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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

09/04/2009 GMT 1

Caracterísricas de los oligarcas

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:42
Guatemala
Si yo fuera un oligarca


Fernando Suazo
Rebelión



Si yo fuera un oligarca, me cuidaría de tener disponible un congreso de tipos corruptos, si más impresentables, mejor (conservando algunas figuras que salven su imagen), de manera que la gente se acostumbrara a la vergüenza de tener esos padres de la patria, y a la impotencia de no esperar nada de ellos, pero, al mismo tiempo, se viera forzada a resignarse porque, a fin de cuentas, esto es la democracia; un congreso, eso sí, que legislara para mis intereses de clase (que nada tienen que ver con los de la nación): mis negocios sobre recursos naturales, mis exenciones fiscales, mis estrategias de control social… A cambio, permitiría a los diputados las maniobras más turbias, incluso amparados en leyes como la de Armas y Municiones, para que todo les resultara más fácil.

Propiciaría una clase política inmoral, unos partidos cortoplacistas, carentes de proyecto nacional, desechables y siempre disponibles para las transacciones más inconfesables.

Negociaría con la institución armada sus inmensos privilegios (su exclusividad inaccesible, sus partidas presupuestarias, su impunidad para crímenes de guerra y para negocios y operaciones ilegales) a cambio de que ellos colaboraran con nuestros intereses de clase y con las estrategias de control social más pertinentes. Los militares y nosotros no estamos dispuestos a permitir que los archivos militares y los de la policía nacional afecten el blindaje de impunidad que garantiza nuestro proyecto político (aunque para ello tengamos que secuestrar y torturar a la esposa del Procurador de los Derechos Humanos).

Trataría de que el organismo judicial fuera sumamente inoperante y corrupto a favor de genocidas, saqueadores del erario público, capos de todos los pelajes, funcionarios actores o cómplices del crimen organizado; pero, ahí sí, exigiría a los jueces aplicar implacablemente la ley, con justicia o sin ella, contra líderes campesinos como Ramiro Choc, contra defensores de los recursos naturales y contra quienes amenacen esta controlada impunidad, patrimonio exclusivo de nuestra clase.

Toleraría que el presidente de la república desplegara un lenguaje y unos gestos que mis antepasados coloniales, liberales o del tiempo de la guerra fría jamás hubieran soportado (como besar la mano de un viejito indio declarándose discípulo suyo; o afirmar que aquí sí hubo genocidio; o prometer que se harán públicos los archivos militares o los de la policía nacional; o cooptar a dirigentes izquierdistas para el gobierno…), pero sólo en la medida en que trabajase para nosotros. Que el presidente diga y haga lo que le ronque en gana para congraciarse con los progresistas de dentro y de fuera, pero que trabaje a tiempo completo al servicio de nosotros, los dueños del país.

Si yo fuera un oligarca, contribuiría al desprestigio de las instituciones del estado y publicitaría ese desprestigio a través de los medios de masas, favoreciendo así la privatización de todos los servicios: comunicaciones, infraestructura, salud, educación, seguridad, vivienda…

Involucraría a los medios de masas, a las pandillas juveniles, a las fuerzas de seguridad del estado, a los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos para mantener permanentemente activado el miedo de la población (femicidios, crímenes diarios en el transporte público, rumores que provocan pánico, etc.); haría todo lo posible para que el ministerio de gobernación y especialmente la policía nacional civil se desprestigiaran ellos solos, y daría publicidad a ese desprestigio. Estimularía la anarquía de las instituciones del estado con el fin de provocar y mantener el pánico social, pero me cuidaría de que el congreso castigara con severas leyes el delito de pánico financiero.

Si yo fuera un oligarca, controlaría las noticias nacionales que recibe la población: fomentaría las que desmovilizan a la gente mediante el miedo, la insolidaridad, la frustración política, la desesperanza y el fatalismo; facilitaría satisfactores eróticos en las imágenes; normalizaría la violencia, cuidando que siempre esté dirigida contra ninguna parte, que nunca tenga una orientación de clase, ni étnica, ni menos de justicia o venganza por los crímenes cometidos en la guerra contrainsurgente; encubriría los intereses y las ganancias de las transnacionales y criminalizaría las luchas comunitarias en defensa de los recursos naturales; ocultaría y manipularía las noticias sobre las consultas comunitarias en relación a los megaproyectos.

Me cuidaría de que la información internacional tuviera un sesgo favorable a los intereses de los USA y del capitalismo neoliberal, desprestigiando y ridiculizando el proyecto antiimperialista de Cuba y otros que actualmente prosperan en el continente. Dejaría muy claro que ni nosotros ni las fuerzas armadas estamos dispuestos a permitir que en Guatemala triunfe un gobierno izquierdista, como acaba de suceder en El Salvador; aunque para ello tuviéramos que dar algunos golpes dolorosos.

Si yo fuera un oligarca, esta Guatemala fracasada sería mi paraíso.

Valle Riestra y Fujimori

consejerodelobo@hotmail.com @ 16:18
Por César Hildebrandt
A mí no me extraña que Javier Valle Riestra, a quien le tengo estima traicionándome, esté hecho una furia por la condena merecidísima de quien fue, durante dos meses, su Presidente y superior.

