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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

Categoría: Literatura

07/08/2007 GMT 1

Poema de Elizabeth Chambi

consejerodelobo@hotmail.com @ 23:15

Lágrima del destino

Dulce pecado te dejo en el olvido
aunque admito haberte querido
y solitario tú haberme perdido.

Cada lágrima cae embalzamada
junto a la que un día fué amada
ella se mantiene hoy día calmada.

Tú engaño del destino caminas mi camino
recorriendo avenidas paso a paso mis propias huidas.

Olvido y olvidaremos lo ya olvidado
pero un día abriré el libro guardado
para verte en este verso enmarcado.

Gabriel Apaza Muy puneño y cosmopolita

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:36

Gabriel Apaza

Muy puneño y cosmopolita

Por: Evelina Chipana Torres

No hace mucho se ha publicado en Lima el libro denominado 21 POETAS DEL XXI, Generación del 90 del doctor Manuel Pantigoso. El autor es un prestigioso poeta, crítico literario y maestro universitario. Es doctor en Literatura y Filología y en Educación, profesor emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua, correspondiente a la Real Academia Española. Tiene en su haber varios premios literarios y entre otros ha publicado el libro El Ultraorbicismo en el pensamiento de Gamaliel Churata.
En esta publicación 21 POETAS DEL XXI, Generación del 90 se aprecia una prolija antología de la poesía peruana de los Noventa. El libro inicia contextualizando adecuadamente las condiciones económico-sociales y políticas de esos años porque a través de la literatura “la realidad real fue registrada siempre, consciente o inconscientemente, en la realidad de la ficción literaria. Luego reseña las actividades, publicaciones y las posturas personales y grupales de esos poetas. Hace notar que “en un comienzo los vates del 90 trataron de marginarse o eludirse de sus dificultades o, más propiamente apartarse de las trabas que entorpecían el vuelo poético: flaqueza en la fe o pérdida de ésta, falta de rumbo o equivocación por el debilitamiento de las ideas o del alejamiento de ellas, entre otras. Pero después en un segundo momento, fueron con mayor fortaleza interior hacia la conquista de lo auténtico, buscando abrir nuevos espacios poéticos. Algunos los hallaron en lo prístino y auroral de las límpidas fuentes verbales; otros en el humanismo”.
Luego se da énfasis a características vitales y escriturales donde los poetas “se retrajeron, se sumergieron en su interioridad en una actitud introspectiva de análisis, de estudio, de indagación, de consulta y averiguación sobre la correspondencia entre la realidad del momento y su propio pensamiento. De aquí se produjo una nueva apertura y el encuentro de otros horizontes”. Se destaca también la visceralidad y rebeldía en algunos de los contenidos y actitudes poéticas donde se distingue “la protesta acumulada de diversas formas: en unos casos es la palabra disminuida en su fuerza poética, en otros es la rebeldía mediante la declaración airada, la música subterránea, “rockera”, los agresivos recitales y el antiacademicismo”. Por otra parte analiza de manera pertinente las influencias literarias, así como enumera los libros, revistas y talleres publicados y realizados.
Manuel Pantigoso añade la participación de los poetas del 90 en eventos y distinciones importantes que además han recibido también las denominaciones de “Generación enclaustrada”, “Del renacimiento”, “De la conciencia histórica. Hasta de ha dicho “castrada” y “acéfala”; del “segundo milenio”; inclusive del “fin del mundo” y del “fin de la historia” y otras denominaciones, reconociendo que la joven poesía peruana ha ganado un elenco literario de gran representatividad.
Termina su análisis con el problema de los medios de difusión. Aquí es donde nos corresponde destacar que en esta antología de poesía peruana última Manuel Pantigoso incluye a dos poetas puneños: Boris Espezúa Salmón y Gabriel Apaza. Si bien el primero de los nombrados goza de gran popularidad como vate en nuestra región el segundo es prácticamente desconocido como poeta. Si alguien ha escuchado hablar de Gabriel Apaza será por su ejercicio como periodista. Esto es lo que nos ha llevado a prestar atención sobre esa faceta de Gabriel. ¿Cómo puede estar presente en una Antología nacional de poesía alguien que aquí en la región no pertenece a los círculos de escritores y artistas? Leamos lo que dice Manuel Pantigoso cuando presenta los 15 textos de poesía de Gabriel Apaza.
“Publicó en el 2001 el poemario Aporía, la duda de la luciérnaga o sus heridas deshojas. Forma parte del Comité Editor de la revista “Consejero del lobo”.
En la contratapa de su libro Jorge Flóres Aybar señala que en la lírica de Gabriel Apaza “No encontramos ni una ráfaga sobre nuestra raíz; por el contrario, nos transporta a geografías lejanas, ¿Por qué Gabriel Apaza tendría que seguir el mismo camino que trazó Churata?”. Nosotros, sin embargo, consideramos que Apaza es muy puneño dentro de su sesgo cosmopolita. Lo que ocurre es que no requiere el referente geográfico inmediato de otros poetas. Le sucedía también a Alberto Mostajo, ese notable autor de los poemarios Cosmos y Canción Infinita, de los años 20 y 30 del siglo pasado; pero el lector sabrá descubrir en sus textos esa atmósfera poética del altiplano y ese sentimiento de altura espiritual, propios del paisaje puneño. Esta actitud se ha mantenido en la poesía de esa región y está también presente en los vates de las últimas promociones donde el referente inmediato externo aparece ahora morigerado, o velado. La espiritualidad de los versos de Apaza, bien engarzados, se corresponden con esa metafísica en donde lago y estrellas “conversan” plenamente no para destacar los contornos visibles del paisaje sino para hurgar en la psiquis del alma del altiplano. Hay en el poeta una actitud filosófica que consiste en deshacer la aporía y permitir que “la duda de la luciérnaga” se vuelque en la verdadera luz. En este intento de búsqueda donde la muerte acecha se habrá de concentrar su escritura. El poeta percibe esa resonancia de su mundo interior en la que hay una lucha contra todo lo que sea biográfico y referencial para que sólo aparezca esa otra biografía, la universal, en donde lo histórico y lo intemporal se descubren sólo a través del rastro que deja la tradición: Biblia, papiros y otras huellas reconocidas a través del tiempo. No es la de Apaza una poesía de arrebatos; más bien es sobria, mesurada, de ritmos lentos. Es encomiable una cierta nebulosidad, un cierto misterio iridiscente que cubre con su pátina a una palabra que camina registrando silencios y crepúsculos luminosos.”
Leídos los poemas que aparecen en este libro es necesario reconocer que su presencia no es disonante. No podía serlo viniendo de un estudioso del nivel de Manuel Pantigoso. Las únicas explicaciones que son posibles sobre el desconocimiento público de la poesía de Gabriel Apaza es la indiferencia de los grupos literarios de Puno, su propio aislamiento o la falta de “promoción” del mismo autor sobre su poesía. Sin embargo ello no es extraño en un ambiente donde muchos otros poetas relativamente jóvenes no son conocidos por sus creaciones literarias. Si a Gabriel Apaza lo encontró el afán de investigación y pesquisa de Pantigoso, personalmente leí algunos poemas de otro ser que me parece su obra debe ser reivindicada, se trata del colega docente Edwin Ticona quien también ha decidido por el anonimato.
No soy crítica literaria, pero es imposible dejar de sentirse impresionada por estos versos que son pura imagen y metáfora: “De trinos y solitaria era la mañana/ cuando me dispuse a morir/ Al caer los primeros letrados/ escribí en la fuente más púdica/ un poema que espera a los nuevos cántaros/ un sable del pasado y los adioses/ Me pareció echarle una ciega profecía/ una anticipación de pan y rosas/ Cuando yo caiga fulminado seguirán solos/ ese cántaro, esa mañana, ese poema.”

