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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

Categoría: Literatura

28/09/2008 GMT 1

Descargar libros contestatarios al sistema gratis

consejerodelobo@hotmail.com @ 03:03
Biblioteca del MLRS (XXX)
Prácticas comunistas y libertarias de la poesía y la literatura


Queridos amigos:

El MLRS sigue subiendo en su Biblioteca una larga serie de libros de poesía actual. Lo continuamos haciendo, para estos próximos meses, a ritmo de un título por quincena. Los libros, completos, los podréis consultar, leer o descargar en formato pdf, accediendo (como siempre) a: http://www.nodo50.org/mlrs/. Más abajo tenéis disponible la relación de títulos que publicaremos en los próximos meses, así como un listado somero de los libros que ya están subidos a la Biblioteca, que ya ha alcanzado los 50 libros publicados.

Y así, ya tenéis AHORA a vuestro alcance un nuevo libro:

Mª Ángeles Maeso: El bebedor de los arroyos (Madrid, 2000)

(también pinchando directamente aquí:

http://www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/maeso/bebedor.pdf )

Y para ir haciendo boca...

(XXVI)

De haber sido esclavo no habrías llegado a viejo.

¿No recuerdas cómo eran contestados cada vez que

preguntaban por sus padres entre el humus de tus establos?

De haber sido mujer estarías colgado,

penduleando como tu vieja bailarina umbrátil, la que supo

al fin cuánto le debía a un tacto de niños malametrallados.

Como eres tirano y ya sin otros a ti te tiranizas.

Sin otros campos que abrasar de ti haces el fuego.

Tú frente a ti mismo para tus golpes de ciego.

Triste hombre frasco opaco, nadie querrá beber de esa ponzoña

malcasada de causas y de efectos.

Nadie, ninguna mujer, ningún asalariado, al menos.

-----

Mª Ángeles Maeso (Valdanzo, Soria, 1955) ha publicado los libros de poesía Sin regreso (Premio Jorge Manrique, 1990), Trazado de la periferia (Vitruvio, Madrid, 1996), El bebedor de los arroyos (Huerga&Fierro, Madrid, 2000), Vamos, vemos (Premio León Felipe, 2004), Basura mundi (Huerga&Fierro, Madrid, 2008) y, en narrativa, Perro (2004) y Los condes del no y no (2006).

Recibid un fuerte abrazo,

MLRS: MANUAL DE LECTURAS RÁPIDAS PARA LA SUPERVIVENCIA

(Prácticas comunistas y libertarias de la poesía y la literatura).

http://www.nodo50.org/mlrs/

BIBLIOTECA DEL MLRS

PRÓXIMOS TÍTULOS:

15 de octubre:

Rocío Silva Santisteban: Mariposa negra (Lima, Perú, 1993)

1 de noviembre:

Jorge Riechmann: La estación vacía (Valencia, 2000), con un poema previo de Antonio Orihuela

15 de noviembre:

Rocío Cerón: Soma (Buenos Aires, Argentina, 2004)

1 de diciembre:

Arturo Borra: Anotaciones en el margen (Valencia, 2005)

15 de diciembre:

Juanjo Barral: Teoría de la relatividad (Sevilla, 2002)

1 de enero de 2009:

Fernando Beltrán: El gallo de Bagdad (Madrid, 1991)

15 de enero:

Alberto García-Teresa: Las increíbles y suburbanas aventuras de la Brigada Poética (Madrid, 2008)

1 de febrero:

Víctor Gómez: Los barrios invisibles (Valencia, 2008)

15 de febrero:

Luis Melgarejo: Los poemas del bloqueo (Granada, 2005)

1 de marzo:

Ángel Petisme: El cielo de Bagdad (Zaragoza, 2004)

15 de marzo:

Ángel Calle: Los vínculos (Tenerife, 2006)

1 de abril:

Rolando Revagliatti: Picado Contrapicado (Buenos Aires, 1998-2004)

15 de abril:

José Viñals: A caballo: antología poética (LR, 2007), selección e introducción de Andrés Fisher y Benito del Pliego

Mayo-Julio 2009:

Modou Kara Faye: Poesía póstuma / Poésie posthume (Senegal y España, 2003), edición bilingüe castellano-francés, con prólogo de E. Falcón y epílogo de V. Tortosa

David Eloy Rodríguez: Chrauf (Sevilla, 1996)

David Eloy Rodríguez: Miedo de ser escarcha (Sevilla, 2000), actualización

José Mª Gómez Valero: El libro de los simulacros (Lepe, 1999)

Iván Mariscal: Itinerario de la luz (Valencia, 2008)

Juan Antonio Bermúdez: X

*******************************************************************************************

TÍTULOS YA PUBLICADOS EN LA BIBLIOTECA DEL MLRS:

http://www.nodo50.org/mlrs/

POESÍA:

Agenbite of Inwit: Extensión mínima (Granada, 2007), con prólogo de Celia García

Alejandro Bruzual: Abu Reina (Rebelión, 2008)

Álvaro Ojeda: Cul-de-sac (Montevideo, 2004), con prólogo de Germán Machado

Amin Gaver / Eladio Orta: En tránsito (Huelva, 1995)

Anónimo: Carta escrita con el muñón (Madrid, 2006)

Antonio Crespo Massieu: En este lugar (Donosti, 2004), con prólogo de Guadalupe Grande

Antonio Orihuela: Piedra, corazón del mundo (Valencia, 2001), con prólogo de César de Vicente

Antonio Orihuela: Comiendo tierra (Babab, 2000)

Begoña Pozo: Poemas (Valencia, 2007); traducción de Antonio Méndez Rubio

Carlos Durá: Crónica del paraíso (Valencia, 1995 y 2006)

Colectivo: Material inflamable para manos incendiarias (Alcobendas, 2000)

Daniel Bellón: Tatuajes (Tenerife, 1989-2002)

Daniel Bellón: De las azoteas (Gran Canaria, 1989-1990)

Daniel Bellón: Lengua de signos (Tenerife, 2005)

David Eloy Rodríguez: Miedo de ser escarcha (Sevilla, 2000)

David Franco Monthiel: Renta básica de olvido (Lepe, 2004)

David González: El demonio te coma las orejas (Huelva, 1997)

David González: Los mundos marginados: Poemas de la cárcel (Babab, 2000)

David González: Sparrings (Portal de poesía, 2002)

Eduardo Mazo: Che, Salvador (Buenos Aires, 1974)

Enrique Cabezón: La traición en los colores (Logroño, 2001)

Enrique Falcón: La marcha de 150.000.000 / I y II (Valencia, 1992-1998)

Enrique Falcón: AUTT (Huelva, 2002)

Enrique Falcón: Amonal y otros poemas (Tenerife, 2005)

Germán Machado: Hendiduras (Montevideo, 2004), con prólogo de Luis Bravo

Héctor Hernández Montecinos: El barro lírico (Chile, 2003)

Isabel Pérez Montalbán: Cartas de amor de un comunista (Valencia, 1999), con prólogo de Salustiano Martín

Jack Landes: La ciudad de Mayo (Huelva, 2004)

Jaime Alejandre: Los héroes fatales (Libros de Letras, 1998)

Jesús Aller: Recuerda (Gijón, 2004)

Jesús Aller: Subhuti (Gijón, 2006)

Jesús Lizano: Lizania: aventura poética 1945-2000 (Lizanote de la Acracia, 2007)

Jorge Riechmann: El corte bajo la piel (Madrid, 1994), con prólogo de José Hierro

Jorge Riechmann: 27 maneras de responder a un golpe (Madrid, 1993)

Jorge Tinoco: Poemas de una ausencia, 20 bufonadas y Auto

José Antonio Sánchez Pulido: De tiempos y lugares (Venezuela, 2006)

José Luis Ángeles: El estrecho inmóvil: otro espacio (1992-2006)

Juan Carlos Mestre: La tumba de Keats (Madrid, 1999)

Julia López de Briñas: Canto del alba (Chiva, 1997), con prólogo de Antonio Méndez Rubio

Julio Castelló: Qherido animal (Libros de Letras, 1998)

La Palabra Itinerante: Poemas de miembros del colectivo La palabra itinerante (Sevilla, 2002)

Marcos Arcaya: Particular Egocéntrico y la Luna (Santiago de Chile, 2006)

Mª Ángeles Maeso: El bebedor de los arroyos (Madrid, 2000)

Mario Meléndez: Los pájaros del pueblo (Talca, Chile, 2005)

Miguel Ángel García Argüez: Ecce Woman (Cádiz, 2001)

Otto René Castillo: Vámonos patria a caminar, yo te acompaño (Guatemala, 1965)

Pedro Montealegre: La palabra rabia (Valencia, 2005)

Rafael Baena: Hora punta frente al espejo (Madrid, 2000)

Ricardo Miguel Costa: Mundo crudo: Patagonia satori (Neuquén, Argentina, 2005)

Roko: Por el arcén (Libros de Letras, 1998)

Roque Dalton: Antología poética (Madrid, 2000)

Santiago Azar: Poemas al azar (Talca, Chile, 2003)

Sergio Rigazio: Visiones del abasto (Buenos Aires, 1995)

Simón Arriaga: Mejor era cuando te vayas (Libros de Letras, 1998)

Uberto Stabile: Empire Eleison (Huelva, 2000), con prólogo de Antonio Orihuela

Verónica Pedemonte: Esclavos y libertos (Santander, 2000)

Vicent Camps: Taller (Salamanca, 2003)

Violeta C. Rangel: La posesión del humo (Madrid, 1997)

Yanko González: Metales pesados / Alto Volta (Chile, 1998 / 2007)

OTROS GÉNEROS:

Congregación Telepoiética de Patafísica: La entrevista con el vampiro (cortometraje)

Congregación Telepoiética de Patafísica: El único recuerdo posible (cuentos)

Damego: Cortos de barrio largo (narrativa)

Ximo Díaz Boils: Anémona (cuento)

Max Frisch: El Sr. Demócrata y los incendiarios (teatro)

Belén Gopegui: El padre de Blancanieves (novela)

Jorge Juan Martínez: Un maestro del soborno (cuentos)

Revistas, pasquines, fanzines, hojas volanderas y murales.

CRÍTICA:

II Foro Social de las Artes (Valencia): Dossier de textos para el debate

Rafael Barrett: A partir de ahora el combate será libre

Manuel Blanco: Justificaciones para la Disidencia

Damego: Polítika nuclear

Enrique Falcón: El amor, la ira (escritos políticos sobre poesía)

Enrique Falcón: No doblar las rodillas (1991-2006)

Enrique Falcón: Bomba, dinero y éter

Enrique Falcón (coord.): Once poéticas críticas: poesía y desorden

Antonio Méndez Rubio: Otra poesía es posible

Josu Montero: Cuatro miradas para un estremecimiento

Antonio Orihuela: Fragmentos de una poética

Antonio Orihuela: Abrir los ojos en este mundo

Antonio Orihuela: La operación de lanzamiento de la forma-mercancía "realismo sucio"...