Y digo que no me extraña porque de don Javier es posible esperar hasta la sinceridad. Y en esto de Fujimori, don Javier se ha presentado en ropas menores para expresar su ira de ex primer ministro y su desprecio de jurisconsulto no consultado (“la condena es putrefacta”, ha dicho desde el aroma de jazmines que lo envuelve).

El mismo día de la condena, alabada por el Colegio de Abogados que don Javier integra casi patriarcalmente, el tribuno preferido de “La Razón” pretendió rectificar a la sala presidida por César San Martín con un punto de vista de lo más provocador y punzante.

Ese punto de vista es el siguiente: si la pregunta básica de los criminalistas es “¿A quién beneficia el crimen?”, ¿cómo es posible pensar –argumenta Valle Riestra- que Alberto Fujimori se benefició de algún modo con “la ejecución de esos actos de barbarie inútiles?”

Pero el crimen estrictamente utilitario está reservado a los mortales comunes y corrientes: el marido que se beneficiará con una póliza, el legatario que apura los funerales del testador, el hombre que mata a un testigo que lo sorprendió robando y así por el estilo.

En los crímenes de índole política, esas ventajas mezquinas se consideran de otra manera.

¿Era importante para el aparato exterminador creado por Fujimori sembrar el terror donde pudiera ser sembrado y dejarlo flotando como una respuesta de Estado frente al terror que desataron Sendero y el MRTA?

Claro que lo era. Y en la concepción que de la autoridad tenía –y tiene- Fujimori, inspirar miedo era vital y demostrar que el Estado podía burlar el cerco de la ley y matar tan salvajemente como el terrorismo, era imprescindible.

De modo, que hasta en la lógica de Valle Riestra, hubo móvil y hubo provecho.

Pero Valle Riestra se pregunta pertinentemente: “Si el objetivo era intimidar, ¿por qué se ocultó entonces los cuerpos?”.

Precisamente, don Javier: para intimidar. Pregúnteles a las Madres de la Plaza de Mayo qué es más terrorífico: un hijo exterminado pero de cuerpo presente o un hijo desaparecido.

Y, al fin y al cabo, como bien sabe el erudito doctor Valle Riestra, sin cadáver no hay crimen y sin crimen no hay investigación y sin cadáver ni crimen ni investigación tampoco hay culpables. Con lo que todo resulta más temible aún: un Estado plagado de criminales que puede borrar huellas, negar detenciones o quemar esqueletos que se entierran dos veces en distintos lugares. O, como en el caso de Barrios Altos, dejar los cadáveres como escarmentadora exhibición.

¿Se benefició Stalin mandando matar a Trotsky después de matar a casi todo el politburó leninista de la Rusia soviética? A la larga no, pero en el plazo breve de su biografía miserable, por supuesto que sí. La mano larga de su red demostró hasta dónde podía llegar el internacionalismo del sicariato comunista. Stalin sólo se concebía produciendo terror.

¿Se benefició Pinochet dándole carta libre a las hienas que mataron a patadas y balazos al cantante Víctor Jara? Desde luego que sí. Pinochet necesitaba paralizar de miedo.

Si la pregunta de Valle Riestra fuese la del siglo, el infame Adolfo Hitler podría haber dicho algo parecido en relación al holocausto de judíos, homosexuales, comunistas y gitanos. ¿Qué provecho podía obtener el Tercer Reich, que aspiraba conquistar a Europa y que tenía la simpatía de la plutocracia de medio continente, matando inocentes por miles y dándole la razón a Winston Churchill? Pues el provecho del terror.

¿Qué provecho podía obtener Videla permitiendo que en la Escuela Mecánica de la Armada las vaginas de las interrogadas fuesen escarbadas por ratas vivas rabiosas? El de convertirse en la pesadilla maligna que llegó a ser.

Y el recientemente condenado a cadena perpetua coronel Theoneste Bagosora, oficial ruandés que dio el primer paso hacia la masacre de tutsis en la Ruanda de 1994, ¿qué provecho sacó llamando al exterminio de “las cucarachas” y exigiendo a sus tropas que no respetaran colegios ni embajadas ni orfelinatos? Ahora que está condenado, da la impresión de que no obtuvo nada de esa matazón. Pero cuando la instigó, su poder se hizo indiscutible.

Los crímenes de lesa humanidad no pueden medirse desde la criminalística vulgar. Son crímenes que parten de doctrinas degeneradas, de locuras que aspiran a ser ideológicas, de crueldades imbéciles e intolerancias sin sentido.

Cuando Martin Rivas le disparó en la cabeza a un niño de ocho años en Barrios Altos, ¿actuaba por su cuenta o interpretaba aquel marco ideológico y doctrinario creado por Fujimori y su entorno?

Y en la hipótesis de que hubiese actuado por su cuenta –dado que, según Valle Riestra, no hay órdenes escritas ni verbales en el expediente-, ¿entonces por qué Rivas fue después felicitado, ascendido, encubierto por Martha Chávez y el Congreso fujimorista y, más tarde, dos veces amnistiado por el mismo Fujimori?

La solución para Valle Riestra es, ahora, la amnistía o el indulto. El derecho internacional prohíbe esas “salidas” para los crímenes por los que ha sido sentenciado Fujimori. Valle Riestra sostiene que hasta la amnistía para el grupo Colina “fue convalidada por sentencia del Tribunal Constitucional (1997)”. ¿Es que Valle Riestra quisiera ver a Rivas y a su banda caminando por el barrio?

