos cambiaran a sus integrantes. El 31 de diciembre de 1901 los aduaneros detectaron en Bakú una caja de doble fondo con los clichés del Iskra procedentes de un buque francés que había arribado a Batum. Fue detenido Ketshoveli y aunque ferozmente torturado durante meses, no delató el sitio que albergaba la imprenta. El 30 de agosto de 1903 fue asesinado de un tiro en la cabeza. Gracias a su extraordinario sacrificio, su obra siguió funcionando durante años, llevando al proletariado la savia ideológica revolucionaria que debía guiar sus pasos.

Fruto de la nueva línea leninista, Koba Dzhugashvili organiza otro Primero de Mayo, para lo que despliega una impresionante campaña de agitación distribuyendo octavillas por todas las fábricas. El dia señalado cerca de 2.000 personas se concentran en el Soldatski Bazar, en el centro de Tiflis, produciéndose violentos choques con las tropas cosacas que blandían sus nagaikas, con un saldo de catorce obreros heridos y otros cincuenta detenidos.

Esto marcó toda una etapa dentro del movimiento obrero georgiano: la revolución no era una camino alegre. Son cosas que no se aprenden en los manuales, que requieren un aprendizaje en la propia carne pero que, una vez experimentadas, permiten prepararse mejor, dar una salto en el compromiso político. Habría que sufrir, prepararse para los más duros sacrificios, crear una verdadera organización de combatientes. Al día siguiente se decretó la ley marcial en Tiflis y dos semanas después desembarcó un equipo especial de la Ojrana para perseguir a los socialdemócratas locales. Desde el número 6 de Iskra Lenin se hizo eco de la importancia de esta movilización: Los sucesos que se han producido el domingo 22 de abril [calendario antiguo] en Tiflis, marcan una fecha histórica para todo el Cáucaso: a partir de ese día, un movimiento revolucionario declarado ha comenzado en el Cáucaso.

La imprenta de Bakú permite que en setiembre de 1901 aparezca Brdzola (La Lucha), el primer periódico marxista en lengua georgiana o, como decía él mismo en el editorial del primer número, el primer diario libre de Georgia, imprescindible para superar las concepciones economicistas estrechas y pasar a la batalla política contra la autocracia. Koba Dzhugashvili, demostrando su sólida formación marxista, redactaba los artículos de fondo más importantes del periódico. A Georgia llegaba el Iskra leninista, pero al estar redactada en ruso, los obreros no podían comprenderla, por lo que la aparición de Brdzola tuvo una extraordinaria importancia para el desarrollo del movimiento obrero caucásico. A diferencia de otros órganos del Partido, no se trataba sólo de un complemento local del Iskra con noticias de interés sectorial, sino un verdadero órgano central, en el que Dzhugashvili abordaba trascendentes cuestiones ideológicas y políticas de actualidad. Sólo se publicaron cuatro números de Brdzola, los dos últimos cuando Ketshoveli y Dzhugashvili estaban ya en prisión. Pero no se dejó de publicar porque fuera desmantelada la imprenta de Bakú, sino porque la detención de Ketshoveli y Dzhugashvili y otros dejó al periódico sin redactores. Sin lugar a dudas fue, con el Iskra leninista, el mejor periódico socialdemócrata. Lenin saludó efusivamente la iniciativa de sus camaradas georgianos, en cuya lucha contra el liquidacionismo coincidían totalmente.

El 11 de noviembre de 1901 se celebra la Conferencia de la organización socialdemócrata de Tiflis, resultando elegido Dzhugashvili como miembro del comité de dirección de la ciudad. Pero Jordania maniobró para deshacerse de él enviadolo a Batum, donde la organización estaba dominada por Chjeidze. Cerca de la frontera de Turquía, Batum era una pequeña ciudad portuaria de 35.000 habitantes que disponía sin embargo de un núcleo de obreros de las refinerías de petróleo muy importante. La organización socialdemócrata era allí totalmente legal y nunca se habían convocado manifestaciones. Ante esta situación Koba Dzhugashvili tuvo que actuar por su cuenta, trabando contacto con los obreros más avanzados y poniéndolos en relación con el Partido. En muy poco tiempo, la organización se extiende a los principales centros de trabajo e incluso entre los campesinos. Chjeidze reaccionó escribiendo cartas contra Dzhugashvili al comité de Tiflis.

Koba no se detiene por eso: redacta y difunde entre el proletariado numerosas octavillas, comunicados y manifiestos de agitación que le permiten organizar las primeras huelgas en aquella localidad. El despido de 389 obreros en la fábrica de Rothschild el 8 de marzo de 1902, tuvo una respuesta eficaz por parte de los obreros de Batum, que se movilizaron organizadamente por vez primera. Se convocó una huelga y 32 obreros fueron detenidos. A consecuencia de ello unos 600 de sus compañeros marcharon exigiendo la liberación de los represaliados. Todos ellos fueron detenidos y encarcelados. Pero la policía no logró detener el movimiento: una nueva manifestación obrera recorre de nuevo las calles de Batum y las consignas sindicales se mezclan con las proclamas dirigidas directamente contra el zarismo. La policía dispara, asesina a 15 de ellos y hiere a 54.

Era el bautismo de sangre del movimiento obrero georgiano, que de nuevo volvía a experimentar en sus carnes que no habría revolución sin lágrimas y que, a su vez, deberían golpear con más fuerza, devolver sangre con sangre, si querían lograr sus objetivos. Por medio de la dura prueba de las manifestaciones, los obreros van comprendiendo la necesidad de pasar de la lucha sindical a la lucha política contra la barbarie zarista, de la lucha contra el patrono a la lucha contra la burguesía como clase y contra su Estado.

Pero las pesquisas de la policía se dirigen contra la cabeza, contra los organizadores socialdemócratas. Koba Dzhugashvili estaba considerado como un revolucionario extraordinariamente peligroso, el más perseguido por la Ojrana. Fue el militante bolchevique más veces encarcelado y el que más veces se fugó de las mazmorras zaristas, convirtiéndose en la auténtica columna vertebral del Partido en el interior de Rusia, en el ejecutor material de la política revolucionaria leninista en el corazón del imperio zarista.

El 5 de abril de 1902 Koba Dzhugashvili, con 23 años de edad, fue detenido por primera vez durante una reunión del Comité del Partido de Batum a causa de la delación de Okladski. Le encarcelaron durante ocho meses, primero en Batum, luego en Kutais y finalmente le deportaron a Siberia durante tres años. Le esperan largas jornadas de privaciones en Novaia Uda, distrito de Balaganski, en la región siberiana de Irkutsk. Es allí donde en diciembre de ese mismo año recibe una carta de Lenin.

La reunión tenía como objetivo preparar la Conferencia caucásica. Estando en prisión, en marzo de 1903 se celebra una Conferencia en Tiflis para agrupar y coordinar a las diversas organizaciones socialdemócratas del Cáucaso que venían funcionando de manera aislada. Los diversos Comités se fusionan y adoptan el nombre de Unión Caucasiana del POSDR, adoptan el programa propuesto por Lenin en Iskra y crean un centro dirigente para el que eligen, entre otros, a Koba. También aprueban los Estatutos de la organización que, en una región tan conflictiva, adopta un marcado carácter internacionalista. Por encima de cualquier origen nacional, constituyen una dirección única para agrupar a los obreros de todas las nacionalidades oprimidas y dirigir la lucha contra la opresión zarista.

Poco después, en abril de 1903, apareció Proletariatis Brdzola (Lucha Proletaria), portavoz de la Unión Caucasiana, una revista clandestina que fusiona el Brdzola georgiano con el Proletariat armenio, y que se difundía en tres lenguas con tres cabeceras diferentes: Proletariatis Brdzola en georgiano, Proletariati Kriv en armenio y Borba Proletariata en ruso.

En julio de aquel mismo año el POSDR convoca una huelga general en Bakú que se extiende inicialmente a Tiflis y luego se propaga como un alud por todo el sur de Rusia: Odessa, Kiev, Ekaterinoslav...

Muy lejos de allí, en Bruselas, se celebró a finales del mes de julio de aquel año el histórico II Congreso del POSDR, que marca la escisión entre bolcheviques y mencheviques. En este Congreso Lenin y los bolcheviques rechazaron las tesis de los delegados oportunistas sobre la naturaleza del partido, de la vanguardia de la clase obrera. El plan había sido diseñado por Lenin en el periódico Iskra y se basaba, por un lado, en la cohesión interna de la organización; por el otro, en deslindar posiciones respecto a los demás partidos: Antes de unificarse y para unificarse es necesario empezar por deslindar los campos de un modo resuelto y definido, era el lema del periódico (7). Estos dos sencillos principios leninistas son desde entonces los puntos de choque con los reformistas -desde entonces llamados mencheviques- y lo que diferencia a un partido comunista de cualquier otra forma de organización. Un partido comunista, decía Lenin, es una organización formada por revolucionarios profesionales y dirigida por verdaderos dirigentes de todo el pueblo, lo que necesariamente desemboca en una organización no muy amplia y lo más clandestina posible. Nuestrea tarea consiste, dijo Lenin en este Congreso, en mantener en la clandestinidad a un grupo más o menos reducido de dirigentes e incorporar al movimiento a una masa lo más amplia posible.

Los mencheviques defendían otra concepción organizativa; hablaban de un partido de masas basado en la unión de fuerzas diversas, con tendencias incluso opuestas y, por supuesto, abierta y legal. Trotski, que participó en el Congreso, apoyó activamente a los mencheviques, acusando a Lenin de prenteder crear un grupo de conspiradores en lugar de una partido. Esa posición del trotskismo como una variedad del menchevismo, apareció reforzada por las propias tesis de Trotski que, al igual que todos los revisionistas, no sólo ignora las tesis leninistas acerca de la unidad del Partido, sino que alienta y promueve toda clase de facciones en su seno.

Después del Congreso, Trotski combatió sus resoluciones. Lenin decía el 14 de octubre de 1904 en una carta a E. Stasova, F. Lengnik y otros: Hace poco se ha publicado un nuevo folleto de Trotski [...] El folleto constituye la más insolente mentira, un falseamiento de los hechos [...] El II Congreso ha sido, según él, un intento reaccionario de afianzar los métodos de organización propios de los círculos, etc. Este folleto es una bofetada tanto a la Redacción actual del Órgano Central como a todos los militantes del partido (8).

Gráficamente puede decirse que en su crítica a los populistas (que por estas fechas se habían transformado en socialistas revolucionarios o eseristas) los mencheviques se habían deslizado por el otro extremo: mientras los populistas concedían el papel protagonista de la revolución democrática a los campesinos, los mencheviques se la concedían a la burguesía. Estos últimos, lo mismo que Trotski, no tenían en cuenta para nada a los campesinos, a los que consideraban una masa amorfa y reaccionaria que necesariamente estaba enfrentada al proletariado. Esta será una cuestión decisiva, no solamente para dirigir la revolución, sino incluso después durante la construcción del socialismo, hasta el punto de que Trotski acusará a Stalin de desviación campesina por defender esta tesis. Para los bolcheviques el proletariado era la fuerza dirigente, tanto durante revolución democrática como durante la revolución socialista; pero el campesinado era una fuerza de reserva enorme con la que había que contar necesariamente para llevar adelante ambos procesos. La clase obrera, decía Lenin, no puede subordinarse al campesinado, pero debe contar con él si quiere llevar adelante la revolución.

El 5 de enero de 1904 Koba huye del destierro. Era la primera de una larga cadena de fugas, casi tan larga como sus detenciones. Tras un largo recorrido que dura un mes, regresa a Tiflis y se casa con Ekaterina Svanidze y, aunque al año siguiente nace su hijo Jacobo, la alegría dura muy poco porque dos años después, en 1907, muere su mujer.

Se reintegra en la organización socialdemócrata y en la redacción de Proletariatis Brdzola. Pero la situación que se encontró dentro del Partido a su llegada no era fácil. Al regresar Jordania del II Congreso, había logrado que la mayoría de la organización de Tiflis se posicionara a favor de los mencheviques, consumando en el Cáucaso la escisión producida dentro del Partido. Pero Dzhugashvili no duda en ponerse del lado leninista, aunque la escisión le obliga a multiplicar su trabajo político: a la batalla contra el zarismo se une otra batalla, esta vez interna, por lo que se ve obligado a poner en tensión todas sus energías.

La situación era distinta en Bakú porque allí la organización se había alineado con los bolcheviques. Por eso Dzhugashvili se trasladó allí en junio, disolvió la organización existente y la reorganizó de nuevo sobre principios leninistas. Aunque se mueve ya por todo el Cáucaso, es en Bakú donde fija su residencia para luchar contra los mencheviques, consiguiendo convertir en una fortaleza proletaria a esta ciudad del Mar Caspio.

Al perder el control sobre los órganos de dirección del Partido, los bolcheviques preparan el III Congreso, para lo cual en agosto de 1904 organizaron una conferencia en Suiza a la que asisitieron 22 delegados. En cumplimiento de estos acuerdos, en noviembre de 1904 Dzhugashvili agrupa a los bolcheviques caucasianos en una Conferencia de todas las organizaciones regionales con la perspectiva puesta en el nuevo Congreso.

El combate contra los mencheviques se desata también en el ámbito de la teoría y de la prensa. En el segundo número de Proletariatis Brdzola, publicado en enero de 1905, aparece un artículo contra las tesis reformistas acerca del Partido. En abril de 1905 publica Vistazo rápido a las divergencias en el Partido, un ataque a la línea de flotación de los mencheviques que se tradujo al ruso y al armenio. Se trata de un estudio de gran calado que mereció el elegio de Lenin. Estos escritos contribuyeron a desmantelar las posiciones mencheviques en el Cáucaso, constituyendo el más sólido baluarte de las tesis leninistas en la región.

En setiembre de 1904 aparece su primer artículo en Proletariatis Brdzola, titulado Cómo entiende la socialdemocracia la cuestión nacional. Analiza las diversas posturas de las clases sociales en Georgia sobre la cuestión nacional, un tema que, como integrante de la organización caucásica, le preocupará siempre de manera especial.

