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El zorro de arriba
De política, cultura y cosas peores

04/10/2009 GMT 1

Educación "intercultural" en el Perú

consejerodelobo@hotmail.com @ 12:05

Sobre las alharacas de la alfabetización y la educación “intercultural” en el Perú

 


La crisis actual de la sociedad peruana es histórica y estructural, por tanto la presente crisis educativa del país, como parte de crisis general de la sociedad peruana, tiene orígenes remotos, sus verdaderas raíces se encuentran en la conmoción e irracionalidad social que produjo la invasión europea a las tierras del Tahuantinsuyo.

En efecto, la conquista y dominación colonial española en vez de significar un decisivo progreso y salto adelante, significó una catástrofe para la civilización andina y un desgraciado comienzo de la sociedad peruana que, estrictamente hablando, surge como producto del encuentro desigual y violento de las culturas europea y andina.

La dominación española rompió una racionalidad en el manejo de condiciones de vida material construida en más de 5000 años por los primitivos habitantes de los Andes centrales. A cambio de esto se nos impuso una historia y una cultura ajenas a la realidad peruana y sus problemas, de modo que en múltiples aspectos la presencia europea significó un retroceso histórico que sigue gravitando con fuerza en nuestra vida social. España vino en pos del oro y la plata americanos. Las codiciosas mesnadas ibéricas llegaron a nuestras tierras con el primordial afán de lograr metales preciosos y convirtieron a la explotación minera en el aspecto más legendario y apetecido de la economía nacional.

Para la agraria sociedad inca el nuevo orden productivo y distributivo impuesto por el conquistador significó un cambio brutal, y así, el eminente agricultor indígena fue arrancado de la racionalidad productiva que permitía alimentar bien a millones de individuos, para ser diezmado como mitayo en las minas, en los obrajes o las haciendas. El violento cambio de régimen económico y la imposición de la organización feudal de castas y estamentos dieron curso a nuevos patrones educativos y culturales; patrones que hasta hoy pesan sobre nosotros, constituyendo lo que Mariátegui justamente denominó “la herencia colonial”.

La emancipación de los criollos americanos culminada en 1824 nada sustancial cambió en la sociedad peruana, y las enfermedades sociales propias del Virreinato, particularmente el desencuentro quechua-español, continuaron tal cual o se agravaron.

La educación, por supuesto, no era ajena a esta continuidad enferma, de modo que la herencia colonial española aún es factor decisivo en el descompuesto sistema educativo de nuestro país. Las más recientes leyes educativas propuestas por los gobiernos últimos no dejan de aludir al problema de la educación bilingüe. Aunque le otorgan poca importancia mantienen una posición reaccionaria en el tratamiento de este problema esencial de nuestra educación, que tiene relación directa con la persistente agresión cultural que sufren más de un millón de peruanos quechuas, aymaras, asháninkas, etc., cuyo delito es no tener al castellano por lengua materna.

Se puede afirmar que el bilingüismo en nuestro país es, de todas maneras, un caso excepcional puesto que involucra a no más del 9% de la población peruana. Claro, si solamente le prestamos atención al aspecto cuantitativo del problema, el argumento puede parecer importante. Sin embargo, no se trata de un grupo de pobladores cualquiera, se trata de aquellos peruanos que manejan y le dan vida a la más importante lengua de la civilización andina, es decir, de aquellos peruanos que son los representantes más caracterizados de la cultura generada en nuestro país desde antes de la invasión europea.

Su importancia cualitativa es enorme porque están llamados a dar un aporte esencial, distintivo, a la formación de la nacionalidad peruana.

En general, todos los gobiernos detentados por los grupos de poder se han ratificado en una política lingüística impuesta durante los años del dominio colonial español. Nunca han querido darle una solución correcta al problema del bilingüismo, por eso es que jamás se estableció un proyecto nacional de educación bilingüe capaza de terminar la agresión contra la cultura de los vencidos en el proceso de la conquista. Los sucesivos gobiernos han tratado este asunto de modo displicente y lejano. Mientras tanto, la castellanización compulsiva de los niños quechuahablantes sigue y seguirá siendo una de las traumatizantes tareas de la escuela. Es como si a nosotros, que tenemos al castellano como lengua materna, nos alfabetizaran en chino o francés.