Todo es posible en un tribuno tan amplio y generoso como don Javier, quien justifica aun los secuestros de Gorriti y Dyer llamándolos “arrestos por horas” y diciendo “que se produjeron en estado de suspensión de garantías legítimo”.

Yo no puedo olvidar que el 11 de noviembre del 2008, en uno de sus flambeados escritos en defensa de Fujimori, Valle Riestra llegó a decir que fue timorata la actitud de quienes no incluyeron en la amnistía de 1945 a Carlos Steer Lafont.

Steer Lafont, según Valle Riestra, “fue protagonista de un asesinato cruel...pero político”.

Para mis lectores jóvenes, que deben de ser pocos pero son, habré de aclarar que Steer Lafont fue el fanático aprista que mató a balazos, en plena Plaza San Martín, a don Antonio Miró Quesada, director de “El Comercio”, y a su esposa María Laos de Miró Quesada.

Era mayo de 1935 y la primera declaración de Steer Lafont ante la policía fue que “había decidido matar, desde hace muchos meses, al señor Miró Quesada porque con los editoriales de su periódico incitaba a matarse entre peruanos...” (Dictamen del agente fiscal de Lima, 22 de julio de 1935).

Cuando le preguntaron por qué había matado también a María Laos de Miró Quesada dijo que la señora lo golpeó con su bolso de mano y que, luego de ver a su marido en el piso, la que sería su segunda víctima intentó abrir ese mismo bolso; que él (Steer Lafont) sospechó que María Laos podía estar tratando de sacar un arma y que, ante la sospecha, disparó a quemarropa y en el pecho.

¿Un asesinato cruel...pero político? ¿Una amnistía que debió darse?

¿A qué barbarie nos quieren regresar con tal de defender a Fujimori?

¿Por qué Javier Valle Riestra ha decidido huir de la posteridad benévola que parecía estar esperándolo? ¿Por qué un hombre de su inteligencia parece ahora el segundo de a bordo del Estudio Nakazaki? ¿Qué provecho puede obtener de tan extravagante crimen?

La pacificación de Fujimori

consejerodelobo@hotmail.com @ 15:52
Por Carlos Urrutia
Alberto Fujimori mintió tanto que un día uno de sus falsos amigos difundió un vídeo delator, que salió de las entrañas del SIN, y derrumbó su poder como un castillo de naipes. Entonces dijo que regresaría al Perú a cobrar la inversión que hizo en pacificar el país. Ya está en el país, pero ahora tiene una sentencia de veinticinco años de prisión.

No hay que olvidar que autorizó a Montesinos a corromper altas autoridades del Poder Judicial, a intervenir el Consejo Nacional de la Magistratura, las salas de derecho público, de delitos tributarios y aduaneros, así como los juzgados que tenían que resolver asuntos relacionados con las garantías constitucionales, con el fin de presionar y manipular opositores políticos y hacer negocios sucios. ¿Así quería pacificar el país?

Llevó a cabo una despiadada política de despidos masivos, engrosando las filas de emigrantes que buscaban fuera del Perú mejor salario aunque sea con peor trato. Debilitó los fondos de pensiones y las aspiraciones futuras de los trabajadores. ¿Qué paz le regaló el fujimorismo a los peruanos?

Bajo su presidencia, el Perú mantuvo sus indicadores de pobreza sobre el 50% y aumentó la mortalidad infantil. Quiso transformar los servicios de salud en empresas “rentables” y, por si fuera poco, implantó un salvaje plan de esterilizaciones masivas en zonas rurales. Muchas jóvenes murieron en paz por ese camino.

Ni se sonrojó al comprarse la llamada “prensa libre”, haciendo que Vladimiro Montesinos los filmara recibiendo bolsas de dinero y los grabara aceptando sus propuestas indecentes, para vergüenza de la historia de la prensa peruana. ¿Cómo hablar de pacificación?

Cómo será su falta de identidad nacional que antes de huir al Japón le decían “chino”, así se hizo presidente del Perú con “chullo” y poncho y así también renunció por fax a la presidencia y postuló para ser senador en el Japón, aunque casi no tuvo votantes. Hace más de un año volvió al Perú a ser presidente y ahora está preso. ¿De qué pacificador hablamos?

Compró congresistas tránsfugas que abandonaron los partidos por los que fueron elegidos para cobijarse en la impunidad al servicio de Fujimori y Montesinos. ¿Puede haber paz con tanta indecencia?

Por su amor a la patria, construyó una pasarela en el SIN, para que desfilen, como modelos, los altos mandos militares a firmar una acta de sujeción a Montesinos, sus ordenes y sus trampas. ¿Pacificación?

Todas estas “bandideces” han dejado heridas abiertas y vergüenzas latentes en los peruanos, nos han hecho perder la confianza en nuestra democracia, nuestras instituciones, en nuestras autoridades y en la política como actividad legítima de los ciudadanos.

Una de las mayores virtudes de esta sentencia de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia ha sido devolvernos la esperanza de que en el Perú podemos tener una justicia decente.

Ni indulto ni amnistía para Fujimori

consejerodelobo@hotmail.com @ 15:38
Ni indulto ni amnistía

Ni indulto ni amnistía

La gravedad de los crímenes de Estado y delitos de lesa humanidad (homicidio calificado, asesinato con alevosía, lesiones graves y secuestro agravado) por los que fue condenado a 25 años de cárcel el ex dictador Alberto Fujimori, en calidad de autor mediato, cancela definitivamente la posibilidad de que sea indultado o amnistiado, confirmaron ayer destacados juristas.

