Mentiras sobre Bolivia
| Por Raúl Wiener |
| 1) Que Evo está recibiendo de su propia medicina, después de haberse tumbado a dos presidentes. Si de medicina se trata, habría que ver la que Sánchez de Lozada aplicó desde mediados de los 80, como ministro, y luego como presidente: control de salarios y libertad de precios; desprotección del mercado, prioridad exportadora, más impuestos indirectos y menos impuestos a las utilidades; desnacionalización y privatizaciones, etc., que no consultó con nadie (salvo con el FMI) y jamás quiso dialogar; y la que utilizó contra las protestas sociales, que costó 70 muertos en estadísticas oficiales, lo que fue lo obligó a renunciar ante una gran protesta social. Su sucesor Mesa aceptó el diálogo (del que formó parte Evo), pero no quiso variar la política económica, por las presiones del otro flanco, y al final renunció de impotencia (no cambiar, no reprimir). La medicina de Evo ha consistido en obligar a las transnacionales del gas y el petróleo a aceptar un aumento radical de la tasa impositiva y a ceder espacios en las decisiones de gestión, todo lo cual ha tenido efecto en el equilibrio fiscal y el gasto social del Estado; en consultarlo todo y en negociar con todos, aún teniendo el soporte de votaciones masivas; y evitar cuidadosamente la provocación. Frente a la actitud, a veces demasiado tolerante, de Evo, la medicina del prefecto Costas en Santa Cruz, es de bandas armadas impunes, y de Fernández en Pando, de sicarios que han asesinado a 30 campesinos desarmados. ¿El mismo remedio?, sólo un idiota confunde la lucha social popular con el fascismo.
2) Que Bolivia está dividida en dos y que nada puede hacerse sin pactar con el oriente. Pero en un lado hay 67% del país, en una tendencia creciente de respaldo al gobierno (54% para las presidenciales; 67% para el referéndum revocatorio), y por el otro hay menos de un tercio, con arraigo en las capitales de varios departamentos. ¿Es esta una base suficiente para el desacato abierto, de base puramente política, que no quiere aceptar que la mayoría del país tome las decisiones, como lo muestra el escalamiento de la violencia tras el revocatorio? En el Perú no podría concebirse que un candidato, digamos con 48% de lo votos, o presidentes regionales de un número significativo de regiones, se contrapongan al gobierno central. Pero hacerlo en nombre del control de los recursos naturales, de grandes haciendas y de grupos armado propios, con apoyo abierto de Estados Unidos, no indica un choque de masas contra masas, sino de pueblo contra poder económico y soportes políticos nacionales e internacionales. Bolivia no está dividida, la quieren dividir los que se aferran a sus privilegios. |

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