

LA HIJA DEL LADRÓN
César Hildebrandt.
El Perú tiene varias marcas mundiales en su haber.La marca mundial del narcisismo idiota –categoría pecho y espalda, nado sincronizado, estilo mariposa-, por ejemplo. Narcisismo idiota que se expresa en la frase “Dios es peruano”, o en la creencia de que nuestra comida es insuperable, nuestros paisajes son únicos y nuestro folclore no tiene pares.
Los peruanos somos como los brasileños. Lo único que nos diferencia es que no hemos ganado cinco veces el campeonato mundial de fútbol ni hemos tenido a Ayrton Senna –para no hablar de la industria aeronáutica brasileña, del tamaño de su PBI y de las cualidades humanas y éticas de Lula-.
Lo curioso es que si un observador imparcial llegara a estas tierras y preguntara a la gente –la gente de este gran pueblo que se supone que somos- por quién votaría en las próximas elecciones, 22 por ciento de los que contestaran dirían: “Keiko Fujimori”. Y entonces ese observador se caería de espaldas.
Porque Keiko Fujimori Higuchi es hija del delincuente convicto Alberto Fujimori Fujimori -alias Kenya Fujimori, alias Presidente de la República, alias Pacificador y alias Su Excelencia-, merecedor de tres condenas que suman 38 años de carcelería efectiva.
Este ladrón que robaba en sacos, este asesino que empleaba armas del Estado, este peruano que se hizo japonés para eludir la justicia, este japonés que fingió ser peruano para gobernar, este cónyuge que encerró a su cónyuge cuando ésta lo denunció por robar donaciones japonesas, este resumen de todas las taras yakuzo-peruvianas que uno puede imaginar, es el padre de quien se perfila como la próxima mandataria de la nación (así, todo con minúsculas).
Y no es que la señora Keiko haya huido de su ADN ni de la maldición de la herencia. Porque la señorita Keiko estudió en Boston con dinero robado por su padre, felonía que ejecutaba Vladimiro Montesinos pero que mandaba hacer el propio Alberto Fujimori. Y eso sería una mancha muy fea en cualquier país donde la decencia fuera un requisito para entrar a política. No es una mancha, sin embargo, en el Perú.
Porque en este país, de aparente enorme ego, se tolera todo. Se tolera, por ejemplo, que el programa político de la señora Keiko se resuma en este grito clanesco: “¡indulto para mi papá!” (con lo que el Perú no tendrá una presidenta sino una alcaide y seremos, por fin, lo que Saravá siempre soñó que fuéramos: un vasto Lurigancho).
Porque si Dios es peruano, como dicen los huachafos, entonces Satanás también pasó por la Reniec.

LA PISTA DEL DINERO
ALCANZA A KEIKO FUJIMORI
Ex jefe del sin revela que Fujimori guardaba dinero en efectivo en palacio de gobierno. La sentencia contra el ex presidente Alberto Fujimori por peculado acredita que éste guardaba dinero en efectivo del SIN en Palacio de Gobierno.
Ángel Páez. Unidad de Investigación.
Disponer de fondos de origen indeterminado en Palacio es un patrón de conducta que el ex mandatario Alberto Fujimori repite en otro caso: el financiamiento de los estudios de sus cuatro hijos en universidades de los Estados Unidos.
El propio Fujimori afirmó en su alegato del viernes 17 de julio que los US$ 15 millones que le pagó a Vladimiro Montesinos con dinero asignado al Ministerio de Defensa los retornó con otros US$ 15 millones que “descubrió” en las instalaciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en la madrugada del 23 de octubre del 2000, cuando se encontraba en plena búsqueda de su ex asesor que había regresado de su exilio de Panamá.
PLATA EN MANO
Fujimori no devolvió el dinero de inmediato al tesoro público. Tampoco convocó a las autoridades correspondientes para que investigaran el origen de esos caudales. Prefirió trasladar los US$ 15 millones a Palacio de Gobierno, donde los guardó indebidamente durante nueve días.
Recién el dos de noviembre, cuando Suiza informó al gobierno que había detectado US$ 50 millones de Montesinos en bancos de Zürich, ese mismo día Fujimori entregó el dinero al general Carlos Bergamino en el segundo piso de Palacio. El ex jefe de Estado sabía perfectamente que los caudales que “encontró” en el SIN correspondían a los fondos secretos que Montesinos acumulaba para financiar actividades ilegales de los servicios de inteligencia.
Lo sabía por que él había ordenado que así fuera.
“Ese dinero no ingresaba a formar parte del presupuesto del SIN ni tampoco era contabilizado por esa dependencia”, relató a las autoridades el ex jefe nominal del SIN contralmirante (r) Humberto Rozas, en declaraciones relacionadas al caso de los US$ 15 millones: “El empleo de dichos dineros lo decidía Vladimiro Montesinos sin intervención del declarante (Rozas)”.
Preguntado por quién manejaba ese dinero, Rozas respondió: “Cuando asumí el cargo (de jefe del SIN) el coronel (EP José) Villalobos (Candela) me informó que Montesinos manejaba ese dinero por orden del presidente Fujimori”. Dudando de la palabra de Villalobos, Rozas, entonces, se dirigió personalmente al jefe del Estado para verificar lo que le dijo Villalobos.
Desconfiaba de Montesinos.