El ex procurador anticorrupción Omar Chehade dijo al respecto que la Corte Interamericana de Derechos Humanos prohíbe taxativamente que los Estados miembros, como el Perú, otorguen amnistías o indultos a quienes han cometido crímenes de Estado, como es el caso de Fujimori.

Aclaró que, en teoría, Fujimori podría recibir cualquiera de esas gracias, pero ni el Congreso ni el Presidente de la República lo deberán hacer pues colisionarán directamente con lo que ordena este organismo supranacional, al que se supedita la legalidad de nuestro país. “De hacerlo, estaríamos retrocediendo en materia de derechos humanos y nos convertiríamos en un país paria a nivel internacional”, advirtió. El régimen de Fujimori puso al país en tal condición, al negarse a acatar decisiones de la Corte en materia de derechos humanos e intentar renunciar a su jurisdicción.

Además, la CIDH declarará nula una resolución de este tipo, como lo hizo en el 2001 cuando declaró que carecían de efectos jurídicos las amnistías otorgadas a los miembros del Grupo Colina –ejecutor de las matanzas por las que fue condenado Fujimori- por el Parlamento fujimorista, criterio que fue recogido también en una resolución del Tribunal Constitucional peruano.

La Constitución incorpora a la legislación peruana, por encima de cualquier norma, a los tratados internacionales sobre los derechos humanos, que sancionan los crímenes de lesa humanidad -es decir aquellos crímenes atroces cometidos por quienes detentan el poder-.

El criterio de que Fujimori no podría recibir ninguna de las figuras de perdón u olvido de la pena contempladas en la Constitución, fue compartida por el jurista y catedrático de la Universidad de Chimbote, Luis Arroyo, a la luz de lo que prescribe la legislación internacional de la que el Perú es signatario.

El constitucionalista Alberto Borea, a su vez, apuntó también que el criterio de no permitir que violadores de los derechos humanos se beneficien de la amnistía o el indulto, ha sido ya aplicado en países vecinos como Argentina, que padeció una feroz dictadura en la década de los 70.

Por tanto, añadió, la Corte no aceptará ni el indulto ni rebajas de pena para el caso de Fujimori, y por otro lado nuestra legislación, cuando habla de delitos de lesa humanidad, como se ha hecho en la sentencia condenatoria contra Fujimori, dibuja una figura criminal diferente a la de aquel que mata a alguien en la calle y se refiere entonces a delitos que deben ser pagados de manera ejemplar.

En opinión del jurista, por esta condición (delitos de lesa humanidad), Fujimori no sólo no podrá recibir el indulto ni la amnistía, ni ningún beneficio penitenciario de los que contempla nuestra legislación penal.

Sin embargo, tal como lo señala la sentencia y como lo explicó el jurista José Ugaz, al ex presidente se le podría aplicar la ley vigente en materia de ejecución penal, y por tanto tendría acceso a beneficios penitenciarios, mediante la fórmula de “7x1”, por el cual redimiría por cada siete días de trabajo o estudios probados, un día de prisión, de acuerdo a la ley 28760 que establece condiciones más severas para los autores del delito de secuestro agravado.

Por esa misma legislación, la libertad condicional por buena conducta la podría obtener luego de cumplir las tres cuartas partes de su condena, es decir después de cumplir 18 años y 9 meses de penitenciaría obligatoria a diferencia de los condenados por otros delitos que pueden lograrla al completar un tercio de la misma.

Razones humanitarias
El jurista Iván Montoya, profesor de Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú, sostuvo que la figura del indulto es aplicable en casos que planteen razones humanitarias, cuando se trata de personas que están muy enfermas, pero no se puede invocar para delitos contra los derechos humanos.

Por su parte, el doctor Mario Amoretti recordó que el proceso continúa porque la sentencia ha sido apelada y todo dependerá de si la Corte Suprema ratifica la sentencia que los delitos condenados constituyen crímenes de Estado o de lesa humanidad o decide, por ejemplo, que se trata solamente de homicidio calificado, al que si le correspondería el indulto.

Confirman condena
La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema propinó un nuevo revés al abogado César Nakazaki y su cliente, el ex dictador Alberto Fujimori, al desestimar la apelación que presentó en el caso del allanamiento ilegal de la casa de Trinidad Becerra, esposa de Vladimiro Montesinos, en el año 2000, y ratificar la condena original de seis años de prisión. Esta es la primera sentencia en firme que le impone un tribunal al procesado ex presidente, quien el pasado miércoles fue condenado a 25 años de cárcel por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, además de los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer.