En los confines de su imperio, el zarismo había ideado como método de dominación, el estímulo del odio y las matanzas entre las múltiples nacionalidades: armenios, judíos, georgianos, azeríes, tártaros, etc. Frente a esta situación, en todos sus escritos José Dzhugashvili defendió siempre de manera intransigente el internacionalismo proletario, la unidad de la clase obrera por encima de todo, así como el más escrupuloso respeto por la igualdad de todos los pueblos oprimidos y la reconquista de sus plenos derechos nacionales, incluido el derecho a la autodeterminación. Así, cuando el 13 de febrero de 1905 se produjo un sangriento incidente entre tártaros y armenios provocado por la policía de Bakú, redactó un llamamiento: ¡Viva la fraternidad universal!

El artículo es su primera gran aportación a este tema, del que será el gran experto de los bolcheviques. En especial analiza cómo la burguesía nacionalista, ante la escasez de sus fuerzas, trata de arrastrar tras de sí al proletariado adoptando apariencias socialistas. De ese modo la burguesía logra, además, dividir a la clase obrera según su origen nacional, que es la misma política que persigue el zarismo: La autocracia persigue de una manera bandidesca la cultura nacional, la lengua, las costumbres y las instituciones de las nacionalidades 'extrañas' de Rusia. Las priva de los derechos cívicos indispensables, las oprime en todos los sentidos, siembra entre ellas de una manera farisaica la desconfianza y el encono, las instiga a choques sangrientos, demostrando con ello que la única finalidad de la autocracia rusa es enemistar a las naciones que pueblan Rusia, exacerbar entre ellas las discordias nacionales, reforzar las barreras nacionales y desunir así con más éxito a los proletarios, atomizar con más éxito a todo el proletariado de Rusia, dividiéndolo en pequeños grupos nacionales, y cavar de este modo una tumba para la conciencia de clase de los obreros, para su unión de clase. Por el contrario, la posición de la clase obrera debe ser bien distinta: La destrucción de las barreras nacionales y la unión estrecha de los proletarios rusos, georgianos, armenios, polacos, judíos, etc., es condición indispensable para la victoria del proletariado de Rusia. El Partido -afirma Stalin- es la organización proletaria de vanguardia de Rusia; no es un partido ruso; agrupa a los obreros por su clase social, no por su nacionalidad.

Luego pasa a examinar un punto extraordinariamente interesante para la táctica revolucionaria: es imposible la liberación de las nacionalidades oprimidas mientras el dominio político se encuentre en manos de la burguesía; pero esto -añade- es sólo un concepto general que no excluye que puedan darse condiciones económicas y políticas en que los círculos avanzados de la burguesía de las nacionalidades 'extrañas' deseen la liberación nacional. Para ello el Programa del Partido tenía previsto el reconocimiento de la plena independencia de las nacionalidades oprimidas. Por eso la vanguardia proletaria no puede defender ninguna opción concreta, ni la unión ni la separación, al margen de las condiciones en las que se se deba ofrecer una solución taxativa a ese dilema: Lo que a nosotros nos incumbe -finaliza Stalin- es conquistar para ellas el derecho de resolver esta cuestión, esto es, lo que luego se llamó el derecho de autodeterminación, que es un principio abstracto que deja abiertas todas las posibilidades sin pronunciarse por ninguna de las opciones, ni por la unión ni por la separación.

El 13 de diciembre Dzhugashvili organiza otra huelga general en Bakú con la consigna de la jornada de ocho horas y aumentos salariales, entre otras. Fue un éxito total ya que obligó a la patronal, por primera vez en la historia de Rusia, a firmar un convenio laboral con los obreros. Este trabajo sindical inclina definitivamente al proletariado de Bakú del lado de los bolcheviques, donde tendrán siempre una de sus más firmes fortalezas. Fue el comienzo del auge revolucionario en el Cáucaso, que porteriormente se transmitiría a toda Rusia hasta desatar la Revolución al año siguiente.

Notas:

 Diez años mayor que Stalin, Noé Jordania tenía un enorme prestigio entre la socialdemocracia rusa. Había regresado del exilio, donde conoció a Plejanov y Kautski. En 1903 participó en el II Congreso del POSDR con voz pero sin voto. En 1906 fue diputado de la Duma (Parlamento) y a partir de 1907, miembro del Comité Central menchevique. En febrero de 1917 encabezó el soviet de Tiflis y tras la Revolución de Octubre, en 1918, y hasta 1921, el gobierno independiente contrarrevolucionario en el Cáucaso, a las órdenes de los imperialistas alemanes. Al año siguiente, tras el desalojo de los alemanes y su sustitución por los ingleses, se puso al servicio de éstos para dirigir una Federación Transcaucásica controlada por ellos. Tras ser derrotado por los bolcheviques, en 1924 estableció su cuartel general en París con una subvención del gobierno francés de cuatro millones de francos. Dos estrechos colaboradores georgianos de Jordania, Karumdzé y Sadatierachvili, fueron juzgados en Alemania en 1930 por fabricar billetes soviéticos (chervonetz) falsos, destinados a ser distribuidos en el Cáucaso para sembrar el caos y justificar así una intervención extranjera. Tras ellos dirigían los hilos los imperialistas alemanes, capitaneados por el general Hoffmann. Noé Jordania falleció en 1953 al mismo tiempo que Stalin.

Nicolás Chjeidze había nacido en 1864. Destacado dirigente menchevique, ocupó cargos políticos importantes en la Rusia zarista. Fue presidente del grupo parlamentario menchevique en la Duma y tras la revolución de febrero de 1917 presidente el soviet de Petrogrado. En tal condición acudió a la estación de tren de Petrogrado para recibir a Lenin. Luego, en mayo, fue ministro con Kerenski y después de la Revolución de Octubre se exilió.

El populismo ruso fue una corriente pequeñoburguesa que surgió en los años setenta del siglo XIX. Se consideraban socialistas, pero su socialismo era utópico y tenía más parecido al anaquismo; de hecho, fue conocido en Europa occidental como nihilismo. Su objetivo era derrocar la autocracia y entregar la tierra de los latifundistas a los campesinos. No confiaban en la clase obrera como motor de la revolución, sino en los campesinos. Tampoco confiaban en las masas, sino en la acción de los héroes y en el atentado individual espectacular, al más puro estilo blanquista. A finales del siglo fueron perdiendo su carácter revolucionario y los que mantuvieron la bandera de lucha contra el zarismo se denominaron socialistas revolucionarios, más conocidos por sus siglas como eseristas.

Ivan Okladski era un antiguo militante populista que se prestó a colaborar con los verdugos zaristas cuando iba a ser ahorcado en la cárcel de Petersburgo. Tras la Revolución siguió colaborando con los zaristas, hasta que fue capturado por la Cheka en 1925 y fusilado.

(1) Svetlana Stalin: Rusia, mi padre y yo, Planeta, Barcelona, 1967, pgs.221 y 222.

(2) León Trotski: Stalin, Plaza y Janés, Barcelona, 1967.

(3) Staline. Aperçu historique du bolchevisme, Éditions Gérard Lebovici, Paris, 1985, pg.33.

(4) Staline, Éditions de Deux-Rives, París, 1945.

(5) G.Bessedovski y M.Laporte: Staline. L'Homme d'acier, Alexis Redier Éditeur, Paris, 1932, pg.21.

(6) Henri Barbusse: Stalin, un mundo nuevo visto a través de un hombre, Editorial Cénit, Madrid, 1935, pgs.31 y 32.

(7) V.I.Lenin: «¿Qué hacer?», en Obras Escogidas en doce tomos, tomo II, pg.20.

(8) V.I.Lenin: Obras Completas, tomo 46, pg.450

12/09/2008 GMT 1

La ideología dominante, Alienación, Política y pedagogía, La lucha ideológica

consejerodelobo@hotmail.com @ 04:48

La ideología dominante

Allá por los orígenes del capitalismo, cuando los negros no salían de África en patera y por su propia voluntad sino a golpe de latigazos, para ser vendidos como esclavos en América, antes de partir, los traficantes de fuerza de trabajo enseñaban a su mercancía a disparar los cañones del barco que los iba a alejar para siempre de su tierra. En alta mar los negreros corrían el riesgo de ser abordados por otros de su misma calaña con la pretensión de robarles aquella mercancía humana, y los ladrones también tienen que protegerse de otros ladrones. Lo verdaderamente significativo de todo aquello es que fueran los esclavos los mayores defensores de su propio régimen de esclavitud. Lo mismo sucedía en los campos de algodón americanos, donde los esclavos no podían trabajar de sol a sol, sometidos a su amo sólo por la coacción y la violencia; además de la fusta y de los golpes es necesario algo más para sostener la esclavitud, tanto si los esclavos son pura mercancía o asalariados libres. Ese algo más es la ideología dominante.

Así expuesto parece sencillo de comprender y, sin embargo, muchos hoy se lamentan ingenuamente de que los obreros no tienen conciencia (y se supone que pretenden decir que esa conciencia debe ser una conciencia de clase). Ellos creen que la conciencia es algo inherente a la condición de clase. Si así fuera ya estaría toda la tarea terminada, pero las cosas no son tan simples. Por eso, en buena parte los obreros piensan como la burguesía y es un proceso muy largo y muy difícil cambiar esa concepción. Lo que se trata de saber precisamente es cómo hacerlo. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que el hecho de que los explotados no tengan conciencia de su explotación no es algo nuevo sino tan viejo como la historia misma y, por consiguiente, nunca ha impedido la lucha de clases ni las revoluciones. También es muy importante dejar claro que cuando hablamos de falta de conciencia, no se trata de un vacío sino de que la conciencia subjetiva no se corresponde con la situación objetiva, de que la conciencia burguesa domina sobre la proletaria (y parece claro que las cosas no podían ser de otra forma).

Alienación

Para describir la falta de correspondencia entre una situación material de explotación y la falta del reflejo subjetivo de ella, Marx hablaba de alienación, aunque por esa vía algunos entran en los terrenos de la sicología (y del sicoanálisis), en cualquier caso muy lejos de la política y, lo que es peor, del materialismo histórico, que es la única forma de explicar este fenómeno y, por tanto, de comprender los motivos por los cuales el capitalismo perdura en el tiempo manteniendo millones de esclavos sin necesidad de recurrir a la represión más que en los momentos críticos.

La explicación está en la noción de ideología dominante que, según los materialistas, como cualquier otro fenómeno ideológico, no se explica por sí mismo sino que tiene su raíz en las relaciones de producción capitalistas, que son las dominantes. La ideología dominante es un reflejo de algo externo, de algo que está fuera de la conciencia, en la vida material de la sociedad. La ideología dominante es la ideología burguesa porque la burguesía es la clase dominante en la economía, en la sociedad y en la política.

Además, como cualquier otro fenómeno relativo a la conciencia, la ideología dominante no es algo subjetivo (o no es sólo ni principalmente subjetivo) sino objetivo, común a toda la sociedad y a todas las clases y sectores sociales. La ideología burguesa no es sólo la ideología de la burguesía. Por eso cuando suena el despertador a las siete de la mañana millones de obreros se levantan de mala gana simultáneamente para acudir a que les exploten, sin necesidad de que nadie les golpee con el látigo en la espalda. Indudablemente son libres pero no tienen alternativa: están obligados a ir al trabajo por pura necesidad de supervivencia, y cuando eso no sucede sólo con unos cuantos sino con todos absolutamente, no podemos hablar de algo subjetivo sino de algo objetivo: la conciencia, decían Marx y Engels, es un producto social (1). Eso quiere decir que lo que cada uno de nosotros consideramos como nuestra conciencia, tampoco es nuestra. Ni siquiera eso nos pertenece: como los medios de producción, la conciencia también pertenece a la clase dominante; es su conciencia y lo que se trata de explicar es cómo logran que su conciencia la consideremos como algo nuestro. Como llevamos nuestra cabeza llena de ideas y es nuestra, nos creemos que la ideas también son nuestras, y no es así. Esas ideas nuestras no se nos han ocurrido a nosotros sino que nos las han metido en nuestra cabeza sin que nos demos cuenta. La conciencia es una fuerza, decían Marx y Engels (2), y la burguesía no quiere que los explotados tengamos ninguna fuerza. Hasta de eso nos tienen que privar.

Política y pedagogía

Está muy extendida la idea de que para que triunfe la revolución antes que nada es necesario que los explotados tomemos conciencia de nuestra explotación y que esa es una tarea pedagógica, es decir, que se logra con la propaganda y la agitación exclusivamente. Parece que se puede modificar la ideología dominante dentro del propio capitalismo, o bien que esa modificación es un paso previo para poder desencadenar una revolución.

Pero la ideología burguesa no dejará de ser dominante sino en la medida en que triunfe el socialismo; comenzará a dejar de ser dominante en la medida en que el poder de la burguesía comience a tambalearse:

Tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una tranformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución (3).

Por tanto, la conciencia comunista en masa no llegará como consecuencia de un trabajo teórico sino de un trabajo práctico, es decir, tanto propagandístico como político, económico y militar.

Si cada uno de nosotros piensa un poco en su propia biografía se dará cuenta de que lo que nos ha llevado a la lucha no es la lectura de El Capital sino todos esos ejemplos de explotación, de represión y de injusticia que hemos vivido en nosotros mismos, en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestro barrio. Fueron esas vivencias cercanas las que nos llevaron a una reunión o a conocer y a leer para saber más acerca de los motivos por los cuales todas esas situaciones se producen y por qué estuvimos engañados y ciegos hasta entonces. Lo que educa, por tanto, no son sólo los libros ni las revistas sino la terrible realidad que nos rodea; es esa realidad la que nos lleva al libro y a la revista, a tratar de saber y de conocer. Y finalmente hay que añadir que necesitamos saber y conocer para intervenir y para cambiar. Todo nace de la práctica y camina hacia la práctica:

El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento (4).