La Palabra Itinerante: Usted también puede ser un poeta en resistencia

La Palabra Itinerante: Una aproximación a la poesía en resistencia

José María Parreño: De la mani a la obra

José María Parreño: Contra un arte de compromiso

Jorge Riechmann: Poesía que no cede a la hipnosis

Alicia Bajo Cero: Poesía y poder (Valencia, 1997):

- Índice y prólogo: Cultura y revolución

- Peor que una ideología muerta es un zombi o un fantasma

- A propósito de "Poesía (1979-1987)", de F. Benítez Reyes

- Las ruedas del molino (acerca de la crítica de la última poesía española)

- El secuestro de Ángel Nuevo

- Nota final y referencias bibliográficas

AUDIO: Canciones, poemas musicados y poemas recitados:

Chicho Sánchez Ferlosio: Grabaciones en directo

Reny Poc: Poemigas (Canciones)

El Circo de la Palabra Itinerante: Tres canciones, tres poemas

*******************************************************************************************

Funcionamiento de la biblioteca del MLRS.-

Esto no es una librería, sino una biblioteca, es decir, aquí no se almacenan libros para venderlos, sino que exponemos textos para su consulta pública y totalmente gratuita. En este sentido y con respecto al autor, el MLRS no se dedica a la edición ni publicación de libros virtuales, sino que ofrece la posibilidad a los autores de una difusión por completo libre de su obra. En el MLRS estamos por la libre circulación de ideas y consideramos la propiedad intelectual como la más aberrante de las propiedades (¿pero alguien nos podría explicar un poco cómo se puede poseer una idea?), que convierte la actividad creativa en una actividad productiva de una mercancía más en los escaparates del mercado global y engulle al creador, de nuevo, en el alienante circuito de la producción y el consumo. Por todo ello, esta biblioteca es el espacio en que el autor REGALA su obra a cuantas personas la consideren necesaria, útil o precisa.

En definitiva, amigo lector, amigo escritor, todos los textos de esta sección tienen copyleft bajo Creative Commons, es decir, que QUEDA RIGUROSAMENTE ALENTADA LA REPRODUCCIÓN O DIFUSIÓN, total o parcial, de cualquiera de estas obras bajo cualquier medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o fotocopia.

Por último, tenemos nuestros propios criterios en cuanto a las obras que aquí encontrarás. Si te das un paseo por la página, tendrás una clara idea de cuáles son. Si deseas que pongamos tu obra entre nuestros estantes, por favor, envíanosla en un archivito DOC o PDF, a ser posible. Ten en cuenta que cuanto más fácil nos pongas nuestra tarea (es decir, textos bien editados, sin faltas de ortografía, etc), menos pereza nos dará colgarlo y en menos tiempo lo tendrás por aquí.

Lo dicho.

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Biblioteca del mlrs

El mundo no es una mercancía. Las ideas tampoco.

"El capital quiere hacernos creer que somos lo que vendemos. Pero somos lo que regalamos"

(Jorge Riechmann)

MANUAL DE LECTURAS RÁPIDAS PARA LA SUPERVIVENCIA (Prácticas comunistas y libertarias de la poesía y la literatura). www.nodo50.org/mlrs

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02/08/2008 GMT 1

Poesía peruana contemporánea: Gabriel Apaza

consejerodelobo@hotmail.com @ 15:49

 gabo_3.jpgGabriel Apaza
 

poemas

PARA ESTA CONFESIÓN MENOR

Blanca
Sin violines de indolencia
Un ave noctámbula me hizo partituras de silencio
Pedí del amor sus lanzas
Los crepúsculos
Para discernir el extravío
Me dio un amasijo de otoño y luciérnagas
Dos gotas de poiesis
Donde los ángeles cubridores sucumbieron.

¿DE QUÉ POEMA ERES EL ALBA
AHORA?

Cuando mi casa
Es un borrador de palomas mutiladas
El confinamiento
De una implacable apostasía.

Cuando en mis ojos se deshojan las plegarias
Que solía encadenar a tus vestidos negros
¿De qué tabernáculo, de qué vino,
De qué espectros
De qué pan, escancia tus besos ahora?

SI TERMINAS DE DESLAZAR ESTE LIBRO
NO ME PIDAS QUE ABANDONDE A LOS ESTOICOS

La verdad de la poesía
Es el papel de la muerte despaciosa
Desde que te espero de yermo y monóculo.

Si lo terminas
Por la rara gitanería de la algazara y el olvido
Nada hallarás de mi biografía
Ni el decurso torcido
De un anémico cirio consagrado al amor
Donde tus crípticas gacelas
Impostaban sus dorados ágapes.
¿No sería mejor que interrumpas
Esta undosa borrasca?

LO QUE PASÓ ENTRE NOSOTROS
SE CONSUMIRÁ EN EL ALTAR DELEZNABLE
DE LOS POETAS MIRLOS

Será savia de arcángeles y lluvia
Que conmueva tus palomas
Melodía de sangre y arbustos
Donde un discípulo de Boudelaire muera.
Tú decías que era ficción
Abdicación momentánea de tus alfombras,
Pero fue caída vertiginosa
Sobre una flora coruscante,
Polvo luminoso de reinos solitarios.
Cuando, criptoanalista, descubrí
Que los marfiles
No se depositaban más en los lugares del amor.

DEJAMOS EN EL ARCA
UN HIJO DE NOMBRE ELÍAS

Rosa desnuda que logró desgajar la luna.

Dejamos el ritual donde los violines
Tejían tus escrituras secretas,
¿Dónde desgastas tus muslos de seda
Que abrigaban mis versos de las hogueras?

NIÑA DE LOS SILENCIOS COMO ROSAS

Ahora
La tersura de tu piel es rosa egipcia
Nos cría la voluptuosidad
De los ataúdes
Amor,
Por ello
Te consagro
Sacerdotisa de los templos de Comala
Depositaria de mis lápices.

DE TRINOS Y SOLITARIA ERA LA MAÑANA
CUANDO ME DISPUSE A MORIR

Al caer los primeros letrados
Escribí en la fuente más púdica
Un poema que espera a los nuevos cántaros
Un sable del pasado y los adioses.
Me pareció echarle una ciega profecía
Una anticipación al madero
Una criatura de pan y rosas.
Cuando yo caiga fulminado seguirán solos
Ese cántaro, esa mañana, ese poema.

bio/biblio
Gabriel Apaza nació en Moho el 26 de marzo de 1969. Ejerce la levitación y la rebelión abierta. Místico sin dios, apátrida, chelero y adicto a la lectura. Es Director de la revista de literatura Consejero de lobo, y de el mensuario El zorro de arriba. Sus poemas sufrieron varias publicaciones pero uno sólo orgánico Aporía, la duda de la luciérnaga o sus heridas deshojadas (Puno, 2001). Actualmente se dedica a otros menesteres menores como el estudio de la filosofía de Kierkegaard y la filología de Agustín García Calvo y los sermones de Buda. Tiene dos caballos, un faisán dorado y una vaca. Tiene un hijo y es un padre ejemplar.

Publicado por Martí­n Zúñiga:: 10:21 AM ::

Tomado de: http://urbanotopia.blogspot.com/2008/01/gabriel-apaza.html

27/06/2008 GMT 1

Leoncio Bueno El Poeta del Pueblo

consejerodelobo@hotmail.com @ 03:18

Con la ternura de siempre Leoncio Bueno  Barrantes es un artífice de las palabras sociales

     Escribe: Fernando Chuquipiunta Machaca

Sobre Leoncio Bueno Barrantes, poeta trujillano

Pese a su escasa difusión y discusión crítica,  las obras poéticas de Leoncio Bueno Barrantes, recogen las propias experiencias de un proceso de evolución política y social del proletariado peruano, y sobre todo trata de explicar la lucha contra las injusticias, la intolerancia, la perfidia, el afán de consumo y ese egoísmo producto de todo un sistema que mantenemos desde mucho tiempo atrás, no ha conseguido anular su natural ternura; al contrario, se ha acrecentado.

Leoncio Bueno Barrantes nace en un siglo de grandes convulsiones y de esperanza para la Humanidad, solamente me basta una breve mención: La Primera Guerra Mundial, La Gran Revolución Socialista de Octubre, mediante la cual la clase proletaria rusa llega por primera vez al poder y crea al Primer Estado Socialista moderno. Es un siglo de grandes aperturas, de avances de la ciencia y la técnica. Su escuela fue la vida, la necesidad de ganarse el pan de cada día para vivir cuando todavía era niño, le enseñaron que debía luchar con la palabra y la acción por una sociedad justa, empero los versos de este aeda, se advierte la influencia de la poesía moderna, pero no hecha de un realismo bipolar, sino con las brochas y las espátulas artesanales que gozan de metáforas altruistas hacia el mundo y sus ilusiones.

Leoncio Bueno Barrantes es, a todas luces, uno de nuestros mejores poetas para la organización de la intelectualidad revolucionaria obrera y para la formación de la conciencia socialista, también  practica las diversas hablas del poblador peruano, que va desde la hacienda hasta la fábrica, desde el taller hasta la cárcel y desde el paraíso hasta al averno. Pero en la membrana fraternal del lector se superponen el retrato de los desajustes de la sociedad peruana en el poema “Madrigal del cazador sin presa”, la tristeza elevada a su máxima expresión enaltece en los versos de “Un viejo fauno se desnuda”, mientras el tono epigramático y por momentos cáustico, son claras muestras de su avidez  literaria por ofrecernos lo mejor de su quehacer literario.

A los 88 años, este poeta trujillano ha dado muestras de una encomiable superación literaria, superando mucho que su poesía sea tal como él, sin mayores adornos, pero que reclama la atención, el despertar del lector. Sus hijos, ya universitarios, son ahora sus amigos, su grandes colaboradores ellos le traen libros de Lautremont, Baudelaire, Mallarmé, Apollinaire, autores que lo han hecho ingresar a un mundo desconocido y en los cuales he encontrado la respuesta a una seria de inquietudes que tenia. Y en el atardecer de su azarosa existencia,  Leoncio Bueno Barrantes quiere recuperar el tiempo perdido, quiere leer y aprender todo lo que no pudo desde joven. Ahora su vida diaria trascurre entre su taller, haciendo poesía. Porque sigue creyendo que la voz más trascendental del ser humano es la creación poética. Verbo y hombre = poesía. Es lo único que no es rentable para el sistema.  

Nada más sutil que estas acciones le permiten enriquecer  su mundo poético caracterizado por ser  un testimonio de la vida y los combates de las clase obrera, pero muy íntimamente unidos a la rebeldía, fraternidad y ternura que especifican la aparente violencia de sus versos. Ya lo dijo Walt Whitman: que la poesía es la manera hermosa de describir el estado sentimental de su creador. Es maquillar el llanto y dolor del alma con frases bonitas, es plasmar la felicidad en versos de ternura y amor. Son extremos que se tocan, la felicidad y el dolor, el llanto y la risa. Mensajes que se comparten nacidos del corazón.