31/03/2009 GMT 1

Repudiable, Repugnante, Aborrecible Genocidio en Perú

consejerodelobo@hotmail.com @ 00:30

Por Ricardo Lets

No me voy a referir al genocidio más conocido. El que habría cometido García Pérez el 18 y 19 de junio de 1986 al dar la orden –que se cumplió- de eliminar a todos los presos acusados de terroristas existentes en El Frontón y en Lurigancho. La Constitución Política del 79 dice en su art.1º “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tenemos la obligación de respetarla y protegerla.” Y a continuación dice, “…toda persona tiene derecho, en primer lugar, a la vida”. La Constitución del 93 a su vez dice en su art. 1º “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado.” Y a continuación, igual que la del 79, dice: “toda persona tiene derecho a la vida,…”

En Perú, el 78, durante un debate en la PUCP contra Manuel Moreyra, entonces presidente del BCR,… este declaró “… sí pues estos acuerdos con el FMI le cuestan al Perú la muerte de unos 60 mil niños por año. Se podrían salvar si se invirtiese esa plata en salud.” Desde entonces tengo ese tema clavado en mi mente.

Según la División de Estadística de la ONU (series V Nº 32 – NY 2008), en Perú la tasa de mortalidad infantil es de 21.2 x mil nacidos vivos. Según misma fuente, en Cuba esta misma tasa es de 5.1.

Esto quiere decir que 16.1 x mil niños nacidos vivos x año, que en Perú mueren,… en Cuba se salvan para intentar gozar la vida.

Este verdadero genocidio significa,… que hay una gigantesca pira con varios millones de cadáveres de niños, que se siguen acumulando año a año en Perú, y que serían seres vivos si hubiesen tenido la suerte de nacer amparados en las condiciones de salud que existen en Cuba.

Para construir un Perú Nuevo, con unidad de todas las razas, pueblos, clases y culturas, menos la Oligarquía; con una Nación que se quiere digna y soberana; con Libertad, Justicia Social, Democracia Verdadera, Socialismo; y condiciones apropiadas de salud y educación;… como en Cuba en los años 50, en Perú: ¡La rebelión se justifica!

26/03/2009 GMT 1

Elecciones 2010-2011: calentando motores

consejerodelobo@hotmail.com @ 01:37

Por Carlos Tapia

Transcurrido apenas un poco más de la mitad del gobierno de García y ya el ambiente electoral invade los medios y la imaginación de los ciudadanos. Algo así como que ya no se espera nada diferente del curso del actual gobierno, que “ya dio todo lo que tenía que dar”, decepcionante final para quien decía que iba a encabezar el “cambio responsable” en el país. ¿Qué cosa ha cambiado respecto del gobierno de Toledo? El modelo económico es el mismo, quizás la alianza con la Confiep se ha acentuado, y la corrupción avanza incontenible, en calidad y cantidad. Basta comparar las acusaciones contra los familiares de Toledo y lo que ahora se quiere esconder de los petroaudios.

Estando así las cosas, a diferencia de las elecciones del 2006, ahora las elecciones regionales y las presidenciales se superponen. Como se recuerda, en las anteriores fueron dos campañas claramente diferenciadas, primero se eligió al presidente y los congresistas, y después a los presidentes regionales y los alcaldes. En cambio, ahora, en noviembre del 2010 se elegirán a los presidentes regionales y alcaldes, en plena campaña presidencial y de congresistas hacia la primera vuelta de abril del 2011. Ahora, el resultado electoral de noviembre del 2010 influirá grandemente en el de abril del 2011. Para bien o para mal. De allí el cuidado especial de la táctica electoral con que los partidos quieren abordar las elecciones regionales.

Por eso los novedosos acercamientos entre partidos políticos y movimientos regionales, habida cuenta del buen resultado electoral de estos últimos, así como iniciales aproximaciones entre partidos políticos que apuestan por candidaturas diferenciadas en las presidenciales pero bosquejan ir en una alianza política para las regionales. El nacionalismo, organizaciones políticas regionales, frentes de defensa y sectores de izquierda avanzan hacia una táctica electoral convergente para las elecciones regionales y presidenciales; el toledismo, Castañeda y el PPC ya han iniciado conversaciones para abordar el singular reto, de ir juntos en las regionales (probablemente se sumarán SP y AP) pero, por lo menos, con dos candidaturas presidenciales diferentes. Por fin se avizora algo nuevo en la política electoral. El APRA, presionada por los problemas y expectativas internas, camina hacia más de lo mismo. Están obligados a participar con la estrella y sus “invitados”, tanto a nivel regional como para las presidenciales y de congresistas.

Así, el espectro electoral se va aclarando. Derrotados los

psicosociales contra el nacionalismo y Ollanta, los proyectos de “frente único” de centro-izquierda y centro-derecha empiezan a tomar forma. En buena hora que se busque disputar el centro, ya que el próximo gobierno requerirá construir una verdadera mayoría política. En cambio, el APRA, sin Alan, se muestra dividida y disminuida para abordar las próximas elecciones… y confundida con esto de querer reivindicarse de izquierda pero estar al servicio de los poderosos de siempre. Y el fujimorismo, postulándose como el sostén de masas para un gobierno de contención del movimiento popular, continúa esperanzado en el fracaso del proyecto democrático de “centro derecha”, y así poder revivir sus relaciones con los poderes fácticos encubiertos, al interior de la iglesia, de ciertos medios de comunicación y de los sectores comprometidos con la violación de los derechos humanos. Es que habiéndoles expropiado la autoría del modelo económico del “libre mercado”, ahora sólo reclaman como suyo la mano fuerte contra la protesta social.