Nosotros, los comunistas, educamos a la clase obrera y a todos los revolucionarios y antifascistas (y a la vez somos educados por ellos) ejerciendo el papel de vanguardia que nos hemos impuesto, que no es un título honorífico sino una línea de actuación que venimos siguiendo durante décadas sin desmayo. Perseverar en ella ha demostrado que se puede resistir y combatir al fascismo, que nosotros estamos en la primera línea de fuego de manera que si cedemos luego irán a por todos los demás, que nosotros sí estamos dispuestos a soportar todo el peso de la represión porque el tiempo ha demostrado que acertamos en todo aquello que planteamos hace ya muchos años y que poco a poco se ha ido abriendo camino entre las masas... 30 camaradas asesinados, decenas de años de cárcel, miles de detenciones y torturas, una clandestinidad estricta que nos impide un contacto más directo con los obreros: eso es lo que verdaderamente abre los ojos acerca de qué tipo de régimen nos gobierna, de manera que nosotros sí podemos contar la historia de la transición desde dentro y en primera persona. En todos estos años no hemos sido espectadores sino actores, tenemos un cúmulo de experiencias para transmitir a los que quieren luchar y, en consecuencia, las teorías que exponemos en nuestras revistas y libros están indisolublemente ligadas a una práctica, o dicho de otro modo: las divergencias que cualquiera puede apreciar entre lo que nosotros decimos y lo que dicen otros, no son divergencias de opinión sino divergencias prácticas muy profundas, de principios y de línea política porque nosotros no nos hemos enfrentado al fascismo escribiendo comunicados sino peleando por todos los medios a nuestro alcance y con todas nuestras fuerzas.

La lucha ideológica

A causa de esa unidad entre la teoría y la práctica, los comunistas no hablamos de debate sino de lucha ideológica que no es más que la lucha contra la burguesía en forma de lucha de ideas. Nosotros no debatimos con la burguesía ni debatimos las ideas burguesas: las combatimos, y ese combate no puede relajarse por el hecho de que quien las sustente no sean un burgués sino cualquier otro. Es evidente que si luchamos contra la ideología burguesa, mucho más debemos intensificar esa lucha cuando esa ideología se infiltra en las filas del proletariado.

La dominación ideológica de la burguesía hace que la tarea de los comunistas se desenvuelva en un ambiente hostil y, en muchas ocasiones, contando con la incomprensión de aquellos que deberían estar más cerca de nostros, de nuestro propio entorno laboral, familiar y vecinal, como todos hemos tenido ocasión de comprobar en multitud de ocasiones. Nadamos contra la corriente y no es nada fácil conseguir que esa corriente no nos acabe arrastrando finalmente.

La lucha ideológica es extraordinariamente complicada y puede dar la impresión de que nada de lo que burguesía (y otras clases dominantes) han elaborado a lo largo de la historia nos sirve, que todo -absolutamente todo- lo tenemos que arrojar por la borda. Sería una gravísimo error por nuestra parte. Como hicieron Marx y Engels, tenemos que partir de las ideas avanzadas y progresivas que son verdaderas adquisiciones de toda la humanidad, defenderlas, desarrollarlas y actualizarlas, una tarea realmente ardua que afecta a la política, a la economía, a la filosofía, al arte y a todos los ámbitos del conocimiento.

Todo esto lo que demuestra es el arraigo de la ideología dominante que se viene transmitiendo (y por tanto afianzando) durante siglos. Es tal su poder que incluso después de una revolución será difícil que nos quitemos de encima una ideología clasista de un golpe. Nacionalizar la banca será siempre relativamente fácil, pero convencernos a nosotros mismos de que podemos vivir sin clases sociales, sin lucha de clases y sin Estado, es mucho más complicado y todo el esfuerzo de la burguesía se concentra en sostener que eso es una utopía, un sueño (por supuesto irrealizable). Sin embargo, a muy pocos se les ocurre defender que lo realmente utópico es afirmar que el capitalismo es eterno, que perdurará para siempre y que -por fin- el reloj de la historia se ha detenido, que ha llegado a su punto final. ¿Quién es verdaderamente utópico?

Contrainformación

También hay quien piensa que puede competir en el terreno ideológico con la burguesía, y por eso se han difundido expresiones tales como contrainformación para dar la idea de que frente a las mentiras de los medios de información de la burguesía dominante, nosotros debemos contrainformar, poniendo ambas cosas en el mismo plano, como si pudieran equipararse.

Es obvio que la agitación y la propaganda forman parte históricamente de la mayor parte de los esfuerzos de cualquier organización que se pretenda revolucionaria y su importancia no se puede minimizar. Pero eso no es contrainformación sino información pura y simple porque son los medios de propaganda burgueses los que no informan, sino que desinforman. Además, hay que tener en cuenta que jamás ningún medio de información verdadero puede competir en plano de igualdad con las técnicas de que dispone la burguesía para engañar y manipular a grandes masas de explotados del mundo entero. La contrainformación entendida como un contrapoder que se puede alzar en medio de la sociedad capitalista es otro error.

La burguesía no sólo logra modular la conciencia de millones de explotados a través de sus medios de propaganda (televisión, radio, prensa, internet, cine) sino a través de miles de pequeños y grandes canales de influencia. La universidad no sólo difunde conocimientos sino que con ellos difunde también el punto de vista burgués acerca de la historia, la vida y el universo entero; la música, desde la ópera al hip hop, es otro de los grandes instrumentos de transmisión de la concepción burguesa del mundo y las calles de todos los países del mundo están repletas de gente que camina con los cascos en las orejas durante horas escuchando los grandes éxitos; la publicidad, en la que las grandes empresas capitalistas invierten miles de millones de euros crea un ciclo que se alimenta a sí mismo: la publicidad financia a los medios de desinformación burgueses, sometiéndolos a sus intereses y, además, en sí misma también es un medio de desinformación.

En fin, también la burguesía hace propaganda y agitación entre las masas, y su capacidad es muy superior a la nuestra. Nosotros no disponemos ni podemos disponer bajo el capitalismo de sus técnicas; nuestra fuerza no está en los medios sino en el mensaje mismo: nosotros decimos la verdad y la verdad, como bien se ha dicho siempre, es revolucionaria. Pero eso supone reconocer que la verdad existe y que la verdad es objetiva, lo que no todos están dispuestos a sostener, porque la ideología burguesa también tiene su antídoto frente a eso: Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. El relativismo burgués, que está muy extendido, es una de sus armas ideológicas más importantes y los que luchamos contra él somos insultados como dogmáticos porque queremos imponer nuestra verdad a los que no piensan como nosotros. A lo máximo son capaces de reconocer que lo que nosotros decimos es una opinión tan respetable como cualquier otra, de la misma manera que Copérnico exponía una mera opinión -también muy respetable- cuando afirmaba que era la tierra la que daba vueltas en torno al sol, y no al revés.

Cuando las masas están hambrientas de saber, de conocer y de aprender, hablar de que la verdad no existe, de que todo es subjetivo, es verdaderamente sucio, propio de intelectuales descarriados. Ese tipo de concepciones burguesas, por más extendidas que se encuentren, hay que combatirlas sin contemplaciones.

Lo que resulta una ingenuidad es pensar que la verdad se abre camino por sí sola, que basta con propagarla para que la mentira se desplome estrepitosamente. Nosotros los comunistas pensamos, por el contrario, que la agitación y la propaganda forman parte de una formidable batalla ideológica contra la burguesía que, en definitiva, no es diferente de cualquier otra que tenemos entablada en su contra. Separar la batalla ideológica de la política, económica y militar, es un error; creer que se puede emprender una de ellas al margen de cualquiera de las otras, también es un error.

La conciencia partidista

Si la verdad existe y es una verdad objetiva, esto es, correspondiente a algo anterior e independiente de la conciencia, parece que sólo cabe en quienes están adornados por el don divino de la objetividad y la imparcialidad. Por el contrario, los que nos reclamamos como beligerantes y partidistas dicen que sólo alcanzamos a exponer una verdad parcial, limitada y subjetiva, como si nos lanzáramos al mundo a buscar en él aquellos datos que confirmen lo que previamente tenemos por cierto. Además los marxistas tenemos la fea costumbre de mezclar la política con todo, embrollarlo y buscar burgueses y proletarios donde no hay más que sabios amantes del conocimiento que, partiendo de sus infantiles mentes en blanco, quieren acercarse a la certeza. Por ejemplo, ya en el mismo prólogo de un libro sobre ciencia, Jorge Wagensberg advierte a los lectores de lo siguiente: No hay duda de que el marxismo contiene más ideología que el psicoanálisis, que el psicoanálisis contiene más ideología que la física atómica y que la física atómica contiene más ideología que la topología algebraica. El que no tiene ninguna ideología debe ser Jorge Wagensberg, a pesar de dirigir el Museo de la Ciencia de La Caixa de Barcelona. Y el libro que prologa Wagensberg es ciencia pura, no tiene ninguna ideología. Por eso en él podemos leer cosas tan científicas e imparciales como la siguiente: La ciencia tiene que callarse sobre las cuestiones últimas porque no son para los hombres, sino sólo para Dios (5). Sin comentarios...

En fin, no nos explican los motivos por los cuales el marxismo tiene más ideología que la topología algebraica pero nos da la impresión de que eso debe ser malo (para el marxismo naturalmente) porque es algo así como si nuestro partidismo nos cegara, no nos dejara ver otras ideologías interesantes que también hacen sus aportaciones al acervo científico general.

Vivimos en una sociedad clasista y nadie, absolutamente nadie, escapa a ese condicionamiento; la diferencia es que mientras nosotros, los comunistas, lo reconocemos abiertamente, la burguesía se camufla bajo una apariencia de neutralidad. Marx ya explicó por qué la burguesía necesita operar de esa forma, mientras que la burguesía no puede entender por qué nosotros operamos de la forma inversa; mucho menos podrá comprender -ni aceptar- jamás que es eso precisamente lo que conduce a la verdad, es decir, que la verdad es partidista, como decía Lenin:

Cuando se trata de la filosofía no puede ser creída ni una sola palabra de ninguno de esos profesores, capaces de realizar los más valiosos trabajos en los campos especiales de la química, de la historia, de la física. ¿Por qué? Por la misma razón por la que, tan pronto se trata de la teoría general de la Economía política, no se puede creer ni una sola palabra de ninguno de los profesores de Economía política, capaces de cumplir los más valiosos trabajos en el terreno de las investigaciones prácticas especiales. Porque esta última, al igual que la gnoseología, es una ciencia de partido dentro de nuestra sociedad contemporánea. Los profesores de Economía política no son, en general, y en su conjunto, más que sabios recaderos de la clase capitalista, y los profesores de filosofía no son otra cosa que sabios recaderos de los teólogos (6).

Por tanto, no sólo el proletariado sino también la burguesía, por más que trate de disimular, también es partidista y las cosas no pueden ser de otra manera. De ahí que la pregunta tenga que ser la siguiente: ¿qué es lo que garantiza que el punto de vista del proletariado nos acerque a la verdad mientras el burgués nos aleja de ella? La respuesta no está, una vez más, en la naturaleza de una u otra teoría sino, como hemos expuesto en otro artículo (7), en la distinta posición social de ambas clases.

A pesar de esto, todos tenemos la experiencia de que cuando vinculamos determinadas ideas con la burguesía como clase, saltan chispas, de manera que quien defiende ideas burguesas jamás quiere reconocerse como burgués, y muchas veces no es efectivamente un burgués. Como suele suceder, la culpa siempre la tenemos nosotros que vemos burgueses por todas partes (incluso donde no los hay). Pero necesariamente eso tiene que aparecer así, incluso entre los trabajadores, muchas de cuyas ideas no son suyas sino importadas de su enemigo de clase. Evidentemente de ahí esas ideas pasan a las organizaciones populares y sindicales, incluso a las que se consideran comunistas, habiéndose engendrado toda una corriente, el revisionismo, que no es más que una expresión de la enorme influencia de la ideología burguesía sobre el marxismo mismo. Esa influencia está también estimulada por la falta de lucha ideológica contra el revisionismo que es fácilmente constatable, aquí y ahora, en casi todas las publicaciones que se pretenden progresistas, de manera que está quedando como una obsesión enfermiza por nuestra parte. Pero cuando se abandona el campo de batalla, el enemigo ocupa el terreno; si además el marxismo y el revisionismo se ponen en el mismo plano y se pretende entablar el famoso debate, la cosa es mucho peor. Lo mismo decimos si ese debate no tiene nada que ver con la práctica (con la lucha revolucionaria) o si hay que parar la lucha para ponerse antes a debatir.

El debate está de moda

Somos conscientes de que todo eso está de moda en algunos círculos, de que la política, como la economía y la filosofía, también tiene sus pasarelas, sus Armani y sus Versace. La ideología dominante es eso precisamente; responde a la pregunta: ¿A dónde va Vicente? Donde va la gente. Pero los marxistas siempre vamos contra la corriente, contra el tópico y el estereotipo que prevalecen en cada sociedad dividida en clases.

La ideología dominante no puede ser uniforme porque para que pueda penetrar en los más variados sectores sociales, tiene que diversificarse, e incluso tiene que adoptar ademanes críticos hacia la propia burguesía. Tiene que ser lo suficientemente abstracta tanto para poder dominar como para poder expandirse adoptando múltiples variantes que, a su vez, siembran la confusión y nos inundan la cabeza con teorías y corrientes a cada cual más peregrina. Los ismos son para nuestra cabeza lo que las marcas para el supermercado, con la diferencia de que hay más ismos que marcas de galletas: consejismo, estructuralismo, situacionismo, lambertismo, bordiguismo...

Pero sólo hay un punto en el que necesariamente la ideología tiene que exhibir sus vergüenzas: la práctica, como siempre. A algunos les entusiasma seguir la pista de todos los ismos y sus correspondientes escisiones y subdivisiones, que son lo que Marx y Engels decían de la lógica de Hegel: cómo llegar a la nada partiendo de la nada y a través de la nada (8). Los teóricos de salón, como Antonio Negri, por más que nos los pretendan meter por los ojos a golpe de editorial, son esa nada que a nada conduce. A los que no estamos para reinterpretar el mundo ni para perder el tiempo, sólo nos interesan quienes escriben sobre la práctica, la han vivido y pueden reflexionar sobre ella porque han formado parte de ella. A los otros los vemos como charlatanes de feria cuyas disertaciones farragosas nos importan un bledo. Como buenos dogmáticos nosotros repetimos lo que decía Lenin:

El punto de vista de la vida, de la práctica, debe ser el punto de vista primero y fundamental de la teoría del conocimiento. Y conduce infaliblemente al materialismo, apartando desde el comienzo mismo las elucubraciones interminables de la escolástica profesoral. Naturalmente, no hay que olvidar aquí que el criterio de la práctica no puede nunca, en el fondo, confirmar o refutar completamente una representación humana cualquiera, que sea. Este criterio también es lo bastante ‘impreciso’ para no permitir a los conocimientos del hombre convertirse en algo ‘absoluto’; pero al mismo tiempo, es lo bastante ‘preciso’ para sostener una lucha implacable contra todas las variedades del idealismo y del agnosticismo (9).

