Son justas las razones del Paro Nacional
Por Mario Huamán Rivera
| Frente a las promesas incumplidas del presidente García, el alza del costo de vida y por una justa redistribución de la riqueza, entre otros, el Paro Nacional Cívico Popular, del 9 de julio, es una legítima y democrática medida, para exigir los cambios que la gran mayoría del pueblo reclama, y por ello desaprueba con un categórico 70% la gestión presidencial.
El Paro Nacional se realizará contra la política privatizadora y entreguista del gobierno y para exigir una política laboral más equitativa que termine con los regímenes de sobreexplotación de la tercerización e intermediación laboral, por ejemplo. Es una respuesta también al DL 1015, que propicia la privatización y el despojo de las tierras de las Comunidades Campesinas y Nativas, y el más reciente decreto que autoriza las concesiones de los Puertos. Mientras las mineras multiplican sus utilidades, los pueblos tienen que levantarse para exigir una justa distribución del canon minero como en Moquegua. Si bien, hoy el canon minero representa un alivio momentáneo, la solución de fondo es el impuesto a las sobreganancias, que el gobierno no ha cumplido. El régimen aprista fortalece su compromiso con los grupos de poder económico, entrampando la negociación colectiva por rama de los estibadores, no solucionando los problemas mineros, que anuncian una huelga indefinida desde el 30 de junio, si no son atendidas sus justas demandas de utilidades sin topes; la Ley de Tercerización, que, sin ser la panacea, no es promulgada por García por presión de la CONFIEP y la pretensión de desconocer la representatividad de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil en la negociación colectiva por rama. El gobierno decreta el alza de los combustibles y con ello se disparan los precios de los alimentos; los sueldos y los salarios se esfuman y son, según la OIT, los más bajos de América Latina, siguen congelados desde el fujimorismo. Por eso, la reducción de las cifras de la pobreza no tiene sustento, la inmensa mayoría está en la miseria, recibiendo como respuesta a sus justas demandas, leyes reaccionarias que criminalizan la protesta, y se desacredita a los dirigentes sindicales desde la más altas esfera, como lo hace el propio Presidente de la República, el Primer Ministro y el señor Mauricio Mulder, con el objetivo de preparar las condiciones para una represión generalizada de la oposición democrática. |

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