PERIODISTAS EN APUROS
Ayer escuché a alguien que el periodismo es una de las profesiones con mayores peligros, tanto para el desempeño de la función como en su estabilidad laboral. Dos ejemplos nos ayudaran a entender que en el Perú de hoy, algunas viejas prácticas del pasado parecen estar más vigentes que nunca.
Guillermo Giacosa es de los periodistas a quienes más respeto, a pesar que sus posturas ideológicas sean absolutamente contrarias a las mías. Y lo respeto por su honestidad, pues hasta en los errores es totalmente transparente. Y aunque no comparto sus visiones complotistas sobre el mundo de hoy, sin duda, es de las personas que mejor información maneja sobre algunas partes del mundo que para los latinoamericanos son ignotas.
Por ello, es que preocupa que a Giacosa le hayan cancelado su programa en TV Perú. sobre todo, cuando es conocido que tiene posiciones contrarias al actual gobierno y a muchos de los invitados de las próximas cumbres internacionales. Al parecer, el canal estatal prefiere transmitir bodas de cuentos de hadas - con el respeto que me merece el reconocido tenor que se casó ayer - antes que optar por una programación plural y que respete las diversas opiniones de todos los peruanos y los extranjeros que han hecho su vida en el Perú.
Pero si la despedida abrupta de Giacosa preocupa, otra noticia también nos recuerda a la década de los noventa. Informa (y alarma) El Comercio:
Un habitual barrido electrónico de líneas de comunicación vinculadas a este Diario dejó al descubierto que el teléfono fijo del domicilio del editor central de Política y Opinión de El Comercio, Juan Paredes Castro, venía siendo interceptado a través de un sofisticado equipo de 'chuponeo' instalado en un poste ubicado a 400 metros de su casa.
El hallazgo del aparato trasmisor-receptor, cableado en conexión con el número telefónico del periodista, se produjo luego de que los servicios de seguridad del Diario efectuaran hace un mes de manera inopinada una limpieza electrónica de las líneas fijas domiciliarias, anexos y móviles del personal de diversos niveles de esta casa editora, en lo que constituye una práctica empresarial periódica de prevención.
Si bien se ha podido confirmar la interceptación telefónica, no se ha podido determinar cómo operaba el aparato trasmisor-receptor y a cargo de quiénes estaba el sistema de escucha; si detrás de este había una persona en permanente posición de control de las comunicaciones o si estas eran seguidas a través del hilo telefónico e inclusive grabadas y revisadas periódicamente por todo un equipo de espionaje.
Se trata de una flagrante violación de la privacidad de las comunicaciones que El Comercio y el periodista directamente afectado denuncian y hacen de conocimiento público y de las autoridades.
De acuerdo con las características del transmisor-receptor encontrado, este procedería de Colombia y sería uno de los tipos que utilizarían agentes de Seguridad del Estado y empresas particulares que actúan clandestinamente. Por lo general, quienes se encargan de operar este trabajo ilegal lo hacen desde una camioneta ubicada en las inmediaciones del inmueble donde está el teléfono intervenido y en la que se encuentra instalada una cabina con receptor.
Situación bastante preocupante y que ya se había registrado hace algunos años con Rosa María Palacios, sin que se esclareciera el tema.
Y por ello caben varias preguntas: ¿Quién está escuchando las conversaciones de Paredes Castro? ¿Se escuchan las conversaciones de otros periodistas? ¿Para quién se procura obtener esta información? ¿Los ciudadanos tendremos que volvernos a cuidar de no poder hablar por teléfono fijo o celular sobre algunos temas?
Algo huele bastante mal.
MAS SOBRE EL TEMA:
Eduardo Bruce: Canal 7 se ha convertido en un aparato publicitario del Estado



Meneame
del.icio.us