LO DIGO YO
“(La) conversación se llevó a cabo al finalizar una sesión del Consejo de Defensa Nacional”, explicó Rozas: “Y como el declarante (Rozas) era el menos antiguo fue el último en retirarse, lo que aprovechó para conversar con Fujimori sobre el tema mencionado, por cuyo motivo ya no había otras personas presentes. Fujimori me contestó: ‘El manejo de esos fondos continúa normal y el doctor (Montesinos) está a cargo de ellos”.
Pero Montesinos y Rozas no son los únicos testigos que han declarado que Fujimori manejaba dinero en efectivo en Palacio de Gobierno. También lo dijo Keiko Sofía Fujimori Higuchi en declaraciones al Congreso, el 17 de setiembre de 2001: “Yo calculo que habré gastado, más o menos, 35 mil dólares al año. Mi padre me daba el dinero en efectivo acá. (...) Calculaba, más o menos, cuánto iba a ser el costo del ciclo y me daba el dinero para mis gastos de ese ciclo”,
“¿En dólares, le daba en billetes de dólares para que usted los utilizara cada vez que viajase?”, le preguntaron a Keiko Fujimori en esa oportunidad.
“Sí, en efectivo”, respondió.
A la luz de las nuevas evidencias obtenidas durante el proceso a Fujimori por el pago de los US$ 15 millones, se fortalece la hipótesis de que el ex presidente usó el dinero del SIN para pagar los estudios de sus hijos.
Desde el 2001, cuando Keiko Fujimori afirmó que su progenitor le daba dinero en efectivo para sus estudios, hasta el día de hoy no explica de dónde provenían dichos fondos. Recuérdese que ella estudió en Estados Unidos entre 1993 y 1997, y que a Fujimori recién le pagaron por la casa que vendió en la calle Pinerolo –operación con la que supuestamente se financió la carrera de los cuatro vástagos–, en 1999. Y lo más importante: Keiko Fujimori no ha rectificado sus declaraciones del 2001 ante el Congreso, respecto a que cada semestre iba a Palacio de Gobierno para que su padre le entregara en efectivo el financiamiento de sus estudios y los de sus hermanos.
Mañana: Los documentos de la Universidad de Boston.
Claves
FALLO. En el documento de la sentencia se consignan las declaraciones de Vladimiro Montesinos sobre los US$ 15 millones.
REITERACIÓN. En testimonios judiciales del tres, 13, 19 y 23 de julio de 2001, Montesinos afirmó reiterada y minuciosamente que Alberto Fujimori usó fondos del SIN que él le remitía mensualmente a Palacio de Gobierno en efectivo, para sufragar los gastos de los estudios de Keiko, Hiro, Sachi y Kenyi Fujimori.
Manejaba dinero del SIN en efectivo
“Mensualmente el ex presidente Fujimori enviaba una relación de gastos del Despacho Presidencial (...), dicha relación llegaba al SIN con un visto bueno del Presidente de la República. Montesinos, luego de revisar la relación y el monto total del gasto, entregaba el dinero a María Angélica Arce, la que a su vez avisaba al declarante (Rozas) para que comunique a la Casa Militar (de Palacio de Gobierno) que mandara un emisario a recoger el dinero”, explicó el ex jefe nominal del SIN Humberto Rozas.
“En varias ocasiones, Vladimiro Montesinos requería de forma urgente de una persona para que lleve los sobres (de dinero) manila cerrados y los entregue personalmente a Fujimori”, dijo Rozas. Algunas veces recogía la plata en el SIN Rosa Fujimori de Aritomi, la hermanísima. En ocasiones, en paquetes.
Montesinos ayudó a Fujimori a justificar las remesas al Japón. (2) Keiko está contra las cuerdas.
En las cuentas de Fujimori pueden encontrarse US$ 1,200 millones, pero del erario nacional desapareció alrededor de US$ 7,000 millones provenientes de las privatizaciones, afirma Óscar Ugarteche.
El ex dictador Alberto Fujimori logró sacar del Perú cientos de millones de dólares del erario público bajo la modalidad de “tráfico hormiga” y gran parte de ese dinero ahora está guardado en los paraísos financieros de Asia, pero puede ser encontrado, afirmó el destacado economista Óscar Ugarteche, quien trabajó como asesor de la comisión que investigó en el Congreso los delitos económicos y financieros cometidos durante el régimen fujimorista.
Ugarteche confirmó a LA PRIMERA que en las cuentas bancarias registradas a nombre del ex dictador puede encontrarse mil 200 millones de dólares, aunque, de acuerdo a pesquisas parlamentarias realizadas el año 2001, durante el tiempo que Fujimori estuvo en el poder desaparecieron más de US$ 7 mil millones de los fondos públicos provenientes de privatizaciones, operaciones bancarias y licitaciones.
Para Ugarteche el secreto bancario de los paraísos financieros no es un obstáculo para investigar las cuentas de Fujimori. “Fujimori salía en el avión presidencial constantemente y llevaba en cada vuelo dinero en efectivo al Japón. Hicieron lo mismo su hermana Rosa y su cuñado Víctor Aritomi. Esto puede ser demostrado, pero no hay voluntad política para investigar este caso”, indicó tras resaltar que cuando la Fiscalía investigue de dónde sacó Fujimori los otros US$ 15 millones con que repuso el dinero entregado a Montesinos como soborno, entonces el pueblo peruano confirmará que Keiko pagó con dinero obtenido ilícitamente sus estudios y los de sus hermanos en universidades privadas de Estados Unidos.