24/03/2009 GMT 1

Zapatazo a Bush

consejerodelobo@hotmail.com @ 17:19

“Cambalache” tenía razón

Por César Hildebrandt

Se llama Orden Internacional y consiste en que condenan a tres años de cárcel a Muntadhar al-Zeidi, el periodista que lanzó un zapatazo a George Bush, pero nadie condena a George Bush, que lanzó cientos de miles de bombas sobre Irak y Afganistán y mató a miles de civiles de esos dos países.

O sea que una cosa es un zapato que no da en el blanco y otra miles de bombas que sí aciertan el blanco –aunque ese blanco sea un solar familiar, la celebración de una boda que se confunde con un aquelarre terrorista o un edificio de departamentos donde se presume que vive un sospechoso-.

El Orden Internacional consiste en que a Radovan Karadzic, el asesino de musulmanes en Bosnia Herzegovina, lo persiguen por criminal de guerra y lo capturan (qué bueno), pero a Ariel Sharon, asesino serial de niños palestinos, lo nombran primer ministro y lo lloran cuando le da una embolia.

¿Y será Orden Internacional que la ONU sea esa vieja espectral que nadie respeta, a punto tal que cuando su secretario general estaba en Jerusalén la aviación israelí incendió los almacenes de la organización mundial en Gaza?

Es cierto que el Orden Internacional ha sido siempre, desde que exterminamos a los Neanderthal, una expresión de nuestra animalidad depredadora.

Lo que pasa es que ahora el arte de matar en masa ha llegado a estadios magistrales y, claro, eso hace una diferencia de hemorrágicas consecuencias. Una cosa era el combate cuerpo a cuerpo de romanos y germánicos en las cercanías del Rin y otra es una bomba de racimo puesta en un cohete inteligente que llega a tu cuadra casi por Federal Express. Y, además, cuando nos comíamos a los Neanderthal no pregonábamos que éramos civilizados.

Una recientísima muestra del Orden Internacional ha sido lo que ha pasado con España y Kosovo.

En un inusual gesto de independencia y dignidad, el gobierno español ordenó que sus 600 efectivos salieran de Kosovo, la antigua provincia serbia que Estados Unidos y sus aliados han convertido a la fuerza, y ante el cadáver de Yugoslavia, en un país oficial.

Como ustedes saben, la provincia de Kosovo se autoproclamó república independiente en febrero del 2008 y, de inmediato, fue reconocida por los Estados Unidos y los países que más le sirven, esos avecindados en lo que alguna vez fue la Europa de los Medici.

La independencia de Kosovo vino después de que las tropas de la ONU y la OTAN, heterónimos pomposos de Washington, libraran una guerra breve y feroz en contra de los serbios de Milosevic. El pretexto fue que Kosovo, cuna histórica del pueblo serbio, estaba lleno de albaneses. Que es como decir que el estado de La Florida debía ser parte de la república de Cuba o que Tarapacá mereció ser chilena por la presencia extendida de súbditos de Chile en sus parajes.

En fin, que Kosovo es un país falso, tan inventado como Panamá cuando al bruto del garrote se le ocurrió que el Canal debía de hacerlo en una colonia surgida de su imaginación y no en una provincia colombiana sujeta a las leyes de Bogotá (los deudos de los 20,000 trabajadores muertos en la obra no merecieron la indemnización que Colombia habría planteado).

Lo surrealista es que España no reconoce a Kosovo como república independiente. Y no lo hace porque los nacionalismos vasco, catalán y hasta el gallego tienen vocación centrífuga y puede ser que algún día el síndrome de Kosovo prenda como epidemia en esas autonomías. Y ya veremos quién bombardea a quién.

Entonces viene la pregunta: si España no reconoce a Kosovo, ¿qué hacían sus tropas en Pristina, la capital de aquel país fraguado en Washington, cuidando precisamente de que a Kosovo no lo vaya a retar el revanchismo serbio? ¿Estás cuidando las fronteras de un país que has negado? ¿Se puede ser más idiota?

¿Qué hacían las tropas españolas en Kosovo? Pues cumplían órdenes de la OTAN, el portaaviones de los Estados Unidos más gran del mundo.

Así que cuando la ministra de Defensa española, Carmen Chacón, anunció hace poco que las tropas españolas se retirarían de Kosovo nada pudo sonar más coherente ni más sensato ni más decente.

Bastó que eso ocurriera, sin embargo, para que Washington dijera de inmediato que la actitud de España “era decepcionante”. Y bastó que la Casa Blanca abriera la boca para que la derecha española pusiera el grito en el cielo y dijera que no se podía poner las relaciones con los Estados Unidos en peligro, que Carmen Chacón había sido una irresponsable y que qué buenos fueron los tiempos de la rana René, o sea Aznar en las Azores y babeando inglés en Georgetown.

¿Y qué hizo Rodríguez Zapatero? ¿Respaldó a su ministra, que, evidentemente, sólo había expresado una decisión tomada en La Moncloa?

No sólo no la respaldó sino que mandó a Bernardino León, secretario general de la Presidencia, a decir que ya no había retiro y que la voluntad de España “es prolongar la estancia de las tropas mientras sea necesario”.

¿Se puede ser más insignificante? Bueno, sólo si hablamos de gobiernos como el de las Islas Marshall, un archipiélago radioactivo donde los Estados Unidos reventaron 67 bombas atómicas en la posguerra y cuyo producto de bandera es el cheque que Estados Unidos le pasa cada año para que sus 52,000 habitantes se sigan divirtiendo llenándose el cuerpo de tatuajes y hectolitros de alcohol.

