La decepción de Mamani
César Lévano
Al presidente García le sobran silencios. Se notó el miércoles en Trujillo, cuando se burló de quienes en el pasado dieron al Apra por muerta. Omitió decir que esos vaticinios provenían de adversarios del aprismo. Calló el hecho de que hoy, en 2007, quien está destruyendo al Apra, y no en meras palabras, es él.
Lo revelan no sólo las bases aprista, en las cuales se ha establecido una red de espionaje interno, incluidas grabaciones filmadas de debates y discrepancias.
La casualidad quiso que ayer me encontrara con mi amigo y compadre John Pierpont Mamani Condorshúa, quien en su Puno natal fue admirador del aprismo.
Mamani me sorprendió por el grado de su decepción respecto al gobierno de García.
–Compadre, me dijo, a veces creo que un brujo de mi pueblo nos ha hecho un cambiazo: nos han mandado un doble de Fujimori o de Manuel Ulloa con la cara de Alan.
–Mi querido John Pierpont, díjele, tú fuiste siempre un hombre alegre. ¿No estás exagerando?
–Yo pertenezco al sector de los llorones. Me da mucha pena que el partido que dio tantos mártires por la justicia y la libertad sea ahora el abogado de los grandes mineros y banqueros.
–Tú, que eres gran lector, sabes que la política es el arte de lo posible.
Me repuso:
–Posiblemente. Pero en cada cosa y en cada momento es posible optar frente a una alternativa. Por ejemplo, compadre, ahora hay en el Perú una ola de despidos de trabajadores. En la gran exportadora textil Topy Top han lanzado a la calle a 93 obreros, incluidos todos los dirigentes sindicales. En otra empresa textil, la San Sebastián, han despedido a 80 trabajadores, incluidos el secretario general y el de defensa. Cuando el personal se declaró en huelga, el Ministerio de Trabajo la definió como improcedente. No sigo con la lista, compadre, porque me voy a poner a llorar. Y, encima, el compañero García nos llama llorones.
–Pero el Perú está progresando, John Pierpont. Hay que ser positivo.
En ese momento, el compungido Mamani sacó de un bolsillo de su lustroso saco un gordo rollo de publicaciones.
–Lea aquí, me urgió, casi gritando.
Y me enseñó lo que se decía en las páginas 50 y 51 del folleto El Apra responde, de la Comisión de Plan de Gobierno del Apra, publicado en enero de 1982.
Casi me caigo de la silla cuando leí:
“Exigimos derogar todos los dispositivos vigentes sobre Estabilidad Laboral y promulgar una nueva ley que garantice realmente ese derecho”.
–Y acá, lea, me ordenó mi compadre:
En la página 25 se acusa a Manuel Ulloa, que en paz descanse allá en el horno, de haber dado una ley minera “típicamente capitalista y neoliberal, toda vez que protege paternal y dadivosamente al capital minero transnacional”.
–“¡Pa’ que te lo sepas!”, exclamó Mamani, y se alejó maldiciendo.

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