Palabra de Montesinos
Esta versión, de la salida de dinero en pequeños montos, fue alcanzada por el mismo Vladimiro Montesinos el jueves 20 de diciembre del año 2001 a la comisión parlamentaria presidida por Daniel Estrada que investigó a diversos congresistas acusados de recibir dinero para pasarse a las filas del fujimorismo. Montesinos sostuvo que Fujimori tenía su propio fondo de dinero. “Había un despliegue de dinero en una forma de hormiga, por ejemplo, a cada rato el señor Fujimori traía japoneses para hacer turismo, todas esas personas se iban llevando dinero en el tema hormiga y eso lo manejaban Rosa y Juana Fujimori con el señor Aritomi (…) Él ha tenido un área de trabajo donde se ha movido en forma compartimentada con mi persona, un procedimiento que le pude detectar”, dijo Montesinos, según una copia de su declaración.
“El que era ministro de Energía, el señor Hokama, veía todo el tema de lo que era privatizaciones, todo el asunto del manejo del aparato productivo, lo que era Ministerio de la Presidencia lo manejaba él directamente, o sea, yo no tenía ningún acceso a eso”, añadió el ex asesor.
Mentiras de Keiko
También dijo que una noche Alberto y Rosa Fujimori le cuentan que tienen un problema en Japón y hasta reveló cómo justificaron el dinero ilegal con una venta ficticia de la casa de la calle Pinerolo, en el distrito de Surco, dinero que según Keiko fue utilizado para pagar sus estudios.
“Rosa me dice: la Policía japonesa ha intervenido una entidad captadora de fondos y han encontrado movimientos de dinero de mi esposo y míos; quieren saber cómo han llegado esos fondos de Perú para allá y no podemos hacer aparecer como que se ha llevado vía bancos, porque ha sido en efectivo (…) es más o menos un millón 200. Yo me acordaba que ellos tenían una casa en la calle Pinerolo, donde la señora Rosa y el señor Aritomi tenían la mitad del inmueble. Entonces, le dije, hagamos una simulación de venta a una persona que aparezca comprando y hacemos un documento coincidiendo con las fechas de los viajes que hace usted al Perú, para acreditar que han sacado ese dinero. Con el señor Páucar se redacta el documento y aparece como que él le entrega ese dinero a la señora”, añadió Montesinos. Declaraciones similares del ex asesor ante la justicia fueron los principales fundamentos para que la Sala Penal Especial condene a 7 años y seis meses a Fujimori por el caso US$ 15 millones.
Las privatizaciones
Dos ejemplos de que Alberto Fujimori manejaba el dinero de las privatizaciones los da el ex congresista Javier Diez Canseco, quien señala que el ex dictador creó las condiciones privilegiadas para el Operador Privado JORBSA, propiedad de José Rodríguez Banda S.A.
(Grupo Gloria), para las privatizaciones de las empresas estatales Electro Norte, Electro Nor Oeste, Hidrandina y Electro Centro. Diez Canseco menciona también que Montesinos, en presencia de Fujimori, le entregó US$ 700 mil a Augusto Miyagusuku por la compra de un terreno en Chavimochic, ese monto era cinco veces menor al precio de adquisición en subasta pública. “En ese terreno Fujimori quería refugiarse cuando se retirara de la política”, apunta Diez Canseco.
Manejaba dinero a su antojo
Para la abogada Gloria Cano, la condena de 7 años y seis meses impuesta a Fujimori en el caso del soborno confirma que el ex dictador manejaba dinero del Estado por cuenta propia y a su antojo, esto compromete a su hija Keiko, quien nunca se apareció a las audiencias de este proceso por peculado y falsedad. “La complicidad que siempre existió entre Fujimori y Montesinos para perpetuarse en el poder se hace aún más evidente, no sólo con el pago de los 15 millones sino también con los pagos ilícitos a los congresistas tránsfugas, el chuponeo y la compra de Cable Canal de Noticias, que son los cargos que deberá afrontar en el cuarto juicio que le espera. La sentencia confirma el carácter corrupto y violador de los derechos humanos que tuvo el régimen de Fujimori”, afirmó Cano.
Señaló que el nuevo proceso puede poner aún más en evidencia ante el pueblo el manejo corrupto que tuvieron los recursos del Estado durante su gobierno y arruinarle las aspiraciones presidenciales a Keiko.

FUJIMORI, EL «DRÁCULA» DEL PERÚ
EX-PRESIDENTE CONDENADO POR CRIMINAL:
EL JAPONÉS ENJAULADO
Por Cristina Castello
Fue un presidente constitucional de facto. Y este contrasentido no es metáfora. En el Poder del Perú desde 1990 hasta el 2000, fue tirano y criminal. Así lo declaró la Justicia el pasado 7 de abril, y lo condenó a 25 años de prisión, por crímenes de lesa humanidad y corrupción. Fue uno de los instrumentos necesarios para que los USA impusieran el neoliberalismo a ultranza en los ’90, uno de los antecedentes de la crisis mundial. «Drácula» no dejó ningún supuesto enemigo, sin torturar. Ni siquiera su primera esposa, Susana Higuchi, se salvó de esa gracia. La madre de sus tres hijos declaró que fue martirizada no menos de 500 veces, por orden de su esposo, el presidente constitucional.