PERFIL

 NOMBRE: Leoncio Bueno Barrantes.

EDAD: 88 años.

OBRAS: Ha publicado los libros: Al pie del yunque (1966), Pastor de truenos (1968), Invasión poderoso (1970), La guerra de los Runa (1980), Los últimos días de la ira (1990), y Cancionero informal (1991).

Escuchemos la cósmica vos del poeta  Leoncio Bueno Barrantes:

La captura del rayo

La primera vez que transpuse los linderos,
lo hice en compañía de mi abuelo,
viejo hermoso y florido como un jacarandá.
 
Nunca antes había penetrado las espesuras del monte.
Mi abuelo, gran brujo,
hablaba muchas lenguas, todas las jerigonzas,
conocía la selva y sus secretos como si fuera su mujer.
 
Mientras hacíamos el fuego me decía:
'Tienes que ser un cazador, si de no,
te cargará el otorongo,
te mearán los zorrinos,
se cagarán en ti los pájaros,
te echarán a pedradas de los huertos,
ninguna mujer acariciará tu miembro
ni detendrás al puma en la mitad del salto.
Toma el hacha, el machete,
dale duro al monte y a las fieras del monte,
mas nunca derribes al hermano del hombre'.

18/06/2008 GMT 1

Biografía completa de Henri Barbusse

consejerodelobo@hotmail.com @ 04:15

Henri Barbusse
(1873-1935)

El escritor y periodista francés Henri Barbusse nació el 17 de mayo de barbusse-3.gif1873 en Asnières-sur-Seine, entonces un pueblo de recreo situado a las puertas de París.

Su madre, inglesa, murió joven al dar a luz a su tercer hijo. Su padre provenía de una familia protestante, aunque él fue siempre un ferviente defensor del ateismo. Era periodista de Le Siècle y también escritor. Supo trasmitir a su hijo una extraordinaria sensibilidad y capacidad de análisis, así como aproximarle a los círculos literarios e intelectuales más importantes de la época.

Fue un estudiante destacado, aunque su integridad moral chocará con la absurda disciplina escolar, interviniendo en una rebelión escolar. Gran amante del deporte, de la literatura y del arte, abrazará a Victor Hugo y desde muy joven mostrará gran admiración, tanto por la pintura de Rembrandt como por la poesía de Baudelaire.

En la escuela, Stéphane Mallarmé fue su profesor de inglés y luego Bergson le impartió lecciones de Filosofía.

Se estrenó en la vida intelectual muy joven, como el más razonable de esos alumnos aplicados que merecen el apodo de bestias de concurso. Estando en el colegio obtuvo un premio por una composición enteramente rimada, sobre el papel que desempeña el escritor en la sociedad. Algunos años después alcanzó otro premio en un torneo de poesía organizado por L'Echo de Paris.

El éxito le arrastró hacia la vida mundana impidiéndole obtener su licenciatura en letras. Cuando, salido de las aulas, empezó a dedicarse a la literatura, Barbusse sufrió la crisis que sufren casi todos los efebos de las letras.

La decepción le lleva a alistarse en 1893 en el ejército, en el que permanece un año perdido, como él mismo reconocerá.

Primeras obras literarias

Sus primeros ensayos fueron versos nebulosos que pretendían ser originales, prosas torturadas en las que intentaba expresarse todo el lirismo balbuciente de una naturaleza atormentada por el ideal.

En 1895 publica su primer trabajo poético Les Pleureses, una historia íntima y lejana de un solo ensueño que obtuvo una extraordinaria acogida por parte de la crítica. Catulle Mendès, su futuro suegro y gran amigo, está entre los primeros que se rinde ante la capacidad literaria del joven Barbusse. Redacta una elogiosa presentación del poemario para L'Echo de Paris. Mallarmé, su antiguo profesor de inglés también aprecia su talento lírico. Se le compara con Lamartine, Alfred de Musset, Théodore de Banville y Baudelaire.

Les Pleureses expresa un mundo interior pleno de soledad, tristeza y desencanto. Pero aunque Barbusse constata que la vida es dolorosa y trágica, no la maldice. Hay en su poesía, aún en sus más angustiosas peregrinaciones, un amor infinito. Ante la miseria y el dolor humano, su gesto está siempre lleno de ternura y de piedad por el hombre, débil, pequeño, e incluso grotesco. Pero precisamente por eso no debe ser befado, no merece ser detractado.

 barbusse-4.jpgAhora el éxito le abre las puertas de la élite intelectual del momento. Entre otros frecuenta a Paul Claudel, a Paul Valéry y a Jose María de Heredia. Es inmediatamente reconocido como parte integrante de los más selectos grupos literarios.

En 1898 se casa con la hija segunda de Catulle Mendès y la genial compositora de música Augusta Holmes, una de las figuras más interesantes de París a fines del siglo XIX.

Comenzó a trabajar en la oficina de prensa del Ministerio del Interior, así como en el de Agricultura. Hasta que en 1892 decide vivir exclusivamente de su trabajo literario y de su empleo como directivo de las editoriales Lafitte y Hachette.

En 1903 publica su primera novela Les Suppliantes (Las suplicantes), que refleja los tormentos de un alma angustiada por el enigma de su propio destino a través de la historia de un niño, Maximiliano, replegado sobre sí mismo, sobre su propio mundo interior. Es una crítica sutil de las religiones que no tiene demasiado éxito, pese a su innegable calidad.

Aunque se trata de una novela de juventud desde el punto de vista literario, se encuentra ya en ella la mayor parte de las ideas que Barbusse desarrolló posteriormente. Así como la imagen definitiva se precisa poco a poco bajo los trazos vagos y titubeantes del boceto, sin embargo, en Barbusse, su verdadera personalidad fué mostrándose clara, firme e invariable ya desde sus primeros balbuceos literarios.

Por aquellos años Barbusse escribía mucho en los diarios socialistas, particularmente en El Popular, casi siempre sobre literatura y arte, considerando que el pueblo debe interesarse en estos ramos de la producción humana, para que no fueran un privilegio de casta, un monopolio de los mandarines de las letras.

El infierno

Su arte madura en 1908 con una novela naturalista, L'Enfer (El infierno), un libro desolado y pesimista. Se trata de una narración a contrapelo de una época en que los autores escribían por puro entretenimiento. Barbusse demuestra que la novela no es una labor de ameno y ágil flautista, y se sirve de ella para para restablecer la verdad entre sus semejantes y destruir la injusticia.

La novela carece de acción; no hay en ella argumento. Cuenta la llegada de un joven de provincias a París para trabajar en un banco. En la habitación de la pensión donde se aloja, hay un pequeño agujero en la pared que le permite ver y escuchar a sus vecinos de alcoba. Por ella van desfilando toda clase de personajes que expresan el rico mosaico de vivencias y problemas de la gran ciudad. Se trata de gentes cuyo nombre y cuya historia ignora, habitantes ocasionales de un cuarto en el que los personajes se creen solos, al abrigo de las normas imperantes.

Los relatos del vidente oculto, aunque parecen fragmentarios y sin relación, tienen un hilo irrompible que los junta, dándoles una sólida unidad: la vida. Todo pasa ante el agujero, desde los amores regulares a los amores unisexuales; nace un nuevo ser; muere un hombre; unos médicos, en el secreto del cuarto cerrado, se atreven a confesar la inutilidad de su ciencia con un desaliento aterrador; un sacerdote atropella a un moribundo para salvarlo a viva fuerza.

Pero la pluma de un gran artista, el talento genial de Barbusse, da a esta novela, que apenas es novela para muchos, un interés poderoso, a pesar de su falta de argumento.

Es un relato impactante y desesperante sobre el vacío, sobre la insignificancia de nuestra existencía. En todas las épocas la lectura de esta novela ha dejado una huella profunda. Representa -dijo Victor Cyrll- uno de los más grandes esfuerzos artísticos de la producción contemporánea.

El agujero por el cual un hombre sumerge su mirada en el cuarto del hotel, en el que ve, al capricho del paso de los huéspedes, hacer el amor, palpitar, sufrir y morir a bípedos de su especie; ese famoso agujero, semejante al de ciertas casas de placer, no es más que un procedimiento imaginado por el autor para dramatizar un sistema filosófico, en el que resplandece nuevamente el espíritu ateo y laico que hereda de su padre. Barbusse grita contra todo lo que representa la abrumadora servidumbre de las tradiciones, la huella del pasado, el espíritu religioso, la moral dominante. Nuestra moral es para la calle, para el salón, para las relaciones sociales; una moral para andar entre gentes, fabricada a medida del público. Cuando damos vuelta a la llave y nos vemos solos a dos, lejos del mundo, sin que nadie pueda espiarnos, esa moral se esfuma: somos nosotros mismos y nos manifestamos tal cual, sin imposiciones.

Dijo Blasco Ibáñez que esta novela merecía el título de formidable, por su grandiosa y genial originalidad. Fue un éxito extraordinario, tanto de crítica como de público, vendiéndose más de 200.000 ejemplares, cifras no conocidas en Francia y superiores a las que consiguió alcanzar Zola.

En la gran guerra

Cuando llega la guerra Barbusse tiene 41 años. Había sido declarado inútil mucho antes para el servicio militar, por ser pleurético. Su personalidad intelectual y sus facultades le daban derecho a ser suboficial. Podía también haberse quedado en una oficina del frente o encargarse de un trabajo en relación con su capacidad literaria y su salud frágil.

No quiso admitir grado ni privilegio alguno. El pueblo iba a morir en la guerra, y él deseaba ir con el pueblo. No buscó siquiera entrar en un Arma privilegiada, de las que arrostran el peligro con menos frecuencia. Quiso ser simple soldado, y soldado de Infantería.

No sólo se presentó voluntario para ir a primera línea, sino que se prestó gustoso a las más arriesgadas acciones bélicas, por lo que fue herido y distinguido con dos menciones honoríficas de sus superiores.

Ya entonces era un pacifista convencido. Blasco Ibáñez divulgó una carta que le remitió explicándole las razones de su extraño proceder: Me enganché voluntariamente en la Infantería a consecuencia de mis ideas antimilitaristas. Tuve la convicción de que debía hacer esta vez la guerra a la guerra, morir si era preciso, para que en lo futuro no surjan más guerras.

Su pacifismo estaba muy influenciado por Jaurés, por la socialdemocracia de entonces. En aquella época su ideario imaginaba que el militarismo y el nacionalismo alemán eran la causa de la gran guerra. Una vez aplastada Alemania, se impondría la paz perpetua. Por eso había que combatir.

En las trincheras el escritor gana en lucidez, en capacidad de análisis. Un nuevo vivero de ideales se va forjando en medio de la desolación, rodeado de humildes soldados que la burguesía francesa conduce a una agonía infinita. Comienza a tomar apuntes entre el estruendo de los obuses y el crepitar de las ametralladoras.