Es muy difícil que conozca el mundo quien nunca se ha enfrentado a él, quien no ha luchado por cambiarlo. Por eso nosotros no perdemos mucho tiempo en escuchar a los intelectuales de salón. Pero decimos más: alguien así incluso es muy difícil que nos entienda siquiera cuando le hablamos.

Notas:

(1) La ideología alemana, Pueblos Unidos, Montevideo, 1959, pg.31.
(3) La ideología alemana, cit., pg.506.
(3) La ideología alemana, cit., pg.82.
(4) «Tesis sobre Feuerbach», en Obras Escogidas, Editorial Fundamentos, Madrid, tomo II, pg.426.
(5) Proceso al azar, Tusquets, Barcelona, 2ª Edición, 1986, pgs.16 y 32.
(6) Materialismo y empiriocriticismo, 6-4.
(7) Dialéctica del conocimiento científico
(8) La ideología alemana, cit., pg.168
(9) Materialismo y empiriocriticismo, 2-6

24/08/2008 GMT 1

Repaso de las causas de la crisis alimentaria mundial

consejerodelobo@hotmail.com @ 17:37
Damien Millet y Eric Toussaint
CADTM


Traducido por Caty R.

El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos estipula que «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida suficiente para garantizar su salud, su bienestar y los de su familia, especialmente para la alimentación, el vestido, el alojamiento, la sanidad y los servicios sociales básicos». El fuerte aumento del precio de los alimentos básicos, especialmente importante en el primer semestre de 2008, amenaza directamente la supervivencia de cientos de millones de personas. El derecho a la alimentación, ya seriamente maltratado por varios decenios de recetas neoliberales, está más amenazado todavía.

Tras un descenso muy importante de los precios de los bienes primarios (materias primas y alimentos) durante más de veinte años, en el segundo semestre de 2001 la tendencia dio un vuelco. En primer lugar en el sector energético y de los metales, y a continuación la subida de los precios atacó a los productos alimenticios. Las subidas fueron desorbitadas. Entre 2007 y 2008, en un año, los precios del arroz y el trigo se duplicaron y el del maíz subió más de un tercio. De un golpe, el 27 de marzo de 2008, el precio del arroz, que es el alimento básico de la mitad de la población mundial, subió un 31%. En 2008, la factura de cereales aumentará un 56%, después de una subida del 37% en 2007. El barril de petróleo llegó a 146 dólares en julio de 2008, la onza de oro a 1.000 dólares en marzo de 2008 y el celemín de maíz a 7,5 dólares en junio de 2008, marcas que ilustran la tendencia de casi todas las materias primas. A raíz de las actuaciones simultáneas de las multinacionales de los negocios agrarios, los gobiernos adeptos al neoliberalismo y el dúo BM/FMI, las existencias de cereales llegaron al nivel más bajo desde hace un cuarto siglo. En 2008, ante el riesgo de perder sus remanentes, algunos países productores limitaron o incluso detuvieron sus exportaciones, como Rusia con los cereales o Tailandia con el arroz, para que la producción permanezca en el mercado nacional. El precio de una comida subió escandalosamente. En más de treinta países, de Filipinas a Egipto y Burkina Faso, de Haití a Yemen y Senegal, pasando por México, las poblaciones se lanzaron a las calles para gritar su cólera y las huelgas generales se multiplicaron.

Las explicaciones que se exponen, a menudo se presentan de manera efectiva: desarreglos climáticos que reducen la producción de cereales en Australia y Ucrania, brutal aumento del precio el petróleo que repercute en los transportes y por consiguiente en las mercancías, o también la demanda creciente de China y la India (lo que explica por qué los productos poco deseados por estos dos países, como el cacao, no han experimentado la misma subida de precios). Pero muchos comentaristas han rechazado cuestionar el contexto económico en el que se producen estos fenómenos. Así, Louis Michel, Comisario europeo responsable del desarrollo y la ayuda humanitaria, temía, sobre todo «un auténtico terremoto económico y humanitario» en África. La expresión es ambigua ya que la imagen del terremoto se refiere a una catástrofe natural que nos sobrepasa y redime demasiado fácilmente a una serie de responsables. También, demasiado a menudo, se subestiman otras tres explicaciones al respecto:

Primera. Frente a un precio de los cereales históricamente bajo hasta 2005, las grandes empresas privadas de los negocios agrarios consiguieron que los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea subvencionaran la industria de los «agrocarburantes». Estas grandes empresas querían ganar en dos frentes: vendiendo sus cereales más caros y rentabilizando la producción de biocombustibles. Y lo han conseguido.

¿Como actuaron? Se basaron en la siguiente hipótesis: lo que el petróleo impedirá hacer dentro de algunos decenios (debido a la reducción de las reservas disponibles), la soja, la remolacha (convertidas en biodiesel), los cereales o la caña de azúcar (transformados en etanol) deberán estar en condiciones de permitirlo. Por lo tanto pidieron a las autoridades públicas que asignaran subvenciones para que la onerosa producción de biocombustibles se volviera rentable. Washington, la Comisión Europea en Bruselas y otras capitales europeas aceptaron con el pretexto de garantizar la seguridad energética de sus países o regiones (1).

Esta política de subvenciones desvió hacia la industria de los agrocombustibles grandes cantidades de productos agrícolas esenciales para la alimentación. Por ejemplo, 100 millones de toneladas de cereales se excluyeron del sector alimentario en 2007. La oferta disminuyó de forma importante y los precios se dispararon. Del mismo modo, algunas tierras destinadas a la producción de alimentos se reconvirtieron en tierras de cultivo para agrocombustibles. Esto también disminuye la oferta de productos alimentarios y hace que suban los precios. En resumen, para satisfacer los intereses de grandes sociedades privadas que quieren desarrollar la producción de biocombustibles se decidió arramplar con ciertas producciones agrícolas que el mundo necesita para alimentarse.

Incluso las instituciones internacionales se alarmaron por la situación. Un informe del Banco Mundial consideraba que los desórdenes climáticos y la demanda creciente de Asia tuvieron menos impacto. En cambio, según dicho informe, el desarrollo de los agrocombustibles originó un alza de los precios de los alimentos del 75% entre 2002 y febrero de 2008 (sobre el 140% de subida global, mientras que la subida de los precios de la energía y los abonos sólo es responsable de un 15%).

Esta estimación es mucho más elevada que el 3% anunciado por la administración estadounidense. Según el Banco Mundial, este estallido de los precios ya habría costado 324.000 millones de dólares a los consumidores de los países pobres y podría hundir a 105 millones más de personas en la pobreza (2). Este informe afirma que «la producción de biocarburantes desordenó el mercado de los productos alimentarios de tres maneras principalmente: En primer lugar, [la demanda de biocarburantes] orienta la producción de trigo hacia el etanol y no hacia la alimentación. A continuación, actualmente, casi un tercio del maíz que se produce en Estados Unidos se utiliza para la producción de etanol y alrededor de la mitad de los aceites vegetales (colza, girasol y otros) para biodiesel. Y finalmente, esta dinámica alcista atrajo la especulación sobre los cereales». Para no contrariar al presidente Bush, el Banco Mundial no publicó este informe. Una filtración de la prensa permitió que se conociera (3).

«Es un crimen contra la humanidad la conversión de los cultivos alimentarios en cultivos energéticos destinados a arder en forma de biocarburantes» (Jean Ziegler, entonces Ponente de la ONU sobre el derecho a la alimentación, octubre de 2007)

Algunos días después, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicaba a su vez un informe (4) que proponía una moratoria sobre los agrocombustibles y una reestructuración total de las políticas en la materia, a la vez que estigmatizaba el alto coste de los combustibles de origen vegetal y su dudoso beneficio medioambiental. La OCDE incluso señalaba que «las nuevas iniciativas políticas no hacen más que agravar los problemas existentes», puesto que los precios agrícolas suben y aumentan el riesgo de hambre para las poblaciones más pobres de los países en desarrollo. A pesar de todo, las previsiones señalan una duplicación de la producción de agrocombustibles en los próximos diez años.

«El desarrollo y la expansión del sector de los biocarburantes contribuirán al alza de los precios de los productos alimenticios a medio plazo y al aumento de la inseguridad alimentaria de los sectores de población más desfavorecidos de los países en desarrollo» (OCDE)

Segunda. La especulación sobre los productos agrícolas fue muy fuerte en 2007 y 2008, acentuando un fenómeno que comenzó a principios de los años 2000 tras el estallido de la burbuja de Internet. Después de la crisis de las subprimes, que explotó en Estados Unidos durante el verano de 2007, los inversores institucionales (apodados en francés zinzins) se retiraron progresivamente del mercado de las deudas construido de forma especulativa a partir del sector de los bienes inmuebles estadounidenses y se fijaron en el sector de los productos agrícolas e hidrocarburos como probable abastecedor de interesantes beneficios. Así, compran las futuras cosechas de productos agrícolas en las Bolsas de Chicago y Kansas City, que son las principales bolsas mundiales donde se especula con los cereales. De la misma forma, en otras Bolsas de materias primas compran las futuras producciones de petróleo y gas especulando con la subida. Es decir, los mismos que provocaron la crisis en Estados Unidos con su avaricia, especialmente aprovechando la credulidad de las familias poco solventes de EEUU que pretendían convertirse en propietarias de una vivienda (el mercado de las subprimes), jugaron un papel muy activo en la fuerte subida de los precios de los hidrocarburos y productos agrícolas. De ahí la extrema importancia de cuestionar la omnipotencia de los mercados financieros.

Tercera. Los países en desarrollo están especialmente desprotegidos ante la crisis alimentaria, ya que las políticas impuestas por el FMI y el Banco Mundial desde la crisis de la deuda los han privado de la protección imprescindible. Reducción de las superficies destinadas a cultivos alimentarios y especialización en uno o dos productos para la exportación, desaparición de los sistemas de estabilización de los precios, abandono de la autosuficiencia de cereales, reducción de las reservas de cereales, debilitamiento de las economías por una extrema dependencia de las evoluciones de los mercados mundiales, fuerte reducción de los presupuestos sociales, supresión de las subvenciones a los productos básicos, apertura de los mercados y apertura a la competencia injusta de los pequeños productores locales contra sociedades multinacionales… Maestras en el arte del escaqueo, las instituciones cuestionadas reconocen algunos errores para permanecer mejor en el centro del juego internacional. Pero un tímido mea culpa en un informe semiconfidencial no puede ser suficiente, ya que cometieron el crimen de imponer un modelo económico que, de forma deliberada, privó a las poblaciones pobres de las protecciones imprescindibles y las dejó a merced de la codicia de los especuladores más salvajes. Lejos de preocuparse por la miseria galopante que contribuye a extender, el Banco Mundial parece preocupado, sobre todo, por los desórdenes sociales que podrían amenazar la globalización neoliberal que, por su propia estructura, genera pobreza, desigualdades y corrupción, e impide cualquier forma de soberanía alimentaria.

La orientación propuesta desde hace años por «Vía Campesina», organización internacional de los movimientos campesinos, constituye una respuesta a la crisis: «Para garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es fundamental que los alimentos se produzcan en el marco de sistemas de producción diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y, en cuanto a alimentación, a proteger y regular la producción agrícola nacional y el mercado interno con el fin de lograr objetivos sostenibles, decidir en qué medida buscan la autosuficiencia sin deshacerse de sus excedentes en terceros países practicando el dumping. […] No se debe primar el comercio internacional sobre los criterios sociales, medioambientales, culturales o de desarrollo» (Vía Campesina) (7)

(1) Señalamos, una vez más, la «política del doble rasero»: para garantizar la seguridad energética, los gobiernos del norte no dudan en subvencionar la industria privada, mientras que a través del Banco Mundial, el FMI y la OMC, niegan el derecho de los gobiernos del sur a subvencionar a sus productores locales, tanto en la agricultura como en la industria.

(2) Ver www.cadtm.org/spip.php?article3518

(3) « Secret report: biofuel caused food crisis» (Informe secreto: el biocombustible responsable de la crisis alimentaria) The Guardian, 4 de julio de 2008, www.guardian.co.uk/environment/2008/jul/03/biofuels.renewableenergy

(4) OCDE, «Évaluation économique des politiques de soutien aux biocarburants» (Evaluación económica de las políticas de apoyo a los biocarburantes), 16 de julio de 2008, www.oecd.org/dataoecd/20/14/41008804.pdf

(5) «La OCDE, muy crítica con los biocarburantes, promueve una moratoria», despacho AFP, 16 de julio de 2008.

(6) Los principales inversores institucionales son los fondos de pensiones, las sociedades de seguros y los bancos; disponen de 60 billones de dólares que colocan donde es más rentable. También son muy activos los hedge funds (fondos especulativos libres), que pueden movilizar 1,5 billones de dólares.

(7) Vía Campesina, en Rafael Diaz-Salazar, Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre , Icaria editorial e Intermón Oxfam, 2002, p.87 y 90.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a los autores, a la traductora y la fuente.

Aburguesamiento

consejerodelobo@hotmail.com @ 03:59

Es la adopción por una parte reducida de la clase obrera de la política y la ideología burguesas para difundirlas entre las masas y desviar la lucha de sus objetivos últimos.

En el capitalismo la ideología dominante es la ideología burguesa, por lo que es natural que también esté ampliamente difundida entre la clase obrera, creando en su seno tendencias adaptativas y conciliadoras hacia su enemigo de clase en forma de conformismo o apoliticismo. Es consecuencia de la alienación: el obrero está explotado por su patrón pero se resigna a suerte; el patrón le succiona una parte de su trabajo pero le suministra un cúmulo de ideas para que las haga suyas. En el obrero alienado se verifica esa contradicción: sus condiciones materiales son las de un explotado pero su mentalidad es la del explotador.