Imposible hablar de Fujimori, sin mencionar al presidente actual del Perú, Alan García Pérez, ya se verá. El pájaro enjaulado no se privó de cometer barbaries, ni de decir mentiras. Justo cuando debía exponer su programa de gobierno en la Semana Santa del ’90, dijo que se había intoxicado con bacalao. Apodado «El Chino», se rebautizó «Chinochet» en honor a uno de sus colegas de genocidios, Augusto Pinochet. Habló o calló según sus conveniencias. Pero sobre todo, asesinó. Furia devoradora por el Poder, para ganar las elecciones, escandalizó al Japón cuando —grotesco— hasta bailó un vals en la televisión. Después, el actual mandatario Alan García, siguió su ejemplo. Para ganar los votos de la juventud, su figura obesa danzó frente a las cámaras, al compás del reggaetón. A los gobernantes asesinos del Perú les gusta bailar.
Tan hábil para matar como para arropar su cobardía, consiguió súbitamente la nacionalidad japonesa y huyó a Tokio, en noviembre de 2000. Fue cuando se descubrió la red de corrupción, de la que formó parte, encabezada por el entonces jefe de los Servicios de Inteligencia (SIE) e informante de la CIA norteamericana, Vladimiro Montesinos, personaje tan abyecto como su jefe, y a quien la justicia universal –que asoma, a veces— quiere ver en prisión.
Desde la ciudad sede del gobierno de Japón, el evadido renunció a la presidencia, en noviembre de 2000 de una manera inaudita. Envió un fax y... ¡ya está! Caramba qué originalidad, inédita incluso en los anales de las felonías, que consuma el hombre cuando está en el Poder. Y fue más lejos: por temor de que la flamante ciudadanía japonesa no fuera suficientemente segura para ampararlo de la ley, se postuló al congreso nipón; buscaba la inmunidad parlamentaria. Después, y con el propósito de presidir de nuevo el Perú, regresó vía Chile, donde fue hecho prisionero, y finalmente extraditado.
Ahora, condenado por la justicia peruana y en prisión, en el mundo se lo conoce como el reo Fujimori. ¿O acaso hay que apelar a eufemismos, cuando el sacrilegio es el terrorismo de Estado, nada más y nada menos? Es un reo, otro más.
No tiene traje a rayas, ni está marcado con un número, como las víctimas de los campos de exterminio, o como los seres que él ordenó lacerar; o como estuvieron tantos otros cuyas muertes decidió. Al contrario, tan furioso como gélido, aún detrás de las rejas sigue queriendo imponer su siembra de muerte, hambre y desolación, a través de una de las hijas de la madre martirizada por orden de su papá. Keiko Fujimori, su bebé, lleva la antorcha de sombras que su padre le legó, y la esgrime como bandera en su candidatura presidencial.
«Chinochet» saldrá de prisión en el 10 de febrero de 2032. Nacido en 1938, tendrá 94 años: ¿llegará? ¿Llegará a esa edad, y llegará a cumplir la condena, que el presidente actual lucha por burlar para que su cómplice recupere la libertad?
Los cargos que la Justicia probó, fueron los crímenes de lesa humanidad en Barrios Altos y la Universidad de la Cantuta, y el secuestro agravado al periodista Gustavo Gorriti y al empresario Samuel Dyer. Masacres que implicaron torturas y genocidio, el asesinato de 25 personas, entre ellas un niño de 8 años, bajo el fuego asesino de un escuadrón de la muerte.
El trabajo impecable de los tribunales peruanos, es un hito en la historia de la América morena. De hecho, algunos militares argentinos fueron condenados, y también Pinochet en Chile, quien estuvo prisionero en su domicilio, en razón de su edad avanzada. Pero, de los tres, el de Fujimori es el único caso de un presidente que habita, por fin, en una mazmorra, habiendo sido elegido por el voto ciudadano, aunque después haya ejercido un gobierno de facto.
Él aúlla que apelará, para no purgar sus crímenes; y no sólo ante las instancias habituales de la Justicia; también ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la misma que antes le parecía terrorista. Otra es la cuestión del «Cuarto Poder» —los medios más influyentes—: en realidad, un poder de cuarta, con la suma de poder; entre los cuales hay un caso paradigmático, a propósito del fallo para «Chinchonet».
Bamboleos
Las expresiones del diario «New York Times» sobre la condena, parecen una pieza de ética. La calificó de «alentadora» y puso el acento en la conducta ejemplar de la Corte Suprema del Perú, por haber enviado al reo a prisión. Detalló prolijamente las pruebas de muertes y torturas: se escandalizó y estalló de alegría
porque los crímenes de lesa humanidad no deben permitirse; y, si ocurren, merecen punición, siempre según la mirada del diario de los USA.
Y fue más lejos, dijo lo que tantos peruanos claman con ardor: que la sentencia es un aviso serio para el presidente actual.