* Este artículo fue publicado en el Diario Los Andes de Puno.

¿Literatura puneña moderna?

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:30

¿Literatura puneña moderna?

Gabriel Apaza

¿Cuál es el summun de la literatura puneña contemporánea o moderna? De qué escriben “los consagrados”? A qué se dedican “los nuevos” y otros abanderados de la literatura puneña?
Publican, se reúnen, leen -suponemos-, confraternizan. Se llaman “malditos”, marginales y jóvenes, pero esas son poses. Lo que realmente debe interesarnos es la Obra que construyen por la responsabilidad que usufructúan al llamarse intelectuales. En fin, respondamos a la pregunta del millón: Cuáles son los rasgos esenciales de la literatura puneña moderna en general.
Uno podría pensar que la respuesta es sencilla y que se encuentra a ojos vista: algunos de ellos incluso dicen estar edificando la verdadera Literatura Andina. Otros dirán que lo suyo es personal y se hallan adscritos a la Gran Literatura Universal ahistórico y abstracto. “Descontextualizado por universal”
Pero nada de esto es cierto. La Andinidad consiste para algunos en una pose retórica que va desde la boca a un vaso de whisky. Su pretendida universalidad para otros es un apego vergonzante a su irracional alienación. De nada serviría mencionar uno a uno los últimos textos publicados en Puno: o los elementos andinos aparecen incrustados y forzados o los “aportes” universales tornan en una palabrería fatua.
Nadie parece asumir que nuestra literatura posee raíces eminentemente populares, hincadas en una larga tradición, oral, cuyo origen se remonta a las primeras naciones andinas. Literatura que se trasmite oralmente, refundiéndose y modificándose al correr de los tiempos, de generación en generación. Hechos históricos, leyendas y cuentos, con sus héroes, sus espíritus del mal, sus dioses y sus brujos, de modo análogo a como ha sucedido en la tradición oral de todos los pueblos.
Pues bien, este caudal de sabiduría popular, no ha sido plasmado en lenguaje que refleje una capacidad de reinvención verbal fabulosa, no se constituye en uno de los elementos que influya poderosamente en la formación de la literatura puneña moderna, tanto en lo que respecta a sus formas expresivas -es decir, a su lenguaje-, como en lo que concierne a su espíritu, a su carácter nacional.
Esta poderosa veta popular, debería dotarnos de una literatura de carácter humano y ético. Una producción literaria llena de combatividad, en su búsqueda constante de la verdad, su preocupación por los humildes y su extraordinaria proyección social, independientemente de temas, estilos, propósitos y dominio artístico.
Estos rasgos populares, ese fondo de amor hacia los débiles y ese anhelo de justicia latente debe ser en la literatura puneña tan vivo y profundo, que le confieran un sello especial, nacional. Y no es que pidamos que escriban panfletos o discursos políticos. Sólo que emane el hálito de amor inherente a la obra de arte. Porque “el verdadero arte -según escribía Gorki- no filosofa, no predica, sólo ama”. Y también “odia” decía. Odia la “libertad” que el dinero convierte en esclavitud, la buena vida “vanguardista”, la estulticia de los retóricos, el egoísmo disfrazado de amor al prójimo...
¿Y qué es lo que les falta a nuestros escritores? No sólo el sentido de la naturaleza sino el del arraigo. ¿Sabrán cómo se llaman los árboles que crecen en Puno? ¿Sabrán distinguir los distintos cantos de los pájaros? Nos parece que no sabrían contestar a nada. Los nombres de los árboles y los pájaros, su clasificación en géneros, adónde emigran las aves, por qué parte sale el sol, cuándo es más abundante el rocío. Quien no vive en el seno de la naturaleza y, peor todavía, quien no vive dentro de su sociedad, no escribirá en toda su vida dos líneas que valgan la pena.