Nuevas formas de pacifismo se imponen: en abril de 1917 más de cien unidades francesas se revuelven contra sus mandos, de las que algunas pretenden marchar sobre París. La represión de Petain es feroz; regimientos enteros fueron diezmados salvajemente, dándose casos de fusilamientos masivos.

Barbusse comienza a intuir que la clave de la guerra estaba en los apetitos económicos de las grandes potencias. Había que denunciar a fondo aquella horrible carnicería; dar a conocer la realidad del frente, transmitir las verdaderas sensaciones del combatiente de primera línea.

Después de 23 meses de combates los médicos le obligaron a retirarse del frente. Su salud precaria estaba quebrantada por una nueva enfermedad, la disentería, contraída en los penosos servicios de las trincheras. Aprovecha la evacuación del frente y su traslado a un hospital en la retaguardia para comenzar a dar forma a los apuntes y notas que había ido recopilando. Así aparece El fuego su gran novela, el testimonio más estremecedor de la guerra imperialista.

La novela se publicó en 1916 y logró inmediatamente dos premios Goncourt. El jurado estaba en contra de otorgarle el galardón, pero tuvieron que ceder presionados por el clamor popular de unas masas que comenzaban apenas entonces a comprender el engaño que había llevado a la muerte a tantos de sus seres queridos.

El fuego apareció primero en forma de folletín por entregas. Su subtítulo es precisamente Diario de una escuadra.

Es una novela escrita con la sangre de la guerra; una dolorosa crónica de las trincheras, un relato veraz de la crueldad de la contienda imperialista que demostraba que lo que se presentaba como un mito glorioso, no era más que una carnicería horrible y estúpida para los obreros de todos los bandos, provocada por la ambición de unos explotadores sin escrúpulos.

La conclusión de la obra es que todo está en nosotros y depende de nosotros.

Probablemente ha quedado como el más verídico relato de la contienda, y su autor como el mejor cronista de sus batallas, por lo que fue calificado como el Zola de las trincheras.

Pronto la reacción tiene que empezar a moverse tratando de contener el éxito editorial y la censura militar también se vio impelida a actuar para tratar de mutilar algunos de sus párrafos.

Con esta novela la guerra dejó de ser fuente de inspiración artística, como lo había sido durante siglos: En tiempos más caballerescos -dice un crítico- otros han podido cantar la guerra empenachada, el noble estrépito de las armas, las cargas aullantes entre nubes de gloria y de polvo. Por su temperamento literario, Henri Barbusse era el cantor predestinado de esta guerra, que no ha sido más que un largo sufrimiento resignado; el cantor de la trínchera de inmensa monotonía y de las alboradas lívidas sobre la tierra devastada; el cantor de la llanura desnuda y caótica, de las extensíones inundadas, en las que los cadáveres emergen como reptiles aglutinados.

El éxito del libro fue enorme, fulminante, como no se había visto nunca: más de 300.000 ejemplares. Toda Francia quiso leer esta obra; y la mayoría de sus lectores fueron los mismos hombres que luchaban en las trincheras. Oficiales y soldados escribieron numerosas cartas al novelista dándole las gracias por haberlos iluminado en esta lucha a muerte, por haberles demostrado que el valor más intrépido puede ser inspirado por la conciencia de batirse contra un crimen y no contra un país.

El debate sobre la novela, que en suma era un debate sobre la guerra, ya puesta en cuestión públicamente, llegó hasta la Asamblea, donde se le califica de traidor, e incluso de cobarde. La discusión se prolonga hasta en Estados Unidos, donde hay quien dice que no es más que propaganda alemana.

El compromiso con todas las causas justas

La guerra hizo de Barbusse un rebelde. Comprendió la ineptitud y la esterilidad de las actitudes negativas. El escritor sintió entonces el deber de trabajar por el advenimiento de una sociedad sin guerras. Escribirá: Es la guerra la que me ha educado; no solamente el horror de la guerra, sino también la significación de la guerra imperialista.

En julio de 1917 realiza un llamamiento a todos los combatientes desde L'Oeuvre que tiene una enorme repercusión pública, dando lugar a la constitución de la ARAC (Asociación Republicana de Antiguos Combatientes). En algunos de sus párrafos el llamamiento decía:

Dirijo un ardiente llamamiento a todos los antiguos combatientes de esta guerra que creen en la República y la aman. Camaradas, oficiales y soldados, habéis luchado con vuestras manos contra la autocracia y la injusticia. Por fortuna la muerte os ha respetado. Otros han caido; sois sus valedores. Pero las heridas y las enfermedades os han obligado a dejar las armas. Habéis regresado y ahora estáis ahí. Yo os pido que vengáis con nosotros, que os agrupéis, que os unáis no solamente para conocer y salavaguardar fraternalmente vuestros intereses como trabajadores sino para servir a la causa misma que habéis defendido en los campos de batalla hasta el final de vuestras fuerzas. No os hablo de ventajas inmediatas, profesionales, de nuestra unión, sólo pretendo transmitiros hoy un gran interés general que sobrepasa el de cada uno de vosotros: soldados de la guerra, continuad siendo soldados del pensamiento [...] Por todas partes los principios republicanos están siendo demasiado atacados o muy mal defendidos. Hay que vigilar a la República. Ante todo es a todos vosotros a quienes incumbe este deber, supervivientes de los hombres contra los opresores.

El Congreso constitutivo de la ARAC se celebró en Lyon, en setiembre de 1919, con un ideario aún impreciso que sólo el tiempo, y sobre todo la lucha, irá puliendo progresivamente, al calor de los enfrentamientos, hasta la consigna guerra a la guerra que no es sólo una frase -dirá Barbusse- sino un principio de lucha contra el imperialismo.

Barbusse comienza a ser aclamado por las multitudes y ferozmente denostado por la burguesía. La lucha pacifista le pone en contacto con las masas, con la clase obrera, que va abriendo en él perspectivas cada vez más hondas de las verdaderas raíces del combate en el que estaba comprometido.

Infatigable desde entonces, en enero del siguiente año hace extensivo el llamamiento a los antiguos combatientes de todos los países para que se unan fraternalmente en una Internacional que se constituye en abril del mismo año, pronunciando Barbusse el discurso inaugural, en el que expone:

Se nos habla de patria. Nosotros también hablamos de ella. Pero la nuestra no es, como la suya, una especie de ciudadela feroz plantada frente a las otras con las cajas fuertes en el centro. Es una patria que no tiene más frontera que el horizonte -como la naturaleza y el espíritu humano- y es demasiado grande para que los explotadores sean capaces de comprenderla [...] El verdadero patriotismo se horroriza del que siembra el odio y la guerra [...] Nosotros decimos que la vieja sociedad está condenada.

Barbusse lucha, convoca renuniones y pronuncia discursos, pero también sigue escribiendo. En 1919 publica Clarté (Claridad), su tercera novela, en la que describe la vida de otro personaje, Simon Paulin, un sujeto banal dominado por su tía, su esposa y sus jefes. No es que no sea capaz de resolver sus problemas, sino que ni siquiera sabe que los tiene. La guerra le saca de su aturdimiento y comienza a comprender la situación de postración en la que vive. Esta novela es un verdadero manifiesto social y moral, rebosante de ternura y de buenos sentimientos.

Nada más publicarse la novela se funda el grupo del mismo nombre, germen de una Internacional del Pensamiento. Clarté fue, en un principio, un hogar intelectual donde se mezclaban pacifistas de todas clases. Entre los más destacados escritores, participaron del grupo Romain Rolland y Anatole France.

Clarté es un movimiento intelectual, una editorial, un teatro, una revista y, en definitiva, el espejo crítico de la sociedad francesa del momento, que no sabe a ciencia cierta qué es lo que busca, pero está convencida de que, tras la experiencia bélica, las cosas no pueden seguir indefinidamente de la misma forma, como si nada hubiera ocurrido.

Aunque, por sus mismas características, el pacifismo no tuvo en todos sus militantes las mismas consecuencias, muchos intelectuales cayeron en la cuenta de que el viejo orden social era impotente para la realización de sus ideales. Los gérmenes de la guerra -como ya había dicho Jaurès- estaban alojados en las mismas entrañas de la sociedad capitalista. Por consiguiente para vencerlos era necesario destruir ese régimen. Del pacifismo, pasaron a la revolución, a la lucha contra el capitalismo.

Barbusse no cesa. En 1920 aparece La lueur dans l'abîme, un manifiesto destinado a explicar el significado del movimiento Clarté, como un paso de gigante entre los intelectuales, que no pueden quedarse satisfechos con mirar una realidad tan sangrante desde lejos:

Hacer política es pasar de los sueños a las cosas, de lo abstracto a lo concreto. La política es el trabajo efectivo del pensamiento social, la política es la vida [...] No hacer política es sostener la política imperante.

En 1921 edita Le couteau entre les dents un llamamiento a los intelectuales en el que les recuerda el deber revolucionario de la intelectualidad, que no debe conformarse con la subsistencia de una forma social que su crítica ha atacado y corroído enérgicamente. El ejército innumerable de los humildes, de los pobres, de los miserables, se ha puesto resueltamente en marcha hacia la revolución y la intelectalidad no puede abandonarles en el combate. La revolución rusa es el motivo de buena parte de las reflexiones del libro.

Ese mismo año ve la luz un libro recopilatorio de sus artículos y discursos, con el título Palabras de un combatiente

El militante comunista

La lucha de clases se agudizaba dejando pocos huecos para las imprecisiones. Cuando el Partido Socialista francés se niega a entrar en la III Internacional, Barbusse deja de escribir en El Popular, que era su portavoz y con el que había colaborado desde tiempo atrás. Por el contrario, comienza a escribir con L'Humanité el viejo diario fundado por Jaurès, convertido en órgano de los comunistas.

Barbusse desarrolló el ideal pacifista hasta sus últimas consecuencias, llegando a donde otros no alcanzaban siquiera a divisar. Se identificaba progresivamente con el proletariado revolucionario, llevando a la Internacional del Pensamiento por el camino de la Internacional Comunista. En 1923 ingresa en el Partido Comunista. Era la trayectoria fatal de un intelectual que no todos quisieron emular. En aquel momento los comunistas estaban siendo perseguidos por su oposición a la ocupación del Ruhr por las tropas francesas y la adhesión de Barbusse estaba cargada de simbolismo político.

La lucha iba definiendo posiciones, clarificando lo que hasta entonces podía permanecer difuso. Una parte de los integrantes de Clarté quedaron paralizados y el tiempo les situará en posiciones cada vez más acomodadas, por no decir reaccionarias. Otro grupo adoptó el camino del surrealismo. Finalmente la revista Clarté será el órgano de expresión de los estudiantes comunistas.

Barbusse no vaciló; siguió adelante. Critica duramente a la Sociedad de Naciones. Interviene para tratar de impedir el asesinato de Sacco y Vanzetti por el gobierno norteamericano. Participa del comité por la liberación de la India y combate el colonialismo italiano en Abisiania. Es nombrado vicepresidente de la sección francesa del Socorro Rojo Internacional. Se solidariza con Gramsci, Thaelmann y Dimitrov, perseguidos y encarcelados por los fascistas italianos y alemanes...