A partir de esa evidencia, un cúmulo de falsas teorías de moda afirman que el aburguesamiento llega también a las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera en los países capitalistas más avanzados, que las distancias sociales entre capitalistas y obreros se ha reducido, que se han aproximado hasta formar una misma clase media. Todas estas teorías están desmentidas por el creciente pauperismo de la clase obrera en todos los países capitalistas y la subsiguiente acumulación de capital y riquezas en manos de un reducido grupo de magnates.

Cuestión diferente es que, con la entrada del capitalismo en su fase imperialista, ese proceso sea apreciable entre la aristocracia obrera, pero se trata de un sector muy reducido que no representa al conjunto de la clase.

Qué es el Anarcosindicalismo

consejerodelobo@hotmail.com @ 03:52

Es la aplicación de las tesis anarquistas al movimiento obrero en la fase de transición del capitalismo al monopolismo que expresa el rechazo de la lucha política en favor de las reivindicaciones puramente económicas.

Cuando el capitalismo avanza poderosamente, cuando entra en su etapa madura, monopolista, generando un vasto movimiento obrero, el reformismo de Proudhon queda caduco y lo mismo sucede con las formas anarquistas de organización, reducidas, secretas y conspirativas de Bakunin. Entonces los anarquistas, para salir de aislamiento, ponen sus esperanzas en un movimiento sindical que a finales del siglo XIX se expande como un reguero. El anarquismo necesita remozar sus postulados pero, igual que la burguesía liberal, sigue contraponiendo el poder del Estado a la libertad: cuanto más poder menos libertad, y de ahí su rechazo a toda forma de intervención y de organización políticas del proletariado. La política es una cosa de la burguesía; la economía le corresponde al proletariado. Olvidan, decía Marx, que todo movimiento de clase, como tal es y ha sido siempre necesariamente un movimiento político.

La negación de la lucha política trae como consecuencia un pretendido antiautoritarismo, es decir, un rechazo de todas las formas de poder así como del Estado en favor de las asambleas y la autogestión u organización desde abajo. Sin embargo, las organizaciones anarquistas son tan disciplinarias como todas las demás porque en ninguna se puede prescindir de la autoridad. Así por ejemplo, en el sindicato español CNT las expulsiones se camuflan llamándolas desfederaciones y, según Proudhon, las sociedades anarquistas debían fundamentarse en un juramento de todos sus miembros, de modo que quien lo vulnerase debía ser castigado, incluso con pena de muerte. El rechazo de la política por parte de los anarcosindicalistas es sólo aparente, ya que, aunque generalmente rechacen las elecciones y las instituciones oficiales, también han intervenido siempre en las confrontaciones políticas. Así, son conocidos los devaneos políticos de Proudhon con el emperador Napoleón III o el apoyo de Kropotkin a los imperialistas británicos en la I Guerra Mundial.

La oposición anarcosindicalista al poder y a la política significa igualmente desconocer por completo los partidos políticos y la necesidad de dirigir la lucha obrera hacia la revolución. Según ellos, las formas de organización de los trabajadores deben emular a la sociedad futura: no son instrumentos de lucha contra una situación actual, sino las primeras piedras de las asociaciones humanas del porvenir. Los sindicatos deben sustituir al Estado burgués. Todo este cúmulo de ideas son restos del viejo utopismo que padeció el movimiento obrero en sus orígenes y que hoy le conducen a la pasividad.

Por eso, como la historia ha demostrado en numerosas ocasiones, a pesar de la verborrea radical e izquierdista, el anarcosindicalismo es una forma de reformismo que, salvo en España en el primer tercio del siglo XX, nunca ha participado en ninguna lucha revolucionaria. Lenin decía que era una especie de revisionismo desde la izquierda. La revolución es un acto político, por lo que renunciar a la acción política significa renunciar a la propia revolución. La lucha política es el frente principal de acción de los trabajadores, por encima de la lucha sindical o la ideológica; renunciar a ella significa permanecer eternamente a merced de la burguesía. Con el anarconsindicalismo la clase obrera no interviene en los problemas de la burguesía, a la que deja la manos libres, mientras que la burguesía se hace con el control del movimiento obrero.

Teóricos del anarcosindicalismo fueron Georges Sorel (1874-1922), Hubert Lagardelle (1875-1914) y Antonio Labriola. Los principios básicos del anarcosindicalismo fueron expuestos en la carta de Amiens, declaración programática de la CGT francesa adoptada 1906 y luego en la CNT española, fundada en 1910. Dentro del partido bolchevique se dieron varias corrientes anarcosindicalistas, la primera en 1907 cuando Anatoli Lunacharski prologó elogiosamente un libro de Labriola en 1907; luego en 1915, personalizada en Nicolás Bujarin, y finalmente se reprodujo en 1920, en los inicios de la Nueva Política Económica, cuando se abrió un debate sobre la configuración y el papel de los sindicatos soviéticos, expresada en el libro de Alejandra Kolontai titulado La oposición obrera.

10/08/2008 GMT 1

¿Está Evo en peligro?

consejerodelobo@hotmail.com @ 04:14
Antes del referéndum revocatorio del 10 de agosto
Michel Collon
Rebelión


Bolivia ha cambiado. Asisto a una gran recepción en la Paz organizada por el embajador de Cuba. Mojitos, bufé y bailes. ¿Dónde estamos? En la sala de fiestas.... del ejército boliviano. ¡Si!, aquel ejército que asesinó al Che.

Bolivia ha cambiado, pero no todo el mundo le desea lo mejor. He venido in situ para informarme junto a otros intelectuales progresistas de distintos países: Frei Betto, Ernesto Cardenal, Ramsey Clark, François Houtart, Luis Britto García, Pascual Serrano... Unas jornadas de encuentros e intercambios con intelectuales, artistas y representantes de las comunidades indígenas de toda Bolivia.

Nos encontramos en un momento crítico. Los partidos de derechas tratan de provocar el separatismo, a fin de obtener la separación de las regiones ricas del este. Para desarticular esta maniobra, el presidente Evo Morales, a medio camino de su mandato, ha lanzado un referéndum revocatorio, una especie de voto de confianza. Ahora, no sólo vuelve a poner su mandato en juego, sino también el de todos los prefectos, incluídos aquellos Departamentos en los que gobierna la oposición. Ahora son estos líderes de derechas los que tratan de sabotear el referéndum. Se temen incidentes...

Veremos quién está detrás de estos incidentes, qué papel juegan aquí los Estados Unidos, la CIA, así como un muy curioso embajador y, también, Europa...

Uno de cada cuatro bolivianos debe emigrar
Fuertes sensaciones. En primer lugar, a nivel físico. La Paz se encuentra a 3.600 metros de altitud. Su aeropuerto está a 4.000 metros. Al llegar, por la noche, faltos de oxígeno, nos sentimos a punto del desmayo. Los jóvenes que nos reciben, muy previsores, se ocupan de nuestro equipaje y nos dejan un tiempo para recuperarnos. El primer día se dedicará al reposo, a la aclimatación. Cortos paseos a paso lento en una de las más bellas capitales del mundo. Imagine una gran depresión rodeada de las grandiosas montañas Huayna Potosí (6.094 m) y Nevado Illimani (6.460 m), no muy lejos del laco Titicaca, el lago navegable más elevado del mundo. Aquí el agua hierve a 80º y todas las calles están en pendiente.

Lo que sorprende en La Paz, al menos en invierno, es la suavidad del clima, fresco y soleado. Y la dulzura de sus habitantes. En cada lugar nos reciben muy amablemente, con una especial serenidad. Las Indígenas llevan trajes pesados con espléndidos mantones estampados. Así como curiosos sombreros « bola » negros, marrones o grises. A veces, también transportan cargas impresionantes. Los Indígenas representan dos tercios de la población.

La importancia de las comunidades indígenas
¿"Un Indio presidente? La oligarquía blanca, racista, todavía no lo acepta. », nos confía Evo. En realidad, comencé a comprender toda la riqueza de esta herencia india visitando con amigos bolivianos Tiwanaku, la capital de un antiguo imperio Inca...

Estamos sobre una muy alta meseta del Altiplano, cercado de montañas. Aquí, los indios viven, en condiciones difíciles, de agricultura y ganadería. Ni una nube en el cielo, un aire increíblemente puro, se siente aún el frío de la noche.

Tiwanaku fue una ciudad inmensa, su descubrimiento apenas comienza. Un centenar de indios de la región están ocupados a restaurar el templo, una enorme pirámide en terrazas. Era una civilización muy avanzada que construía sus edificios basándose en un conocimiento fundado en la astronomía. Habían creado una industria metalúrgica y textil. Cultivaban más de doscientas clases diferentes de maíz y cuatrocientas clases de patatas. Entre ellas una especie que podía congelarse y seguir siendo comestible hasta diez años después. El sistema de riego era muy perfeccionado con una inclinación muy precisa para que las piedras calentaran el agua y le impidieran congelarse. Sistema tan perfeccionado, que hoy, el Ministerio de Agricultura va a reutilizarlo para desarrollar la agricultura en terrazas. El agua es escasa y, aquí, un tesoro.

Un viejo Indio ejecuta con nuestro pequeño grupo una ceremonia ritual, una clase de sacrificio de pequeños objetos simbólicos, para celebrar la comunión con el Cosmos y realizar los deseos que solicitamos. Emoción.

No se trata aquí de glorificar el pasado por el pasado, sino de preservar la memoria y los valores para integrarlos a la nueva sociedad. Un periodista boliviano nos explica la importancia que adquiere aquí la comunidad: "Es un fuerte elemento para Bolivia. Mire, según las estadísticas internacionales, el campesino boliviano tiene una renta media de cincuenta dólares al año. ¡Podríamos decir que está muerto! Salvo si se comprende que la economía comunitaria es la base de nuestra vida aquí. »

Resumidamente, una herencia preciosa que no se puede perder.

La suerte de los bolivianos cuando emigran...

También fuertes sensaciones en relación con la realidad social de este país. A La Paz, las clases altas viven en la parte baja de la ciudad, a 3.000 metros, donde se respira más fácilmente. Sin embargo, las clases bajas viven en El Alto, a 4.000 metros de altura. Pequeños comercios, pequeños artesanos, un poco de ganado en las mesetas altas.... En realidad, una economía bastante limitada.

Siendo el segundo país más pobre de América Latina, Bolivia ha sufrido la emigración de uno de cada cuatro de sus hijos. ¿Por qué? Durante varios siglos, esta tierra fue una colonia española. Durante ese periodo, se llevaron todos los beneficios derivados de las riquezas mineras, extraídas sobre la base de un trabajo inhumano en condiciones de semi-esclavitud. Durante muchos años, su gas y petróleo sólo beneficiaron a un puñado de ricos y algunas multinacionales, sobretodo, europeas. El Norte volvió a saquear al Sur. Sólo dejando miseria tras su paso.

Y los conflictos. Evo Morales, Presidente desde hace dos años y medio, no ha caído del cielo; es el fruto de numerosos años de resistencia obreras y campesinas. Las comunidades indígenas siempre fueron explotadas, discriminadas y despreciadas por la élite blanca y racista, asociada con los EEUU y Europa.

De ahí proviene la pobreza y el subdesarrollo. Pero cuando los bolivianos, para sobrevivir, van a trabajar a Europa, esta les trata como criminales y los encarcela. ¡Incluso a los niños! Evo Morales a osado denunciar la « Directiva de la Vergüenza » que permitirá a todos los países europeos encarcelar hasta dieciocho meses a estos delincuentes, perdón : inmigrantes.

Justo, antes de realizar este viaje, me he encontrado en Bruselas a unos trabajadores inmigrantes latinos. Desde hacía varios meses luchaban para obtener sus papeles, es decir, sus derechos y su dignidad. Frente a unos ministros completamente sordos, se vieron obligados a poner sus vidas en peligro: huelga de hambre, escalada de grúas de gran altura... En reconocimiento de la carta que Evo Morales presentó a la U.E., me pidieron transmitir su agradecimiento al presidente boliviano. Se lo transmití.

En realidad, cuando nos encontramos aquí, cuando constatamos la pobreza, los salarios irrisorios, la falta de industria, nos damos cuenta de la razón por la que muchos bolivianos se ven obligados a emigrar. Pero, sin ir tan lejos, también comprendemos la hipocresía de Europa, que tiene gran parte de responsabilidad en esta emigración. Más adelante volveremos sobre este aspecto...

¿Qué ha transformado Evo?

Veamos, en primer lugar, lo que ha realizado Evo en dos años y medio... Nacionalizó el petróleo y el gas. ¿Quieren saber por qué, en nuestros medios de comunicación, se dice cosas buenas del Presidente colombiano Uribe y malas de Evo Morales? Muy simple. El primero hizo pasar los impuestos sobre las multinacionales de 14% a 0,4%. Para facilitar la instalación de estas multinacionales, sus paramilitares expulsaron de sus tierras cuatro millones de campesinos. El segundo se atrevió a devolver a la nación boliviana las riquezas que le pertenecían a fin de combatir la pobreza.

Al nacionalizar los hidrocarburos, Evo multiplicó por cinco las rentas del Estado y dedicó los recursos de aliviar los males más urgentes: analfabetismo en una disminución del 80%, vuelta a la escuela de una parte de los niños que trabajaban en la calle, creación de escuelas en las lenguas indias aymara y quechua (veinte mil diplomados), asistencia sanitaria gratuita inmediata para la mitad de los Bolivianos, pensión Dignidad para los mayores de 60 años, crédito a cero por ciento para productos como el maíz, el trigo, la soja y el arroz. Gracias a la ayuda de Venezuela, se ofrecieron seis mil ordenadores, sobre todo a escuelas. Gracias a la ayuda de Cuba, se operó a doscientas sesenta mil personas de los ojos, que en otros países de América Latina, quedarían condenados a la ceguera por ser pobres.

Además las inversiones públicas aumentaron, permitiendo desarrollar la economía. Bolivia colmó su déficit fiscal, reembolsado la mitad de su deuda exterior (de 5 a 2,2 mil millones de dólares), reconstituyó una pequeña reserva financiera, multiplicando por cuatro el empleo en las minas y la metalurgia, duplicando la producción y las rentas de estas industrias. El PIB industrial pasó de 4,1 a 7,1 mil millones de dólares en tres años. Se distribuyeron mil tractores a campesinos. Se construyeron nuevas carreteras.