Entrevista con José Luis Ayala

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:28

Entrevista con José Luis Ayala

“Las grandes mayorías, que son quechuas y aymaras, tienen que manejar el poder”

Por Gabriel Apaza

Es conocida la posición de muchos intelectuales que mantienen una posición cómoda frente a la literatura oficial, incluso de los que se supone, cuestionan el orden, se da énfasis excesivo al carácter pluriétnico y pluricultural de la sociedad peruana y consecuentemente de su producción literaria y con este bonito discurso, olvidan que nuestro país es fundamentalmente clasista. Dividido en clases sociales antagónicas.
¿Cómo emparentan un discurso andino que aparentemente no va más allá de la teoría, con un discurso contestatario de carácter social necesario para cambiar las estructuras sociales y económicas del país, del cual son producto los elementos superestructurales como la literatura?

Existen teorías que están de moda para acercarse a la literatura: la deconstrucción, el postestructuralismo, las aproximaciones lacanianas, etc. ¿Esas teorías obedecen a la “evolución” de la literatura; es decir, son producto de la nueva literatura que se estaría produciendo o es, más bien, producto de la sociedad neoliberal, excluyente y dogmático que no busca otra cosa que legitimar el discurso literario que le es afín?

Yo quiero empezar diciendo de que este largo proceso se inicia con un libro de Francis Fukuyama que se llama el Fin de las ideologías. Luego hay un impulso de las ciencias sociales: la sociología, la antropología de la cultura oficial para despersonalizar. Luego hay un proyecto para desideologizar y luego hay un proyecto para convencer de que la literatura y las ciencias sociales deben estar al servicio de la cultura dominante. Especialmente los críticos literarios, por falta de identidad y evidentemente por una actitud de ubicación consciente han comenzado a utilizar esquemas ajenos, esquemas fáciles de leer, pero que aplicando este instrumento de análisis a la realidad nacional, especialmente a la literatura andina, no tiene sentido. Por eso creo que la crítica literaria tiene que crear sus propios aparatos, por eso creo que la eclosión y la vigencia de las revistas que ustedes tienen contribuyen muchísimo más que cualquier crítica lacaniana. Yo en Lima tengo una posición clara, ahí yo no tengo ninguna posibilidad de equivocarme. Se está realizando un proceso de ataque, de despersonalización a la cultura andina. No ha faltado quien diga, por ejemplo, que Ama Llulla, Ama Q’ella, Ama Sua, es una creación del Virrey Toledo. Estamos en ese escándalo mayúsculo. Anteriormente se dijo que los extraterrestres habían construido Machupicchu. Pero el último escándalo que ya no se puede callar es el ataque de Vargas Llosa a José María Arguedas. Hasta ahora no se ha publicado ningún libro de respuesta, salvo Rodrigo Montoya. Todavía ese libro está en actitud de desafío, todavía no hay una respuesta. Entonces, más que cómo se está implementando la cultura dominante, lo que a mí me preocupa es: cuál es la respuesta frente a esa agresión a la cultura andina.

A propósito de respuestas, es conocida la posición que Ud. Mantiene frente a la literatura oficial, pero me preocupan algunos aspectos: de parte de los que se supone, cuestionan el orden, se da énfasis excesivamente al carácter pluriétnico y pluricultural de la sociedad peruana y consecuentemente de su producción literaria y con este bonito discurso, olvidamos que nuestro país es fundamentalmente clasista. Dividido en clases sociales antagónicas y con profundas discrepancias. ¿Cómo emparentamos un discurso andino que aparentemente no va más allá de la teoría, con un discurso contestatario de carácter social, que es necesario para cambiar las estructuras sociales y económicas del país, del cual son producto los elementos superestructurales como la literatura?

Yo tengo, como tú has dicho un discurso ya definido y maduro que ya no voy a repetir. Sin embargo, creo sigue siendo vigente la necesidad de una relectura de la realidad nacional, sigue siendo vigente encontrar las respuestas a las tres preguntas básicas: qué hemos sido, qué somos, qué queremos ser. El discurso ideológico que yo tengo no solamente pasa por la cultura andina, es fundamentalmente un discurso social. Quiero decir que yo no me olvido de las clases sociales, yo no me olvido de la marginación y no me olvido de la explotación terrible que hay en el Perú. De eso soy absolutamente consciente, pero de lo que sí estoy absolutamente de acuerdo es en la necesidad de que el discurso ideológico sobre la cultura andina no se olvida de las clases sociales, totalmente de acuerdo. Sin embargo, no es posible en este momento teorizar la respecto porque creo que las universidades, los intelectuales, los escritores no hemos tenido la suficiente capacidad para dar una respuesta por ese lado. En eso soy consciente, pero no asumo una autocrítica porque he tratado de contribuir.

¿No será que esa limitación se explica un poco porque intelectuales como usted se han detenido en teóricos culturales y están olvidando ideologías políticas y críticas concretamente de carácter contestatario y están olvidando programas de acción de lucha política?

Bueno, en mi caso no. Yo soy absolutamente consciente de que yo no olvido mi extracción de clase. Yo no he perdido la perspectiva social en conflicto permanente...

¿Entonces, la estrategia política que usted desarrolla personalmente cuál es?

Yo he escrito un libro sobre la política cultural. Seguramente tú conoces...

Sí, son lineamientos, son sugerencias que de algún modo podrían consolidar este sistema de democracia representativa que estamos viviendo. No cuestiona el orden establecido, cuestiona formalidades. Yo creo que en esto no me estoy equivocando, lo he leído detenidamente. Presenta propuestas muy atrevidas, que probablemente nunca las lleven a cabo las clases poderosas y gobernantes, pero no buscan acabar con las estructuras de una sociedad.