Desde luego. Durante la primera presidencia de Alan «Caballo loco» García Pérez en el Perú, se organizó el Comando Rodrigo Franco, que barrió poblados andinos enteros, las matanzas de campesinos eran habituales y también los desaparecidos. En el ’85 había ordenado la Masacre de Accomarca, donde el Ejército peruano asesinó 45 personas. Y dos años antes, el 19 de junio del ’86, se ejecutaron extrajudicialmente más de 200 prisioneros de El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara. En el ’88 siguió su derrotero de muerte, con la Masacre de Cayara, cuando treinta personas fueron exterminadas, y hubo decenas de desaparecidos.
Al igual que en el caso del «Chino», se instruyeron contra él, diversas causas por crímenes de lesa humanidad, que eludió gracias a la ayuda del cómplice japonés. Y hoy, sigue encarcelando inocentes, persiguiendo a poetas, matando aborígenes e intentando liquidar la Amazonia peruana. Pero no se queda ahí.
Alan García cobijó también al venezolano Manuel Rosales, un delincuente, de la oposición chavista, buscado por la Interpol por delitos comunes: enriquecimiento ilícito y corrupción. Más: ya está sellada la alianza Keiko Fujimori-Alan García, para seguir poblando de hambre y muerte al pueblo peruano, bajo una dictadura donde impere el terror. Si logran esos objetivos, Drácula sería liberado dentro de dos años y el presidente actual no sería juzgado jamás.
Mientras tanto, así como los niños balancean su pureza, cara al cielo, en los columpios de los parques de diversiones, el «New York Times» se bambolea entre dos extremos, aunque jamás con cielo. Sostuvo y sostiene que Fujimori hizo maravillas cuando llegó al poder, ya que detuvo una inflación galopante; en una palabra: porque instauró el neoliberalismo a ultranza, como un alumno obediente de Norteamérica.
En una palabra: celebra que se haya hecho justicia con el mismo reo al que sustentó. ¡Recórcholis! Si, justamente, la violencia, los crímenes de lesa humanidad y el Estado de terror, fueron el andamiaje necesario para imponer las políticas económico-financieras del Régimen.
¿O acaso el «New York Times» ignora que el Perú es el patio trasero de los EE.UU.? Sirva como triste ejemplo, que desde el 23-08-90 la embajada norteamericana en el país de Túpac Amaru y César Vallejo, sabía detalladamente el plan fujimorista de operaciones, para realizar asesinatos. Las pruebas están en manos del Archivo de Seguridad Nacional, de uno de sus analistas, Meter Kombluh, y de Kate Doyle testimonio experto en el juicio a «Chinochet».
El japonés, cierto, de nada malo se privó. Documentos secretos confirman que, junto a su ex asesor Vladimiro Montesinos, ayudó a Carlos Menem cuando era presidente, a ocultar información sobre contrabando de armas de Argentina a Ecuador. Él y su «comunidad de inteligencia», supieron de los preparativos para el comercio ilegal de fusiles, no bien éstos comenzaron. «Gracias» a la complicidad del nipón, decenas de oficiales y soldados peruanos, perdieron la vida en Alto Cenepa y nadie fue sometido a juicio.
Menem está procesado por la Justicia argentina; pero mientras tanto, goza de abultados ingresos como senador nacional; y él y el Drácula del Perú, fueron el punto de partida para la proliferación de los políticos de la farándula, genuflexos frente al Imperio. Los dos fueron precursores de la enajenación de sus países: de la venta a precio vil de empresas estatales nacionales, a empresas estatales extranjeras, en la mayoría de los casos. Y, tanto o más grave, los dos vaciaron la vida de su sentido trascendente: el de ser vivida como una estética, que contenga la ética.
Sin máscara
70 años tuvo para aprender la fraternidad, pero eligió el camino inverso. Ingeniero agrónomo, físico, matemático, devenido político. Naoichi y Mutsue Fujimori, sus padres lo vieron nacer en el Perú, adonde habían acudido en busca de trabajo y buena calidad de vida. El Perú se los dio, y el hijo se encargó después de arrasar el país que les brindó bienestar.
Fue con «Cambio 90» que Fujimori se postuló a la presidencia en las elecciones de aquel año. Su contrincante era el escritor de derechas Mario Vargas Llosa. Después de haber obtenido un escaso 20% de sufragios, en el ballottage se acreditó la presidencia con el 60%. Trampas de la vida, recibió el respaldo de varios grupos de izquierdas; y, por cierto, el de su cómplice Alan García, por entonces primer mandatario, por el APRA.
Salvo para matar, al comienzo de su mandato Drácula se mostró sin máscara. Sin máscara, su gobierno dependió —directamente— de la asesoría de Norteamérica, y del Fondo Monetario Internacional (FMI), con una participación activa del agente de la CIA el ex capitán Vladimiro Montesinos. Sin máscara, en 1992 —mediante la violencia y con la ayuda de las Fuerzas Armadas— disolvió el Parlamento y suspendió el Poder Judicial, en lo que se conoce como «autogolpe»; y aprobó una nueva constitución, que le dio la suma de poder.
Terminó con el grupo ciertamente terrorista «Sendero Luminoso»; y también con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), de muy distinto origen y objetivos que Sendero. No, no «terminó»: exterminó a los integrantes, a fuego abierto, mediante torturas sofisticadísimas y desaparición forzada. El terror de Estado, en lugar de la Justicia. Y mientras seguía su siembra de muerte, ganó de nuevo las elecciones en 1995 frente al ex Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar.