Eso también se llama Orden Internacional. Ese orden que Alan García, hijo político de un ciudadano del mundo llamado Haya de la Torre, mira con miedo reverencial. El miedo de quien, ya sexagenario, tomó la decisión más importante de su vida: obedecer.

El tango “Cambalache” no era un tango. Era pura sabiduría. Y no lo escribió Santos Discépolo. Lo escribió Nostradamus.

18/03/2009 GMT 1

Claudio Pizarro y escándalo en el fútbol

consejerodelobo@hotmail.com @ 03:44

claudio_pizarro.jpgEscándalo en el fútbol

Por César Hildebrandt

“Muchas personas en el Perú son una mierda”, ha dicho el futbolista Claudio Pizarro en declaraciones al diario alemán “Bild”.

Pizarro ha enfrentado con esta declaración (casi de principios) los ataques que un amplio sector de la prensa le ha venido infligiendo a raíz de las revelaciones de Fiorella Faré, la adorable mujer que, en ropa interior, nos miraba hace años desde un panel de Javier Prado y que hoy, con los documentos que sacó del domicilio conyugal, aspira a arruinarle la vida al tramposo de su ex (que era un tramposo inimputable cuando todavía se portaba como proveedor).

Después de conversar con Efraín Trelles y de enterarme gracias a él de algunos pormenores del escándalo, no tengo la menor duda de que la empresa Image era una tapadera, Carlos Delgado un tratante portugués de jugadores, el club Cristal un solar con techo de vidrio, Roberto Silva un papanatas, Santiago Acasiete un cornudo financiero y el mismísimo Claudio Pizarro un Midas de la vaina y un pícaro de la trifecta.

¿Y la señora Fiorella Faré? Bueno, bastaría decir que su padrino moral se llama Nicolás Lúcar, el chupe del fantasma. Y que queda de lo más linda cuando dice que los papeles que extrajo del hogar “llegaron a mis maletas sin saber yo cómo” –con lo que demuestra que su corteza cerebral podría haber sido bombardeada con napalm de discoteca-.

Y basta oír a sus abogados para comprender que aquí no hay honras que redimir ni justicia que aplicar sino una sed de venganza que no te la sacia ni La Atarjea y un ruido de caja registradora que sólo cesará cuando se firmen los cheques respectivos.

Nada de esto quita, desde luego, que el señor Delgado sea un espectro tributario que no paga impuestos en Alemania porque los paga en el Perú y que no paga impuestos en el Perú porque los paga en Alemania y que no paga impuestos ni en Alemania ni en el Perú porque los paga en Panamá. Como si en esa provincia colombiana abierta en canal por el Roosevelt malo alguien pagara impuestos.

Y ninguna zorrería abogadil o en bragas disculpa tampoco el hecho de que el señor Claudio Pizarro sea un candidato a San Jorge (no el santo sino el penal) y un zamarro de siete leguas cuando, como nos lo contó

Efraín Trelles, exigía al técnico de la selección peruana de fútbol que pusiera a un jugador mediocre que él representaba y que necesitaba lucir para su venta a algún idiota cargado de euros.

Nadie sabe, por supuesto, si la FIFA, que es como el consejo palermitano de la mafia, hará algo al respecto o si siente que alguno de sus reglamentos ha sido violado por estos voraces pendejeretes.

Lo que sí me deja estupefacto, por ingenua y por tercermundista, es la alharaca que en estas tierras de mala entraña se hace cuando “se descubre” que el fútbol puede ser también un negocio sucio.

Hace años que el fútbol es un puro negocio. Y muchas veces, un muy mugriento negocio. Y se necesita ser Caperucita para no saberlo.

¿No es el señor Berlusconi, heredero moderadamente sofisticado de Lucky Luciano, dueño del AC Milán, el club que estuvo comprometido en los resultados arreglados por la industria italiana de las apuestas?

¿Y en qué escalafón de la mafia rusa está el señor Abramovich, dueño del Chelsea?

¿No tuvieron que castigar, descendiéndola a segunda división, a la “Juve”, esa “vieja señora” que parece haberse acostado con medio Torino?

¿No fue Luciano Moggi, su director ejecutivo, el que “fabricó” varios campeonatos, muchos descensos y goleadas que dejaban estupefactos a los hinchas y repletos sus bolsillos?

¿No fue él quien le mandó decir al árbitro Paolo Dondarini –así constó en las interceptaciones ordenadas por la fiscalía turinesa- que “debía cobrar inclusive lo que no se viera” con tal de que la Juventus le ganara a la Sampdoria en la segunda ronda del putrefacto torneo del 2004?

¿Y al pobre defensa colombiano Andrés Escobar no lo mató un sicario del Cartel de Medellín por hacer un autogol en el mundial de 1994?

¿Y no se supo, acaso, que el Olympique de Marsella se dopó casi entero cuando ganó su única copa Champions League, a pesar de lo cual la FIFA declaró válido el triunfo?

¿Y cuando el utilero argentino le metió un sedante al agua del equipo brasileño en los octavos de final del Mundial del 90?

¿Y la Operación Silbato Dorado, que en el 2006 expuso la corrupción del fútbol portugués, con compra de arbitrajes y construcción de resultados en la segunda división?