En resumen, Bolivia avanza. No lo bastante rápido, dicen algunos para los que Evo no es bastante duro contra la derecha y los grandes propietarios. Es un debate que debe llevarse entre los que viven allí y pueden apreciar la situación, sus posibilidades, sus peligros. Sabiendo que no basta con decir "Allí tienen que hacer tal o cuál..." para sacar un país de la pobreza y la dependencia. Sabiendo que es necesario tener en cuenta la relación de fuerzas con la derecha que se agita mucho y sabotea. Teniendo en cuenta el ejército (¿Todos sus jefes serán honestos hasta el final?).

Otro factor negativo: "La Justicia permanece completamente corrompida", me confió... el más alto magistrado de La Paz. "Es una vieja casta que se protege y protege los intereses de los ricos. Es un verdadero negocio. Con todo, amenazamos de revocación inmediata a todo juez que sea sorprendido en flagrante delito. Pero es un combate difícil. »

Y precisamente, cuando me encontraba allí, la Justicia ayudaba descaradamente a la derecha intentando impedir mediante una batalla jurídica la realización del referéndum. Pero hay un peligro mayor que la Justicia...

Detrás de la derecha, los Estados Unidos preparan una guerra civil
Es el nuevo truco de los Estados Unidos. Resultando incapaz de ganar una guerra de ocupación territorial, Washington recurre a la guerra indirecta, la guerra por intermediarios. Actualmente, su estrategia es intentar causar una guerra civil en Bolivia. Para eso, las provincias controladas por la derecha y que contienen las grandes propiedades agrícolas vinculadas a las multinacionales así como la mayoría de las reservas de gas y petróleo, estas provincias multiplican las provocaciones para preparar una secesión.

Personalmente estudiando la acción secreta de las grandes potencias para hacer estallar Yugoslavia,[1] desee llamar la atención de los bolivianos, en algunas entrevistas: en la actualidad, Washington esta preparando la transformación de su país en una nueva Yugoslavia.

Aquí tiene los ingredientes de su acción: 1. Inversiones masivas de la CIA. 2. Un embajador especializado en la desestabilización. 3. Fascistas con experiencia. Con estos ingredientes, puede preparar un golpe de Estado o una guerra civil. O los dos.

Primer ingrediente. Como en Venezuela, la CIA invierte mucho en Bolivia. A través de sus mamparas habituales: USAID, Nacional Endowment for Democracy, Instituto Republicano Internacional, etc. Se subvenciona a las organizaciones de la derecha separatista de forma abundante. El USAID, por ejemplo, financió a Juan Carlos Orenda, consejero del Comité cívico de Santa Cruz de extrema derecha y autor de un plan que preveía la división de esta provincia.

Pero también de las organizaciones más discretas encargadas de sembrar la confusión y preparar una propaganda anti-Evo. En la universidad San Simón de Cochabamba, la Fundación del Milenio recibió 155.000 dólares para criticar la nacionalización del gas y defender el neoliberalismo. Trece jóvenes dirigentes bolivianos de derecha fueron invitados a seguir formaciones en Washington: 110.000 dólares. En los barrios populares de El Alto, USAID pone en marcha programas para "reducir las tensiones en las zonas propensas a conflictos sociales". Léase: desacreditar la organización social de izquierda.

En total, se pagaron varios millones de dólares a todas clase de organizaciones, entre las que se contaban grupos estudiantes, periodistas, políticos, magistrados, intelectuales, hombres de negocios. El partido popular español, en torno a José María Aznar, participa en las maniobras.

Segundo ingrediente. ¿De dónde viene Philip Goldberg, el actual embajador de Estados Unidos en Bolivia? De Yugoslavia. Dónde acumuló una rica experiencia sobre la manera de hacer estallar un país. De 94 a 96, trabajó en Bosnia para el embajador Richard Holbrooke, uno de los estrategas en la desintegración. Luego, fomentó los desordenes en Kosovo y la escisión entre Serbia y Montenegro. Un experto, como se le llama... Y no inactivo.

Como lo dice el periodista argentino Roberto Bardini: "El 28 de junio pasado fue detenida en el aeropuerto de La Paz la estadounidense Donna Thi, de 20 años y proveniente de Miami, por intentar ingresar con 500 cartuchos calibre 45 que había declarado en la aduana como "queso". En la terminal aérea la esperaba la esposa del coronel James Campbell, jefe del grupo militar de la embajada de Estados Unidos en Bolivia. El representante diplomático norteamericano, Philip Goldberg, intervino inmediatamente para gestionar la libertad de la mujer y declaró que se trataba de "un error inocente". La munición, dijo el funcionario, estaba destinada para "deporte y entrenamiento". En marzo de 2006, otro ciudadano estadounidense, Triston Jay Amero, alias Lestat Claudius, un Californiano de 25 años, portador de quince documentos de identidad diferentes, hizo estallar trescientos kilos de dinamita en dos hoteles de La Paz. »[2]

¿Por qué se exportó a Goldberg de los Balcanes a Bolivia? Para transformar, estoy seguro, este país en una nueva Yugoslavia. El separatismo es un método favorecido por los Estados Unidos para reanudar el control de riquezas naturales o regiones estratégicas cuando los Gobiernos se muestran demasiado independientes, demasiado resistentes a las multinacionales.

Tercer ingrediente. Fascistas con experiencia. En Bolivia, Goldberg sostuvo abiertamente y colaboró con hombres de negocios croatas a la cabeza de la secesión. Especialmente, Branko Marinkovic, miembro de la Federación de los empresarios libres de Santa Cruz (provincia secesionista). Enorme propietario de tierras, Marinkovic extrae también las cuerdas de Transporte de Hidrocarburos Transredes (que trabaja para Shell). Administra los seis mil kilómetros de tuberías de gas y petróleo que conducen a Chile, Brasil y Argentina.

¿Y cuándo esta gente ha venido de Croacia? Es necesario recordar que, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler instaló una Gran Croacia fascista donde sus colaboradores, los Oustachis, crearon los campos de exterminio (incluido el especialmente para niños!), perpetrando un genocidio horrible contra los Serbios, los judíos y los gitanos.[3] Tras su derrota, la Iglesia croata y el Vaticano organizaron, los Ratlines, zonas de fuga de los criminales fascistas croatas (y de Klaus Barbie). De Croacia a Austria, luego a Roma. Y de allí hacia Argentina, Bolivia o los Estados Unidos. [4]

Estableciendo que Franjo Tudjman y los dirigentes de la "nueva" Croacia, nacida en 1991, rehabilitaron a los antiguos criminales croatas de la Segunda Guerra Mundial, quisiera saber si el Sr. Marinkovic rechaza todo este pasado o si, simplemente, emplea los mismos métodos allí donde se encuentra ahora. En cuanto a los Estados Unidos, se sabe que recuperaron y reciclaron cantidad de criminales y espías nazis de la Segunda Guerra Mundial. Las redes, eso siempre sirve.

Lo que se oculta detrás el separatismo
Aquí, todos los ingredientes están listos para hacer estallar Bolivia... Los dólares de la CIA, más los expertos en la provocación de guerras civiles, más los fascistas reciclados en businessmen. Una guerra civil que serviría bien los intereses de las multinacionales, pero que la opinión internacional debe absolutamente impedir. Los propios bolivianos tienen el derecho a decidir de su suerte. Sin la CIA.

Ya que una secesión sólo serviría a la élite. El escritor brasileño Emir Sader acaba de escribir muy precisamente: "Una de las nuevas modalidades que asume el racismo hoy día es el separatismo, forma de intentar delimitar territorios de la raza blanca, apropiándose privadamente de riquezas que pertenecen a la nación y a su pueblo. Ya conocíamos esos intentos bajo la forma de barrios ricos que buscan definirse como alcaldías propias, para que los impuestos que son obligados a pagar por una parte -la que pueden encubrir - de sus inmensas riquezas se queden para aumentar los beneficios de sus barrios atrincherados, detrás de los cuales buscan aislar y defender -con seguridad privada, desde luego - sus formas privilegiadas de vida.". (...) El referendo separatista es expresión oligárquica, racista y económica porque quieren seguir usufructuando de las riquezas de Santa Cruz para su propio beneficio y porque los oligarcas quieren, además, impedir que el gobierno de Evo Morales continúe con el proceso de reforma agraria y que se extienda por todo el país. »[5]

Esa autonomía, en efecto, quiere decir que los Blancos ricos que controlaron Bolivia desde siempre, se niegan a ser controlados por la mayoría, no blanca, del Oeste. Cuando se habla de autonomía, Evo Morales responde: "Hablemos de autonomía, no para la oligarquía, sino para los pueblos que permanentemente luchamos. Estos grupos (separatistas) eternamente han estado en el Palacio y que perdieron sus privilegios, han gobernado y permitieron que se saqueara nuestro país, nuestros recursos naturales, así como la privatización de empresas, incluidos recursos básicos y ahora plantean este sistema que demuestra su verdadero interés: el control económico".

Pero no sólo son los Estados Unidos que hostigan a Bolivia...

La hipocresía de Europa: ¿quién provoca « toda la miseria del mundo »?
Persiguiendo a los sin-papeles, Europa se defiende presentando el argumento « No podemos acoger a toda la miseria del mundo ». ¿A no? Pero, si en realidad, esta miseria, ¡son ustedes quienes la ha creado! ¡Sus Carlos V, sus Luís XIV, sus Elizabeth I, sus Leopoldo II y otros grandes colonizadores que masacraron a estos « salvajes » para robar sus riquezas! Y hasta el día de hoy, sus empresas mineras, agrícolas y de otra índole, no han cesado de apropiarse de las materias primas sin pagarlas, deformando la economía y bloqueando el desarrollo local. ¿No será Europa la que tiene una Deuda que reembolsar al Sur?

¿Sólo en el pasado? En los medios de comunicación, los responsables europeos suelen afirmar que, hoy en día, desean el desarrollo de América latina y del tercer mundo...

« Totalmente falso », me confía Pablo indignado. Pablo representa a Bolivia en las negociaciones comerciales entre América latina y la Unión Europea: « Bolivia siempre le manifestó a la Unión Europea que no negociaría un Tratado de Libre Comercio en el marco del Acuerdo de Asociación CAN UE. En el periodo previo al inicio de las negociaciones aclaramos nuestros puntos de diferencia sobre Servicios, Inversiones, Propiedad Intelectual y Compras publicas. La Comisión Europea nos dijo que durante la negociación negociaríamos estos puntos. Que ellos a diferencia de "otros" no iban a imponer un formato único. Sin embargo, en la reunión que sostuvimos con Peter Mandelson, Comisario de la Dirección de Comercio de la Comisión Europea, en el marco de la cumbre ALC-UE en Lima, nos dijo de forma tajante e imperativa: "esto es un Tratado de Libre Comercio, o lo aceptan o quedan fuera de la negociación". Personalmente le respondí que no nos auto excluríamos y que nosotros seguiríamos hasta el final defendiendo nuestros puntos de vista ya que por ejemplo, no compartimos su propuesta de bajar a nuestros aranceles para casi todos nuestros productos, porque Bolivia tiene muchas industrias que debe desarrollar como las del acero, el plástico y el papel que necesitan de mecanismos de protección arancelaria de la misma forma que lo tuvieron las industrias nacientes de Europa en su momento. »

En efecto, Europa se muestra totalmente dominante y arrogante. Pretende imponer a todos los países de América latina y del Caribe el cese de las subvenciones que podrían permitir el desarrollo de los productos locales, la supresión de los derechos de aduanas a las importaciones (¡pero rechaza hacer lo mismo en su propio territorio!), la supresión de todos los límites para las exportaciones europeas (que rechazan el revés), la transferencia sin límites de la mano de obra europea calificada, la modificación de todas las leyes de protección de las economías locales.

Además, la privatización de todos los servicios, bienes y empresas de los Estados. Ya en el año 2000, 46% de las 500 mayores empresas de América Latina y del Caribe, eran extranjeras.

Por otra parte, la U.E. pretende imponer patentes sobre lo vivo (Bolivia goza de una biodiversidad muy codiciada por las multinacionales químicas y farmacéuticas). Pero lo vivo, y también el agua, ¿no son bienes esenciales para la supervivencia? ¿No son un patrimonio que debería permanecer en manos de aquellos que siempre lo han protegido y utilizado de buena fe?

En definitiva, la U.E. quiere imponer Tratados totalmente desequilibrados que matarán a las empresas bolivianas. Todo lo que busca, es que las empresas europeas puedan invadir libremente los mercados. Entonces arruinar estos países, el origen de la emigración. ¿Un sistema absurdo, no?

¿Quién escoge la inmigración y por qué?
He mencionado que Europa expulsaba los emigrantes latinos. No es exacto. No trata a todos los inmigrantes del mismo modo.

Por una parte, la patronal europea importa los mejores cerebros del tercer mundo, así como los ingenieros calificados. Mal pagados para aumentar los beneficios de las sociedades. Es lo que Sarkozy y otros denominan « inmigración selectiva ». El dueño selecciona los que tendrán la suerte de trabajar para él. Pero esta fuga de cerebros priva al tercer mundo de los profesionales que ha formado (a gran coste) y que son necesarios para su desarrollo. Otra forma de saqueo.

Por otra parte, Europa también acoge a inmigrantes no calificados. Dejándolos sin papeles, y por tanto, sin derechos, les obliga a vivir con miedo, a aceptar salarios y condiciones de trabajo que constituyen un retroceso social. Es un buen método para dividir y presionar a los otros trabajadores. Así es como se construye la « competitividad » de esta virtuosa Europa. La forma de tratar los sin-papeles no se conoce como un error, sino de uno de los métodos esenciales de un sistema egoísta y explotador.

En resumen, Europa ha saqueado a América Latina y continúa haciéndolo. Le impide alimentar a sus hijos. Pero cuando estos se ven forzados a emigrar, los encarcela. Y, además, se atreve a ofrece lecciones de democracia y moralidad al resto del mundo.

Ha llegado la hora
No pude permanecer mucho tiempo en Bolivia, pero este pueblo me impresionó profundamente. Recuerdo los millares de manifestantes que descendían, ese domingo, hacia el centro de La Paz, en microbús, coches o taxis abarrotados, Indios y Blancos, del más claro al más oscuro.