De la difamación la burguesía pasa a la persecución y le procesa por conspiración. Desde la tribuna de uno de los congresos de antiguos combatientes que presidió en Berlín, llamó a los soldados franceses del Ruhr a no disparar jamás contra los trabajadores alemanes, aunque se lo ordenaran sus jefes. Barbusse apelaba a la insubordinación, a la indisciplina, o lo que es lo mismo, a la revolución, porque sin ella no puede haber paz.

Su ideario pacifista adopta nuevos contornos que se resumen en la consigna: El orden clasista se beneficia de la no violencia. Así pues había que empezar a combatir a quienes bajo la excusa del pacifismo se convertían en bomberos de la lucha revolucionaria, de quienes pretendían sofocar la rebeldía de las masas, que adquiría tintes de levantamiento, de combate, de justa violencia revolucionaria.

Desde su ingreso en el Partido Comunista, la prensa silencia sistemáticamente sus obras literarias, que van brotando una tras otra fecundamente: en 1925 La force, L'au-delà, Le crieur; al año siguiente Les bourreaux; en 1927 comienza a salir a la luz su trilogía Jésus, Judas de Jésus y Jésus contre Dieu que no consigue escenificar ni divulgar, pese al escándalo desatado por los plumíferos a sueldo de la reacción, que montan en cólera por su singular visión del Nuevo Testamento.

Los últimos años están presididos por la lucha antifascista y la necesidad de unir a todos los obreros y demás sectores populares para impedir el ascenso de la reacción. La lucha por la paz adopta entonces la forma nueva del frente popular, del antifascismo.

En esa década de los años treinta viajó con frecuencia a la Unión Soviética, donde escribió dos ensayos: Stalin, le monde vue travers l'homme nouveau y Rusia. En uno de esos viajes, en 1932, fue condecorado con la orden de Lenin. En el último, en 1935, contrajo neumonía durante el mismo y murió al llegar a Moscú. Decenas de miles de moscovitas desfilan durante sus restos, expuestos al público durante tres días. Lo mismo sucede cuando su cadáver es repatriado a París. Al día siguiente 200.000 personas acompañan su féretro al cementerio de Père Lachaise.

El caso de Barbusse es paradigmático de la intelectualidad de comienzos del siglo XX, inicialmente enferma de ideas escépticas, disolventes, nihilistas, de las que no pudo escapar por sí misma pero a la cual la guerra imperialista rescató de su estéril letargo. El novelista francés atravesó también esa fase pero continuó un recorrido, sin duda oscuro y tempestuoso, que a otros aterraba, pero resplandeciente de verdad, de ideas frescas, de sensaciones fructíferas. La nueva perspectiva que se abrió ante sus ojos le amarró al mundo, a lo concreto, a la sociedad más perseguida y a sus ansias liberadoras. Su ejemplo permanece vigente como el de un intelectual comprometido con su momento hasta la médula y, por supuesto, un escritor con páginas rebosantes de luz, de entusiasmo, de futuro.

Bibliografía:

— Philippe Baudorre: Barbusse, le pourfendeur de la Grande Guerre, Flammarion, 1995
— Jean Relinger: Henri Barbusse, escrivain combattant, Press Universitaires de France
— Jean Sanitas, Paul Markides, Pascal Rabaté: Barbusse, la passion d'une vie, Editions Valmont, 1996
— Annette Vidal: Henri Barbusse, soldat de la paix, Les Editeurs Français Réunis, 1953

27/04/2008 GMT 1

Poemas de Denisse Vega Farfán

consejerodelobo@hotmail.com @ 02:09

denisse-vega-farfan.jpg  

Denisse Vega Farfán 
(Trujillo, Perú, 1986)

 tú querías un templo
en el que tranquilamente harías el amor con tu sombra
hasta nacer tramado con otras redes
entonces oirías las señales de tu corazón en cada piedra
en cada raíz que arranca la corriente del río
un templo como una palabra que nadie recuerda
y se la llevan los matorrales a dormir
en la garganta de los sapos
es una semejanza a la verdadera oscuridad
rodeada de pálpitos y líquidos
que te avisan que ahí no se es invidente
sino que el nombre pesa más
hasta tenerlo como una tumoración en el estómago

tú querías una madre
para preguntarle lo que eres
y amaneciste con la cabeza en un nido de hormigas
con tu boca agachada en el lavabo
con espinas creciéndote en vez de historias como álamos
desde cada polo

tú querías un silencio como las aletas
de un pez en gestación
y despertaste con el gemido de las mulas
siendo azotadas
con el parto prematuro de tu hijo
y ese niño ha de ser otro jumento
que te despertará cuando pase siendo azotado
por tu casa

un día él  
prófugo del garrote te dirá
“padre: ahora sé a dónde van todas las cosas
el templo se eleva detrás de mi corazón”
pero tú ya habrás muerto
ambos ojos dando vueltas como balas
que olvidaron las instrucciones del verdugo

* * *

la felicidad es como el fruto invisible
que cae vertiginosamente de los cepos
tú escuchaste un rebote
sentiste un blanco temblor bajo los pies
todo el día
toda la vida
has frotado tus manos alrededor del árbol
hasta desarmar tus huellas
sin encontrarlo
ávidamente has lamido
cada una de sus hojas
con la esperanza de siquiera probar
su sombra
sin darte cuenta
que el árbol
no era ese

sino tú mismo

POEMA DE LIBERTAD

consejerodelobo@hotmail.com @ 02:04
POEMA DE LIBERTAD
PARA SIETE BOLIVARIANOS PRESOS
Ahora que se ensañan con una poeta,
han despertado a todos los poetas
Ahora que persiguen a los bolivarianos
Todos nos ceñimos la cresta roja y el acero
Vengan a poner la imaginación a la sombra
Vengan fiscales a inventarnos sacrilegios
Los poetas nacimos ya con caras de culpables
y culpables nos despedimos de este mundo
Que nos boten de nuestros frágiles empleos
Que cierren nuestras precarias revistas
Que censuren nuestros artículos y notas
Que nos sigan a todas partes, que nos tomen
rapaces fotografías corrompiendo a los jóvenes
que nos graben ultrajando nuestros silencios
Antes de beber la cicuta, grabados estamos
en la memoria de los débiles de espíritu
de los niños de la calle, de las prostitutas
y rateros del centro, como en las paredes
de los bares adonde ya vinieron a buscarnos.
Nadie habrá de decir más por los bardos
Porque no servimos en la usina de la industria,
en el comercio, en las tiendas ni en los bancos
Y como en bolsa no se cotizan nuestros valores
Ni las tres puertas del pobre nos aguardan
Para el poeta, narrador o artista perseguido
está la cárcel,  pero el hospital y el cementerio
quedan demasiado lejos para llegar a tiempo
Hemos estrujado en el puño la última hoja
Para que la recoja arrugada el enemigo
y escribimos en los muros la libertad de los siete
Porque los siete deben salir a armonizar el mundo
Con sus siete risas, siete voces y siete cuadernos
Y junto a las cuerdas de sus llantos y sus letras
Nos da la gana de decir que somos como ellos
Bolivarianos, socialistas, soberanos y artistas
Fuera de las mazmorras queremos a los siete
Mañana para que amanezca un día de gaviotas
que ensanchen sus alas cuando la luz sea cerca.


SOLICITAMOS A TODOS NUESTROS COMPATRIOTAS, ORGANIZACIONES POPULARES QUE TENGAN PRONUNCIAMIENTOS, FOTOS, ARTICULOS O CARICATURAS POLITICAS NOS LO REMITAN PARA PUBLCARLAS......

15/04/2008 GMT 1

César Vallejo (1892-1938)

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:58

Sumario:

— «Los heraldos negros»
— Estancia en París
— Vallejo comunista
— Influencia de «Proletkult»
— «España, aparta de mí este cáliz»

El gran poeta peruano César Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 bajo el techo de una vieja casona de Santiago de Chuco, en la zona andina norte del Perú. Era el hijo shulca de Francisco de Paulo Vallejo Benítez y María de los Santos Mendoza y Gurreonero, de ascendencia española e india, respectivamente.

Conoció desde niño la miseria, pero pudo estudiar en el Colegio Nacional San Nicolás, de Huamachuco, donde el brillo de su lírica comenzó a despuntar.

En la Revista Escolar Cultura Infantil inserta varios poemas didácticos, entre ellos uno titulado Fusión en el que narra su viaje a Huánuco cruzando los Andes en el ferrocarril más alto del mundo:

Cruza el tren la estéril puna
que ya la noche amortaja,
y la lluvia lenta baja
con tristísimo rumor.

Allí en Huamachuco conocerá también muy de cerca la explotación de los obreros en las minas de Quiruvilca que más tarde aparecerán en su novela El Tungsteno.
En la Universidad de Trujillo, durante los años que transcurren entre 1911 y 1917, también sobresale como estudiante, profesor y poeta, logrando el más alto calificativo al defender su tesis sobre El romanticismo en la poesía castellana, para graduarse como Bachiller en Letras.

Durante su estancia en Trujillo recibió el estímulo de la bohemia local formada por periodistas, escritores y políticos rebeldes con los que comenzó a relacionarse tempranamente: Víctor Raúl Haya de la Torre, José Eulogio Garrido, Alcídes Spelucín y Macedonio de la Torre, entre otros integrantes de Norte, grupo liderado por Antenor Orrego.

Allí sigue publicando sus primeros trabajos poéticos en diferentes medios de prensa, posteriormente podados por el autor. Durante los años 1913 a 1917 La Industria, La Reforma y Balnearios de Lima, publican varias poesías primerizas de Vallejo, muy influenciadas por el modernismo:

¡Excelsa juventud! ¡Jardín de Oro!
¡Palpitación de amor! ¡Gloria de Oriente!
¡Del ritmo celestial eco sonoro!
¡Tú que llevas un sol en la frente!
¡Oh juventud, detén por un momento
tu plácida, legión en tu carrera:
Comulga el cielo azul del pensamiento
ante el Altar azul de Primavera!

A aquella época febril, sacudida por cambios sociales, políticos (mayor influencia de las Fuerzas Armadas y progresivo deterioro de la oligarquía) e ideológicos (irrupción de la filosofía marxista y del psicoanálisis), corresponden sus primeros versos publicados.
Todos estos pasajes de la vida de Vallejo, su etapa juvenil en Trujillo se acaba en 1917 cuando se traslada a Lima.

«Los heraldos negros»

Una vez radicado en Lima, a donde había retornado por segunda vez, se vincula con lo más graneado de la intelectualidad literaria. Luis Monguió le dibujó así:
Era entonces César, en su apariencia física, un joven de enjuto, bronceado y enérgico pergeño, de gran melena lacia, abundante y negrísima, la cara de líneas duras, de piel oscura, ojos también oscuros y de intenso brillo, nariz grande, dientes blanquísimos, protuberante barbilla, manos grandes y nudosas. Vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata de lazo descuidadamente anudada. Así viene a Lima, conoce a Mariátegui y se inicia en el periodismo. Poco después publica ‘Los heraldos negros’, orto de una nueva poesía en el Perú.

