“Miles padecerán hambre”
No es cuestión humanitaria, subida de precios en 48% desde el 2006 pone en peligro estabilidad política. Cientos de miles de personas padecerán de inanición y los niños sufrirán de malnutrición, con consecuencias por el resto de sus vidas, si los precios de los alimentos continúan subiendo, advirtió el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn. El funcionario dijo además que la inflación en los precios de los productos generará conflictos sociales. Además, ocurrirán "trastornos" en el entorno económico y empeorarán los balances por cuenta corriente de muchos países, especialmente en África. Esto ha quedado demostrado en Egipto, Filipinas y en especial Haití, donde cayó el sábado el gobierno del primer ministro Jacques Edouard Alexis, censurado por el Senado tras unos disturbios por la carestía de los alimentos que han causado por lo menos cinco muertes. "Podría agravar la pobreza de 100 millones de personas", dijo el presidente del Banco Mundial Robert Zoellick, quien abrió el encuentro con un pedido a los países participantes a que aporten US$ 500 millones que necesita el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para responder a la emergencia. Dos puntos básicos Ante la crisis financiera que vive EE UU por los créditos subprime del sector inmobiliario, el organismo solicitó a los gobiernos que consideren posibles "operaciones de rescate" de bancos con dinero público, como ha ocurrido con Bear Stearns. Esos consejos contrastan con los que dio a los países asiáticos durante la crisis de 1997, cuando les recomendó reducir el gasto, pese a que tenían unas cuentas saneadas, lo que según muchos expertos agudizó los problemas. Los biocombustibles: de promesa a culpables de la crisis de alimentos La era de los biocombustibles aumentó la demanda de maíz y soja, lo que elevó el precio de ambos granos. Este mayor precio fue el incentivo para destinar más tierras a esos cultivos, lo que redujo el espacio para otros productos, que también se encarecieron. Los cambios en el precio del trigo se trasladaron a la harina, el pan y otros derivados. La subida de la soja se reflejó en los aceites para cocinar y la margarina. El pollo, la carne de ganado y los lácteos también subieron, ya que los citados animales son grandes consumidores de maíz y soja. El dato |

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