Bofetada contra Bush
César Lévano
La concesión del Premio Nobel de la Paz a Al Gore por su lucha contra el cambio climático generado por el hombre, y en particular por Estados Unidos, es vista por la opinión mundial como una nueva derrota de George W. Bush.
Ello no se debe sólo a que Gore fuera el rival de Bush en las elecciones presidenciales de 2000, ganadas por unos cuantos votos, sobre todo de la Florida, un estado en el que, como escribió en ese momento un analista de “Time”, los muertos tienen la extraña costumbre de emitir sus votos y de ser muy leales en sus convicciones: casi todas los difuntos votan por los republicanos. Fueron elecciones fraudulentas, en las que cientos de miles de negros e hispanos no pudieron votar por haber cometido el craso error de ser negros o hispanos. Gore ganó; pero la Corte Suprema falló en su contra. El fraude es narrado en el libro Estúpidos hombres blancos de Michael Moore.
Bush ganó, pues, gracias a un golpe electoral digno de cualquier república bananera.
The Washington Post acaba de escribir que el Nobel de Gore es “otro revés para el presidente George W. Bush”. El diario opina que la inacción de Bush sobre el cambio climático “es una de las grandes fallas de su mandato”.
Gore es un ejemplo de cómo un político seguro de sus razones puede enfrentarse y derrotar a lo que en un momento es la opinión mayoritaria.
Rotundo ha sido el editorial de The New York Times de ayer: “Se podría generar muchos disgustos pensando en todas las cosas que hubieran ido mejor en este país y en el mundo si la Corte Suprema hubiera hecho lo correcto en el año 2000 y señalado como presidente a Al Gore en lugar de George W. Bush”.
El diario precisó que si no se controla el cambio climático podrían desatarse migraciones masivas, competencias violentas por los recursos y, finalmente, “amenazar la seguridad de la humanidad”.
Respecto a quienes consideran que la decisión de premiar a Gore es una intencional bofetada contra Bush, opina el matutino: “Debería serlo. Sólo cabría desear de que eso despierte finalmente al presidente”.
Como se sabe, en febrero último el Panel Intergubernamental sobre el Cambio de Clima, órgano de las Naciones Unidas, estableció que probablemente más del 90% del calentamiento de la atmósfera es resultado de la actividad humana. Los efectos están a la vista: cambios de temperatura, elevación de los niveles del mar, huracanes, contaminación del aire.
Frente a eso, recuerda The New York Times, la administración Bush “ha boicoteado cualquier iniciativa que no fuera suya y rechazado cualquier acción que pudiera recortar las ganancias inmediatas de la industria”.
En ese panorama y dentro de esos límites, hay que saludar como acertado el Nobel concedido al político estadounidense.

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