En Lima conoce a José María Eguren, Parra del Riego, González Prada -a quien le dedicará el poema Los Dados Eternos-, Abraham Valdelomar, el que dijera de Vallejo que era un poeta en la más noble acepción de la palabra y a quien posteriormente vendría a eclipsar su gloria-, a Juan José Lora, Juan Luis Velásquez y a José Carlos Mariátegui.
En aquel año paralelamente aparecían en Perú diferentes círculos literarios, como El Norte de Trujillo, el grupo de Alberto Hidalgo en Arequipa y el grupo Colónida de Lima. César Vallejo enriquece su visión del mundo a través del contacto con aquellas nuevas corrientes europeas. Pero pronto rompe con el futurismo en el cual inclusive había devenido el joven Hidalgo y el mensaje altruista de Guillén, inspirados en Walt Whitman. Pues las audacias poéticas de los dos arequipeños (Hidalgo y Guillén) por más desconcertantes que parecieran y por más sonoras cajas de resonancia por la influencia de la corriente poética mundial en los años de la primera guerra, quedaron opacadas en su afán predicante y egolátrico.

En la capital aparece en 1918 su primer libro Los heraldos negros, uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo, tras las huellas de Leopoldo Lugones y Julio Herrera y Reissig.

Este poema consta de 17 versos distribuidos en cuatro estrofas de a cuatro versos, más un verso final. En su estructura es una poesía de compromiso entre la tradición y la libertad, de rima parcial, atada a la disciplina silábica frente al versolibrismo. La primera estrofa consta de dos alejandrinos y dos endecasílabos, rimando el primero y el cuarto verso, sueltos el segundo y el tercero. Las otras tres estrofas son todas de verso de catorce sílabas; en cada uno de ellos el segundo y cuarto verso riman, el primero y el tercero son sueltos.

Los heraldos negros revela su posición de compromiso ante el ser humano desgarrado por una feroz dialéctica entre sí y el mundo enajenado en el que existe sin remedio ni paliativo. Así ingresa Vallejo formalmente en la historia literaria peruana, considerado como un poema luminar en el que Vallejo rompe con la frivolidad de los vates ebúrneos.

El Vallejo que comenzaba a beber ávidamente de las fuentes del marxismo, pronto comenzó a sentirse encerrado en ese círculo elitista que lo alejaba de las muchedumbres, lo aislaba de sus emociones. Colónida no fue más que otra etapa, no menos importante que las que vendrían, que ahondó -luego de la muerte de su maestro- la íntima desesperación y crisis permanente en que ya se encontraba inmerso el poeta.

En 1920 hace una visita a su pueblo natal, donde tras ser acusado de participar en protestas públicas, acaba en la cárcel durante tres meses; esta experiencia tendrá una crítica y permanente influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, Trilce, publicado en 1922.

Se considera esta obra como un momento fundamental en la renovación del lenguaje poético hispanoamericano, pues en ella vemos a Vallejo apartándose de los modelos tradicionales que hasta entonces había seguido, incorporando algunas novedades de la vanguardia y realizando una angustiosa y desconcertante inmersión en los abismos de la condición humana que nunca antes habían sido explorados:

Hay golpes en la vida tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas,
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Estos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... ¡Pobre hombre!... Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

No es aún la voz desgarrada y desgarradora de Poemas Humanos, editados con posterioridad a su muerte, pero en ella está anunciado todo el sentimiento del poeta. Constituye, dentro de la frondosa obra de Vallejo, algo así como el pabellón que cubre el resto del libro.
Incomprendido y mancillado por sus propios paisanos, encerrado en una inmunda cárcel y tratado de burro por los críticos encasillados de la burguesía, Vallejo logra sobreponerse frente a la vida marchando, con su infortunio bajo el brazo.

Clemente Palma, el hijo engreído de Don Ricardo, el tradicionista, en su oficio de crítico literario de la revista Variedades, en su sección Correo Franco (22 de setiembre de 1917), dijo del poeta lo siguiente, a raíz del envío de su a intitulado El Poeta a su Amada, escribió por Vallejo el 2 de setiembre de 1917: El trabajo recibido es un adefesio literario. Resultaría mejor que el autor se dedique al acordeón o la ocarina más que a la poesía. Y sin siquiera morderse la lengua en su insolencia, Palma agregó que eran burradas más o menos infectas y que hasta el momento de largar al canasto su mamarracho no tenemos de usted otra idea sino la de deshonra de la colectividad trujillana, y que si descubrieran su nombre, el vecindario le echaría lazo y lo amarraría en calidad de durmiente en la línea del ferrocarril a Malabrigo.

Este poema que a continuación expondré en su versión definitiva, ya había sido publicado por La Reforma de Trujillo el 8 de setiembre de 1917:

AMADA: ¡En esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso!
¡y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernesanto más dulce que ese beso.
En esta noche rara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrán reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos dormiremos, como dos hermanitos.

No solamente esta gente como Palma criticó duramente a Vallejo, sino que también otros personajes, como Luis Alberto Sánchez, quien posteriormente surge como admirador del poeta. Pues el año 1922, al poco tiempo de aparecer Trilce, Sánchez arremete calificando de incomprensibles y desconcertantes los poemas publicados y se pregunta entonces: ¿Qué ha pasado con Vallejo? Para, posteriormente, cuando la gloria del poeta era innegable, acomodarse en el carro de la crítica elogiosa con su trabajo: Vallejo, hombre y poeta libre, publicado por Cuadernos nº 30 de 1958.
Naturalmente, en los momentos donde veníase debatiendo con la muerte el romanticismo y modernismo como cánones de la poesía, la obra publicada por Vallejo insurge como una clara y promisora esperanza de la nueva expresión poética. En aquellos momentos la expectativa crítica recoge el mensaje de Vallejo y le brinda favorables comentarios. No es verdad, pues, como asevera Luis Alberto Sánchez que Trilce fue isla incógnita y repudiada y que, según Vallejo, había nacido en el mayor vacío. Las investigaciones concluyentes al respecto demuestran que tal referencia es una falsedad.

Sin embargo, después de la publicación de Trilce en 1922, la situación económica y la ambición de1 poeta lo empujan a buscar nuevos horizontes. En el curso del mismo año y posterior a la publicación de Trilce, Vallejo edita dos libros más, en prosa: Escalas Melografiadas y Fabla salvaje.

Estancia en París

Decide entonces partir hacia París, a donde arriba el 13 de junio de 1923, a sembrar papas a la huancaína, según la propia expresión del poeta en el momento de partir.
En la capital francesa se enfrenta con una dura y amarga realidad: hambre, desocupación, miseria y angustia. Angustia por la patria lejana y por los nuevos dramas de su vida y de la sociedad a cuyo seno llega y en la que murió una tarde en la cual tenía ya el recuerdo. Estos años fueron de extrema pobreza y de intenso sufrimiento físico y moral. Las penurias económicas se agravaron al decaer la salud del poeta, por aquella época un hombre enfermo y atormentado. La vida del poeta es abatida por todo género de calamidades, desde el aspecto económico hasta el político y sentimental.

Para subsistir tiene que trabajar intensamente. Envía variadas colaboraciones a diarios y revistas de Lima, entre ellos El Comercio, Variedades, Mundial y Amauta. Los asuntos que trata son de diferente temática, y es precisamente en esta época donde se puede apreciar a Vallejo en su dimensión de escritor y periodista. Sus crónicas venían cargadas de profunda pasión y dominio del tema que tocaba. Su alma de artista se daba en pleno, también, en esta otra gran virtud del genio creador de indiscutible valor universal en las letras y en la poesía. En una crónica publicada en Variedades el 7 de mayo de 1927, el poeta expresaba, a raíz de aquella influencia del llamado espíritu nuevo, recogido del viejo mundo, por lo que calificó a su generación en la siguiente forma:

La actual generación de América no anda menos extraviada que las anteriores. La actual generación en América es tan retórica y falta de honestidad espiritual, como las anteriores generaciones de las que ella reniega. Levanto mi voz y acuso a mi generación de impotente para crear o realizar un espíritu propio, hecho de verdad, y de vida, en fin, de sana y auténtica inspiración humana. Presiento desde hoy un balance desastroso de mi generación, de aquí a unos quince o veinte años.
Estoy seguro de que estos muchachos de ahora no hacen sino cambiar de rótulo y nombres á las mentiras y convenciones de los hombres que las precedieron. La retórica de Chocano, por ejemplo, reaparece y continúa, acaso más hinchada y odiosa en los poetas posteriores. Así como en el romanticismo, América presta y adopta actualmente la camisa europea del llamado espíritu nuevo, movida de incurable descastamiento histórico. Hoy como ayer, los escritores de América practican una literatura prestada que les va trágicamente mal. La estética -si así puede llamarse esa grotesca pesadilla simiesca de los escritores de América- carece allá, hoy tal vez más que nunca, de fisonomía propia. Un verso de Neruda, de Borges o de Maples Arce, no se diferencia en nada de uno de Tzara, de Ribemont o de Reverdy. En Chocano, por lo menos, hubo el barato americanismo de los temas y nombres. En los de ahora, ni eso.

Desde un principio trabó relación con los movimientos literarios vanguardistas de la época. Allí permanecerá hasta el fin de sus días, con algunos viajes a la Unión Soviética, España y otros países europeos. En la capital francesa llevó la difícil existencia del intelectual con los bolsillos vacíos. Para poder sobrevivir tuvo que dedicarse al periodismo y su producción poética se redujo sustancialmente.
Luego de algunas otras relaciones (entre ellas Henriette, una hermosa costurera con lenguaje de cocotte), apareció Georgette, quien vivía frente a la oscura pensión de Vallejo en la Rue Molière. Ernesto More, íntimo amigo del poeta en París, que vivió con él compartiendo mendrugos, fue testigo del luminoso amor del sudamericano pobre y la francesa venida a menos. Pero el romance no duró mucho después de que se casaran en 1934.