Yo tengo una posición bien clara. Para mí las grandes mayorías, que son quechuas y aymaras, tienen que manejar el poder. Yo propongo e impulso, a través de un último libro que se llama Cultura y Literatura Aymara, una propuesta política muy clara; mi propuesta en el libro es y sigue siendo vigente de que los quechuas y los aymaras tienen que necesariamente politizarse y ellos son los que tienen que llegar al poder. Esa es mi propuesta. Es una propuesta cultural, pero también es una propuesta política.

Pero, porqué divorciarlo de una experiencia que sigue siendo válida, desde el punto de vista histórico, cual es el materialismo dialéctico, opción que muy bien podría asociarse con el pensamiento andino como lo trató de hacer en su momento Flores Galindo.

Yo no tengo absolutamente de qué renegar de mi posición de izquierda. Eso es absolutamente claro. Yo vengo de una vertiente de la izquierda peruana muy decantada, es una izquierda que siempre ha planteado la necesidad de una transformación del país, en eso yo no soy un escritor light, no soy un converso.

Yo le decía por qué no relacionar el discurso andino con el discurso marxista propiamente.

En ese sentido tienes razón, yo no he trabajado en ese asunto, ese es un terreno que yo no he tocado. Porque yo me he ocupado en ser un escritor antes que un ideólogo. Ahora, yo estoy absolutamente convencido que como decía Lenin: sólo el movimiento hace al órgano, y sólo el movimiento será capaz de producir los líderes. Pero, para que esos líderes se den, habrá que teorizar, y para teorizar hay que leer. Creo que la ideologización del movimiento andino tienen que recuperar todas las vertientes de la cultura occidental y las vertientes de la cultura andina para amalgamar un solo proceso que creo está en proceso de germinación. El discurso que tú planteas todavía no está terminado, es un discurso que se inicia, me parece muy bien iniciar un debate de esta naturaleza.

Sí pues, porque ahora la historia nos está viendo a los escritores como seres socialmente irresponsables, alejados de nuestra realidad, complacientes con las clases poderosas, de quienes recibimos con sumo agrado medallas, diplomas y becas y somos incapaces de manifestarnos contra problemas que tocan a la mayoría de nuestros congéneres. Es probablemente un viejo discurso pero patentizado por la realidad.

Es verdad. Yo creo que la crítica especialmente hispano-criolla trata de presentarnos ante la sociedad como personas parasitarias. Sin embargo, la gran respuesta de los escritores está en la necesidad de que cada quien, desde su propia consciencia con un sentido de clase social y con valores andinos y con una clara posición política defina, intervenga y hable. Creo que el antiguo y nuevo compromiso es que la literatura necesariamente tienen que contribuir a la transformación de la realidad. Los escritores tienen que contribuir a la formación de una ideología revolucionaria, los escritores tienen la responsabilidad histórica y generacional de contribuir para que los quechuas, shipibos, aymaras tengan una ideología propia. Como somos la gran mayoría tenemos que gobernar al Perú sin olvidarnos de las minorías, tanto afroperuanos como también a los criollos o los mestizos, yo no planteo una ideología discriminante.

La verdad y la cultura, deben marchar juntas

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:19

Entrevista con Mary Soto

La verdad y la cultura,
para ser tales, deben marchar unidas

Por Gabriel Apaza

Han aparecido varias teorías literarias que invaden nuestras universidades, ¿se trata de una lectura crítica contemporánea?p>

Yo pienso que es una moda. Una moda que viene y se impone como parte de la cultura oficial acostumbrada a traer modas de aquí y de allí, olvidando realmente cuál es el meollo del quehacer literario. Yo no le doy mucha importancia porque va a pasar como cualquier otra moda, y vendrán otras.

Una moda que está asociada con el neoliberalismo y que pretende legitimar un discurso literario afín al sistema.p>

Sí, evidentemente. Todo esto es una andamiaje ideológico, cultural, para justificar el sistema neoliberal como una expresión más del capitalismo que ya en el mundo se encuentra algunos siglos y lo único que ha traído y ha aportado a todos los ciudadanos del planeta, en algunos países más que en otros es hambre, miseria y opresión.

Existe la idea hegemónica de que la literatura no tiene que ser sino ella misma. ¿Cuál es el reto de los artistas contestatarios? ¿Cuál es la propuesta práctica?p>

Mira, hay varias cosas. Primero los escritorios contestatarios estamos marginados, pues somos enemigos de ellos, somos un peligro para ellos, obviamente no nos van a permitir espacios. Por otro lado, nosotros como artistas que tenemos una posición definida del lado de los explotados, del lado de la oposición al Poder, tenemos que buscar una organización. Tenemos que buscar consolidar redes, conocernos, unirnos, como lo hacen ellos. En ese sentido es que debemos generar eventos que no se subordinen como éste por ejemplo, por un auspicio, por un pasaje, por la publicación de un afiche terminamos entregando todo. Nosotros debemos generar eventos autogestionarios, eventos de autosostenimiento o que se apoyen en la clase que representamos. Eso es lo que tenemos que hacer.

Desde el punto de vista literario, formal la primera obligación del escritor sigue siendo escribir bien.

A eso iba. Yo considero particularmente que nosotros tenemos la obligación de escribir mejor que ellos. Tenemos la obligación de escribir mejor. Por dos motivos. Uno, porque nuestro producto va a nuestro pueblo y tenemos que darle lo mejor y por otro lado, porque nosotros tenemos que demostrar que no estamos en la literatura como un vehículo para expresar nuestro descontento, sino estamos en la literatura y en el arte como una manera de expresar la sensibilidad artística del pueblo que tiene que expresar calidad.

En ese sentido tenemos buenos ejemplos.

