Antiguo izquierdista radical
| Cajón desastre | |
Antiguo izquierdista radical, el premier Yehude Simon no tuvo mejor idea que esperar el Halloween disfrazado de Jorge del Castillo. Cuando habla, pareciera estar peleando consigo mismo, con el Simon de finales de los ochenta, sobre todo, cuando advierte a “los revoltosos” que toman carreteras que “les caerá todo el peso de la ley” y, sin sonrojo, recibe el aplauso de la Confiep y el silencio antiguos amigos. A trece días en el cargo, Simon está cercado por el fuego de la protesta que el bombero Del Castillo no supo apagar, porque resulta que no había sido bombero, sino incendiario. En el sur crece el grito y se acrecienta la bulla; en el oriente, se hartan de esperar; y en el norte se preparan. El Perú mayoritario no sólo reclama diálogo y buenas intenciones, exige soluciones que al gobierno se le escapan como agua entre los dedos. Simon va tenso en sus primeros días, “pagando piso” por haberse convertido en el fiel escudero de un presidente traidor de sus propias promesas. Jamás se imaginó, el premier, el trabajo descomunal de cuidar la tremenda espalda del mandatario que, a pesar de su excesiva elocuencia para algunas cosas, no explica a qué acuerdos llegó en las dos reuniones que tuvo en Palacio con el inversor, empresario y lobbista Fortunato Canaán, quien debe estar bebiendo ahora el jugo del dinero en su “departamentito” de República Dominicana. Digamos que el premier Simon está cumpliendo muy bien el encargo presidencial de decir que somos un país próspero y que la crisis financiera casi, casi no nos hará nada; el encargo de lanzar a cada rato y por todos los canales que el ex premier Del Castillo lo hizo todo muy bien y que sino fuese por la culpa de los malditos petroaudios él estaría ahora en su lugar; el encargo de intentar hacer creer que la política económica que tanto respeta y cuida el presidente García es buenísima y es un mérito del mandatario dejarlo todo tal como está. La tregua social otorgada tácitamente a Simon parece haberse esfumado; y al premier no se le ocurre mejor idea que amenazar con juicios y cárcel, igualito a Del Castillo. ¿Será que, como dijo alguien por ahí, Yehude es un premier-pavo y no pasará diciembre? Papá Ro. y Lu. ¿Quién estará tramando cosas para tumbarse a esta política reputada que no sabe si su abogado padre realizaba asesorías legales o ilegales? Luciana se desespera y se defiende, grita y medita, piensa y repiensa y sólo le sale que no sabe nada de los negociados de don Rómulo y deja una gran estela de duda; y, desde algún lugar nada honesto, papá Ro., le da fuerzas. “Sigue, Lu, hija mía”, seguro le dice. El tiempo, que no perdona, pasa y pasa y el miedo en el gobierno cunde ante la amenaza constante de que Rómulo León pueda aparecer, sigilosa y rápidamente, para alborotar las redacciones y las altas esferas del gobierno, aun cuando el director general de la Policía, Mauro Remicio, dice tenerlo cercado y está a punto de capturarlo. El miedo cunde en los ministerios, en las oficinas de los asesores y otros lugares “de más alta investidura” por lo que puede chillar don Rómulo y confirmar lo que desde el principio todo el mundo intuye. Hay miedo y por lo tanto movidas por lo bajo para que no salga y se quede ahí, quietito, hasta que el tiempo pase y la gente se olvide un poco de los petroaudios, y quizá, para calmarlo un poco, le aconsejen a don Rómulo lanzar un segundo video desde la clandestinidad. Por Paco Moreno |

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Mi estimado Paco: Me gustaría reproducir tu artículo en la revista mensual ASI.
En la espera de tu respuesta se despide de tí
Joshua Reynell.
joshua reynell | 02-11-2008 - 05:46:12 GMT 1 #