Vallejo comunista

César Vallejo absorbía todas las novedades literarias para insertarlas en su personal universo temático. En junio de 1926 en París participó con amigos como Gerardo Diego, Juan Larrea, Juan Gris, Vicente Huidobro, Pierre Reverdy y Tristan Tzara en la revista vanguardista Favorables-Paris-Poema. El surrealismo le condujo al comunismo. Al año siguiente escribía para el diario limeño Mundial que consideraraba al surrealismo y al comunismo como parte integrante de una misma revolución. Fue aquel año cuando muchos de los surrealistas, incluyendo a André Breton, Paul Elouard y Louis Aragon, se unieron al Partido Comunista Francés. Vallejo sigue ese mismo proceso, e incluso lo acentúa, adoptando ademanes dogmáticos. En 1930 el poeta peruano se deshace del surrealismo pero no del comunismo. En marzo de aquel año, publicó su conocido artículo Autopsia del superrealismo que demuestra que su modo de pensar se había apartado totalmente del surrealismo. La vanguardia era efímera para las letras pero el comunismo proporcionaba una ciencia para que la personas pudieran soltar sus férreas ataduras. Del comunismo no se podía prescindir. Entonces comienza a estudiar el comunismo con detenimiento. Cuando, por fin, encontró la llave que le revelaba las claves de muchas de sus preguntas, Vallejo siguió el derrotero señalado por el comunismo más resueltamente que ningún otro surrealista. En él no nacieron las ambigüedades de Breton, Aragon y los demás porque el suyo no era un interés teórico sino vital. Según confesó a Pablo Abril de Vivero, Voy sintiéndome revolucionario y revolucionario por experiencia vivida más que por ideas aprendidas. Él miraba la realidad de frente, directamente, no sólo a través de los libros.
En agosto de 1927 Vallejo leía en París L'Humanité, el órgano del Partido Comunista Francés que sirvió como iniciativa a lecturas más extensas. Su inquietud social lo condujo a viajar por Alemania, Inglaterra, Italia, Austria, Europa Oriental y la Unión Soviética. El 19 de octubre de 1928 visitó Moscú por primera vez, regresando a París el 27 de diciembre. La experiencia fue decisiva. A su regreso a París rompe definitivamente con el APRA y funda la Célula marxista-leninista peruana en París, adhiriéndose al Partido Comunista de Perú fundado poco antes por José Carlos Mariátegui.

Dotado ya de una experiencia directa de la realidad política y económica de la Unión Soviética, Vallejo se dedicó con ahínco a estudiar marxismo. Durante 1929 visitó con frecuencia la librería de L'Humanité, regresando con un mes de lectura, más exactamente, de arduo estudio.

En octubre de 1929 regresa a la Unión Soviética y en febrero de 1930 comienza a publicar una serie de artículos sobre la URSS, dentro de una serie titulada Reportaje en Rusia, que se publicaron quincenalmente en la revista madrileña Bolívar fundada en Madrid por Pablo A. de Vivero.

El 2 de febrero de 1930, el Ministerio del Interior del Gobierno Francés promulgó un decreto declarando que la presencia de Vallejo en territorio francés se consideraba peligrosa por comprometer la seguridad pública. El sistema capitalista con todos sus gobiernos en todos los países, especialmente en Francia, principia a cerrarle e1 paso y acosarlo permanentemente. El gobierno de Tardien lo persigue intensamente por sus campañas constantes a favor de la causa de los trabajadores y en contra del sistema capitalista mundial. En esas circunstancias la vida de nuestro poeta se tornaba cada día más dura y complicada. Su miseria era tremenda, pero su espíritu revolucionario se había convertido en oriflama para la combatividad a favor de los más pobres y de los más humildes.

Vallejo y su compañera Georgette se vieron obligados a buscar asilo político más alla de los Pirineos. Poco después de su llegada a Madrid, Vallejo se incorpora al Partido Comunista de España. En España le sorprende la llegada triunfal de la República en abril de 1931 y aquí escribe artículos para periódicos y revistas, piezas teatrales, relatos y ensayos como Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin, que se publicó en julio de 1931, y también su novela Tungsteno. Traduce del francés obras de Henri Barbusse y Marcel Aymé.

Entonces viaja a España, donde se vincula a la intelectualidad revolucionaria. Logra publicar su famosa novela El Tungsteno bajo el sello Novela proletaria de la Editorial Cénit de Madrid. Se basa en la cruel e inicua explotación imperialista de la Northern and the Stmelthing Company contra las grandes masas campesinas de 1a provincia de Santiago de Chuco, su tierra natal, y de otros lugares aledaños. Pues, en Quiruvilca y Shorey, Callacuyán y Samne, aquel consorcio extranjero se habla establecido para succionar la riqueza cuprífera del país, dejando en cambio, cadáveres y sangre regados en los socavones oscuros y lagrimeantes, por tanta vida sepultada en el cardenillo verdoso de sus de sus rocas pétreas. Este es el drama que recoge Vallejo y cuyo mensaje continúa tocando los pechos libérrimos de la juventud. En estas páginas crepitantes de rebeldía, el autor no esconde su intención social y la define ideológicamente en el personaje inmortalizado de Servando Huanca marchando a organizar a la clase obrera, como un sólido organismo de poder para enfrentarse y parar el abuso y la indolencia de los gringos hijos de puta de la Northern and the Smelthing Company. Describe a la vez, de una sola pincelada literaria, al intelectual dubitativo de la pequeña burguesía y perenniza para el recuerdo de los santiaguinos y de los huamachucos al agrimensor Leónidas Benites, quien después de su larga trayectoria de incondicional servidor de la Northern y fervoroso creyente de la doctrina según la cual son los intelectuales los que deben dirigir y gobernar a los indios y a los obreros, termina poniéndose al lado de la causa de los trabajadores, convencidos de que las frases de Servando Huanca tenían vigencia irrefutable: Había que hacer la revolución y botar a los millonarios y grandes caciques que están en el Gobierno, para ponerlo en manos de los a obreros y de los campesinos.

EL Tungsteno es una de las preclaras obras de la literatura revolucionaria de Vallejo en prosa. Su mensaje antimperialista se desliza emocionado en cada una de sus páginas amenas y rotunda por su clarividencia histórica, tornándose en precursora estela de un movimiento insurreccional en el cual los peones de Quiruvilca capturaron el poder por breves días tras, la gesta armada de los obreros y los campesinos del pueblo de Trujillo, conducidos por Búfalo Barreto, en 1932; es decir un año después de la publicación de la novela. Su nombre perenniza también los días en que la lucha por la vida empujara al joven estudiante santiaguino a trabajar en las agrestes punas de Pasto Bueno y Tamboras, en la dura y peligrosa tarea del minero que perfora la roca endurecida que custodia el tungsteno y cuya explotación venían operando dos viejos amigos y enemigos de un trato: Fermín Málaga Santolalla y Wenceslao Gálvez. A este último personaje, Vallejo dedicó de puño y letra uno de los ejemplares de su primer libro: El romanticismo en la poesía castellana.

En las páginas quemantes de esta abra sólo debería buscarse el trasunto de un mensaje doctrinario sobre un sólido basamento marxista en el cual Vallejo se significó claramente. No otra es la razón para que el inmortal santiaguino enfocara con tanta precisión la problemática de un fenómeno social que bien pudo desarrollarse en Perú, motivando ríos de insurgencia y rebeldía, frente a la brutal explotación imperialista.

Por otro lado, Vallejo incide abiertamente en la praxis revolucionaria del movimiento obrero y campesino, pintando con elegancia y a la vez con crudeza novelística, los fracasos de las luchas desorganizadas, aún frente a la pequeña burguesía pueblerina. No cabe duda, pues, que El Tungsteno es una gran novela proletaria cuya dimensión rompió las barreras de la literatura americana en la medida del tiempo y del espacio y ha penetrado en la conciencia de todos los que anhelan verdaderamente la revolución. Frente a esta realidad carece de importancia el sentido folklórico e indigenista que algunos críticos han pretendido endosar a la obra como basamento fundamental. Lo esencial y permanente está por encima de estos argumentos, que si bien es cierto le sirvieron dé inspiración al añorar la patria chica en los momentos de su concepción, no constituyen el fondo de la obra que deviene plenamente en la temática social.

Quizá por ello pronto abjura de su obra Trilce. Se esfuerza por superar el vacío y el nihilismo de esa obra y por incorporar elementos históricos y de la realidad concreta (peruana, europea, universal) con los que pretende manifestar una apasionada fe en la lucha de los hombres por la revolución.

En octubre de 1931 realiza su tercer viaje a la Unión Soviética. Después de recorrer todo el territorio ruso, Vallejo concibe sus grandes crónicas para describir sus impresiones sobre la nueva sociedad que allí se estaba edificando. Publicados en diferentes idiomas sus trabajos recorren Europa y América, que más tarde vienen editándose bajo el título de Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin y Rusia ante el II Plan Quinquenal. Es así como tales trabajos pasan a la posteridad como las mejores e insuperadas crónicas de la construcción del socialismo. En ellas Vallejo relata con lujo de detalles cuanto significa un cambio sustancial en las estructuras socio-económicas de un pueblo que se estaba sacudiendo sus cadenas. Pormenorizadamente explica cada uno de los detalles que en la solución pos-revolucionaria acontecen en la nueva Rusia. Así, por ejemplo, se sorprende al encontrar todavía, después de 13 años de instaurado el nuevo régimen, problemas de mendicidad alarmante como el que constata al entrar en un restaurante:

Delante de la puerta de entrada -expresa Vallejo- hay un haraposo que pasa y repasa mirando ávidamente el interior. Lleva una mano metida dentro de la americana, a la altura del pecho, y su palidez es la de un hambriento o de un enfermo. Los alemanes (que habían estado comiendo en el restaurant) se levantan y se van. Entonces el haraposo penetra de un salto y recoge, como un animal famélico, las migajas y desperdicios de la mesa. Algunos huesos se echa al bolsillo y vuelve a salir, lanzando miradas de loco y devorando a grandes bocados lo que encontró en la mesa.
¡Espantoso! le dijo a la komsomolka, es decir a la joven que lo acompañaba como intérprete y que pertenecía a la juventud comunista. Ella le respondió: ‘Son los sobrevivientes del régimen zarista. Antes esta misma escena se veía con frecuencia. Poco a poco estos mendigos van desapareciendo’.

Sin embargo -agrega Vallejo- se me han acercado muchos a pedirme en los pocos días que llevo en Rusia. ¿Cómo me explica usted semejante plaga en una sociedad como el Soviet? Esto es realmente incomprensible.

El hambriento está junto a la puerta, triturando ruidosamente un hueso, como un perro. Advierto que no despega los ojos de la mesa donde estamos nosotros. Yeva no ha terminado su pastel. Este está casi entero. Las miradas del hambriento sobre el pastel son febriles y casi rabiosas. Nunca he visto ojos tan extraños en mi vida. Hay en la cara de este pobre una avidez agresiva, furiosa, demoníaca. A veces tengo la impresión que va a saltar sobre nosotros y nos va a arrancar de un zarpazo un trozo de nuestras propias carnes. Se ve que tiene cólera. Se ve que nos odia con todas sus entrañas de hambriento. Inspira miedo, respeto y una misericordia infinita. ¡El apetito es, sin duda, una cosa horrorosa!