Sí, hay varios ejemplos. Vallejo. Siempre lo traigo como ejemplo por muy trillado que sea. Arguedas. Hay excelentes ejemplos aquí en el Perú y en el extranjero. Benedetti es muy importante. Una opción literaria del lado de los explotados, que hablan de una calidad literaria. Entonces, el que tengan una postura no puede ser una justificación para escribir mal, ni tampoco puede ser el motivo para que los otros sectores acusen a los escritores populares de escribir mal.

Así como debemos leer a los autores de moda ¿Qué teorías literarias debemos tomar en cuenta?p>

Considero que el escritor, el artista en general debe ser una persona que conozca no solamente las teorías que puedan sustentar sus posiciones sino también debe conocer todo lo que se está produciendo y todo el quehacer humano, no solamente circunscribirnos a la literatura, porque precisamente la literatura se nutre de toda la vida humana, de todo el quehacer humano. En ese sentido, yo no tengo, como se dice, vacas sagradas. Hay que leer de todo, hay que rescatar desde las culturas nativas que tienen mucho que enseñarnos hasta aquellos grandes teóricos que están desarrollando diversas posiciones, ya sea desde el lado de la derecha o la izquierda.

Esto es lo más peligroso. Que nos vean a los escritores como aquellos prestos a recibir la limosna y a quedarse callados. En un palabra, subordinados. Cuando la palabra, la literatura debe ser la más libre de este mundo.

Mary Soto es una mujer con una profunda identidad política, la cual practica y profesa desde pequeña y en ese devenir se ha encontrado con la literatura, una pasión que la ha llevado a participar del movimiento Kloaka y otros movimientos contraculturales en el escenario cultural limeño básicamente. Ha publicado los libros de poesía “Limpios de tiempo” y tiene en imprenta “Cuerpo fragmentado”, y también desarrolla una actividad intensa en lo que es el teatro. A partir de la crítica de teatro ha publicado 5 textos de teatro peruano. Actualmente radica en la ciudad de Cuzco.

El Arte o el espíritu solidario del hombre

consejerodelobo@hotmail.com @ 20:06

Mario Illapa Mayhua Quispe:
El Arte o el espíritu solidario del hombre

Entrevista de Gabriel Apaza

¿Lo tuyo es vocación o sólo una posibilidad de expresión?
A mi modo de ver, todo el desarrollo de la inteligencia de la humanidad abarca lo que es el conocimiento científico, así como la profundización y riqueza en la sensibilidad y la intuición para una vida plena y armoniosa. Por consiguiente, la inclinación innata o adquirida por algún arte, es la identificación o reconocimiento con el avance del espíritu solidario del hombre. Particularmente, para mí, la literatura es anhelo de mostrar lo que uno tiene dentro de sí, lo que uno puede ofrendar a sus hermanos y que eso es alcanzar la comunión que debe existir entre seres de parecidos sentimientos y semejantes pensamientos. En suma, lo que al final de cuentas quiero expresar, es de que toda vocación literaria implica posibilidades infinitas de transmitir sentimientos íntimos pero siempre relacionados con la convivencia social.

García Márquez dice que escribe para que lo quieran más.
Comparto en parte con García Márquez, aunque ya se ha vuelto una frase trillada. En el fondo, yo también pienso que hacer o recrear el arte literario es un acto solitario, una confrontación interna con las estrecheces que nos impone un medio que pretende pasar a todos con un solo rasero y entonces, a través de nuestra palabra, podemos clamar por otras sendas, por otros canales de comunicación, como es el lenguaje particular del arte; que nos conduzcan de los caminos individuales al horizonte colectivo que ya está en marcha nuevamente y, yo lo entiendo así, esa legión, minoritaria todavía, que brega y avanza, necesita de la palabra que alienta, de la fuerza de la belleza, de la palabra inspirada, de la creación novedosa en la idea, y la filosofía que une y da vigor. Si es así, entonces, los que reciben esas sustancias de luz le corresponderán con su aprobación… Por otra parte, todo buen arte literario une, da alas y pies a la imaginación y también creatividad a una colectividad.

Mario, existe la hipótesis de la literatura diglósica que habla de una literatura hegemónica y otra subordinada o popular, ¿lo aceptas o no, y si así fuera, lo tuyo es literatura hegemónica (occidental se supone) o popular?
¿Literaturas hegemónicas? Eso es muy ambiguo y bastante antojadizo. Algunos países que detentan hegemonía en lo económico, ideológico y político hacen aparecer sus literaturas como ‘superiores’ y modernas, pero sustentándose exclusivamente en su visión eurocentrista blanco y morfoccidentalista, que a mi criterio resulta una aberración. Pero afortunadamente, al interior de esos países, se vienen formulando enfoques un tanto más ‘democráticos’ como el respeto a la ‘diferencia’, a la alteridad, al diálogo o polílogo entre las culturas en razón de sus particularidades, y eso es saludable, bastante saludable para esos mismos países que trataban de imponer el pensamiento único o la razón universal o lo que viene a ser la globocolonización, que en los tiempos que corren tienen su réplica contundente en los movimientos de autonomías etnonacionales.
Los supuestos detentadores de la mejor literatura, de la más elevada e inalcanzable técnica artística desconocían, en la realidad de los hechos, la riqueza intrínseca de muchas culturas, que no por ser de naciones dependientes en lo económico carecen de una sapiencia sorprendentes, más todavía, nuestros países son una inmensa reserva de humanismo y hermandad que los países del primer mundo van perdiendo. Por eso mismo, yo digo que la literatura que nosotros podamos hacer tiene que ser en función al sentimiento íntimo de elevarnos a esferas donde no hayan limitaciones de ningún orden ni material y menos espiritual.
En lo artístico, esto significa conocer y aprender las técnicas más elaboradas y sofisticadas para luego ‘destruirlas’ en nuestra creación artística que siempre, casi siempre tiene un trasfondo y condicionamiento de nuestra cultura, es decir, de nuestro particular contexto sociocultural.