Le llegó el final, ¿el final?
Fue recién a fines de los ’90 que la ciudadanía comenzó a despertar; a descubrir la corrupción y la crueldad. En 2000 «Chinchonet» ganó de nuevo la presidencia, pues su opositor, Alejandro Toledo, se retiró sin participar de la segunda vuelta electoral. Y todo se precipitó. A través de un video, salieron a la luz infinitos actos de su perenne corrupción. Entonces el valiente Drácula, a quien no le había temblado la mano para las órdenes de asesinar, huyó. Y entonces, el Japón, y entonces, su renuncia por fax. Atrás había quedado también —se había salvado— Susana Higuchi, torturada por orden de su esposo siempre bestial. Y de los cuatro hijos de la pareja, él no ve sino por los ojos de una ellos, Keiko, su bibelot.
En 2006 Fujimori se casó con la poderosa empresaria nipona —propietaria de hoteles y campos de golf— Satomi Kataoka, hoy 42 años, para asegurarse de no ser rechazado en el país de su sangre oriental. El matrimonio se hizo legal a las tres de la madrugada y en ausencia.
—«Yo siento que eres parte de mi destino. Quiero casarme contigo», dijo entonces el actual presidiario a su japonesa.
— «Él me dice que me ama, y yo también lo amo, pero lo admiro más como ser humano. Fujimori llenó un vacío en mi corazón y fue él quien me salvó espiritualmente. Él me brindó cariño y calor humano», dijo la japonesa, sobre su peruano-japonés. Ahora Kataoka ve a Fujimori como un Cristo que está siendo sacrificado, y al juez y al fiscal como demonios.
Demonio «Chinochet»:
La madre de sus hijos fue vendada, encapuchada, sometida a electroshock y torturada hasta casi morir.
—«Cuando estemos lejos, si se siente solo, que se lleve a mi perro», había reído la japonesa.
Hoy nadie ladra en la prisión del Drácula del Perú, pero la justicia universal clama por escuchar el aullido enjaulado de Alan García Pérez, para que Nunca Más.

20 AÑOS DE FUJIMORISMO Y LIBERALISMO
Por: Duilio de la Motta C.
Al hacer un análisis de la situación socio-económica de los peruanos desde 1990 al 2009 se puede observar claramente que la miseria y la desocupación continúan. Además el valor del trabajo se ha depreciado y las condiciones de vida del pueblo se han pauperizado. Si observamos las inversiónes que tanto pregonaron encontramos que principalmente se han efectuado en el sector minero (explotación de recursos naturales), También se hicieron inversiones en el sector servicios, bancos, líneas aéreas, tiendas comerciales y hotéles. Se habilitaron tierras de cultivo para venderlas a extranjeros o plutócratas. Con el liberalismo ingresaron a nuestro país la tímba, los casinos y otras diversiones no muy santas. Pero todo el país sufre el implante del liberalismo, modelo superado en el mundo moderno. Esta desgracia nacional es obra de tres gobernantes con una misma ideología, Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Alan García Pérez. Un rufian, un mediocre y el último parece reunir las características de ambos con la constante de que trabajaron para la plutocracia y en contra de la economía popular y el desarrollo del país.
Comparando la situación actual de nuestra población con la que tuvieron en la decada de 1970 - 1980 podemos concluir que no ha "chorreado" ni "goteado" nada, que mas bien ha crecido la pobreza y las ganancias de las empresas han subido en 1975 25% en 1993 43%. En ese mismo periodo las empresas extranjeras entre el 2002 al 2004 subieron sus ganancias en 400% y las mineras en 700%. Pero a los trabajadores no les cayó ni una gota, mas bien sudaron en favor de las empresas debido a que sus ingresos se estancaron y en las pequeñas empresas se redujeron significativamente vacaciones y salarios con el pretexto de motivar el desarrollo en el Perú, es decir a "costillas del cholo barato".
La venta de las Empresas Públicas no produjo ningún beneficio para el país, el remate de casi todas al "mejor postor" fue un desbarajuste. La privatización de estas empresas en la decada del fujimorato y los gobiernos que siguieron fue un festin para la plutocracia y un acto de corrupción a nivel de "los altos funcionarios" tal como lo confirmó la Comisión Investigadora sobre delitos económicos y financieros del Congreso (CIDEF) que investigo las privatizaciones. Tal indecencia encierran los "contratos leyes" que una empresa de energía cuyo valor de venta fue 220 millones de dólares, la compró una empresa peruana lider en lácteos, pago el 10% del valor, la explotó, la endeudó, la hipotecó y despues de 2 años la devolvió sin haber pagado mas que el 10% de su valor. Por ese estilo fueron todas las privatizaciones, la coima, la prebenda, el cuanto hay, el acomodo, fue la voz. Siempre fue la música de fondo de los "altos funcionarios" en los "contratos leyes".
