Poesía
Cuando yo me case
A Elizabeth Chambi
Cuando yo me case, luego de la espera inmortal, habrán de oficiar dos consejeros, de pollera y ojotas, ilusorios y jóvenes, que irán regando todito el día los lugares por donde vayamos con mi novia, polígrafas kantutas como alfombras que temblarán sobre un patio de huaynitos.
Reinita indescifrable
No me mires así
Porque tiemblo
Cholita juliaqueña
Prefiero que me mientas.
Una noche soñé contigo
Y al día siguiente
Todos estaban enamorados.
Cuando yo publique un libro de poesía como una dádiva de la nostalgia, será para no morir de mudito y para que los demás me miren como a un marciano y tú puedas hallar en mí grandes penas descolgándose como maldecidos por Nietzche.
Sólo el tintero
De tus versos
Sabe que eres virgen
Ni de noche
Ni con el pensamiento
Ni tus siete pretendientes
Tu corazoncito
No se llenaba todavía
Y resbalaban alegrías
De tus lágrimas.
Yo llegué de pronto
Sombreado
Viejo
Pero versando despacito
Si miras al hondo de ti
Vas a encontrar
Un afanoso poema de amor.
Cuando invadan Cuba, los dioses locos que no conocen a Verlaine, formaremos un batallón para ir a resistir. Existe la posibilidad que me muera antes e incluso me pierda de ti, misteriosa rutina de los jazmines, por eso estoy escribiendo hartos poemitas, de ésos que fácilmente se hacen invisibles a las balas.
Si me hubieras conocido
Cuando yo todavía era virgen
Si hubieras conocido repito
Mi vulnerable afán
De pastor de ovejitas
De lluvia, de puna, de Ezra Pound
Cuando yo también era virgen
No habría podido escribir esto
Y todavía seguiría buscándote.
Mario ha firmado hace poco ¡Patria o muerte! Ahora que los poetas elegantes practican con gran cinismo ético la ataraxia, la epoché, y yo me he puesto triste por la poca solidez de mis manuscritos y mis huesos. Ahora que los jóvenes han decidido que otro mundo es posible. Ahora que te encuentro visionaria pero vedada.
No sólo porque me miras
Y tus ojitos
Se agachan parpadeando
No sólo porque sonríes
Después de besarme
Como a un poema barroco
No sólo porque los violines
Hayan aprendido de las palomas
No sólo porque las noches
Se hayan convertido en navidades
No sólo porque te sueño
Abriendo tus muslos calientitos.
Ayer he terminado de leer Los Conquistadores, La Condición Humana, La Esperanza, Los nogales de Altenburg, he decidido que me caso contigo para comprender La metamorfosis de los Dioses, Lo Sobrenatural, Lo irreal y lo Intemporal.
Gabriel Apaza
(Publicado en noviembre del año 2005 en la edición Nro. 22 de la revista El zorro de arriba)

Meneame
del.icio.us