Es verdad que todos los tiempos han sido difíciles para la literatura, pero parece que en la actualidad vive su hora más crítica. ¿Cuál crees que es el papel de la poesía actualmente?
Es, me parece, la reivindicación del humanismo y su esencia etnocultural. Es quitar terreno, palmo a palmo, gramo a gramo el espacio y el peso agobiante que viene adquiriendo la deshumanización, la ‘irracionalización’, el grosero egoísmo, la inicua indiferencia. ¿Muy ambicioso, no? Yo esperaría una poesía abarcadora, integradora, como los nimbos que tienen ciertos santos bienaventurados, pero que ese nimbo sea para muchos, sin caer en la ficción de que la poesía se hace de buenas intenciones, sino más que eso; la poesía tiene que recoger lo profundamente sensible, melancólico, el vacío existencial, lo más solitario de la penumbra de los individuos, también lo más vital, la más honda humanidad para transitar a la ‘purificación’, al sentimiento catártico y alcanzar la plenitud de la existencia; respirar a pulmón pleno el aire de las alturas, el aire de la divinidad, como lo quería el creador de Zaratustra.

Nombres de la literatura universal que son imprescindibles.
En poesía, para mí están el cubano José Martí, Walt Whitman, Neruda, León Felipe, Homero, principalmente Nietzsche como poeta y filósofo. En prosa te puedo mencionar a: Hermann Hesse, Nikolái Ostrovski, Liu Ching, Lu Sin, Shakespeare, Miguel de Cervantes, Goethe, Tolstói, Dostoievski, Gorki, José Saramago, Víctor Hugo, Peréz Galdós, García Márquez, Sábato, en ese orden.

El país ha aportado algunos nombres al olimpo.
A riesgo de ser tipificado de tradicionalista, yo me quedo con Inca Garcilaso de la Vega, Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas y Manuel Scorza.

¿No están tus lecturas un poquito atrasadas?
Pareciera ¿no?, pero no lo creo. Hemos leído a escritores actuales: A Vargas Llosa, a Bryce Echenique, Antonio Cisneros y puedo decirte de que de estos señores muy poco puedo rescatar. En cambio, a mi juicio, lo que mencioné más arriba representan la sustancia y esencia de nuestra cultura y nacionalidad, en buena cuenta, la originalidad; cumbres trascendentes y como decía González Prada, los demás podrían ser riachuelos, a lo sumo. Es que realmente, en estos tiempos presentes, el Perú y demás países, sufren la ausencia de verdaderos pensadores e innovadores…

Lo que va a quedar de Puno.
Personalmente, yo creo que Efraín Miranda Luján, Luis Zambrano Rojas, así como Oquendo de Amat y Gamaliel Churata. Jorge Flórez-Áybar, en ensayo. Y otros que algún día vendrán.

Mario Illapa Mayhua Quispe es Licenciado en Literatura y Filosofía, con estudios en Sociología en la UNA. Nacido en Santa Rosa de Melgar en 1974, cuando el Apu Kunurana todavía no atisbaba al astro que irradia la vida. Estudió secundaria en el Colegio Agropecuario 108 del mismo distrito. Sus primeros pasos los dio de la mano con sus hermanos Eduardo Daniel y Biviana. Su amor lo comparte entre una linda y hermosa dama, y su Patria.
Ha publicado “Albores” (2000), libro al alimón con el tempranamente desaparecido Paulo César Larico Quispe. En el año del 2001 publicó: “Federico Nietzsche, El Filósofo y El Poeta”, un breve esbozo biográfico del pensador alemán con una exposición de su doctrina. Dirigió “Apu Kunurana, Los Hijos del Padre Sol”, Revista de Cultura Social del distrito de Santa Rosa (9 Nros.). Fue Director de la revista de literatura “La Nueva Tea” en tres números, editado en la Facultad de Educación de la UNA desde 1998.
A inicios del 2005 hizo imprimir tres de sus textos preparados con cierta antelación: “Nietzsche, El Retorno de Zaratustra”, “La Concepción Filosófica Andina y Federico Nietzsche, LA VERDAD NO SE CASA CON NADIE”, “Efraín Miranda Luján, Hondo en la inspiración y excelente en la expresión”, Volumen I. Ediciones ANTAURPI decidió publicar su material de investigación: “FILOSOFÍA TAWANTINSUYANA” (2007). Sub Director de “El Zorro de Arriba”, colaborador especial de la revista de literatura “Consejero del Lobo”. Tiene la reputación de ser un solitario peregrino de la gloriosa senda de Zaratustra, que a su modo y manera, va hurgando las raíces de su milenario pueblo. Y, hoy por hoy, alista su sable.

Poemas de Gabriel Apaza

consejerodelobo@hotmail.com @ 19:04

PARA ESTA CONFESIÓN MENOR

Blanca
Sin violines de indolencia
Un ave noctámbula me hizo partituras de silencio
Pedí del amor sus lanzas
Los crepúsculos
Para discernir el extravío
Me dio un amasijo de otoño y luciérnagas
Dos gotas de poiesis
Donde los ángeles cubridores sucumbieron.

¿DE QUÉ POEMA ERES EL ALBA
AHORA?

Cuando mi casa
Es un borrador de palomas mutiladas
El confinamiento
De una implacable apostasía.

Cuando en mis ojos se deshojan las plegarias
Que solía encadenar a tus vestidos negros
¿De qué tabernáculo, de qué vino,
De qué espectros
De qué pan, escancia tus besos ahora?

SI TERMINAS DE DESLAZAR ESTE LIBRO
NO ME PIDAS QUE ABANDONDE A LOS ESTOICOS

La verdad de la poesía
Es el papel de la muerte despaciosa
Desde que te espero de yermo y monóculo.