No podemos negar que las inversiones en la minería y los servicios han creado fuentes de trabajo y una mayor captación de impuestos para el gobierno. Pero la economía de un país no se puede sustentar en base a la venta de materia prima y con ese dinero movilizar los servicios y menos cuando las empresas son extranjeras por que las utilidades van a parar al exterior. El pueblo debe estar atento a los actos de los gobernantes populistas, les gusta lo facil, lo mediato, no les interesa trabajar para el futuro o que los recursos naturales se agoten, ellos hacen denodados esfuerzos para que los inversionestas los exploten y tributen algo, si estuviera en sus posibilidades regalar los recursos lo hacen.Recalcamos una vez mas la economía de un país en esas condiciones no presta ninguna garantía a su pueblo, es un castillo de naipes, ya que su vida es efímera por que esta condicionada al agotamiento de los minerales. Por mas que griten los sirvientes de la plutocracia que el sistema es bueno, 20 años despues el modelo ha demostrado que es un engaño y les esta reventando en la cara a sus mentores.
Un poco de historia, en los años 1970 - 1975 el Perú ingresó por la senda del desarrollo industrial, Producíamos toda la línea blanca refrigeradoras, cocinas y lavadoras eran fabricadas por INRESA, MORAVECO, CARSA. CREDISA. El 35% de elementos que requería la producción de equipos, grabadoras, televisores y radios eran producción nacional, lo mismo sucedía en las 5 plantas de ensamblaje de autos, omnibuses, camionetas y camiones que habían en el país. La producción de acero llegó a 450 mil toneladas en SIDERPERU. También se iba a construir otra planta siderúrgica, en el sur, para producir 6 millones de toneladas de acero. La industria naval exportaba barcos pesqueros a Grecia, Cuba, México, Portugal y otros países. 2 buques de guerra y misileras de nuestra armada fueron construídos en el Perú. Lamentablemente el traidor mayúsculo que ha tenido el Perú, Francisco Morales Bermudez destruyó el proyecto de desarrollo obedeciendo el mandato de la oligarquía supérstite. Este general debe ser señalado por la historia como lo mas perjudicial que tuvo el país despues de Fujimori. En la actualidad su hijo un aprista tiene negocios en Chile. Lo increible es que siendo miltar nunca tuvo en cuenta que un país industrializado es respetado, nadie lo amenaza, todos quieren ser su amigo, pues saben que la capacidad industrial con que cuenta genera respeto.
Si Minero Perú no la hubiecen rematado hoy hubiera rendido, solo por concepto de la suba de los minerales en el mercado internacional, entre 30 y 40 mil millones de dólares de utilidades netas. El oro hace 20 años costaba $ 280 dólares la onza troy, en la actualidad su precio es de $ 950 dólares, el Perú produce mas de 2 millones de onzas por año. El precio de la plata en 1990 era $ 4.53, en la actualidad $14.07 dólares la onza, el Perú es primer productor de plata en el mundo con 111.6 millones de onzas al año. El cobre costaba $ 0.65 centavos la libra, hoy se cotiza en $ 2.18. El plomo, el zinc y los demás minerales que produce el Perú se han triplicado en su valor con respecto a los de hace 20 años. Por Minero Perú y el total de sus minas pagaron en el remate menos de $ 3 mil millones de dólares y los inversores son altamente protejidos por los "contratos ley".
Los antisistema, Alan García Pérez comenzó con la cantaleta de acusar de antisistema a todo aquel quiere terminar con la corrupción y las lacras sociales que hay en el país (miseria, analfabetismo, insalubridad, desocupación, subdesarrollo, etc.) luego continuaron los otros partidos como el PPC, fujimoristas y otros que no saben donde están parados. El y sus compañeros, lo mismo que fujimoristas y pepecistas endilgan ese epíteto por que nacieron y se desarrollaron en ese mundo. Las lacras sociales es parte de su entorno, no pueden escapar, se les hace dificil forjar su economía o salir adelante si no es por medio de la coima, la prebenda, la injusticia, la corrupción, ese es su SISTEMA SOCIAL, ESO ES EL LIBERALISMO, eso es normal para ellos, por eso atacan al pueblo rabiosamente de antisistema,cuando reclaman cambiar lo malo por lo bueno, Esta miasma social no escatima esfuerzos para calificar de antisistema a todo aquel que quiera el cambio, se violentan no se dan cuenta que no se puede ir contra el avance y el desarrollo cultural, del pueblo. Tampoco se puede imponer un sistemas que repudia, que no es parte de su ideosincracia. El pueblo y los antisistemas quieren una sociedad industrializada, desarrollada, culta, justa donde todos los peruanos se puedan realizar, quieren una población forjada con valores, con principios y no con los "valores y principios" que se formaron Alan García Pérez, Lourdes Flores y Alberto Fujimori.
FUJIMORI EN EL PARAÍSO
Por César Hildebrandt
Habla de coraje el hombre al que le temblaba la voz cuando se dirigió a buscar refugio en la embajada del Japón la noche del fallido golpe del general Salinas Sedó.
Habla de honor el hombre que emputeció a la Fuerza Armada , hizo del Congreso un chiquero, suprimió el orden constitucional, desconoció su firma y hasta su huella digital con tal de no pagarle una deuda a la madre de sus hijos.
Habla de orgullo de sí mismo el sujeto que quiso ser senador japonés para obtener la inmunidad que lo librara del alcance de la ley.
Habla de responsabilidad el hombre que llenó 45 maletas de vídeos, dinero y botines diversos, tomó el avión presidencial y pasó de Brunei a Tokio (Nadie le creyó en su momento a Barba) donde pidió asilo y desde donde renunció por fax a la presidencia de la República, es mas la cínica de la Cuculisa insulto a barba alegando que su héroe jamás haría tal cosa.
