Un mundo sin agua y sin respuestas
| El 22 de marzo es el Día Mundial del Agua. Es decir, de un mundo cada vez con menos agua. Una celebración con demasiadas preguntas sobre la mesa. | ||||||||||
| Un mundo sin agua y sin respuestas | ||||||||||
Ya es casi un lugar común hablar de un futuro sin agua. Si hoy existe un tercio de la población del planeta sin acceso a este líquido vital, hacia el 2025, esta carencia abarcará a los dos tercios de los seres humanos. Si las guerras actuales siguen siendo todavía por el control de las fuentes de petróleo, en un cierto plazo lo serán por agua, es decir por un bien del que no se puede prescindir bajo ninguna circunstancia. ¿Se imaginan lo que puede ser eso? Irónicamente los países que cuentan con las mayores reservas de agua: ríos, lagos, depósitos subterráneos, glaciares, se encuentran al sur del globo, que es también donde los consumos son más bajos y donde la crisis aprieta más fuerte y la perspectiva es más sombría. Cada habitante de Estados Unidos consume más de 30 veces que alguien del África y más de 15 veces que un sudamericano promedio. ¿Qué hacer? ¿Bajar ese consumo excedido y apoyar a los más de mil millones de personas que carecen de agua, o sea de posibilidades de continuar con vida? ¿En qué mundo creen que estamos? De un equilibrio a otro Hoy mismo el agua que hay en el mundo alcanzaría de sobra para atender la necesidad básica de todo ser humano que es del orden de los 50 litros diarios. Pero Estados Unidos, consume 600 litros per cápita. Y como no está dispuesto a bajar el nivel de vida que le permite este exceso, lanza a todos la tesis de que el agua no debe ser para todos, sino para todos… los que puedan pagar por ella. Obviamente muchos países no pueden aspirar siquiera a potabilizar y distribuir adecuadamente el agua de que disponen, lo que facilita la tesis mercantil de que mejor es vender que perderla. Los grandes procesos industriales, la minería, la explotación de gas y petróleo, la agricultura de amplias parcelas para agroexportación, la tala de madera, la pesca industrial, etc., son intensos consumidores de agua, contaminadores, apropiadores del agua dulce y compiten con los requerimientos de la gente: bebida, cocina, higiene, salud, pequeña agricultura, etc. En una lógica de quién paga más se la lleva, se enrumba claramente hacia una situación que aumentará los excluidos del agua. Un proceso que se encamina a la escasez debería regular estos factores de estrés hídrico, pero si uno observa lo que está pasando verá que la tendencia es la contraria. Un ejemplo puede resultar ilustrativo: en California, Estados Unidos, existen algunas de las tierras más productivas y ricas del mundo, pero la fuente de agua basada en acuíferos subterráneos ha entrado en una declinación irreversible debido a la presión desmesurada. La solución: cambiar el curso de los ríos del norte de México y jalar el agua hacia los campos californianos. Para ello viajó la secretaria de Estado de Bush para proponer diversos negocios a los mexicanos, incluido un mejor y más remunerativo uso de “nuestra agua”. Otro caso es la “preocupación” que ahora existe sobre la Amazonía o las fuentes de agua entre Paraguay y Argentina, y el interés por “internacionalizarlas”. El mundo demanda más agua. Pero podría manejar la situación mucho mejor si empezara por modificar patrones de consumo y la lógica de el crecimiento por el crecimiento. ¿Es mucho pedir? Por lo que estamos viendo como concepción de gobierno en estos momentos en el país, parecería que no. Pero claro, todas las crisis abren posibilidades alternativas. Esperemos que los problemas del agua lleven a un cambio cuando aún es tiempo. Y evitemos imaginar lo terrible que podría ser un mundo desangrándose en guerras del agua. Tumbes y Pacasmayo, dos fracasos En el Perú ya hay dos experiencias de privatización en Tumbes y Pacasmayo (La Libertad), a cada cual más desastrosa. No aumentaron la cobertura, ni el tiempo de distribución, ni la calidad del agua. Pero, pesar de los mea culpa, arrepentimientos y balances negativos, se sigue insistiendo en la privatización, porque hay intereses muy fuertes tras de ello. |
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A la mayoría de nosotros nos parece natural tener acceso al agua potable. La usamos para todo, la dejamos correr, siempre estuvo aquí y siempre estará, como el aire que respiramos y también así de imprescindible.Sin embargo hoy 1.500 millones de personas en el mundo no pueden disfrutar de este mismo privilegio y es la ONU, no algún ecologista mal informado, quien afirma que para el año 2025 la demanda de agua potable será el 56% mes que el suministro. La mayoría de nosotros, no ya nuestros hijos o las generaciones futuras, no tendremos agua si no pertenecemos al selecto grupo que pueda pagarla a "Precios de Mercado". Y no es necesario analizar demasiado para preguntarse si Bush fue en Irak solamente por petróleo o también por el Éufrates y el Tigris, como tampoco para pensar que cada vez que hablan de terrorismo en la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), es probable que estén preparando la excusa para poder apoderarse del Sistema Acuífero Guaraní, una de las mes importantes reservas de agua subterránea del continente. Tampoco puede ser casual que la mayoría de las bases militares de EE.UU. en otros países se instalen cerca de las principales reservas de agua. La lógica es simple: si el Imperio necesita agua o la comprará vía las privatizaciones, que está tratando de imponer en todo el mundo o invadirá, mas tarde o mes temprano los territorios que necesita, buscando algún pretexto de ocasión como lo fueron las inexistentes armas químicas de Irak. Por esto no debemos dejar que el agua sea considerada una mercancía y los recursos hídricos del planeta sean gestionados según el modelo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, gracias al como hoy 30.000 personas mueren cada día por enfermedades debidas a la falta de agua potable y de servicios sanitarios.
jose megias verges | 28-10-2008 - 08:36:08 GMT 1 #