Juan Rulfo, un hombre marcado por la desgracia humana.
Juan Rulfo, un hombre marcado por la desgracia. Testimonio del poeta y periodista mexicano Macario Matus.
Rulfo y la memoria
DATO
El escritor chileno Jaime Huenún, entrevistó a Matus (México-1943), para la revista Ulmapu y ese texto sirvió para hablar en torno al escritor Juan Rulfo.
–¿Cómo era Rulfo?–Era un hombre marcado por la desgracia humana. A los siete años vio a su padre ahorcado en la viga de su casa. Su infancia estuvo llena de pobreza y su pueblo por la soledad y el abandono. Así es su literatura, ese mundo sórdido le dejó una huella profunda.
–Muy poco se sabe de eso.
–Es que la academia tiende a sacralizar todo y no se fija en la persona. Rulfo vestía de negro, parecía que llevaba un cigarrillo en la boca. Bebía en cantinas de poca monta, se sentada y no hablaba con nadie, salvo con sus amigos bebedores, pero no hablaba de sus cuentos.
–Lo entrevistaste tres veces.–De pura suerte ¡Qué difícil hacerlo hablar! Era monosilábico. Sus respuestas eran así: “tiene razón”, “sí”, “habría que pensarlo”.
–Breve como sus cuentos y libros.–Era brevísimo, Pedro Páramo lo rescribió cuatro veces y cuando iba a quemar todo lo dio a leer a sus amigos, ellos se encargaron de darle forma final y buscar un editor. Además era un gran fotógrafo y empleado para hacer informes sobre pueblos desaparecidos. Bueno, con él se cierra la literatura rural y se abre otras posibilidades. Sus fotografías retratan el claroscuro, la penumbra, el final de la luz y comienzo de la sombra.
–¿En qué circunstancias bebía?–Beber para Rulfo era una manera de huir del mundo que lo rodeaba. Hablaba poco, era quien menos hablaba, no opinaba respecto a los escritores mexicanos.
–Muy diferente al Premio Nobel, Octavio Paz.
–¡Ah!, qué buena. Rulfo era gente del pueblo, Octavio Paz provenía de la burguesía mexicana y por eso escribió esa clase de poesía. Rulfo y Paz son una muestra de una sola vocación, pero tienen diferentes conductas. Octavio Paz fue embajador mientras el PRI gobernaba el país. Rulfo jamás hubiera aceptado un cargo semejante.
–¿Por qué no publicas un libro de entrevistas?
–Le entregué a un periodista todos los reportajes que hice y nunca me escribió después. No sé si lo haya publicado.
–¿Son específicamente, reportajes o entrevistas?
–No interesa el rótulo sino lo que dicen los entrevistados. Trabajé para tres diarios al mismo tiempo y a cada uno entregaba una parte. Me incomoda el tufo académico, detesto a quienes hablan citando libros y nombres. Eso es una chingada, prefiero lo auténtico, el periodismo cultural que llega al pueblo.
–¿Existe Comala?–Comala existe debido al genio de Rulfo como existe ahora Macondo. Comala es cualquier pueblo de América sumergido en el abandono y la desgracia social. Es a la vez un pueblo y todos los pueblos arrasados por la soledad y la miseria. Todos provenimos de Comala o vamos hacia allá.
–¿Hay libros inéditos?
–No hace falta. Nunca se preocupó por decir que dejaba libros inéditos. Le bastó con los que escribió. Eso deberían tener en cuenta los jóvenes, es mejor escribir poco y muy bien, sin desesperarse.

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