Con esa calma asombrosa, que les caracteriza y con mucho menos ruido que en cualquier manifestación del mundo. Con una determinación simple y noble. Y en sus ojos, una evidencia: ha llegado la hora de poner fin a siglos de humillaciones, ha llegado la hora de la dignidad para todos, ha llegado la hora de hacer desaparecer la miseria.

Y recordaba a estos amigos sin papeles de Bruselas, manifestante ellos también por su futuro y su dignidad. El problema es obviamente el mismo, en Bruselas y en La Paz: ¿a quiénes deben servir las riquezas de un país? Y si este problema no se soluciona en La Paz, millones de personas sin papeles seguirán golpeando las puertas de Europa.

¿Y mañana?
¿Cómo esto evolucionará? Para el 10 de agosto, un instituto de sondeos Pro USA anuncia la victoria de Evo por 60%. Como la mayoría de mis interlocutores en La Paz. Algunos temían, por el contrario, la influencia del problema de la inflación y el encarecimiento de la vida. Otros temen que la derecha lance provocaciones violentas para impedir el referéndum.

Como sea, el referéndum solucionará nada, ni en un sentido, ni en otro. Evo Morales estará todavía ante el mismo problema: el Gobierno es de izquierda, pero no controla la economía del país, ni los medios de comunicación (en manos de los grandes propietarios y de la multinacional española Prisa), ni las universidades, ni la Iglesia que está al lado de los ricos, como siempre en este continente. No se puede hacer todo en dos años y medio. Pero, para avanzar, Evo deberá conseguir movilizar más las masas populares. Su única fuerza.

En cualquier caso, después del referéndum, la pregunta seguirá siendo la misma: ¿las riquezas del país deben servir para enriquecer a los ricos y a las multinacionales o para desarrollar el país y para superar la pobreza?

Para cortar esta cuestión a su ventaja, los Estados Unidos están listos a todo. ¿Y el movimiento progresista internacional? ¿Cómo reaccionará contra la desinformación y la preparación de una guerra civil?

La respuesta depende de todos nosotros.

Traducido por Patricia Parda-Vega y Mila Marcos para Investig'Action

[1] Prueba-medio de comunicación Yugoslavia y Kosovo, http://www.michelcollon.info/archives_testm.php
[2] Roberto Bardini, el embajador de la secesión, traducción francesa vuelta a ver B.I., nº 133, junio de 2008.
[3] Michel Collon, El juego de la mentira, Hiru, Hondarribia, 1999, p. 184
[4] Operación Ratlines, documental de David Young amargo Chanel 4 TVES, 1991. Citado en El Juego de la mentira, p. 194.
[5] CEPRID, la CIA allí la oligarquía en contubernio contradijo a Bolivia, ww.nodo50.org/ceprid/spip.php?article169

02/08/2008 GMT 1

Gobiernos ’progresistas’ y sociedades transnacionales en América Latina y el Caribe

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:56

Alejandro Teitelbaum

I. Introducción

Las primeras sociedades transnacionales con características aproximadamente similares a las ahora existentes comenzaron a aparec,er hacia fines del siglo XIX, primero como grandes empresas nacionales que acumularon capital y poder empleando todos los medios, incluidos la extorsión y el crimen, y que se extendieron luego fuera de las fronteras. El arquetipo fue la Standard Oil, fundada por John Rockefeller en 1870, en Cleveland, Estados Unidos.

A partir de ese momento y hasta el día de hoy, las grandes sociedades transnacionales han desempeñado y siguen desempeñando un papel determinante en la violación de los derechos humanos. De todos los derechos humanos: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y medioambientales.

Este papel de las transnacionales en materia de violación de los derechos humanos es una constante desde la guerras de conquista coloniales en Africa en el siglo XIX, pasando por la guerra interimperialista del 14-18, la financiación del hitlerismo, la organización de golpes de Estado y de dictaduras en América Latina y el Caribe y en otros continentes, hasta las actuales guerras, con pronunciado olor a petróleo, contra el “eje del mal” y la promoción de guerras civiles y luchas interétnicas en Africa sobre fondo de explotación de los recursos naturales, especialmente mineros.

La prestigiosa revista médica inglesa The Lancet, en su número de enero de 2006 indicaba que diez años de guerra civil en la República Democrática del Congo (RDC)ha costado entre 3,5 y 4,5 millones de muertos. Es decir, la mayor catástrofe humanitaria después de la Segunda Guerra Mundial.

Todos reconocen que esa tragedia tiene por telón de fondo la apropiación de los minerales estratégicos que abundan en el Congo: diamantes, oro, colombio-tantalio (coltan), cobalto, etc. Se estima que la RDC posee el 80% de las reservas de coltan existentes. El coltan, por sus propiedades particulares, se utiliza en la industria electrónica, particularmente en la fabricación de teléfonos móbiles (mil millones de unidades vendidas en el mundo en 2006). Incluso el Consejo de Seguridad en su resolución Nº 1493 del 28 de julio de 2003 declaró: “...Condena categóricamente la explotación ilegal de los recursos naturales y otras fuentes de riqueza de la RDC y manifiesta su intención de examinar qué medios podrían utilizarse para ponerle fin.”

Entre las sociedades transnacionales responsables de este genocidio están la AngloGold Ashanti, con sede en Africa del Sur, que está asociada a Anglo-American, sociedad minera transnacional con sedes en Johannesburg y Londres y a Barrick Gold Corporation, con sede en Canadá.

Anglo-American, detenta el 45% de las acciones de DeBeers, que tiene el cuasi monopolio internacional de la industria del diamante. Entre los socios mineros de Barrick Gold está Adastra Mining que ha comprado una concesión de diamantes a lo largo de la frontera congo-angoleña a la firma belga de mercenarios Internacional Defense and Security (1998) y dispone actualmente de concesiones de cobalto y cobre en la provincia congoleña de Katanga (Shaba). Adastra es miembro del Corporate Council on Africa (Consejo de las grandes empresas en Africa), junto con Goodworks, Halliburton, Chevron-Texaco, Northrop Grumman, GE, Boeing, Raytheon, Bechtel, etc. Uno de los dirigentes de la transnacional minera Anglo-American, implicada en el drama congolés, es Sir Mark Moody-Stuart, miembro destacado del Global Compact (Pacto Mundial) [1]. Los grandes consumidores de coltan proveniente de la RDC son, entre otros, Sony, Microsoft, Hewlett-Packard, IBM, Nokia, Intel Lucent, Motorola, Ericsson, Siemens, Intel, Hitachi, IBM, etc.

El 30 de abril de 1942, Oswald Pohl, jefe de la “Oficina principal económica y administrativa SS” enviaba a Himmler un informe sobre “La situación actual de los campos de concentración”:

“La guerra ha producido cambios estructurales visibles en los campos de concentración y ha modificado radicalmente sus tareas, en lo que se refiere a la utilización de los detenidos. La detención sólo por motivos de seguridad, educativos o preventivos, no está ya en primer plano. El centro de gravedad se ha desplazado hacia el lado económico”.

El reglamento que se dictó en consecuencia decía que los detenidos tenían que trabajar hasta el agotamiento, a fin de alcanzar el máximo rendimiento, que la jornada de trabajo era ilimitada y que sólo dependía de la estructura y de la naturaleza del trabajo.

De esta mano de obra gratuita y esclava aprovecharon grandes empresas como Krupp y Siemens, y la IG Farbenindustrie.

Otras grandes empresas alemanas también participaron y se beneficiaron del holocausto, entre ellas la Bayerische Motoren-Werke (BMW), Volkswagen y Daimler Benz. También la Ford y la General Motors utilizaron el trabajo esclavo bajo Hitler, fabricando durante la guerra vehículos militares en Colonia, Alemania, para el ejército alemán. Henry Ford fue el primero que financió a Hitler, ya en 1922, aun antes que los industriales alemanes, como informó el New York Times , el 20 de diciembre de ese mismo año [2]

Varias de esas empresas que participaron y se beneficiaron del holocausto intervienen hoy en grandes reuniones internacionales, influyen sobre los organismos del sistema de las Naciones Unidas, financian fundaciones y subvencionan ONGs, pero retacean, como Volkswagen y Ford, el pago las indemnizaciones que reclaman los sobrevivientes de los trabajos forzados.

Pero nunca abandonaron del todo sus viejas prácticas y aún hoy violan reiteradamente los derechos humanos. Y por cierto que las emulan sociedades transnacionales más recientes o antiguas que han cambiado de nombre, pero no de hábitos. Con las consignas de máximo rendimiento, reducción de salarios, aumento de la jornada de trabajo y flexibilización laboral, el reglamento de trabajo de los campos de concentración nazis sigue siendo el modelo de esas empresas. El ideal concentracionario de las grandes empresas transnacionales en materia de régimen laboral encontró ahora eco en la Unión Europea, cuyos ministros de trabajo aprobaron el 10 de junio de 2008 una directiva autorizando la jornada semanal de trabajo de 65 y hasta de 78 horas. Esta directiva tiene que ser sometida al Parlamento Europeo, cuya mayoría de derecha es muy probable que la ratifique.

II. Una breve mirada retrospectiva sobre América Latina y el Caribe

Desde fines de la segunda Guerra Mundial surgieron en América Latina y el Caribe una serie de movimientos y Gobiernos con orientaciones nacionalistas, agraristas y antiimperialistas con diferentes niveles de consecuencia y profundidad:

Arévalo y Arbenz en Guatemala (1945-1954), la revolución encabezada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Paz Estenssoro en Bolivia en 1952, el peronismo del primer período en Argentina; Goulart en Brasil (1961-64), el Gobierno de Salvador Allende en Chile (1970-1973), Velasco Alvarado en el Perú (1968-1975), la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979-1990), etc. Y, por supuesto, la Revolución Cubana en 1959.

Todos esos movimientos, salvo la revolución cubana, se frustraron como resultado de sus propias inconsecuencias, combinadas siempre con la presión económica y la intervención militar directa de Estados Unidos o indirecta por vía del apoyo logístico a golpes de Estado o a grupos (armados o no) contrarrevolucionarios.

III. El giro neoliberal comenzado en los 70-80 persiste en lo esencial, y aun se profundiza, bajo una máscara populista

Este ciclo de ascenso de los movimientos populares en los 60-70 y posterior descenso en los 70-90 acompaña, con bastante aproximación, las políticas de diversos Estados de la región frente a las sociedades transnacionales, el giro francamente aperturista ante el capital extranjero de sus leyes de inversiones extranjeras, su cambio de actitud frente a los Tribunales Arbitrales Internacionales, concretamente frente al CIADI y, particularmente en los últimos diez o quince años, las enormes concesiones hechas al poder económico transnacional en los tratados comerciales bilaterales.

En el plano subregional, el cambio se advierte claramente en las importantes diferencias entre la Decisión 24 de la Comisión del Acuerdo de Cartagena [3] del 31 de diciembre de 1970, sobre el régimen común de tratamiento a los capitales extranjeros y sobre marcas, patentes, licencias y regalías, con un enfoque muy positivo desde el punto de vista del interés nacional y regional en comparación con otras decisiones posteriores, como la Decisión 291 de 1991, que marca el giro neoliberal.

Hay que decir que el cambio positivo, pero desigual, que se ha producido en algunos países de la región después de la ola reaccionaria de los años 70-90 se nota muy poco en las decisiones políticas concretas y en el plano normativo, ya sea en materia de leyes de inversiones extranjeras, de tratados bilaterales o en la actitud frente al CIADI.

Todos ellos carecen de una legislación adecuada en materia de inversiones extranjeras tendente a proteger el interés nacional y los derechos de los pueblos. Al contrario, todos tienen una legislación ultraliberal en esa materia, incluida Cuba (ley 77 de 1995).

Argentina, por ejemplo, tuvo una ley (la 20557 de 1973) bastante ejemplar en materia de inversiones extranjeras. Ella fue derogada durante la dictadura militar en 1976 y reemplazada por la ley 21382 que, con las modificaciones de la ley 22208, aún más entreguista, sigue todavía vigente (texto ordenado de 1993). Es decir que el gobierno actual, en una materia tan importante como las inversiones extranjeras, sigue las pautas elaboradas durante la dictadura militar por Martínez de Hoz, representante eminente de la tan vituperada oligarquía agraria.

El Centro Internacional para el Arreglo de Controversias Relacionadas con las Inversiones (CIADI, ICSID en inglés), miembro del Grupo del Banco Mundial y cuyo presidente es, ex officio, el Presidente del mismo Banco Mundial, como establece el Reglamento del CIADI. El CIADI, con la falta de objetividad y de imparcialidad que es inherente al Banco Mundial, ayuda a constituir tribunales arbitrales internacionales que dirimen las controversias entre las sociedades transnacionales y los Estados (136 de éstos forman parte del CIADI), que aceptan someterse a ese procedimiento. Los Estados, al aceptar esta jurisdicción para dirimir conflictos -en inferioridad de condiciones- con empresas privadas, renuncian a una prerrogativa fundamental de la soberanía como es la competencia territorial de sus tribunales nacionales.

El Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de otros Estados, del 18 de marzo de 1965 (Convenio de Washington), que creó el CIADI, fue elaborado por el Banco Mundial. Durante la discusión del mismo, los Estados latinoamericanos, fieles en esa época a la Doctrina Calvo [4], se opusieron unánimemente a la creación de un tribunal arbitral internacional para dirimir conflictos entre los Estados e inversores extranjeros El delegado chileno, Félix Ruiz, expresó la oposición en nombre de todos los países latinoamericanos [5].

Después soplaron otros vientos «neoliberales» y hoy forman parte del CIADI una veintena de Estados latinoamericanos, la mayoría de los cuales adhirieron en el decenio de 1990.

No son parte del CIADI Brasil, Cuba, Haití, México y la República Dominicana.

En mayo de 2007 Bolivia, Nicaragua y Venezuela (que adhirieron al CIADI en 1995) anunciaron su retiro de dicho organismo.

Pero sólo Bolivia notificó al Banco Mundial en el mismo mes de mayo su decisión de retirarse del CIADI, la que, de conformidad con el artículo 71 del Convenio CIADI, se hizo efectiva a los seis meses, en noviembre de 2007.