“La educación bilingüe –escriben más o menos algunos teóricos- es la modalidad que se utiliza para las poblaciones nativas que, en función de la revaloración de su propia cultura y su identidad, requieren recibir educación, durante los primeros grados, en su propia lengua, hasta llegar a asimilar la lengua universal”. (1)

Se entiende que para la sociedad peruana la lengua universal es el castellano, entonces, en el artículo citado se maneja el criterio de que la alfabetización en la lengua materna (quechua, aymara, etc.) es un paso previo a la castellanización. “Este razonamiento define lo que se llama una educación bilingüe de transición. Si se busca conservar la cultura del grupo étnico –además de enseñar correctamente el castellano como una segunda lengua- se trataría de una educación bilingüe bicultural. Una educación bilingüe sería intercultural si, además de la biculturalidad existente de hecho en los niños que hablan dos lenguas, propusiera el desarrollo de ambas culturas y no solamente de una”. (2)

Creemos que se debe brindar a todas las nacionalidades que conviven en un territorio, las posibilidades de lograr el máximo desarrollo de su cultura y potencialidades, de modo que luego que este cenit cada cultura se diluya y se integre con las demás en una cultura nacional, peruana, inexistente hasta hoy .

Si asumimos que ésta es la orientación correcta, como creemos que la es, entonces, lo justo sería tender hacia una educación bilingüe intercultural que permita al individuo desarrollarse en ambas culturas. Una solución de esta naturaleza inmediatamente traería consigo un ambiente de mayor equidad para el desarrollo de la cultura marginada por el orden establecido. Sería una realización concreta de la justicia social.

La propuesta de alfabetización en la lengua materna como intermedio hacia la castellanización, es una alternativa en función del castellano y de la “civilización occidental y cristiana”. Encubre el secular menosprecio por lo indígena y todo lo que éste ha producido culturalmente, incluido el idioma, claro está. Es una muestra más de las relaciones desiguales e injustas que se dan entre los dos factores culturales que forman el Perú.

Desde la conquista española todo ha estado hecho para desfavorecer y destruir la cultura andina y de los indígenas en general. A los peruanos que tienen por lengua materna al quechua, aymara, aguaruna, wambisa, etc., se les exige que aprendan el castellano para que puedan lograr una comunicación aceptable con la “civilización” y el mundo oficial peruano. El orden social de nuestro país torna obligatoria esta castellanización, pues, de lo contrario, las desventajas sociales de los mencionados grupos marginales se multiplicarían.

Ahora bien, si las cosas en nuestro país fueran justas, los quechuas, aymaras, etc., no serían los únicos peruanos obligados a realizar un esfuerzo de comunicación con el resto de la sociedad, mediante el aprendizaje del castellano; también al resto de la sociedad se le debiera exigir el aprendizaje del quechua, del aymara, etc., como parte de un necesario esfuerzo de comunicación con ese importante millón y medio de peruanos que representan el sustrato más genuino de nuestra nacionalidad. Si estos canales idiomáticos se buscaran desde ambos lados con igual interés y obligación, seguramente que los abismos entre quechuas y españoles, abiertos desde la conquista, desaparecerían con más facilidad.

Claro que ningún gobernante del Perú republicano (o virreinal) ha tratado de generar tal nivel de comunicación y entendimiento, la mayoría ni siquiera lo ha pensado porque, en el fondo, lo que siempre ha buscado el mundo oficial peruano es la desaparición de la lengua quechua y de las demás lenguas aborígenes. Este es el criterio que ha presidido todas las propuestas educativas reaccionarias que han abordado el problema del bilingüismo en nuestro país y, como vemos, también encuentra eco en la gente del partido Patria Roja,-por ejemplo Percy Zaga jefe regional del PRONAMA aprista-, dizque comunista y revolucionario.

Por nuestra parte diremos que sería justo y adecuado desarrollar las lenguas no europeas que se hablan en el Perú, especialmente el quechua o runa simi. Debería existir un proyecto educativo nacional bien estructurado y con suficiente presupuesto, encaminado a desarrollar al individuo bilingüe en las dos culturas que motivan su particular situación. Esto crearía mejores condiciones para el surgimiento de una producción artística, científica, filosófica, etc., en lenguas aborígenes. En las zonas donde el problema el bilingüismo no involucra a la mayoría de la población, incluso los educandos que sólo hablan castellano deberían aprender lenguas nativas para entablar una correcta comunicación con los quechuahablantes, aymarahablantes, etc.

Hemos tratado con cierta amplitud el problema no resuelto de la educación bilingüe porque está directamente relacionado con un aspecto muy sensible de la nacionalidad peruana, porque exige una toma de posición frente a las posibles soluciones que puede tener un problema ya antiguo, que hunde sus raíces en la etapa virreinal de nuestra historia. Además es una muestra evidente de que las enfermedades de nuestro sistema educativo tienen su origen en etapas muy anteriores al inicio de República formalmente burguesa. Por supuesto que no es la única manifestación de la herencia colonial española en la educación, hay muchas más que tienen que ver con instituciones educativas, formas administrativas, métodos, técnicas, políticas, formas educativas, etc.

NOTAS:
(1) Proyecto de Ley General de Educación y Cultura. Aprobado en Convención Nacional del SUTEP, el 4.12.93
(2) Montoya, Rodrigo.- Por una Educación Bilingüe en el Perú CEPES; Mosca Azul editores. Lima, 1990; p. 57

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