EE.UU. no necesita nuevo presidente
César Hildebrandt
Para quienes creen que el mundo es y ha sido una porquería (tango Cambalache dixit), no hay ídolo mayor que George Bush coronando una montaña de bosta texana.
Empeñado en que el mundo se le parezca, el señor Bush ha llegado a extremos que ni siquiera su padre, autor de algunas operaciones encubiertas que hoy avergonzarían a la propia CIA, pudo imaginar. Extremos que nos regresan a la guerra fría y ponen al mundo en peligro.
Porque es necesario que los norteamericanos que no han sido corrompidos por el patriotismo imperial, entiendan qu

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