Si lo terminas
Por la rara gitanería de la algazara y el olvido
Nada hallarás de mi biografía
Ni el decurso torcido
De un anémico cirio consagrado al amor
Donde tus crípticas gacelas
Impostaban sus dorados ágapes.
¿No sería mejor que interrumpas
Esta undosa borrasca?

LO QUE PASÓ ENTRE NOSOTROS
SE CONSUMIRÁ EN EL ALTAR DELEZNABLE
DE LOS POETAS MIRLOS

Será savia de arcángeles y lluvia
Que conmueva tus palomas
Melodía de sangre y arbustos
Donde un discípulo de Boudelaire muera.
Tú decías que era ficción
Abdicación momentánea de tus alfombras,
Pero fue caída vertiginosa
Sobre una flora coruscante,
Polvo luminoso de reinos solitarios.
Cuando, criptoanalista, descubrí
Que los marfiles
No se depositaban más en los lugares del amor.

DEJAMOS EN EL ARCA
UN HIJO DE NOMBRE ELÍAS

Rosa desnuda que logró desgajar la luna.

Dejamos el ritual donde los violines
Tejían tus escrituras secretas,
¿Dónde desgastas tus muslos de seda
Que abrigaban mis versos de las hogueras?

NIÑA DE LOS SILENCIOS COMO ROSAS

Ahora
La tersura de tu piel es rosa egipcia
Nos cría la voluptuosidad
De los ataúdes
Amor,
Por ello
Te consagro
Sacerdotisa de los templos de Comala
Depositaria de mis lápices.

DE TRINOS Y SOLITARIA ERA LA MAÑANA
CUANDO ME DISPUSE A MORIR

Al caer los primeros letrados
Escribí en la fuente más púdica
Un poema que espera a los nuevos cántaros
Un sable del pasado y los adioses.
Me pareció echarle una ciega profecía
Una anticipación al madero
Una criatura de pan y rosas.
Cuando yo caiga fulminado seguirán solos
Ese cántaro, esa mañana, ese poema.

Sobre literatura puneña última

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:56

Sobre literatura puneña última
Contra la confiscación de la actividad mental

“La privación del sentido (tanto en la vida individual como en la social) significa ser arrojado hacia la muerte y no encontrar ningún asidero para detenerse” reflexiona Bernard Noël. Es radical pero tiene coherencia. La cultura, por ejemplo, sigue ese ritmo. También el sentido, el lenguaje, el gesto, la imagen. Ésas que a veces suelen imbricarse en cadenas de palabras que, además de significados, cargan belleza y reciben el nombre de literatura.

Cuando se intenciona un acercarse y recopilación de ensayos, notas y discursos de lo que ahora último pretende llamarse literatura en Puno se encuentra con un “mundanal ruido” que se desfragmenta sin llegar a conformar jamás un organismo. Aún cuando ese abordaje sea desde los distintos ángulos para comprender lo humano, respetando, su inaprehensibilidad.

Tal vez sea un mal inevitable y habría de que dejarlo en el charco. Máxime todavía cuando podemos leer los conceptos, la sencillez o la contundencia de Edwin Ticona, Walter Paz o Simón Rodríguez, que manifiestan una rigurosa y elocuente expresión literaria que muestra una acuciosa elaboración previa y que, considero, a estas alturas ya ha superado las obras de poéticas de Churata, Oquendo y Efraín Miranda.

Porque Edwin Ticona (Erdi Flórez) es, ante todo un poeta. Walter Paz, adorna su metáfora y sus imágenes con la agudeza que sólo brinda el conocimiento desde la emoción. Simón Rodríguez siente en su poesía lo que piensa y en ello se encuentra la fuerza de las intuiciones que ennoblecen la literatura.

No obstante, subleva que otros merezcan atención desmedida y pretendan obnubilar textos de poesía como de los mencionados. Abrumados tenemos que leer el resentimiento visceral de Percy Zaga, el pobrísimo lenguaje de Boris Espezúa, el vedettismo de Gloria Mendoza, los desbarros kilométricos de Ayala o los vacíos inconmensurables de mucha gente joven.

Esto último es lo más preocupante. Rafael Ballenas, Darwin Bedoya, Luis Pacho, etc prácticamente quedan desnudados como sofisticados dispositivos para una autoconfiscación de la actividad mental. Pero lo terrible es que talentos como Fidel Mendoza se rindan ante la opresión y limitación de las relaciones sociales existentes.

Su novela lo desabriga que ya no sabemos a qué atenernos: sus personajes militares son buenos y los “terrucos”, malditos, sus protagonistas añoran las casas hacienda, etc, todo esto dentro de una incoherencia argumental que alarma. La evaluación de la realidad proviene sin duda de su extracción de clase como escritor –como aquello de forzar a que sus personajes indígenas llamen “Chino Velasco” al general Velasco Alvarado que en todos los sectores rurales del Perú hasta ahora lo llaman “Mi general Velasco”, “Chino” le dicen los hijos y nietos de los hacendados afectados por la reforma agraria-, pero eso no importa me recordarán sus amigos, es posible, pero no podrán demostrar que “Te esperaré en el cielo” no tienen coherencia interna y no muestra ningún carácter de necesidad.

Es probable que su fama de poeta e intelectual en la ciudad de Juliaca le vaya ganando y se haya forzado a escribir y publicar “como sea” una novela para incrementar su currículo. Pero desde ahí se parte al camino señalado por Bernard Noël.

En la literatura la reflexión debe alcanzar su mayor intensidad. Entendemos que la ausencia de sentido, el vacío y la impotencia, la apabullante desazón que se expande en nuestro cuerpo social atrape la voluntad interior de los individuos para situarlo en la algazara del mercado, pero la literatura siempre ha sido la expresión del exilio hasta que algunos lo han comparado con el sentido de lo divino.