Pienso en los desocupados. Pienso en los cuarenta millones de hambrientos que el capitalismo ha arrojado de sus fábricas y de sus campos. ¡Quince millones de obreros parados y sus familias! ¿Qué va a ser de este ejército de pobres sin precedentes en la historia? [Vallejo se refiere a la debacle económica que sufrió el capitalismo en 1929]. Ciertamente, ha habido en otras épocas paros forzosos, pero nunca el mal ofreció proporciones, causas y caracteres semejantes. Hoy es un fenómeno simultáneo y universal, creciente y sin salida. Los remedios y paliativos que se ensayan, son superficiales, vanos, inútiles. El mal reside en la estructura misma del sistema capitalista, en la dialéctica de la producción. El mal reside en las progresos inevitables de la técnica de trabajo, en la concurrencia y, en suma, en la sed insaciable de provecho de los patronos. ¡La plusvalía! He aquí el origen de los desocupados. Suprímase la plusvalía y todo el mundo tendrá trabajo. Pero ¿quién suprime la plusvalía? Suprimir el provecho del patrón equivaldría a destruir el sistema capitalista, es decir, hacer la revolución proletaria.

Mas ya que esta supresión no vendrá jamás por acto espontáneo, por un suicidio del capitalismo, ella vendrá, tarde o temprano, por acción violenta de esos millones de hambrientos, víctimas de los patronos.

Toda la crítica conviene en aceptar que este reportaje de Vallejo es uno de los más completos relatos sobre el desarrollo histórico de la revolución rusa. El propio autor en una nota preliminar a la edición española expresa lo siguiente: Mi propósito es dar en él una imagen del proceso soviético interpretado objetiva y racionalmente y desde cierto plano técnico. Trato de exponer los hechos tal como los he visto y comprobado durante mis permanencias en Rusia, y trato también de descubrirles, en lo posible, su perspectiva histórica, iniciando a los lectores en el conocimiento más o menos científico de aquéllos, conocimiento científico sin el cual nadie se explica nada claramente. Mi esfuerzo es, a la vez, de ensayo y de vulgarización. En febrero de 1932 le autorizan a regresar a Francia.

07/04/2008 GMT 1

Poesía

consejerodelobo@hotmail.com @ 02:55

Cuando yo me case

A Elizabeth Chambi

Cuando yo me case, luego de la espera inmortal, habrán de oficiar dos consejeros, de pollera y ojotas, ilusorios y jóvenes, que irán regando todito el día los lugares por donde vayamos con mi novia, polígrafas kantutas como alfombras que temblarán sobre un patio de huaynitos.

Reinita indescifrable
No me mires así
Porque tiemblo
Cholita juliaqueña
Prefiero que me mientas.
Una noche soñé contigo
Y al día siguiente
Todos estaban enamorados.

Cuando yo publique un libro de poesía como una dádiva de la nostalgia, será para no morir de mudito y para que los demás me miren como a un marciano y tú puedas hallar en mí grandes penas descolgándose como maldecidos por Nietzche.

Sólo el tintero
De tus versos
Sabe que eres virgen
Ni de noche
Ni con el pensamiento
Ni tus siete pretendientes
Tu corazoncito
No se llenaba todavía
Y resbalaban alegrías
De tus lágrimas.
Yo llegué de pronto
Sombreado
Viejo
Pero versando despacito
Si miras al hondo de ti
Vas a encontrar
Un afanoso poema de amor.

Cuando invadan Cuba, los dioses locos que no conocen a Verlaine, formaremos un batallón para ir a resistir. Existe la posibilidad que me muera antes e incluso me pierda de ti, misteriosa rutina de los jazmines, por eso estoy escribiendo hartos poemitas, de ésos que fácilmente se hacen invisibles a las balas.

Si me hubieras conocido
Cuando yo todavía era virgen
Si hubieras conocido repito
Mi vulnerable afán
De pastor de ovejitas
De lluvia, de puna, de Ezra Pound
Cuando yo también era virgen
No habría podido escribir esto
Y todavía seguiría buscándote.

Mario ha firmado hace poco ¡Patria o muerte! Ahora que los poetas elegantes practican con gran cinismo ético la ataraxia, la epoché, y yo me he puesto triste por la poca solidez de mis manuscritos y mis huesos. Ahora que los jóvenes han decidido que otro mundo es posible. Ahora que te encuentro visionaria pero vedada.

No sólo porque me miras
Y tus ojitos
Se agachan parpadeando
No sólo porque sonríes
Después de besarme
Como a un poema barroco
No sólo porque los violines
Hayan aprendido de las palomas
No sólo porque las noches
Se hayan convertido en navidades
No sólo porque te sueño
Abriendo tus muslos calientitos.

Ayer he terminado de leer Los Conquistadores, La Condición Humana, La Esperanza, Los nogales de Altenburg, he decidido que me caso contigo para comprender La metamorfosis de los Dioses, Lo Sobrenatural, Lo irreal y lo Intemporal.

Gabriel Apaza

(Publicado en noviembre del año 2005 en la edición Nro. 22 de la revista El zorro de arriba)

30/03/2008 GMT 1

“Hay odios que atraviesan generaciones”

consejerodelobo@hotmail.com @ 17:08

Crítico literario nada complaciente, Víctor Coral lleva dos décadas escribiendo sobre libros en diversas publicaciones. Ahora es además un blogger (Luz de Limbo) habituado a lidiar con las pasiones, inquinas y arbitrariedades del mundillo literario limeño. Sobre esas controversias, a veces menudas y otras realmente trascendentes, habla Coral en las siguientes líneas.

Por Raúl A. Mendoza C.
Foto: Claudia Alva


 
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Entre espinas. La crítica literaria es una labor que Coral ejerce en medio de controversias.

 

–Percibo que el ambiente literario está muy contaminado por enemistades irreconciliables. ¿Es verdad?

–Durante los más de veinte años que tengo dedicados a la literatura, he visto muchas rivalidades, enemistades y disputas, pero solo una mínima parte han sido ventiladas públicamente –lo de la desafortunada bronca "andinos"/"criollos" es casi una solitaria excepción–, la mayor parte de ellas se desarrollan soterradamente, y hay odios que atraviesan generaciones, pero creo que son básicamente de dos tipos: personales e ideológicos (en menor medida).

–¿No hay una raíz social? Digamos... "cholos" y "regios".

–Cada vez a menos gente le interesa si tal o cual escribe para el pueblo o para una élite, con tal de que lo haga bien –yo mismo leo con el mismo placer a Ampuero y a Miguel Gutiérrez–, sí hay, en cambio, disputas personales con respecto a espacios en medios y a acceso a editoriales, pero esa es una preocupación secundaria con respecto al hecho literario. En lo principal, que es la calidad, creo que hay empate. Decir nombres, en consecuencia, sería irrelevante.

– La blogósfera literaria te ha tenido en el centro de la batalla ¿Nos puedes contar un poco de estos avatares?

–La blogósfera literaria está en formación. Digamos que el Big Bang acaba de darse y todo se ve medio revuelto, pero eso irá asentándose. Creo que hay cuatro o cinco blogs (decir cuáles sería de mal gusto) que están haciendo bien el trabajo, aunque sesgados por sus intereses personales (otra vez) y por la ideología. Con el tiempo irán quedando unos tres o cuatro como referentes y los otros irán desapareciendo.

–¿Quedarán los referentes? Pero los sensacionalistas son también muy visitados

–Quedarán muy pocos, porque la blogósfera literaria tiene una dinámica y una libertad que son materialmente imposibles en medios físicos. Para quedar como referente, empero, tiene que haber seriedad. Eso es lo que he tratado de hacer con mi blog desde hace más de medio año. Menos polémica y más trabajo crítico, así avanzaremos.

–Así como hay enemigos, hay "amiguismos". ¿Qué opinas de críticos que comentan a sus amigos?

–Es válido, pero debe evitarse en lo posible. Hay demasiados creadores ahora, muchos de ellos jóvenes, que necesitan atención; ¿nos vamos a restringir a nuestros cinco o diez amigos? Me parece mezquino.

–¿Crees que hay envidia en algunas críticas? Faverón acusó a "La Cuarta Espada" de banal. Se habla de muchas incorrecciones en este libro, un poco difícil que sea solo "mala leche" contra Roncagliolo.

–No, no es solo mala leche. De hecho ese es el libro más irregular de Santiago, pero eso no quita que puede haber críticos que vengan siguiéndole la pista, con mala leche, a la trayectoria de Roncagliolo. Rebusquen las críticas que se le han hecho a todos los libros de este escritor, desde el primero hasta el último, y verán que hay alguien obsesionado con él. Por lo demás, sé por fuente directa que a Santiago le divierte el asunto.

–Volvamos a lo tuyo: ¿En qué medio empezaste como crítico?

–Bueno, aquí quisiera hacer un reconocimiento al maestro Alfonso Latorre, que fue el primero que me dio la oportunidad –justamente en La República– de escribir en un diario. Con Alat aprendí a elegir los temas en relación con aspectos de la coyuntura, a enfocar adecuadamente lo que quería decir, y a ajustar la expresión. Un gran maestro cuyo magisterio periodístico y de escritura debería ser mejor recogido.

UN POCO DE VACAS SAGRADAS

– La mejor obra literaria peruana actual que hayas leído...


 
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Disputas. Arriba, Fernando Ampuero y Miguel Gutiérrez (abajo) protagonizaron hace un par de años la célebre polémica entre “criollos” y “andinos”.
 
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–No te puedo responder a esa pregunta así, en seco. Pero te puedo contar que he releído Los ríos profundos y Un mundo para Julius el año pasado, y me he quedado –de distinta manera– maravillado con ambas novelas. En poesía, creo que pasado el boom Eielson (un grande) queda cada vez más inconmensurable la obra de Martín Adán.

–Andinos vs. criollos...

–Una gran oportunidad –desperdiciada– para aclarar algunas cosas del proceso literario peruano. Pudo haber sido la gran realización del debate que nunca se dio entre Vargas Llosa y Arguedas.

–Un enemigo en el mundillo literario.

–De mi parte, ninguno. De parte de unos tres o cuatro, seguro que yo.

–Un amigo...

–Si me preguntas por el mundo literario, es la pregunta del millón. Me quedo con el poeta José Pancorbo Beingolea y con Óscar Malca.

–Una mala experiencia (literaria)...

–Una vez me avisaron que había ganado un importante premio. A los diez minutos me llamaron de nuevo para decirme que había habido una equivocación y que me daban una mención honrosa. Espantoso.

– Un joven escritor que deberíamos promover.

–Varios. Te nombraré por ahora a los poetas Giancarlo Huapaya y Salomón Valderrama, y a Carlos Yushimito (narrador). Andrea Cabel también, pero ella ya tiene cierta presencia.

–Un joven escritor que deberíamos remover...

–No, pues, necesitamos más gente que escriba. A quienes deberíamos remover –un poco a lo Gonzalez Prada– es a un par de vacas sagradas que ya están para la jubilación.

–El mejor crítico...

–En medios: Ricardo González Vigil. En la academia: Dorian Espezúa.

15/03/2008 GMT 1

Poema de Mario Benedetti

consejerodelobo@hotmail.com @ 02:39

VAMOS JUNTOS

De Mario Benedetti.

Martes 11 de marzo de 2008
Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la muerte mata y escucha
la vida viene después
la unidad que sirve es
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena
cada cual en su faena
porque en esto no hay suplentes

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas
pero esas muertes queridas
van escribiendo la historia

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero.

Ecuador, volcan de insurrecciones

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