Habla de amor por la patria el jefe de una banda que saqueó las cuentas del tesoro público por un valor que los más conservadores estiman en dos mil millones de dólares.
Habla del veredicto de la historia el sujeto que estaba pescando en Iquitos cuando la policía de la Dincote , sin ninguna ayuda de Montesinos, capturó a Abimael Guzmán, el hombre que huyó del país tras descubrirse cómo es que Montesinos compraba esos congresistas que hoy deben estar frotándose las manos.
Qué patético pobre diablo es Fujimori. Se atribuye todos los poderes para las cosas que salieron bien, y se pinta como un presidente disminuido, desinformado e irresponsable cuando le mencionan los asesinatos que cometían los criminales a los que él felicitaba, ascendía y amnistiaba.
“Yo era comandante de la Fuerza Armada en el sentido en que un entrenador de fútbol comanda al equipo”, dijo ayer destilando la esencia de su legendaria cobardía, la que sin embargo no aparentaba cuando estando en el poder se atribuía todo el éxito y manifestaba que el disponía todo como Jefe Supremo de las FFAA.
O sea que debemos alabarlo por haber “comandado” las fuerzas armadas que derrotaron al senderismo, pero debemos exonerarlo de toda responsabilidad cuando esas mismas fuerzas armadas mataban ancianos, niños y mujeres en las alturas de Ayacucho cuando ello salió a la luz .
Debemos agradecerle el haber sacado al país de la crisis económica en la que nos hundió Alan García –quien hizo tanto para que Fujimori lo sucediera-, pero tenemos que olvidar que con él todos los derechos del trabajador fueron abolidos, todo asomo de equidad fue perseguido, toda corrupción en el proceso de las privatizaciones fue posible, es decir vendió toda la riqueza de la abuelita y su cofre quedó vacío...porque quedó en manos de los corruptos.
Tenemos que decirle gracias por la paz con Ecuador –Tiwinza incluida, derechos de navegación ecuatorianos en ríos peruanos incluidos- pero no podemos recordarle su repugnante papel en la derrota peruana del Cenepa, cuando nuestros soldados carecían de logística, comunicaciones y, en muchos casos, de rancho y de zapatos y lo que es peor ocultar la entrega de 42 Km2 en la zona del Cucumaza Bumbuisa y el Yaupi Santiago.
Debemos ser gratos con su régimen porque “refundó el país” (Fujimori dixit), pero tenemos que olvidarnos de que quince de sus ministros o están presos o están con orden de captura por ladrones.
Debemos ser fujimoristas por las escuelas que sembró el Fonades, pero no debemos evocar la prensa inmunda que él creó para ensuciar a sus adversarios y, seguramente, “elevar el nivel cultural”.
Este demócrata que cerró el Congreso, este honrado que permitió la rapiña más grande de la que se tenga noticia, este ciudadano ejemplar que convirtió a un edecán en fiscal para entrar a robar maletas en la casa de Trinidad Becerra, este hombre decente que tuvo como socio a Montesinos, este estadista al que defienden sujetos como Saravá, este ángel que vivió entre alimañas, este hombre ejemplar que dio un golpe de Estado cuando su esposa, en un rapto de bendita locura, denunció los asaltos de la hermana Rosa y del cuñado Aritomi a la caja de Apenkai, este probo encubridor de Miyagusuku, esta vergüenza que grita lo que lee y juega con la voluntad de olvidar de los peruanos, este señor Fujimori, en suma, sigue siendo exactamente el mismo miserable que la miseria moral adora y hace suyo.
El secreto de Fujimori es que ha convertido en socialmente exitosos los peores vicios de la “peruanidad”: la crueldad en el tumulto, el cinismo como método y, sobre todo, la cobardía elevada a la categoría de función vital.
El triunfo de Keiko Fujimori, de darse, será el resumen vistoso de la tragicomedia nacional y una prueba de que hay países económicamente pujantes y moralmente inviables.
Es decir la misma sangre infectada corre ahora por las venas de Keiko Sofia, en su desesperado afán por intentar aspirar a la Presidencia, utiliza la millonaria reserva cínicamente robada a las arcas del estado peruano, con fines electoreros, y realmente da pena ver que existen aún muchísimos que siguen subyugados al fujimorismo y gritan sin muchas veces terminar de entender lo que vociferan y todo por haber recibido una miserable dádiva.
El poder judicial en alguna forma le ha devuelto al país algo de dignidad, y hubiera sido bueno que también investiguen y repatrien toda la millonaria caja fuerte que el inestable Alberto Kenya Fujimori, debe tener en Japón, y que finalmente lo disfrutará su oportunista esposa nipona.....y allí se cumple "NADIE SABE PARA QUIEN ROBA...perdón PARA QUIEN TRABAJA....
Seria realmente una vergüenza nacional que se permita que Keiko Sofia Fujimori se postule por lo menos como candidata presidencial. ... una señora sin ninguna experiencia laboral consecuentemente sin bases de respeto al trabajador ni al conocimiento de un solo sol logrado con el sudor de su frente, ni que decir de su supina ignorancia en geopolítica en una coyuntura del diferendo marítimo y el contencioso de la Haya, ni la percepción del manejo democrático del Estado, sin ningún programa y con una sola intención de amnistiar a su padre.