Cuando el fútbol era lento y bello y amateur era, por lo general, algo limpio. Cuando llegaron las televisiones y sus miasmas, los dineros grandes y las pocas vergüenzas, la sospecha descendió sobre los estadios en forma de una nube tóxica.

Desde entonces, hace 40 años por lo menos, el fútbol y la porquería no se odian. Lo del Perú es un sencillo dable en la tercera división de la liga inglesa. Digamos que es un escándalo del tamaño amebiano de nuestro fútbol (hoy por debajo de Venezuela y Bolivia).

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Posdata: Víctor Hurtado me rectifica con todo derecho y me aclara que jamás trabajó con Guillermo Thorndike. Le pido disculpas al brillante prosista y mejor amigo. No fue mi intención desdorarlo.

13/03/2009 GMT 1

Sobre Blanca Varela y su poesía

consejerodelobo@hotmail.com @ 14:10

blanca_varela.jpg

El puerto de la muerte

Por César Hildebrandt

Ha muerto Blanca Varela y lo ha hecho de puntillas, tan discretamente como vivió. Ha muerto en el misterio que ella misma había decretado desde hace muchísimo tiempo. Ha volteado la cara hacia la pared, como ella misma presentía que debía hacerse en el momento adecuado.

Que ganara en el 2001 el premio Octavio Paz, en el 2006 el Federico García Lorca y en el 2007 el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana son hechos que confirman su universalidad y, al mismo tiempo, su exilio.

Como no podía ser de otra manera, el Perú jamás la trató con delicadeza. Y cuando en 1996 perdió a un hijo en un accidente de aviación el azar alevoso se sumó a la habitual mezquindad de esta tierra que pare poetas para maltratarlos.

Varela, como gustaba que la llamaran, jamás necesitó halagos, felizmente. Y cuando venían, generalmente de otros lados, los consideraba tan excesivos como prescindibles.

Su poesía empezó con esa piedra fundadora que es “Puerto Supe”, un poema que escribió en París y que aparecería en el libro que Octavio Paz prologó y tituló, a despecho del título original, “Ese puerto existe”.

Pero a partir de ese momento deslumbrante, de esos endecasílabos que venían de la tradición pero que daban forma a una ruptura parricida con lo viejo, a partir de esa tristeza deslumbrante, la poesía de Blanca Varela cambió en un sentido pocas veces visto en el Perú.

Porque en esta tierra de la abundancia, Blanca Varela fue afilando el silencio y aprendiendo el arte de decir apenas. Su poesía, que había empezado siendo volcán en erupción, quiso ser –y lo logró- lava esculpida dispuesta a que la interpretaran, formaciones que la rabia y la providencia forjaban sin propósito aparente.

En un excelente ensayo sobre Varela, Rossella Di Paolo recuerda a Sartre hablando de la obra escultórica de Giacometti y rescata aquella frase genial con la que el francés intenta definir la parquedad formal del artista: “Los cuerpos de Giacometti no tienen más materia que la estrictamente necesaria para prometer”.

Rossella Di Paolo emparenta las brevedades de Giacometti y Varela y, como casi siempre, acierta.

Tuve la impresión de unas rocas lanzadas desde el infierno de la magma apenas leí a Blanca Varela. Siempre supuse que su tarea era la de adelgazar su sufrimiento y castigar su escritura hasta hacerla borrosa y sugerente.

En el país de los excesos, Varela eludía las facilidades del idioma y hasta su respiración. Parecía decirnos muy poco y aun tapándose la boca. La verdad es que decía mucho callándose el tundete.

No se oye bien a Varela, que huye de las sinfonías y que apela a chirridos y disonancias. Pero en el fondo de ese estanque sucio brilla algo vivo que no quiere presentarse con una forma definida y que es, en suma, una vibración, una intuición, casi una amenaza de sentido.

Venida del surrealismo sin aceptarlo del todo, Varela goteaba lo que escribía y escondía muchas cosas y rompía muchas otras. No puedo jurarlo pero algo me dice que hacía pedazos el papel que albergase un poema que no viniese de la materia oscura.

Al fin y al cabo, estamos rodeados de materia oscura. Y esta verdad estelar estaba de algún modo en la poesía de Varela. Ella era un observatorio que declaraba la imposibilidad de descifrar el universo. Había una especie de placer en ese reconocimiento, un modo honesto de ser un ser humano despojado de sus peores arrogancias. El goce de la sabiduría destituido por el goce de la insuficiencia.

En el testimonio de la venezolana Yolanda Pantin (1996) se cita a Blanca Varela diciendo “me da miedo caer en una retórica del horror”. Lo que no hizo jamás fue caer en el horror de la retórica.

La Pantin, que grabó largas horas de conversación durante una permanencia de Varela en Caracas, recuerda que la poeta nacida en Supe declaró su admiración por Francis Bacon y “esas figuras borradas”. Esa afinidad está retratada en un solo verso que es toda una doctrina vareliana:

“De lo inexacto me alimento/ y toda el agua de los cielos es incapaz de lavar/ esta ínfima y rebelde herida de tiempo que soy...”

Ayer, esa herida ha terminado de cerrarse. Para nuestro pesar.

12/03/2009 GMT 1

CALIFICACION DE EXPEDIENTES PARA COORDINADORES PRONAMA PUNO

consejerodelobo@hotmail.com @ 22:32

Resultados parciales de la evaluacion de expediente de PRONAMA

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