Empresas explotadoras al banquillo
En el marco de la “Cumbre de los Pueblos”, Tribunal Permanente acusará a transnacionales que se aprovechan de comunidades nativas y explotan al trabajador. “En el mundo actual, el discurso dominante nos habla de las inversiones y el comercio internacional. Sin embargo, nunca se habla de saqueo de recursos y riquezas naturales o las violaciones de derechos humanos a los trabajadores a manos de las empresas transnacionales”. Con estas palabras, la representante del Tribunal Permanente de los Pueblos, Claudia Torrelli, asegura que justamente este organismo fue creado para juzgar el accionar de estos empresarios y defender a los pueblos indígenas de la constante explotación y abusos cometidos. Lima será epicentro para verlos en acción, pues dicho ente forma parte de la Cumbre de los Pueblos. Ahora que el Perú estará en los ojos del mundo por la reunión de mandatarios en la V Cumbre de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) en donde diversos países europeos buscarán tratados bilaterales en la región, paralelamente se desarrollará –como se sabe– la Cumbre de los Pueblos con movimientos sociales, sindicatos y comunidades nativas de ambos continentes en rechazo a las políticas neoliberales del libre comercio, quienes presentarán sus alternativas a los dignatarios de la ALC-UE. Sin duda, lo más resaltante en esta Cumbre paralela será el funcionamiento del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), visto como “un acto para rescatar la historia de los pueblos buscando reconstituir los derechos para reclamar justicia”, según su representante Claudia Torrelli. El TPP se fundó en Italia en 1979, a tres años de la adopción de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, buscando no sólo preocuparse por los Estados, sino por el derecho de los pueblos a la autodeterminación y sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y colectivos. Hoy en día, las comunidades indígenas son las más afectadas por el liberalismo empresarial. Al banquillo de acusados Entre los ejes temáticos que abordará el Tribunal, figuran los recursos naturales y el neocolonialismo, privatización de la justicia, privatización de servicios públicos y violación de derechos fundamentales, precarización y explotación laboral, crímenes económicos, criminalización de la resistencia y uso de la fuerza, infraestructura para el saqueo y la deuda ecológica y social. Incluso, habrá testigos que denunciarán el maltrato a su localidad o el sufrido en su lugar de trabajo. Para el tribunal, la Unión Europea promueve la estrategia comercial “Europa Global: Competir con el mundo” y en vez de buscar el desarrollo de las comunidades, permite una mayor desregulación social, laboral y medioambiental, pues las inversiones brindan el acceso inmediato a la extracción de recursos naturales, incluso siendo una de las mayores causas del cambio climático y yendo en contra de las pretensiones de la ALC-UE. Torrelli destacó que el caso colombiano es uno de los más llamativos en nuestra región. “Las empresas cometen crímenes de lesa humanidad con las comunidades indígenas para quitarles sus tierras. Este problema es una de las dimensiones menos conocidas del conflicto colombiano”, afirmó. ¿Y en Perú? Todas estas acusaciones ameritan la atención nacional para presenciar el juzgamiento de empresas que no ayudan al desarrollo como deberían. Y esto es también parte de la fiebre por las cumbres que se vive en nuestro país. Unión de dos continentes El argentino Gonzalo Berrón, del movimiento Alianza Social Continental, explicó que su movimiento se resiste a acuerdos de libre comercio, tratando de fortalecer las luchas diluidas de los pueblos. “No nos oponemos solamente, sino tratamos de forjar alternativas para defender lo nuestro y lograr la soberanía del bienestar”, asegura. Por su parte, la irlandesa Brid Brennan, del Transnational Institute holandés, indicó que la junta de los movimientos sociales “es un proceso de articulación política de solidaridad”. Lamentó que en el Viejo Continente, muchos países sólo busquen el libre comercio en lugar de conversar primero con lo que quieren sus pueblos y finalmente todo trae impactos negativos. Gianfranco Gonzales F. |
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