La Asamblea Nacional venezolana pidió al Gobierno el retiro del CIADI en febrero de 2008. No obstante, pese al anuncio de mayo de 2007 y al pedido de la Asamblea Nacional, el Gobierno venezolano hasta ahora no se ha retirado del CIADI y, por el contrario, propuso dirimir el conflicto que lo opone a Exxon Mobil ante un tribunal arbitral del CIADI.

Es necesario señalar que la ratificación del convenio CIADI no obliga a los Estados Parte a someter a los tribunales arbitrales internacionales del CIADI las controversias con inversores extranjeros. En efecto, el último párrafo del Preámbulo del Convenio dice: Declarando que la mera ratificación, aceptación o aprobación de este Convenio por parte del Estado Contratante, no se reputará que constituye una obligación de someter ninguna diferencia determinada a conciliación o arbitraje, a no ser que medie el consentimiento de dicho Estado.

El sometimiento al arbitraje de controversias entre los Estados y los inversores extranjeros forma parte de las obligaciones asumidas en casi todos, o todos, los Tratados de Protección y Promoción de las Inversiones Extranjeras (TPPI), en Tratados de Libre comercio y en otros similares.

Argentina firmó 54 TPPI en el decenio de 1990 y su Parlamento ratificó todos o casi todos; Brasil firmó 14 pero no ratificó ninguno; Chile firmó 45; Colombia firmó con Francia, España, Perú, Chile y Cuba; Costa Rica y México firmaron 11, Perú 22, Uruguay 24 y Venezuela 22.

Todos estos tratados tienen una duración limitada y pueden ser denunciados cuando se aproxima la fecha de su vencimiento, para evitar su renovación automática. Sin embargo, los gobiernos “progresistas” de la región se abstienen de emplear ese recurso para liberarse de los mismos, pese a que son funestos para el interés nacional.

Veamos cuáles son los principales contenidos de los TPPI.

1. Las inversiones extranjeras gozan siempre del trato más favorable, aunque éste no esté previsto en el mismo tratado, pero sí en otros tratados o normas. El incumplimiento del trato más favorable genera la responsabilidad del Estado receptor, exigible por los procedimientos (en general un tribunal arbitral) que el mismo tratado prevé.

2. Trato nacional: toda ventaja concedida a los inversores nacionales debe ser extendida a los inversores extranjeros. Los inversores nacionales no pueden recibir ayuda alguna del Estado, pues ello implicaría violar la igualdad de trato entre inversores nacionales y extranjeros.

3. Cláusula de “nación más favorecida”: los inversores extranjeros con domicilio en los Estados Parte en el Tratado deben gozar, por lo menos, de las mismas ventajas concedidas a los inversores extranjeros domiciliados en cualquier otro Estado.

4. Los “requisitos de desempeño” no figuran en los TPPI y en algunos casos están expresamente prohibidos, como en el tratado argentino-estadounidense y en el suscrito entre Canadá y Uruguay. También están prohibidos, con algunas excepciones que no cambian lo esencial de la prohibición, en el Tratado de Libre Comercio (TLC) Chile-Estados Unidos (artículo 10.5). Los “requisitos de desempeño” consisten en exigir al inversor, para autorizar la inversión, determinadas conductas destinadas a proteger la economía nacional: utilizar, en lo posible, materia prima nacional, exportar parte de la producción para incrementar el ingreso de divisas, etc. En algunos casos la situación del Estado receptor es peor que en el TRIM, celebrado en el marco de la OMC, que prohibe los requisitos de desempeño sólo en el comercio de bienes. Por ejemplo, el tratado uruguayo-canadiense extiende la prohibición de los requisitos de desempeño a los servicios y a la transferencia de tecnología. De modo que, en ese marco, el Estado receptor no puede exigir al inversor que transmita el «know how» a los socios locales o a los trabajadores locales. Es decir que, en este caso, no hay incorporación de tecnología al Estado receptor.

5. Los TPPI incluyen cláusulas previendo la indemnización en caso de expropiación u “otras medidas de efecto equivalente”. Esta última frase, ambigua, permite exigir la indemnización en caso de medidas adoptadas por el Estado receptor que “privan al inversor de los beneficios que podría razonablemente esperar”, como dijo el tribunal arbitral en el caso “Metalclad c/México”, en el marco del TLCAN. En 1996 la empresa norteamericana Metalclad demandó al gobierno mexicano por violar el capítulo 11 del TLC, cuando el gobierno de San Luis Potosí impidió abrir a dicha empresa un depósito de desechos tóxicos. Bajo las normas del TLC, la denegación del permiso para abrir un vertedero fue considerada un acto de “expropiación” y el gobierno mexicano tuvo que pagar a Metalclad una indemnización de 16,7 millones de dólares [6].

6. Los TPPI prevén la compensación por pérdidas que se produzcan por una variedad de causas, entre ellas la pérdida de ganancias futuras o esperadas, como se viene de señalar en 5.

7. Los TPPI prevén las transferencias al exterior del capital, los beneficios, las remuneraciones, las regalías, los honorarios por consultorías, etc., de manera irrestricta, en divisas libremente convertibles.

IV. En conclusión, se puede afirmar que el retroceso es enorme con relación a la legislación existente y a las políticas que se intentaron en el decenio del 60 en varios países de América Latina y el Caribe.

Eso es así pese a que las condiciones objetivas están dadas a nivel regional y mundial para realizar una consecuente política antiimperialista y en defensa de los intereses nacionales y populares.

Pero no las condiciones subjetivas, pues las políticas populistas seudoprogresistas de algunos Gobiernos han paralizado parcialmente a los movimientos populares, han logrado atraer, por distintos medios (entre ellos la funcionarización) a una buena parte de la intelectualidad con una tradición progresista. (Hay que decir que a esta altura el “progresismo” es una cáscara política e ideológicamente vacía y esa es una de las razones por las cuales muchos de sus exponentes han sido presa fácil de los populismos gobernantes).

Además, los partidos y grupos de izquierda (o lo que queda de ellos) están divididos y desorientados y son incapaces de proponer una respuesta alternativa coherente, concreta y creíble, la que no puede estar fundada en esquemas abstractos y perimidos, sino en un análisis de las estructuras económico-sociales actualmente existentes, de las fuerzas sociales en presencia y de las culturas e ideologías dominantes en sus respectivos países.

Es urgente tomar conciencia de que la resistencia y la lucha contra el poder económico- financiero, político e ideológico transnacional y contra sus servidores locales es una cuestión de supervivencia para los pueblos de América Latina y el Caribe y para todos los pueblos del mundo [7]. Alejandro Teitelbaum
Publicado en Argenpress el 16 de julio de 2008.


NOTAS:

[1] El Pacto Global es un conglomerado de grandes empresas y de ONGs que funciona junto a la Secretaría General de las Naciones Unidas.

[2] Antony C. Sutton, Wall Street And The Rise Of Hitler, Cap. VI, año 2000. - Hitler, en cuyo despacho colgaba el retrato de Henry Ford, condecoró a éste en 1938 con la Gran Cruz del Aguila Alemana. Tenían en común, entre otras cosas, un furibundo antisemitismo. Hitler era un gran admirador del trabajo en cadena implantado por Ford en sus fábricas. En su autobiografía My life and work, Ford escribió, como recuerda Charles Petterson (’Eternal Treblinka: Our Treatment of Animals and the Holocaust’), que se había inspirado para el trabajo en cadena en el modo de operar de los mataderos de Chicago. Así se cierra simbólicamente el círculo. Como dice un personaje de la novela La vida de los animales de J.M.Coetzee: « Chicago nos mostró el camino, fue de los corrales para animales de Chicago de dónde los nazis aprendieron cómo procesar los cuerpos ».

[3] Acuerdo celebrado entre un grupo de países andinos en 1969.

[4] La llamada «doctrina Calvo » se basa en los principios de la soberanía nacional, de la igualdad entre ciudadanos nacionales y extranjeros y de la competencia territorial de los tribunales nacionales. Según Calvo los Estados soberanos gozan del derecho de estar libres de cualquier forma de interferencia por parte de otros Estados y los extranjeros tiene los mismos derechos que los nacionales y, en caso de pleitos o reclamaciones, tendrán la obligación de agotar todos los recursos legales ante los tribunales locales sin pedir la protección e intervención diplomática de su país de origen.

[5] Boletín de prensa del Banco Mundial del 9 de setiembre de 1964. Dato extraído de Gonzalo Biggs, La crisis de la deuda latinoamericana frente a los precedentes históricos. Grupo Editor Latinoamericano. Colección Estudios Internacionales. Distribuidor EMECE. Buenos Aires, 1987, pág. 77.

[6] El laudo arbitral en Metalclad Corporation c/Estados Unidos Mexicanos (caso Nº ARB(AF) 97/1 se puede encontrar en la página web del Banco Mundial. Dicho laudo es muy ilustrativo porque el contenido del TLCAN es muy similar a muchos TPPI en vigor y a los TLC en proyecto o a los ya vigentes (Chile, Guatemala, El Salvador y Honduras con Estados Unidos) y las interpretaciones del tribunal arbitral en el caso Metalclad pueden dar una idea del grado de subordinación económica, social, política e institucional a que quedan sometidos los Estados que celebran tales tratados. Hay que decir que el Gobierno Federal mexicano autorizó, por servilismo e irresponsabilidad, la instalación del vertedero y que fue el Gobierno local quien posteriormente se opuso, lo que debilitó la situación jurídica del Estado mexicano en el juicio arbitral.

[7] A mediados de mayo de 2008 se celebró en Lima una sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos que analizó la actuación de varias trasnacionales europeas en América Latina y el Caribe basado en documentos detallados presentados por distintas organizaciones. La documentación puede encontrarse en la página de Enlazando Alternativas

30/06/2008 GMT 1

Fujimori, el mayor corruptor de la historia peruana

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:30

Por: Miguel Godos Curay 

No es casual que el prófugo Fujimori aborde un jet en Tokyo, recale en México y pase piola como turista en Chile. El libreto bien estudiado se completa con los berrinches de la candidata del oficialismo chileno y la caída de la popularidad de Toledo. En este extremo la expulsión o la extradición tendrán que acopiar los suficientes argumentos como para que el ex mandatario retorne y se ponga a derecho en el Perú. Fujimori tiene mucho que responder a la justicia peruana. Constitucionalmente está inhabilitado para ejercer cargo público. De ser condenado acabará como chino en quiebra, compartiendo celda con Montesinos y Abimael Guzmán.

A Fujimori lo espera la cárcel, el rompecabezas de la corrupción se completa con sus declaraciones, las del propio Montesinos y toda esa trouppe de generalotes corruptos. Fujimori tiene simpatías y antipatías a raudales. Algunos lo adoran otros los odian. Unos quieren verlo con la banda presidencial nuevamente y otros colgado en la picota. Fujimori no tiene nada de peruano y su sospechoso nacimiento es una leyenda negra. Reencarna una etapa oscura de la historia del Perú. Una especie de cáncer que ha pulverizado las instituciones y valores nacionales. Con él se mancharon los uniformes, la justicia se convirtió en remedo y la prensa en un insólito meretricio.

Con él las fuerzas armadas fueron un botín corrupto, se prostituyeron los ascensos en los escalafones castrenses. Los dignatarios eclesiásticos acabaron convertidos en vedettes con sotana. Inteligencias valiosas del Perú cooptadas y sometidas por el espejismo de progreso acabaron aniquiladas para siempre. Desde aquel día no levantan cabeza. Parecen fantasmas a los que el chilcet pegajoso de la deshonra toca todos los días. No escriben, no piensan. Y si lo hacen intentan como señoritas a la antigua disimilar su virginidad remendada.

Igual le sucede a renombrados políticos que nunca pensaron en la mala hora de esta pelota corrupta. Por ahí andan desconectados del mundo. A un lado las geishas mediáticas digitadas. Los lame culos con rodilleras, esos militares arrinconados por la vergüenza, esas gratuitas mesnadas ignorantes y hambrientas que inundaban las plazas con globitos naranja engañadas con kilito de arroz. Esos funcionarios con botas y sin botas que rápidamente cambiaron de piel para colocarse en los despachos de lo gobiernos regionales. El sueño, el festín, la cutra inacabable se acabó.

No son pocos. A ellos se suman los empresarios ingenuos, los generosos admiradores, esos renegados de su propia historia que aún siguen pensando que los crímenes perpetrados por este cerebro para el mal deben quedar impunes. No es así. Tenemos que curarnos en salud de este afecto sin sentido y ese regocijo en la mierda que a tantos acompaña.

Los peruanos que creemos en la vieja historia de este Perú construido con dignidad y decoro. Perú mestizo de heroísmos cotidianos no tenemos porque mencionar su nombre ni creer que salvó al Perú porque valientes efectivos policiales condenados a la incuria y al olvido capturaron a Abimael Guzmán Reinoso. No pensemos que esa carnicería humana en la que se convirtió la Embajada del Japón es una justificación memorable para la historia. Todavía no se ha escrito la verdadera historia de los latrocinios perpetrados por este déspota de ojos rasgados que pulverizó presupuestos, condecoró a los ladrones y estableció como ilusión efímera el disfrute corrupto.

No se piense que Fujimori y Montesinos son dos personas distintas. Son una misma bestia con dos cabezas en el fondo son los dos rostros del mal. No se crea que no tiene responsabilidad. No caigamos en el error de sostener que no dilapidó los recursos de la privatización y que ahora viene a continuar con su monserga de gobernar al Perú. No nos engañemos ni por las donaciones de ropa usada, el colegio sin servicios higiénicos, las obras públicas con tajada y su séquito de ladrones ocupando los ministerios y haciendo un festín de las decisiones del gobierno.

No creamos en sus sortilegios de ilusión pasajera ni en aquellos que creen que Fujimori cambió el rumbo de la historia del Perú. Quien es responsable de la matanza de Barrios Alto, la Cantuta, quien corrompió a Pablo Macera, quien engañó a Valle Riestra, quien favoreció la compra corrupta de chatarra para nuestras fuerzas armadas, quien socavó nuestras instituciones, quien estableció como condición de vida la indignidad, quien profanó la Constitución, quien huyó del país como rata cuando las papas quemaban no merece hoy la misericordia de todos los peruanos.

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