Los nuevos hortelanos de la literatura puneña, Ballenas, Bedoya, Mendoza, etc., tienen la posibilidad y la responsabilidad de reencontrar un sentido de vida y de futuro a nuestra literatura. Si ella soporta una opresión expresada en los llamados “pilares” de la de democracia occidental como el consenso, las encuestas de opinión, la construcción de imágenes y la propia televisión –mecanismo del acelerado consumo de un desfile de imágenes de consensos volátiles-, y que finalmente busca la confiscación de la actividad mental, ellos deben rebelarse a la prohibición de la expresión, a la inhibición del pensar.

Debuta Elizabeth Chambi

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:52

Mariposa

Tengo en el alma un peso
me hiere cuando regreso

Intenté encontrar una bonita compañía
y te juré que a nadie querer volvería
y en esta vida sólo mi muerte esperaría

También recuerdo que no me dejarías
me dijiste, que nunca morirías
porque junto si fuere me llevarías

Hoy día escribiendo estoy con tristeza.
Que no cumplimos aquella promesa
ahora en esta tierra me siento 1rareza

En días como este aún siento tu presencia
de afecto verdadero tengo carencia
me inspiras al escribir esta ocurrencia

Tengo miedo ayer pensaba
de olvidarte y que me olvides

Elizabeth Chambi, es juliaqueña. Se inicia en la poesía. Estudia Turismo y es conductora de un espacio de televisión y del programa noticioso descentralizado de Radioprogramas.

Poemas de Walter Paz Quispe Santos

consejerodelobo@hotmail.com @ 18:42

EL ARCO IRIS TIENE OCHO COLORES

“¿Qué arcoiris es este negro arcoiris
que hoy se alza?
Poeta quechua, anónimo, del siglo XVII

Bordadora del arco iris
tú que bordas de serpientes
el laurel de los dioses
borda mi dolor en tu color.

Tú que bordas la alegría
con el perfume solar
borda el descanso
con tu cabellera negra.

Bordadora del arcoiris
¿no te has dado cuenta?
el viento arquea ahora el negro
en el arcoiris que se curva
como un río

Tú que detienes la tormenta
y haces huir al trueno
pinta en el aire a tenue pulso
el luto que escribe el fuego.

Trazando
borrando
creando
y volviendo a pintar
con el carbón que borra

las miradas.

MADRE

Sobre la onda circundante del pozo de tus ojos
la gota mendiga de mi mirada flota como una
botella echada al mar. Busca en las
olas breves, en la lluvia simple de tus
tristezas el pez de la angustia que oficia solemnemente
sus misterios perpendiculares en la herida ardiente
que la llamarada de tu frente mil veces besada
abrió a la noche dormida.

En las ventanas abiertas de tus sueños esconderé
mi memoria peregrina, aquella que bordamos juntos
en mi infancia sobre la juguetona carcajada
del silencio.

Juliana, te dirán cuando en las fatigadas vibraciones
de tus aguas azules, pasen ondulando los años
y tus ángeles pupilas dejen sus rastros al tiempo.
Juliana, me dirán cuando en mi retrato personal
comprueben que a través de los años
sigo siendo tu mismo retrato:
una mirada de tono aimara, cara ovalada
a medio agonizar de mi padre.
Juliana, nos dirán cuando descubran en nuestras sonrisas
la huella digital de la lluvia.
Son los mismos, nos dibujarán las miradas
con sus nerviosas pinceladas.
Y cuando los sudarios sagrados
no nos logren descifrar
ni los colores irresponsables no hagan florecer
en las vasijas de arcilla,
ni los himnos nos recuerden
en sus heresiarcas partituras
entonces Madre, obrera de las esperanzas
habrás cerrado tus ojos serenamente
y como si no te importara
todo se habrá borrado.
para siempre.

BABLU SIETE
He plantado el silencio en la zona más profunda de la noche. Espero de ella la humilde voz de la luciérnaga.
Guardo silencio reverente y Morfeo me vigila.
Bebo del ojo de sus manantiales la vía láctea.
Prefiero esconderme en alguna roca astral, zambullirme en su senda celeste.
Estoy acostumbrado a leer en silencio mientras la alegría duerme entre pañales de nubes (todavía es niña y sueña con una madre de cristal).
De sus páginas salta una mariposa no impresa y revolotea por lugares no cartografiados de la tristeza. Desparrama garúas sobre la música extendida.
La luna es una burbuja donde refugia sus nostalgias el amor.

A
tus
ojos
mis
ojos
Búho.
En tus cataratas de agua
Se ahoga
la
mirada
de
Atenea.
En
el
naufragio
de
tu
imagen
nació la sabiduría redonda
de tus ojos.

Walter Paz Quispe Santos
Acora, Puno, Peru
Licenciado en Educación, especialidad Lengua y Literatura por la Universidad Mayor de San Marcos, Lima. Ha estudiado Lingüística Andina y Educación en la Escuela de Post Grado de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, Educación superior en la Unidad de Post Grado de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, Con la beca IFP, estudia Ciencias del Lenguaje y Lingüística Aplicada en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España. Como poeta ha obtenido dos Premios nacionales de poesía y el Premio Nacional de Educación, “Horacio 1999”. Tiene publicado el libro “Educación de adultos naturaleza y perspectivas”, junto a Lucio Valer y Kennet Delgado en el CEUPS de la UNMSM, Lima. Ha desempeñado la docencia en educación superior no universitaria en la Escuela de Formación Artística de Juliaca y universitaria tanto en el pre y postgrado en varias universidades del país. Sus artículos y conferencias pueden leerse en importantes revistas especializadas sobre Educación en Colombia, Chile, Venezuela Y nuestro país. Actualmente colabora con el diario "Los Andes" de Puno.

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